January 27, 2023
De parte de Asociacion Germinal
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LA PROPIEDAD PRIVADA

La idea de transformaci贸n no est谩 en mejorar los salarios sino en destruir el capitalismo. K. Marx

Las caracter铆sticas fundamentales del capitalismo

C贸mo modo de producci贸n social, el capitalismo est谩 estructurado con unas caracter铆sticas que, con el paso del tiempo, no desaparecen; pueden engordar, enfermar, envejecer, y hasta transmutarse, pero siguen siendo la estructura mater que lo orienta durante el desarrollo hacia fases m谩s o menos agresivas contra las poblaciones que domina.1 Es decir, cuando el capitalismo emerge dentro del sistema feudal, est谩 constituido por un objetivo fundamental que no se ha modificado en toda su existencia: el beneficio privado para una clase minoritaria a expensas de controlar al resto de las clases laboriosas y populares como sujetos de explotaci贸n y rendimiento.

Para mantener el control de este motor activo en esa direcci贸n, el sistema ha tenido que incluir y controlar a lo largo del tiempo otras caracter铆sticas fundamentales,2 c贸mo la propiedad privada de los medios e instrumentos de producci贸n, producir para el intercambio v铆a el sistema de mercados y el dinero como medio de acceso a los bienes materiales, desposeer las poblaciones y someterlas al mercado de trabajo como 煤nica forma de acceso a cubrir las necesidades para la sobrevivencia humana. Una estructura vertical, jer谩rquica, con un circuito de reproducci贸n del poder, que permita someter a las poblaciones, ya convertida en mercanc铆a, a esa minor铆a propietarista y ejercer un control sobre las clases que representa el capital y someten al trabajo. Un estado que, como garante del sistema pol铆tico, fluct煤e y legisle a conveniencia de los capitalistas seg煤n el nivel de conflicto en la lucha de clases; es decir, poder convertir la democracia burguesa en autocracia capitalista.

Exponemos a continuaci贸n lo que denominamos la matriz del sistema capitalista: Adem谩s de pivotar sobre la propiedad privada, se acompa帽a y refuerza con la instauraci贸n de una l贸gica de acumulaci贸n de la riqueza, con un sistema de poder jer谩rquico , vertical, para controlar las conciencias de clase de las poblaciones, de un sistema de apropiaci贸n de la riqueza productiva en forma de saberes y tecnolog铆as, de forma que pueda apropiarse del plus valor generado por los trabajadores sin que estos desarrollen la lucha de clases que debiera producir tal robo; este instrumento permite dise帽ar y evaluar qu茅 procesos y alternativas responden a cada caracter铆stica e instituci贸n de todo el entramado sist茅mico del capitalismo.

Sobre el terreno de las relaciones entre caracter铆sticas para generar y apropiarse de la riqueza que producen los trabajadores, el capitalismo organiza una serie de instituciones sociales y mercantiles para asegurarse el mantenimiento en el tiempo y en el espacio de esta l贸gica:

* Todo es y todos somos mercanc铆a. La mercanc铆a se produce para el intercambio; el intercambio se realiza en el mercado; estos son de bienes y servicios controlados por sus propietarios los empresarios; de moneda o dinero, en manos de banqueros y especuladores; de mano de obra, detentada 煤nicamente por los trabajadores. En todos estos mercados lo que los mueve es el beneficio, motor de la producci贸n e intercambio de las mercanc铆as y del empleo asalariado. Esta producci贸n y consumo masivo requiere, as铆 mismo, la organizaci贸n de mercados globales, que sin beneficio, no hay actividad econ贸mica ni empleo. Sin empleo, marginados de la esfera de producci贸n, las poblaciones laboriosas se quedan marginadas de la esfera de consumo y a la protecci贸n de los servicios de bienestar social encomendados al Estado. De aqu铆 el poder de los empresarios y banqueros para doblegar con facilidad a sus intereses a las poblaciones residentes en un territorio y a lo largo de los tiempos; de pasar sin excesivo conflicto de clases de un Estado del Bienestar a un Estado de 铆ndole represivo.3

La legitimaci贸n del capitalismo por la propiedad

鈥淓l art铆culo 33.1 de la Constituci贸n Espa帽ola 1978 reconoce como derechos la propiedad privada y la herencia; a continuaci贸n, en el apartado 2 proclama su funci贸n social y, en el apartado 3, garantiza que nadie podr谩 ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad p煤blica o inter茅s social, mediante la correspondiente indemnizaci贸n y de conformidad con lo dispuesto en las leyes. Esto es, reconoce constitucionalmente el instituto jur铆dico de la expropiaci贸n forzosa鈥.4

