September 17, 2022
De parte de Lobo Suelto
234 puntos de vista

Leer a Freud es una experiencia bien intensa. No s贸lo por lo que saca a la luz, contra todo y contra todos (茅l, un burgu茅s de Viena, como si hoy dij茅ramos, en palabras de mi amigo Be帽at, 鈥渦n se帽or de San Sebasti谩n鈥). 

Tambi茅n como experiencia de lectura. A diferencia de Lacan, no piensa que para ser sugerente haya que ser herm茅tico. Es clar铆simo y a la vez inagotable. Y todo el rato indica la falla en el discurso: 鈥渘o tengo respuesta, no he podido avanzar m谩s, etc.鈥 Dos cosas me vienen a la cabeza, entre otras mil posibles.

Primero, 驴no hemos retrocedido much铆simo en el saber sobre la psique? El impacto freudiano fue lento, pero inexorable. Afect贸 a todos los planos de realidad. La literatura, la filosof铆a, el cine, el humor popular, todos registraron sus efectos: la certeza de que lo que vemos no es lo que pasa, que lo dicho no es el decir, que la realidad es doble y el sujeto est谩 dividido.

Hoy, sin embargo, desfilan por todos lados sujetos sin falla, que ni saben ni sospechan de su divisi贸n. Impera la cultura del yo y de la voluntad: s茅 lo que quiero y si no lo consigo es mi culpa (o la de los dem谩s). Las t茅cnicas de acceso al inconsciente brillan por su ausencia. Y lo que proliferan son los paliativos de un malestar que no sabemos ni interrogar ni elaborar.

Segundo, 驴en qu茅 momento se ha podido separar lo 铆ntimo y lo colectivo (o hist贸rico-social)? Freud desde luego no deja lugar a la duda: el psicoan谩lisis sirve para pensar el mundo (驴c贸mo leer si no psicolog铆a de las masas, t贸tem y tab煤, el malestar en la cultura?).

Y sin embargo, en la pol铆tica desaparece la referencia al insconsciente (objetivismos y voluntarismos por todas partes). Y en la cl铆nica desaparece la referencia a lo social-colectivo y no se piensa cu谩l podr铆a ser la dimensi贸n colectiva -o revolucionaria incluso- del psicoan谩lisis.

Pero el descubrimiento de Freud es que no hay diferencia entre normal y patol贸gico y por eso se puede investigar a trav茅s de chistes o lapsus que los tiene cualquiera; y que el propio principio de realidad (la cultura) es neurotizante y muy problem谩tico tal y como se ha establecido.

Los clich茅s de div谩n 

Dec铆amos: la cultura psicoanal铆tica ha retrocedido en el mundo. Los clich茅s proliferan y la resistencia a analizarse (a pensarse radicalmente) los usa como pretexto. Estos son algunos, que eran los m铆os hasta ayer: 

鈥撯渟i tienes buenos amigos, no necesitas psicoan谩lisis鈥. A ver: el objetivo del an谩lisis no es otro que pensar (a nosotros mismos, pero no solo ni solos) y se piensa con amigos. El an谩lisis tiene para m铆 un aire de familia porque he vivido momentos de pensamiento en conversaci贸n con amigos. 

Pero hay diferencias: el amigo escucha lo que dices, te cree, discute pero te toma en serio. El psicoanalista escucha otra cosa que lo que dices (鈥渓o que se arma detr谩s de lo que dices鈥 en palabras de Franco Ingrassia). 隆Y muchas veces ni te cree ni te toma en serio! Produce cortes, mediante la pregunta o el humor, para sacarnos de la repetici贸n infinita que somos, para que as铆 te escuches. 

鈥撯渆l psicoan谩lisis es un proceso intelectual鈥. 隆Cu谩ntas veces he escuchado a amigos bienintencionados decirme 鈥溌縨谩s palabras Amador? Toma peyote o baila zumba鈥! Y todo bien con el peyote y dem谩s, pero en an谩lisis se hace muy claro que las palabras son cuerpo. Lo que produce efectos de curaci贸n no es 鈥渄arse cuenta鈥 de nada, sino una palabra que conmueve y nos mueve. Palabra de afecto, palabra como afecto; y por eso Lacan puede pensar la transferencia leyendo El banquete de Plat贸n: ense帽anza y an谩lisis pertenecen ambos al 谩mbito de Eros. 

鈥撯渆l psicoanalista es un sacerdote que te confiesa: escucha tus pecados y pone penitencia鈥. En realidad es todo lo contrario: el psicoan谩lisis nos ense帽a a ser m谩s malos. Es decir, a no ceder en nuestro deseo, contra todo y contra todos. Porque a煤n somos demasiado buenos, sacrificamos enseguida lo m谩s propio. No existe el 鈥渕al鈥 en el an谩lisis, salvo el de no escuchar y no seguir el propio deseo. No hay penitencia que aplicar, tan solo un poco de compa帽铆a para escucharnos mejor y convertir el malestar en fuerza. En nuestros 鈥減ecados鈥 (o s铆ntomas) est谩 nuestra salvaci贸n.

