April 17, 2021
De parte de El Libertario
206 puntos de vista


Claudio Albertani
 
A principios del siglo XX, el movimiento anarcosindicalista enriqueci贸 el principio de autonom铆a inventando la noci贸n de acci贸n directa para subrayar el derecho de los sindicatos revolucionarios a la inde-endencia contra toda injerencia externa. Seg煤n uno de sus principales te贸ricos, Pierre Besnard, la acci贸n directa indica 鈥渓a acci贸n individual o colectiva ejercida contra el adversario social por los individuos, los grupos, las sociedades鈥 (Enciclopedia Anarquista, tomo I: 30). Besnard precisa que la acci贸n directa se opone a la insurrecci贸n armada de los partidos pol铆ticos en la medida en que 茅stos, sin excepci贸n, buscan tomar el poder pol铆tico y conservarlo, lo cual converge con algunos de los planteamientos del Ej茅rcito Zapatista de Liberaci贸n Nacional (EZLN) y, m谩s recientemente, de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). La acci贸n directa puede ser legal o ilegal, defensiva, preventiva u ofensiva; no excluye el uso de la violencia, pero no necesariamente es violenta. Incluye el boicot, el sabotaje, la desobediencia civil, la resistencia pasiva y activa. A lo largo del siglo XX ha sido la bandera de los principales movimientos revolucionarios: los Consejos de obreros  y campesinos en Rusia (1905 y 1917-21), la Comuna de Morelos (1911-15), la revoluci贸n alemana (1918-19), el movimiento de ocupaci贸n de las f谩bricas en Italia (1920), las colectividades de Catalu帽a y Arag贸n (1936-37), la revuelta de Budapest (1956), la rebeli贸n mundial de 1968 y los movimientos insurreccionales en algunos pa铆ses asi谩ticos (Katsiaficas, 2009).

Hoy, la acci贸n directa sigue siendo el recurso que tienen los individuos y las comunidades de actuar sin mediaciones ni representaciones.  Aun cuando es, en primer lugar, la manera de oponer la fuerza colectiva a la fuerza del poder, se despliega tambi茅n en el terreno individual. Consiste en la lucha constante que todos libramos por lograr una vida activa, contra toda sumisi贸n y servidumbre voluntaria. Se desenvuelve en los terrenos m谩s variados: el amor, la poes铆a, la comunicaci贸n, el arte, la meditaci贸n鈥

En ocasiones, desemboca en explosiones sociales y movimientos democratizadores. La sublevaci贸n de Gwangju, Corea del sur (1980) 鈥損rimer anuncio de un amplio movimiento social que acabar铆a con la dictadura militar en ese pa铆s鈥 traz贸 los lineamientos de una autonom铆a colectiva que volvieron a aparecer en Oaxaca (Albertani, 2009a: 63-8;  Albertani, 2010). En ambos casos, a la violencia gubernamental, el pueblo contest贸 con la dignidad, la solidaridad y la fiesta. En el camino, suspendi贸 los poderes del Estado y reinvent贸 la democracia directa descubriendo lo que el soci贸logo coreano Choi Jungwoon llama comunidad absoluta y George Katsiaficas, efecto eros, es decir una suerte de experiencia m铆stica de comuni贸n total que la colectividad descubre al tomar el camino de la rebeli贸n. En la comunidad absoluta, el yo individual se funde con el yo colectivo, la separaci贸n entre 鈥渢u鈥 y 鈥測o鈥 se anula, el amor fluye, el sentido de propiedad desaparece (Jungwoon, 1999: 81-93; Katsiaficas, 1989).

Las corrientes anti-partido del marxismo, es decir los llamados 鈥渃onsejistas鈥 鈥揂nton Pannekoek, Hermann Goerter, Otto R眉hle, Karl Korsch, Paul Mattick y Maximillen Rubel, entre otros鈥 elaboraron una reflexi贸n sobre la autonom铆a que converge con el anarquismo.

Consejo obrero 鈥搉os dice Pannekoek- no significa una forma determinada de organizaci贸n cuidadosamente pre-trazada, que habr铆a que describir con absoluto detalle; significa, por el contrario, un principio: el principio del poder de los trabajadores para disponer ellos mismos de las industrias  y de la producci贸n. Su efectivaci贸n no es un asunto de discusi贸n te贸rica  acerca de la mejor realizaci贸n pr谩ctica, sino que es el asunto de la lucha pr谩ctica contra el aparato de poder del capitalismo (Pannekoek, 1952).