Como podemos comprobar, el derecho a la propiedad privada no proviene de ninguna ley natural, sino que es una construcci贸n jur铆dica, artificial, de clase, que por serlo, tampoco puede ser considerada como intocable. M谩s bien es un documento de protecci贸n que aquellos grupos poderosos, y que a lo largo de la historia de la humanidad, han ido desarrollando para favorecer sus intereses y mantener los poderes de salvaguardia. Pocas naciones tendr谩n en sus constituciones un art铆culo que proh铆ba la propiedad privada de los medios de producci贸n y el uso de los recursos naturales. Ni la Revoluci贸n Francesa, que tuvo la osad铆a de guillotinar a sus reyes, cuando redact贸 la Ley de los Derechos del Hombre y del Ciudadano 1789, se atrevi贸 a modificar su estatus previo y erradicar la propiedad en el nuevo documento.5 Si un documento constitucional la sacraliza, otro puede cambiarla; como dec铆a Her谩clito, nada es, todo cambia.

Derechos, s铆鈥 pero 驴qu茅 derechos y para qui茅n?

Se se帽ala a John Locke como el fil贸sofo que legitim贸 la propiedad privada. Su argumento se apoya en que todo individuo es propietario de s铆 mismo y del trabajo que realiza; si yo hago un armario nadie puede cuestionarme su propiedad, es el derecho al fruto de mi trabajo. La trampa de este argumento est谩 en que el individuo social siempre necesit贸 de los dem谩s para sobrevivir de forma que es muy dif铆cil separar en el armario e indicar que me pertenece de lo que pertenece a los dem谩s. P. Kropotkin ten铆a otra visi贸n m谩s colectiva de la producci贸n social; 鈥溌緾on que derecho puede, pues, nadie apropiarse la menor part铆cula de ese inmenso todo y afirmar: esto es m铆o y no de los dem谩s?鈥.6 Desarrollemos este apartado por la importancia que tiene.7

  • Derechos del hombre y sociedad civil

Dejemos que el propio Karl Marx nos explique los principios y los argumentos sobre los que se apoyan los derechos humanos.8 Marx precisa como los llamados derechos del hombre y los derechos del ciudadano no son otra cosa que los derechos pol铆ticos de cada persona por ser miembro y participar en los asuntos de la sociedad. La diferencia entre ambos derechos consiste en que la persona, como hombre, es un miembro que participa en la sociedad civil, mientras que, como ciudadano, lo hace en la sociedad pol铆tica.9

Comienza por subrayar como los derechos del hombre no son innatos ni un regalo de la naturaleza, sino el resultado de luchas contra los privilegios hist贸ricos de las clases dominantes, y que la persona s贸lo puede disfrutar estos derechos en la medida que los gana y los defiende.

Pero, para Marx, los derechos del hombre son derechos estrictamente individuales, cuya naturaleza ampara y desarrolla un tipo de individuo que act煤a 煤nica y ego铆stamente buscando sus intereses, sin importarle las preocupaciones que puedan perseguir las otras personas, o los asuntos del bienestar comunitario. Partiendo del art铆culo 2 de la Declaraci贸n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano 1793, que dice 鈥渆stos derechos son: igualdad, libertad, seguridad y propiedad鈥, Marx continua analizando que suponen estos derechos de la primera generaci贸n y c贸mo se relacionan, as铆 como argumentando el papel que juega cada uno de ellos visto desde una visi贸n de lucha de clases:

Libertad. Seg煤n el art铆culo 6, 鈥渓a libertad consiste en el poder que tiene cada persona para hacer todo aquello que dese, mientras no da帽e con ello el derecho de otras personas鈥. Marx interpreta el derecho de cada persona a 鈥渓a libertad de cada individuo aislado totalmente de la sociedad y encerrado en s铆 mismo. Un derecho a la libertad que no est谩 basado en la asociaci贸n y la cooperaci贸n del hombre con el hombre, sino m谩s bien acentuando la separaci贸n entre ellos. Es el derecho al aislamiento, el derecho a una restricci贸n individual, a recluirse en s铆 mismo鈥. La aplicaci贸n pr谩ctica de este derecho del hombre a la libertad se convierte en otra justificaci贸n de otro derecho del hombre a la propiedad privada.