Hablo, por supuesto, de mi propia experiencia. De mi verdad. Por si pudiera servirle a alguien.

Llevar la muerte dentro 

Spinoza afirma que todas las cosas buscan perseverar en su ser (conatus). A trav茅s de una ciencia de los afectos podemos ir aprendiendo a escoger los encuentros que nos alegran (aumentan nuestra potencia) y descartando los que nos entristecen (despotencian). En nada piensa menos el ser libre que en la muerte, porque no est谩 en la propia esencia. O, como dice bellamente Sartre, 鈥渓a muerte siempre viene de afuera鈥. 

La cr铆tica dirigida a Spinoza (y los spinozianos) es recurrente: 驴c贸mo explicar entonces el mal? 驴Realmente solo es un efecto de ignorancia? 

El 煤ltimo Freud afirma: las pulsiones son dos, Eros y T谩natos. Estamos habitados tambi茅n por la agresividad y la auto-agresividad, llevamos la muerte adentro. La ciencia de los afectos se embarulla: sentimos el mayor de los amores y el mayor de los odios por la misma persona. Los encabalgamientos entre eros y t谩natos son complej铆simos (sadismo, masoquismo). Y no se puede descartar que la pulsi贸n de muerte no trabaje en realidad a favor del Eros: queremos eliminar todos los obst谩culos que impiden nuestro regreso a la placidez y el cobijo del vientre materno. El otro nombre de la muerte es Nirvana.

Lyotard, en Econom铆a libidinal, ensaya el m谩s dif铆cil todav铆a: un solo principio, aliento o soplo vital, anima todo lo existente, la libido. Pero esta funciona a dos velocidades, con dos temperaturas. El Eros compone: une, re煤ne. La muerte descompone: separa, disloca. Pero no se puede asignar un efecto (bueno, malo) a cada principio de funcionamiento: el amor puede sofocar, asfixiar; existe, como sabemos por Rosal铆a, el 鈥渕alquerer鈥. Y T谩natos puede liberar: la fuga de un hogar que nos aplasta y oprime el pecho. 

Ninguna ciencia, concluye Lyotard, puede saberlo todo de antemano. El amor mata y la muerte vivifica. Somos ese laberinto. Hay que escuchar cada caso.

Podr铆amos llevarlo tambi茅n a la pol铆tica: esa revuelta, 驴por qu茅 pulsiones est谩 habitada? 驴Quiere la liberaci贸n de la vida o agredir a un otro que nos impide imaginariamente el regreso a la placidez de tal o cual identidad? 驴O ambas鈥? 

La escucha de lo singular es el arte m谩s raro y precioso, m谩s dif铆cil.

La vacilaci贸n amorosa

La neurosis se expresa seg煤n Freud como duda e inseguridad permanente: incapacidad para tomar decisiones, aplazamiento y rumia constante.

Esa duda, concluye Freud en su ensayo sobre 鈥渆l hombre de las ratas鈥, es fundamentalmente inseguridad con respecto al amor. Tal inseguridad b谩sica se extiende a todos los dem谩s 谩mbitos de la vida (y del propio pasado: remordimientos, etc.).

鈥淎quel que duda sobre el amor tiene que dudar de todo lo dem谩s, menos importante鈥. La duda sobre el amor tiene mucho que ver para Freud con la represi贸n de la sensualidad exigida por el principio de realidad.

El neur贸tico se defiende mediante comportamientos obsesivos: aplacar la duda, compensar el malestar, rectificar el estado de sufrimiento. Por ejemplo rezando compulsivamente el rosario. 

驴Podr铆amos pensar que lo que cambia hoy, con respecto a los tiempos de Freud, es sobre todo el tipo de compensaci贸n obsesiva? En lugar de la religi贸n o de la superstici贸n, la compulsi贸n al consumo (de todo tipo de objetos, sustancias y experiencias), al trabajo, a la comunicaci贸n y los goces en espejo.

La duda, la indecisi贸n y el auto-reproche permanente se aplacan mediante diferentes tipos de 鈥渟ubid贸n鈥 (algo muy diferente al rosario). Cambia el tipo de 鈥渁dicci贸n鈥.

Pero la protecci贸n neur贸tica, explica Freud, se ve penetrada por lo que deja fuera. Por ejemplo, alguien que reza por sus padres escucha una voz interior pidi茅ndole a Dios que se los lleve por favor cuanto antes.

Del mismo modo hoy, lo que m谩s nos gusta hacer, en tanto mecanismo de protecci贸n, tambi茅n queda impregnado de malestar: se lee, se piensa, se liga o se est谩 en pol铆tica compulsivamente (en modo redes sociales). Y as铆 el agobio -por la aceleraci贸n y la cantidad de cosas a hacer- se suma a la primera ansiedad.