En los a帽os cincuenta y hasta bien entrados los setenta, cuando gran parte de la izquierda oficial todav铆a se encontraba dominada por el comunismo sovi茅tico, en Europa y en Estados Unidos, una nueva generaci贸n de marxistas disidentes empez贸 una reflexi贸n que se revelar铆a fecunda. Cornelius Castoriadis y sus camaradas del grupo Socialismo o Barbarie rompieron con las diferentes ortodoxias bolcheviques y se solidarizaron con las revueltas de los trabajadores en los pa铆ses llamados comunistas (Castoriadis, 1953-54). Al mismo tiempo, llegaron a la conclusi贸n de que la lucha del viejo movimiento obrero contra el capital se hab铆a agotado y que nadie podr铆a revivirla. No se trataba 煤nicamente de la bancarrota de la izquierda hist贸rica, sino de un cambio de 茅poca. El proceso de valorizaci贸n tend铆a ahora a rebasar la esfera de la producci贸n material y el comando capitalista sobre el trabajo se extend铆a a la totalidad de las relaciones sociales. Despojada de toda autenticidad, la  vida se transformaba en representaci贸n o, mejor dicho, en una inmensa acumulaci贸n de espect谩culos. El antagonismo obreros-capital descrito magistralmente por Marx en su cr铆tica de la econom铆a pol铆tica no hab铆a desaparecido, sino que se hab铆a salido de las f谩bricas hall谩ndose en todas partes, aunque de manera mistificada. Si el capital se hab铆a adue帽ado 鈥搊 tend铆a a adue帽arse鈥 del ciclo de la vida, se necesitaba un nuevo comienzo; avanzar hacia la emancipaci贸n humana implicaba ahora el rechazo al trabajo y la lucha por la independencia del tiempo social frente a la temporalidad del capitalismo. La descolonizaci贸n de la vida cotidiana asum铆a un papel estrat茅gico y tambi茅n la lucha de las mujeres, de los negros, de los marginales, de los ind铆genas, de los ecologistas鈥

Es para pensar estos conflictos que Castoriadis y sus compa帽eros volvieron a descubrir el principio de autonom铆a como medio de la acci贸n hist贸rica del proletariado y contenido concreto del socialismo. Con diferentes matices, reflexiones as铆 se encuentran en la obra de Guy Debord y Raoul Vaneigem en Francia, es decir la Internacional Situacionista; Danilo Montaldi, Romano Alquati y Raniero Panzieri en Italia, o sea los Quaderni Rossi  y el obrerismo de los or铆genes; Raya Dunayevskaya y C. R. L. James en Estados Unidos, es decir la tendencia Forrest-Johnson de la IV Internacional. No tenemos aqu铆 la oportunidad de acercarnos a las distintas facetas de sus obras. Baste se帽alar que se gest贸 en el umbral de un periodo extraordinario de luchas sociales 鈥揺sa asombrosa ola expansiva que culmin贸 en el prodigioso a帽o de 1968鈥 de la cual todos ellos fueron profetas y tambi茅n activistas.

A finales de los a帽os setenta, despu茅s de un corto periodo de autonom铆a social en el que la solidaridad prevaleci贸 sobre la competici贸n  y la calidad de la vida sobre el poder del dinero, hubo un repliegue de los movimientos sociales a nivel mundial. La autonom铆a de la sociedad respecto al Estado se troc贸 en libertad de la empresa frente a las regulaciones estatales; las luchas de los trabajadores contra la explotaci贸n en el desempleo y el rechazo al trabajo en la marginalizaci贸n de los trabajadores mismos por parte del capital.

Era un nuevo cambio de 茅poca. La informatizaci贸n, la flexibilizaci贸n, la deslocalizaci贸n y el desempleo acabaron con 150 a帽os de conquistas sociales bajo el membrete del 鈥渘eoliberalismo鈥, una ideolog铆a que no era nueva ni mucho menos liberal. Formas productivas in茅ditas se difundieron primero en la microelectr贸nica y sucesivamente en la producci贸n material fragmentando la fuerza de trabajo, misma que ahora se encontraba aparentemente 鈥渁ut贸noma鈥, pero realmente subsumida en el capital (Berardi, 2003: 73). A diferencia de los trabajadores asaariados cl谩sicos, a quienes el Estado-providencia garantizaba cierta cobertura asistencial, pensi贸n y vacaciones pagadas, esos trabajadores 鈥渁ut贸nomos鈥 deb铆an ahora hacerse cargo de s铆 mismos, interiorizar los valores capitalistas y pregonarlos como propios.

La simult谩nea deslocalizaci贸n de la producci贸n industrial hacia los pa铆ses perif茅ricos produjo enormes ganancias por un lado y un terrible empobrecimiento por el otro. Se busc贸 鈥渉omogenizar鈥 a pueblos enteros que hasta entonces se hab铆an mantenido relativamente al margen de los flujos econ贸micos. La esclavitud reapareci贸 como modo esencial de extracci贸n de plusval铆a, junto al narcotr谩fico y a m煤ltiples formas de econom铆a criminal no solamente en el 鈥渢ercer mundo鈥, sino en el coraz贸n mismo de los pa铆ses metropolitanos. Ciudades como N谩poles en Italia o Ciudad Ju谩rez en M茅xico, en donde reina el crimen organizado, lejos de ser arca铆smos irracionales apuntan a formas 鈥渁vanzadas鈥 de dominaci贸n capitalista: la compenetraci贸n entre Estado, iniciativa privada y econom铆a mafiosa. En ambos casos, pandillas organizadas e incrustadas en las estructuras de poder dictan qui茅n ocupa un cargo y qui茅n no.