Propiedad privada. Seg煤n el art铆culo 16, 鈥渆l derecho de propiedad es aquel que tiene cada ciudadano a disfrutar y disponer seg煤n su voluntad de los recursos, las rentas, y los frutos del trabajo propio鈥. El derecho a la propiedad privada es por tanto 鈥渆l derecho a disponer de lo que se considera propio sin tener en cuenta el bienestar de las otras personas, o el de la comunidad: es el derecho al ego铆smo que da la b煤squeda del bienestar propio. La libertad individual mencionada anteriormente junto con la aplicaci贸n de este otro derecho, forman la base de la sociedad civil. Hace que cada hombre vea en los otros hombres, no la realizaci贸n, sino m谩s bien la limitaci贸n de su propia libertad.10 Hemos de recordar que la existencia del otro limita mis derechos; sin la presencia del otro, de todos los otros, mis derechos ser铆an ilimitados. Si tuviera una visi贸n colectiva de la libertad, me llevar铆a a construir con el otro el 谩mbito de nuestra libertad com煤n, en favor de intereses comunitarios; sin embrago, con la interpretaci贸n individual que tengo del otro, me hace sentir que su existencia me impide ejercer mi libertad de forma ilimitada鈥. Igualmente, 鈥測 por encima de todo, proclama el derecho del hombre a hacer lo que le venga en gana con todo lo que se considere que son su propiedades personales鈥. N贸tese que en ning煤n momento el derecho a la propiedad privada plantea el origen de la misma, como se justifica, o los valores que conducen a identificar cu谩les son 鈥渓os frutos del trabajo propio鈥.

Igualdad. Considerada la persona como un ser suficientemente aislado, seg煤n el art铆culo 3, 鈥渓a igualdad consiste en el hecho de que la ley va a tratar a todos por un igual, tanto si ha de proteger como si ha de castigar鈥. Es obvio que esto no ocurre as铆 en las sociedades actuales, y, sin embargo, por ello no se pone en cuesti贸n el cumplimiento de los Derechos Humanos. Ocurre con mucha frecuencia que robar una bicicleta o mil euros resulta en una mayor condena que estafar millones (Javier De la Rosa), timar a miles de accionistas (Mario Conde), falsificar contratos de publicidad (Jes煤s Gil), facilitar informaci贸n secreta sobre pol铆ticas monetarias (Mariano Rubio), favorecer a amigos y familiares en el reparto de fondos de formaci贸n profesional (partidos en los Gobiernos), malversar fondos p煤blicos (Lu铆s Rold谩n), arreglos sospechosos por parte de inspectores de Hacienda que facilitan evasi贸n de impuestos a grandes entidades de futbol, la banca, la industria (Huguet-Aguiart), y tantos otros que podr铆amos citar. El caso que mejor ilustra esta igualdad ante la ley quiz谩 sea el Francisco J. Esposo Menc铆a, a qui茅n el Juzgado n潞 2 de Gij贸n conden贸 a seis a帽os de c谩rcel por robar una cajetilla de tabaco negro y una 1.200 pesetas, mientras que a Javier de la Rosa, la Audiencia de Barcelona la impon铆a la pena de cuatro meses de arresto por falsificar un documento, con el objetivo de estafar 51.000 millones de pesetas al presidente de KIO.11 Sobran comentarios.

Seguridad. Seg煤n al art铆culo 8, 鈥渓a seguridad consiste en la protecci贸n acordada por la sociedad a cada uno de sus miembros para la conservaci贸n de su persona, sus derechos y su propiedad鈥. De aqu铆 se deduce que el concepto social supremos de la sociedad civil, el concepto de polic铆a, el concepto de que la mayor铆a de la sociedad est谩 en ella s贸lo para garantizar a cada uno la conservaci贸n de su persona, sus derechos y su propiedad. Este concepto que hace l ley de seguridad no permite superar a la sociedad civil su sentido soberano del individualismo, sino m谩s bien es la garant铆a, la consolidaci贸n del mismo.

En consecuencia, ninguno de los llamados derechos del hombre transciende m谩s all谩 de la naturaleza egoc茅ntrica de la persona, del individuo como miembro de la sociedad civil, individuo encerrado en s铆 mismo, en su inter茅s y sus deseos privados individualizados, totalmente separados del bienestar de la comunidad. El 煤nico lazo que une y mantiene juntos a los miembros de la sociedad civil son las necesidades individuales, los intereses privados, la conservaci贸n de sus propiedades y la de sus ego铆smos como personas. Locke, que utiliz贸 precisamente estos cuatro derechos para defender la v铆a feudal hacia el capitalismo a帽adir铆a que es la riqueza, la propiedad privada de la riqueza, la que justifica unirse en sociedad civil, commonwealth,12 para defenderla de aquellas personas que no la poseen, para protegerse contra los despose铆dos.