Desconectar, el apag贸n, tampoco sirve, s贸lo es un alivio moment谩neo. Nuestro lamento repetido por el hecho de que despu茅s de agosto siempre recomience el estr茅s de septiembre. Todos tenemos que trabajar, claro que s铆, pero nadie est谩 obligado a mirar constantemente facebook. Entramos voluntariamente en la rueda de h谩mster.

驴Entonces? Hay que volver, necesariamente, a meditar sobre la inseguridad primera. Pensar las condiciones contempor谩neas de la vacilaci贸n amorosa.

En terapia es la guerra 

La cultura implica la renuncia a los instintos. Freud lo explica genialmente en su texto sobre la conquista del fuego: fue necesario que alg煤n humano renunciase al placer de mear sobre el fuego y as铆 apagarlo para que hubiese cultura.

Pero esa renuncia tiene un precio: nos constituye desde ese momento como sujetos neur贸ticos, siempre en falta, siempre insatisfechos, siempre inquietos. Todos neur贸ticos: el 鈥渟ano鈥 solo tiene una neurosis socialmente aceptada.

Pero no todos los freudianos iban a aceptar ese 鈥減ecado original鈥. Los freudianos marxistas asignan a la revoluci贸n la tarea de levantar la maldici贸n represiva. Entre ellos el m谩s loco y genial fue tal vez Norman O. Brown, inspirador de los movimientos de los 60.

El ni帽o sale de la infancia derrotado, explica Brown en su obra Eros y T谩natos: castigos, severidad, autoritarismo, cruel entrada en el principio de realidad. El proyecto revolucionario no puede ser otro que realizar el potencial de la infancia: inscribirlo en la realidad.

Realizar la infancia supondr铆a organizar la sociedad desde las actividades libres y placenteras: la vida y el trabajo como juego y experimento. 驴En qu茅 momento el trabajo se convirti贸 en este tormento que padecemos? Hoy, en el colmo de la alienaci贸n, rogamos por un trabajo cualquiera.

Realizar la infancia supondr铆a liberar su libido. Pero la libido infantil no es la 鈥済enital鈥, sino el cuerpo perverso y polimorfo, todo 茅l zona er贸gena, que disfruta con los codos, con las rodillas, con el lenguaje mismo considerado como un trozo m谩s de piel. El error de Reich es querer liberar una sexualidad (genital) ya acotada represivamente.

Realizar la infancia es salir del tiempo contable, tiempo que pasa, que se nos escapa entre los dedos y nos angustia. La eternidad es el modo de ser de los cuerpos no reprimidos, de la infancia, del juego, del amor. Aqu铆 y ahora, para siempre. 

Si la cultura es neurotizante, si s贸lo ofrece satisfacciones sustitutivas, entonces la terapia es la guerra: hay que elegir bando en el conflicto entre libido y principio (represivo) de realidad. Transformar en ella la energ铆a agresivo-culposa de la neurosis en energ铆a de transformaci贸n, en lugar de aceptar la salida individual en un mundo neur贸tico.

Lo que produce nuestra angustia es el horror de vivir en 鈥渓as l铆neas no vividas de nuestros cuerpos鈥 (Rilke). La resurrecci贸n de los cuerpos, es decir, la realizaci贸n revolucionaria de la infancia, nos reconciliar铆a con la vida鈥 y con la muerte.

驴Por qu茅 dormir nos descansa? 

No se trata s贸lo de un proceso f铆sico que repone energ铆as, sino de un reencuentro ps铆quico con la infancia. Es lo que aprendo leyendo a Le贸n Rozitchner. 

En el sue帽o, las leyes l贸gicas del principio de realidad (tiempo sucesivo, no-contradicci贸n) se suspenden y reemerge el proceso primario, arcaico, el principio de placer. Hablamos con los muertos, somos esto y lo otro.

Ese reencuentro regenera el deseo, cada noche. Despertamos renovados, con ganas, las energ铆as menos ligadas y m谩s pl谩sticas, tambi茅n con extra帽eza, pues en ese primer momento a煤n estamos entre dos mundos鈥

Podemos olvidar y borrar las huellas del sue帽o cuanto antes para mejor adaptarnos a la realidad, mirando el m贸vil enseguida por ejemplo. O tratar de prolongar ese estado, relatando nuestros sue帽os, escribi茅ndolos, jugando a interpretarlos鈥

No hay 鈥渕al sue帽o鈥, el mal sue帽o es el no-sue帽o, el triunfo sin resto del proceso secundario, sin extra帽eza, sin agujeros y madrigueras que comuniquen con el inconsciente. 

驴Es por eso que, como demuestra Jonathan Crary en su libro 24/7, el capital trata de reducir el sue帽o, de perturbarlo, incluso de acabar con 茅l? Ya se investiga c贸mo los humanos pueden reponer fuerzas sin dormir, es decir, sin tener que reactivar la infancia, sin pasar por el inconsciente; esa es la verdadera pesadilla de la sociedad del no-sue帽o鈥




Fuente: Lobosuelto.com