A煤n as铆, el principio de autonom铆a qued贸 como referente para los sectores inconformes del proletariado juvenil europeo, los pueblos ind铆genas de Am茅rica Latina y franjas de trabajadores insumisos. En Italia, los llamados 鈥渃entros sociales鈥 promovieron nuevas formas de agregaci贸n y pr谩cticas de contracultura. Significativamente, sus corrientes radicales se llamaban a s铆 mismas 鈥渋ndios metropolitanos鈥. En las principales ciudades del mundo, barrios completos fueron ocupados por j贸venes sin vivienda que crearon espacios de autonom铆a social.

Vino la ca铆da del llamado socialismo real y contrario a lo que esperaban los poderosos, la insubordinaci贸n de las clases peligrosas no termin贸. Y es que, mientras produc铆a miseria, destrucci贸n y guerra en cantidad excepcional, la globalizaci贸n creaba tambi茅n una nueva contemporaneidad, as铆 como desconocidas posibilidades de comunicaci贸n e interacci贸n.

En 1992, las contra-celebraciones del Quinto Centenario de la conquista de Am茅rica abrieron paso a una nueva estaci贸n de resistencia ind铆gena que empez贸 a entenderse de manera in茅dita tanto en Europa como Estados Unidos. Con la revuelta zapatista de 1994, arranc贸 un nuevo ciclo internacional de rebeld铆a que busc贸 incorporar la enorme sabidur铆a de las poblaciones ind铆genas a las demandas de los movimientos sociales urbanos. Ya no se trataba de solidarizarse con los 鈥減obres鈥, sino de buscar convergencias, a顎nidades y complicidades. Por su parte, los insurrectos de Chiapas recog铆an la a帽eja reivindicaci贸n ind铆gena de autonom铆a insert谩ndola en nuevo discurso que presentaba ciertas analog铆as con las experiencias maduradas en Europa y en Estados Unidos (por ejemplo, la necesidad de refundar la pol铆tica). Sus puntos medulares se centraban en la cr铆tica al poder y a los partidos pol铆ticos, en el abandono de la idea vanguardia, en la apasionada reivindicaci贸n de los  v铆nculos comunitarios y en la necesidad de establecer una nueva relaci贸n con la naturaleza.

Esa, que Pablo Gonz谩lez Casanova llam贸 鈥渢eor铆a de la selva鈥, encontr贸 o铆dos atentos en los movimientos sociales europeos. 驴Por qu茅? Porque la demanda de autonom铆a de los pueblos indios se enlazaba con la idea de democracia radical y autogestiva que so帽aban los 鈥渋ndios metropolitanos鈥 del mundo entero. Supon铆a como en la tradici贸n anarquista una federaci贸n de poderes locales y un sistema de delegados revocables que interact煤an de abajo hacia arriba.
 
Seg煤n Benjam铆n Maldonado,
[鈥 hoy la lucha india en M茅xico es por autonom铆a y la autonom铆a no puede ser entendida sin autogesti贸n, por lo que el anarquismo 鈥揺n tanto corriente de pensamiento y como experiencias hist贸ricas鈥 tiene mucho que aportar en el alumbramiento de la nueva sociedad mexicana; la m谩s consistente corriente anarquista en M茅xico, el magonismo, puede ser una forma de identidad capaz de recoger experiencias en funci贸n de nuevos planes. La definici贸n magonista de anarqu铆a como 鈥渙rden basado
en el apoyo mutuo鈥 sintetiza el aporte de Kropotkin con la caracter铆stica hist贸rica de organizaci贸n de los pueblos indios y abre una perspectiva de discusi贸n sobre estas sociedades, que no son un para铆so, pero se han esforzado y organizado para tratar de serlo (Maldonado, 2007).

A cien a帽os de la revoluci贸n mexicana, cuando se agotan el triunfalismo capitalista y el auge neoliberal, podemos retomar el viejo sue帽o magonista de conjugar la resistencia de los pueblos ind铆genas con las luchas de los trabajadores urbanos y ambas al movimiento obrero norteamericano. S贸lo que ahora la apuesta involucra a la humanidad entera.

[P谩rrafos finales del ensayo “鈥淔lores Salvajes鈥. Reflexiones sobre el principio de autonom铆a” incluido en el volumen colectivo Pensar las Autonom铆as,2011, que en versi贸n completa es accesible en https://www.academia.edu/36923319/Pensar_las_autonom%C3%ADas?email_work_card=view-paper.]

 

 




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com