Estos derechos civiles, formulados en la manera que argumenta Locke, plantean una serie de observaciones:

Primera. Si el criterio para acogerse a la condici贸n de ciudadano es el de la posesi贸n de propiedad, nos encontrar铆amos con que la mayor铆a de las personas no alcanzar铆a esta condici贸n dentro de las sociedades modernas. Actualmente, en el seno de las sociedades capitalistas la propiedad de la riqueza productiva y financiera pertenece a una clase de ciudadanos que no alcanza a ser el 10% de la poblaci贸n; esto implica que la clase burguesa ejerce el poder para decidir sobre el bienestar del 90% de las personas restantes, que por muy ciudadanas de iure que est茅n consideradas, de facto est谩n marginadas de las fuentes de poder que aseguran la producci贸n y el reparto de la riqueza, y, adem谩s de todas las instituciones donde se gestiona y toman las decisiones sobre qu茅 hay que producir y c贸mo se ha de distribuir la riqueza que se genera en la sociedad. Comprobamos, entonces, como la sociedad civil controla y gestiona a partir de la presencia y la concentraci贸n de riqueza privada.

Segunda. De aqu铆 que, a su vez, Macpherson mantenga que la defensa que Locke hace de la propiedad privada estableciendo los principios morales por los cuales la burgues铆a, los propietarios de riqueza, tienen el poder absoluto y act煤an como una dictadura sobre el resto de la poblaci贸n, deja vac铆os de contenido todos los derehos del hombre y del ciudadano de todas las personas despose铆das. Locke, encima, sostiene que 鈥渓os componentes de la clase trabajadora no est谩n considerados, de hecho y de derecho, como agentes de la sociedad pol铆tica y civil; no pueden pertenecer porque las clases burguesas consideran las clases laboriosas no est谩n capacitadas para vivir una vida racional鈥. (Macpherson, 1954, 203-206)13

  • Derechos del ciudadano y sociedad pol铆tica

Los derechos del ciudadano son derechos que, en su naturaleza formal, est谩n pensados para garantizar la participaci贸n del individuo en la cosa p煤blica: asociaci贸n, sufragio, representaci贸n etc. Estos derechos de la primera generaci贸n, o relacionados con la libertad, son los que permiten a los ciudadanos la intervenci贸n en la actuaci贸n del Estado, decidiendo sobre los bienes p煤blicos, as铆 como sobre la gesti贸n de los mismos a favor del bienestar comunitario.

Pero para Marx, la burgues铆a va utilizar, va a subordinar en el plano real, todos estos derechos para la defensa de sus intereses de clase. Sus principales argumentos son:

鈥 鈥淟as personas que comienzan a liberarse a s铆 mismas, mediante la consolidaci贸n de la comunidad pol铆tica, son las mismas que solemnemente proclaman los derechos del hombre ego铆sta, sin importarles los intereses comunitarios [鈥 Esta realidad es incluso m谩s sorprendente cuando observamos que el derecho de ciudadan铆a, el de la comunidad pol铆tica, es reducida por los propios emancipadores pol铆ticos a un simple instrumento de conservaci贸n de los llamados derechos del hombre; y que lo que se considera como la esfera del ciudadano, que da subordinada, degradada al servicio de la sociedad civil, del hombre ego铆sta [鈥 Quien domina es el hombre de la sociedad civil, en tanto que burgu茅s, y no el hombre de la sociedad pol铆tica, en tanto que ciudadano, que es quien debiera ser considerado el real y aut茅ntico hombre鈥.

-Reiterando en lo anterior continua: 鈥渆l hombre de la sociedad civil es considerado un ser real, dado que es sensual, individual, e inmediato a su existencia, un hombre que es distinto del ciudadano, mientras que el ser pol铆tico es simplemente un abstracci贸n, una persona artificial, una persona aleg贸rica, moral; entonces, el hombre real act煤a en la forma de persona ego铆sta, mientras que el aut茅ntico hombre lo hace solamente en la forma de ciudadano abstracto鈥.

鈥 Adem谩s a帽ade, tomando el art铆culo 2 de la Declaraci贸n de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1791, que 鈥渆l objetivo de todas las asociaciones pol铆ticas es la conservaci贸n de los imprescriptibles y naturales del hombre, no del ciudadano鈥. Y en la Declaraci贸n de 1793 se incluye al 鈥Gobierno [para que quede] instituido con la finalidad de que garantice al hombre el disfrute de sus imprescriptibles y naturales derechos鈥.

鈥 s铆 concluye que, en caso de querer liberarse, hay que tener en cuenta como 鈥渢oda emancipaci贸n es la reducci贸n del mundo de los humanos y de las relaciones con el propio hombre [鈥 La emancipaci贸n pol铆tica [es doble y ha de coincidir en] la reducci贸n del hombre a la condici贸n de miembro de la sociedad civil, el ego铆sta, el individuo independiente; y por la otra es la reducci贸n a la condici贸n de ciudadano, de persona moral. Por tanto, solo cuando el ser ciudadano consiga dominar al ser hombre y convierta su vida emp铆rica, su trabajo y sus relaciones individuales en un ser g茅nero, s贸lo cuando haya reconocido y organizado sus propias fuerzas y las haya reconvertido en fuerzas sociales de forma que ya no est茅n separadas dentro de s铆 mismo en la forma de fuerza pol铆tica, s贸lo entonces la voluntad humana conseguir谩 emanciparse completamente鈥. (Marx; 1975b, 230-234)14

En dos siglos de democracia burguesa, todas estas advertencias sobre el ser individual, sobre el hombre civil, se han materializado sin dejar ni un lugar a dudas. En un primer per铆odo del capitalismo a escala de naciones, se constata la connivencia de los pol铆ticos 鈥渞epresentantes del pueblo鈥 con los poderes econ贸micos dominantes; en este segundo per铆odo de globalizaci贸n capitalista, se confirma el control de los Estados por las entidades transnacionales productivas y financieras. En ambas etapas, se constata la corrupci贸n y degradaci贸n de la sociedad pol铆tica en favor de la sociedad civil.15

Segundas dudas. En Constituciones que santifican y defienden la propiedad privada, 驴qu茅 espacio y posibilidad existe para la implantaci贸n de una justicia no burguesa, de una defensa de los intereses del pueblo soberano, de que se transforme el sistema pol铆tico en una democracia participativa, horizontal, entre iguales? Con partidos y representantes pol铆ticos, los cuales dependen de la financiaci贸n de los poderes econ贸micos y financieros para su sobrevivencia y reproducci贸n en las instituciones del Estado burgu茅s, de clase dominante, 驴qu茅 posibilidad tienen de legislar leyes que defiendan los intereses del pueblo soberano? Por poner un ejemplo, cuando los dos candidatos principales a la Presidencia de los EE.UU gastan 4.000 millones de d贸lares financiados fundamentalmente por las principales empresas transnacionales, 驴qu茅 margen de libertad les queda para legislar en contra de los intereses de estos gigantes econ贸micos? O cuando la Sra. Hillary Clinton y sus oponentes al Senado consiguen disponer de un presupuesto inicial de 50 millones de d贸lares cada uno para sus campa帽as electorales, 驴qu茅 precio tienen que pagar a los poderes que adelantan tales cantidades de dinero, aparte que impiden, son una barrera para quien no tenga esta ayuda inicial no pueda presentarse como candidato?

  • Resumen / manifiesto

Esta larga reflexi贸n acerca de la justicia y los derechos formales pone claramente de manifiesto los l铆mites de ambos conceptos. Ahora bien, esta fundamentaci贸n, al hacerla desde dos interpretaciones diferentes de los principios 茅ticos, nos lleva a conclusiones tambi茅n distintas:16

* Para una interpretaci贸n liberal progresista o socialdem贸crata de las sociedades (Nozick, Rawls, Van Parijs),17 la teor铆a propietarista y el liberalismo igualitario muestran que la apropiaci贸n privada por parte de los capitalistas de los bienes y servicios producidos por los trabajadores requiere de una compensaci贸n como la Renta B谩sica para que las sociedades capitalistas puedan ser m谩s equitativas. Son interpretaciones dirigidas a corregir las profundas desigualdades sociales que genera el sistema actual, sin que ello suponga un cambio radical en el mismo r茅gimen; los ciudadanos continuar谩n rigi茅ndose por la libertad burguesa, la democracia burguesa, y la explotaci贸n de la persona en el proceso productivo capitalista

* Los autores del El manifiesto comunista clasificar铆an esta interpretaci贸n entre dos tipos de socialismo: el peque帽o burgu茅s y el conservador: dir铆an que es una interpretaci贸n que trata de 鈥渆ncajar por la fuerza [de las ideas] los medios modernos de producci贸n y de cambio en el marco de las antiguas relaciones de propiedad [鈥 y que trata de remediar los males sociales con el fin de consolidar la sociedad burguesa鈥 (Marx-Engels, 1996 66-69).

鈥 Desde una visi贸n hist贸rica, la propiedad privada ha sido condenada por muchos pensadores

La idea de suponer una sociedad ideal donde los hombres vivamos felices ha sido siempre un desaf铆o y una tentaci贸n para los fil贸sofos (religiosos y laicos). Si encontramos que el concepto de utop铆a que formulan aparece como algo que, aun siendo imaginario, es susceptible de poder ser llevado a la pr谩ctica, entonces no nos sorprende que muchos pensadores hayan aceptado el desaf铆o de proponer utop铆as [鈥 Cuando el curso de los acontecimientos exige evoluci贸n, el pensamiento conservador se aferra al absurdo de mantener el pasado, apoy谩ndose en el concepto, mal entendido, de tradici贸n. Frente a este posicionamiento, los pensadores ut贸picos buscan en el porvenir la posibilidad de formular una sociedad ideal, una rep煤blica, un espacio donde las imperfecciones que aquejan a la humanidad sean abolidas. Podemos a帽adir, en este sentido, que las utop铆as, adem谩s de anticipaciones del futuro, son cr铆ticas del presente. Hasta tal punto que podr铆amos afirmar que las utop铆as suponen 鈥渆l origen del futuro鈥. Dig谩moslo de una manera m谩s contundente: los cambios sociales han de tener una direcci贸n y unas l铆neas de actuaci贸n hacia el futuro, o podr铆amos acabar en el desastre. Utop铆a comunalista o desastre [鈥 La totalidad de los autores que aparecen en ese libro18 tienen en com煤n el haber formulado un modelo de comunidad humana, una visi贸n de sociedad que supone una alternativa a las sociedades caracterizadas hist贸ricamente por la pr谩ctica de la explotaci贸n por parte de las clases dominantes. Y destacar como sus aportaciones intelectuales contribuyeron a favorecer la configuraci贸n y nacimiento del concepto de la br煤jula matriz, en la que todos ellos condenan la propiedad privada y favorecen la propiedad comunal de recursos y las rentas [鈥 Unos ejemplos de diversos autores:

* 鈥淎unque la verdad, mi querido More (por decir lo que realmente pienso), me parece que dondequiera las posesiones son privadas, donde todos miden todas las cosas con el dinero, ah铆 apenas s铆 podr谩 lograrse que con una rep煤blica marchen las cosas justa o pr贸speramente鈥. (Utopia p. 42)

* 鈥溌縌u茅 dir茅 de los ricos que merman cada d铆a un poco m谩s el salario de los pobres, no s贸lo con ocultos fraudes, sino con p煤blicas leyes? As铆, pues, la injusticia que supon铆a antes pagar tan mal a los que m谩s merec铆an de la sociedad, se convierte, por obra de estos malvados, en justicia al sancionarla con una ley鈥. (Utop铆a More. pp. 155-156)

* 鈥淭odas las cosas son comunes, si bien las despensas est谩n en manos de los oficiales, y as铆 no s贸lo los v铆veres, sino las ciencias, los honores y las diversiones son comunes, de forma que nadie pueda apropiarse de cosa alguna. [鈥 Al ser abolida la propiedad privada, el sistema productivo funciona de acuerdo con las directrices propias de una comunidad de bienes. (La ciudad del sol, Campanella).

* 鈥淭ambi茅n se pudiera haber dicho que los bienes de los hombres en particular, dentro de una rep煤blica, no son las riquezas de los hombres como particulares, sino las riquezas de la rep煤blica; porque igualdad de bienes es causa de igualdad de poder e igualdad de poder es libertad no s贸lo de la rep煤blica sino de los hombres todos. (La rep煤blica de Oc茅ana, James Harringhton, p. 61)

* 鈥溌縌ui茅n va a querer dominar donde no hay propiedad que pueda inspirar el deseo de subyugar a los otros? No puede haber tirano en una sociedad donde toda autoridad consiste precisamente en encargarse de deberes y cuidados muy penosos, sin participar de otra ayuda o placer de la vida m谩s que en aquellos que son comunes al resto de los ciudadanos, sin otras ventajas, sin otra recompensa, que la estima y el afecto de sus iguales. (C贸digo de la naturaleza. E.G. Morelly, p. 51)

* 鈥淒efiniremos la propiedad. Probaremos que la tierra no es de nadie, sino que es de todos. Probaremos que todo lo que un individuo acapara m谩s all谩 de lo que es necesario para su alimentaci贸n es un robo. Probaremos que el pretendido derecho a la alienabilidad es un infame atentado populista. Probaremos que la 鈥榟erencia por familia鈥 es un error no menos grande; que a铆sla a todos los miembros de la asociaci贸n, y que hace de cada familia una peque帽a rep煤blica, que no puede dejar de conspirar contra la m谩s grande y que consagra la desigualdad. (La conspiraci贸n de los iguales. F.N. Babeuf)

* 鈥淒ado que la propiedad de los recursos y los medios de producci贸n son comunales, desaparecen las clases: 鈥渓a Naturaleza ha dado todo a todos sin hacer ninguna partici贸n. Y que los bienes de la tierra han formado una comunidad natural y primitiva [鈥 Todos tenemos el derecho a reclamar nuestra parte en los bienes comunes, a la vez que todos tenemos el deber de dejar a los otros la parte que les pertenecen鈥. (Viaje por Icaria. E. Cabet).

*鈥 En efecto, [鈥 hab铆a visto tantas muestras, sin contar con mi compra, que hab铆an bastado para probarme que los sagrados derechos de la propiedad, tal como nosotros nos los representamos, no exist铆an ya. (En ninguna parte. W. Morris. 91-92)

* 鈥淢e das la raz贸n en cuanto a los fundamentos de los principios sobre el famoso derecho de propiedad. Convienes conmigo en la ilegitimidad de este derecho. Afirmas que es una de las m谩s deplorables creaciones del error humano. Reconoces, tambi茅n, que es de ah铆 de donde derivan todos nuestros vicios, nuestras pasiones, nuestros cr铆menes, nuestros males todos鈥 (La posibilidad del comunismo, G. Babeuf).19

* 鈥淵 si en la industria, en la agricultura y en el conjunto de nuestra organizaci贸n social solo redunda en beneficio de un peque帽o n煤mero la labor de nuestros antecesores, tambi茅n es verdad que la Humanidad entera podr铆a gozar una existencia de riqueza y de lujo sin m谩s que utilizar los siervos de hierro y de acero de que es due帽a. (La conquista del pan, Kropotkin).20

En definitiva, la propiedad confiere poder al que la posee. La propiedad, ella misma se convierte en poder. La propiedad privada es la causa principal que genera la injusticia social. La propiedad privada es el elemento que m谩s da帽o ha causado a las poblaciones en toda la historia de la humanidad. La propiedad privada est谩 en el origen y se reproduce en la base material de todas las sociedades clasistas. En el capitalismo, la l贸gica de acumulaci贸n de la riqueza se corresponde con los poderes de clase que controla este modo de producci贸n. La l贸gica de apropiaci贸n del capital se corresponde con la l贸gica general del mantenimiento y reproducci贸n de la propiedad y del poder. 驴Qu茅 es entonces la propiedad? La propiedad es un robo, dice. P-J. Proudhon.

LA PROPIEDAD ESTATAL

驴Qu茅 es el Estado si no es la organizaci贸n del poder? M. Bakunin21

Pero hilemos un poco m谩s fino en cuanto a la naturaleza del Estado. Comencemos se帽alando que 鈥減or su propia naturaleza, los Estados no pueden ser democratizados de un modo real. Al fin y al cabo, no son otra cosa que formas de organizar la violencia鈥.22 Es decir, el Estado 鈥渘o es un monolito, sino una configuraci贸n de relaciones de poder que se (reproducen) continuamente. As铆, el estado nunca act煤a por s铆 mismo, solo act煤an grupos espec铆ficos con intereses y posiciones de poder concretas, haciendo uso de diversos instrumentos como pueden ser las leyes, la polic铆a, la burocracia, etc. [As铆], el Estado capitalista est谩 demasiado comprometido con la propiedad, el individualismo y una cultura que lo convierte todo en mercanc铆a鈥.23

Al acabar la Segunda Guerra Mundial, pa铆ses como Francia y Reino Unido ten铆an nacionalizado m谩s de un 70% de la producci贸n interior; sectores estrat茅gicos para la econom铆a, como las energ铆as (carb贸n, electricidad, gas), miner铆a, siderurgia (hierro, acero), agua, transportes (a茅reo, terrestre y mar铆timo), la educaci贸n, la sanidad, la vivienda, as铆 como aquellos aparatos de consumo, como las cocinas, los frigor铆ficos, las planchas, las lavadoras, etc. estaban en r茅gimen de propiedad estatal. Sin embargo, a pesar de toda esta actividad bajo gesti贸n y control p煤blico, estos pa铆ses nunca hab铆an dejado de ser capitalistas. Pasar铆a el tiempo y llegar铆an otros gobiernos social dem贸cratas y conservadores que ir铆an aplicando pol铆ticas m谩s liberales y conservadoras, de forma que esta pol铆tica nacionalizadora se ir铆a relajando e imponiendo las tesis del neoliberalismo; privatizaci贸n del sector p煤blico al m谩ximo an favor del sector privado; y all谩 donde quedase alguna actividad estatal necesaria, entonces implantaci贸n de la gesti贸n privada de los bienes p煤blicos. Este es el dilema de la propiedad estatal, del sector p煤blico del Estado. Las relaciones de poder dentro del Estado capitalista, y sus exigencias de reproducci贸n, someten la propiedad estatal a los intereses de acumulaci贸n del sistema dentro de esos mismos sectores productivos.

LA PROPIEDAD COMUNAL

El problema que la Historia plantea a los hombres [de todos los tiempos] es la expropiaci贸n, esto es, la devoluci贸n a la comunidad de todo lo que puede contribuir al bienestar de aquella.24

Hemos visto como la propiedad privada, y como su otra forma de propiedad estatal puede ser privatizada, nos comprometen a pensar en alguna otra forma de propiedad alternativa: la comunal. Pero antes hemos de ser conscientes de dise帽ar un proceso, el municipalismo comunalista, que nos garantice que no hay una marcha atr谩s, que la propiedad es relacional y no solo un objeto.25 Un proceso que, como advierte Maquiavelo, 鈥渜ui茅n pretenda establecer una [sociedad d贸nde hay muchos intereses capitalistas], si primeramente no la destruye, intenta un imposible鈥.26 Lo mismo que nos recuerda N茅stor Kohan: 鈥渦na de las conclusiones pol铆ticas de Marx es que el capital no s贸lo produce mercanc铆as, no s贸lo produce plusvalor, produce y reproduce al mismo tiempo la misma relaci贸n de capital. Por lo tanto, 隆no es reformable! (ya que el capitalismo genera m谩s capitalismo). En otras palabras: el capitalismo nunca se caer谩 solo. Hay que derrocarlo鈥.27

La riqueza de lo com煤n

Sin embargo, si cambias el enfoque, pintas otra perspectiva de los dioses diferente a la de los caballos o los leones.28 En El poder subversivo de los comunes, partir de la tr铆ada de lo com煤n,29 quiere decir que se habla de un sujeto interdependiente, disciplinado a s铆 mismo en el arte de limitar, aunar, repartir, mutualizar, usar la propiedad de forma relacional como contrapunto de ese pastor individual que Hardin lo sit煤a en el comunal a partir de ser un propietario privado de su reba帽o, y como tal propietario privado desconoce la existencia de la propiedad res nullius in bonis;30 es decir unos lugares de utilizaci贸n colectiva en el que la utilizaci贸n de los recursos, todos, incluido el reba帽o, son de propiedad relacional, comunal, no estatal y menos individual, (privada). 31 鈥滻ndica simplemente que algo es verdaderamente inalienable, que ni el Estado puede apropi谩rselos o venderlos, ahora y siempre鈥.32 Bienes que nadie puede poseer por ser comunales.33

No se comporta el sujeto interdependiente como las corporaciones que controlan la energ铆a y otros bienes ra铆ces,34 que apuran hasta casi agotar las cuencas de los r铆os para aumentar sus beneficios, a sabiendas que alteran la fauna y la flora de los embalses y las corrientes fluviales. En estos per铆odos de sequ铆a, o como con la intoxicaci贸n del Mar Menor, los gobiernos responsables anuncian que tomar谩n medidas que jam谩s se llegan a implementar. En muchos casos, porque estas empresas gigantes han hecho funcionar las puertas giratorias para que miembros de los gobiernos salientes encuentren un empleo futuro desde donde neutralizar (o reorientar) las pol铆ticas que las administraciones p煤blicas anuncian y debieran aplicar.

A su vez, como sujetos interdependientes, debemos recordar c贸mo funcionan las diversas comunidades de regantes, o los concejos de la mesta35 que existen sobre el planeta, por a帽adir otro ejemplo de auto utilizaci贸n de los bienes comunales o estatales de forma colectivamente racional. Ambos grupos se rigen por unas normas que benefician a unos y otros en el uso de estos comunales.

Ugo Mattei define a los bienes comunes, o la propiedad com煤n, 鈥渃omo aquellos de la colectividad que deber铆an desempe帽ar una funci贸n constitucional de tutela de lo p煤blico frente a la propiedad privada (poder privado) y a la propiedad del Estado (poder del Estado). A partir de esta definici贸n, de acuerdo con Mattei, el Estado act煤a usualmente en una realidad que puede favorecer la privatizaci贸n de los bienes comunes (entre ellos, los bienes p煤blicos que administra el Estado), sin que haya mecanismos jur铆dicos o constitucionales de rendici贸n de cuentas de las acciones privatizantes sobre los comunes鈥.36

Finalmente, recordar un par de observaciones de car谩cter pr谩ctico. 鈥淓l objetivo principal de los comuneros37 no es hacerse con el poder del Estado mediante la revoluci贸n de las urnas, sino desarrollar espacios independientes (谩mbitos de autonom铆a, zonas libres) donde posean una libertad relativa para establecer sus propios sistemas de Gobernanza entre iguales (P2P) y Sustento Integral鈥. Por esta y otras razones, es sin duda el municipio, el vientre donde engendrar los procesos de cambio m谩s id贸neos contra el sistema; 鈥渓os ayuntamientos desempe帽an un papel de especial relevancia a la hora de transformar el poder del Estado, ya que su menor tama帽o facilita que haya oportunidades de cambio; [el municipalismo comunal] ofrece las mejores oportunidades para el cambio social, pues empodera asambleas democr谩ticas y confederaciones de municipios libres. No ha de sorprendernos, por tanto que una de las fuerzas de cambio m谩s fuertes en Europa actualmente sea el movimiento del nuevo municipalismo, que intenta descentralizar el poder estatal y redise帽arlo desde abajo鈥.38

AP脡NDICES

Jos茅 Iglesias Fern谩ndez

Barcelona, 23 de abril del 2022

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Fuente: Asociaciongerminal.org