November 26, 2020
De parte de Oveja Negra
407 puntos de vista

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         Para nadie pasa desapercibida la gran actualidad y la importancia que se concede a lo que se ha dado en llamar 鈥減erspectiva de g茅nero鈥 y a temas de g茅nero en general. Se trata, ni m谩s ni menos, de un proceso en el cual, de forma un tanto discontinua por el mundo, las instituciones de todo tipo est谩n integrando en su seno (o intent谩ndolo al menos) cierto n煤mero de ideas que abogan por una igualdad real entre hombres y mujeres, por una participaci贸n igualitaria de las mujeres en los asuntos de la pol铆tica, etc. En el territorio que llaman Per煤 estos brotes ya est谩n a la vista: en el discurso acad茅mico, en los medios de comunicaci贸n, en los discursos que emanan desde las instituciones de gobierno e, incluso, hemos podido ver recientemente como el tema de la 鈥渕ujer鈥 ha sido uno de los asuntos a destacar en las 煤ltimas elecciones en Per煤[1]. Para el mundo 鈥減rogresista e izquierdista鈥, obviamente, estos brotes son muy pocos y peque帽os, mientras que para los que est谩n 鈥渕谩s a la derecha鈥, a los que suelen llamar 鈥渃onservadores鈥, son ya una legi贸n y toda una osad铆a contra lo que ellos entienden como 鈥渆l sentido com煤n鈥.

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         Como resulta bastante in煤til esta clasificaci贸n y separaci贸n entre los progresistas y conservadores (tendr谩n diferencias s铆, pero en lo m谩s profundo est谩n siempre de acuerdo y van de la mano, a saber, por ejemplo, en la supeditaci贸n de la vida a los Ideales, la fe en el Progreso de la Humanidad, la necesidad de la ordenaci贸n y planificaci贸n adecuada para la requerida circulaci贸n del dinero, etc.), no me detendr茅 aqu铆 a clarificar sus posturas. Intuyendo la inutilidad de ello, hay que ver si hay alguna otra forma de hablar contra la sociedad patriarcal y todo tipo de violencia que ejerce contra mujeres que no sea ya, desde el comienzo, un sometimiento al Poder que es, como bien se sabe, masculino, hecho a imagen y semejanza del Hombre.

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         No pronunciar el mismo tipo de discurso que los siervos y los aspirantes a ser siervos al servicio del Poder ha de ser una de las condiciones fundamentales (la cual, a煤n as铆, no puede asegurar del todo que lo que se diga no pueda ser asimilado y neutralizado). Precisamente por la misma raz贸n, el hecho de que las instituciones pol铆ticas y econ贸micas de nuestras sociedades est茅n asimilando ideas que provienen de ciertos enfoques feministas no promete nada liberador (ni a mujeres ni a hombres que anden por el mundo), m谩s bien, como ya ha pasado con otras teor铆as, supone su integraci贸n en las redes de dominaci贸n, esto es, su muerte.

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         En este mismo sentido, una cr铆tica de la violencia de g茅nero, que hoy por motivos evidentes se ha convertido en un asunto de primordial importancia en la sociedad, no puede conducir a una verdadera supresi贸n de la sociedad patriarcal, si la lucha anti-patriarcal se f铆a a los medios de comunicaci贸n, al Estado, a la Ense帽anza, a los partidos: todos ellos llevan en sus venas sangre podrida.

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         Hay que advertir desde ya mismo, para evitar malinterpretaciones, que cuando aqu铆 se critica el Hombre o lo Masculino, se refiere al Hombre como ideal perseguido por la sociedad, ideal que ha estado dominando desde que ha comenzado la Historia. Siempre queda la posibilidad de que uno, a pesar del peso de tal ideal y de su propia constituci贸n, sea menos Hombre de lo que le corresponder铆a. Pero lo que est谩 claro es que el propio hombrecito, de carne y hueso, est谩 sometido a este ideal abstracto.

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         Volviendo al asunto de la violencia de g茅nero, no hay que olvidar que desde estas estructuras sociales que antes mencionaba se rechaza sobre todo tan solo una de sus variantes, la m谩s cruda y la m谩s repugnante: la que amenaza con destruir f铆sicamente o psicol贸gicamente la vida de la mujer. La restante violencia muchas veces ni se considera como tal: por ejemplo, es claro que si se valora como algo bueno el hecho de que la mujer se incorpore al mercado del empleo y de que se defiendan sus derechos laborales, ello se debe a que el trabajo asalariado no es considerado como violencia, ni contra mujeres ni contra hombres. Violencia, entonces, es que la mujer no pueda venderse honradamente por un salario, como s铆 lo hacen los hombres, pero si consigue degradar su vida a horas contemporizadas y pagadas, los activistas ya tienen motivo para celebrar la victoria de la Mujer sobre la injusticia social y reducir la brecha de la desigualdad.

         El combate contra la 鈥渧iolencia de g茅nero鈥 en sus formas m谩s brutales, como asesinato o violaci贸n, apunta a la monstruosidad que es el machismo, pero no apunta en otras direcciones, a otras estructuras de las sociedades hist贸ricas y, por tanto, otras manifestaciones de violencia quedan difuminadas entre las nieblas de la difusi贸n informativa de los medios. Este tipo de violencia puede y ha de ser extirpado del tejido social porque se intuye que ello, en principio, no pondr谩 en peligro el sistema en general y, de hecho, lo va a mejorar. Lo importante es que no surja entre nadie ning煤n atisbo de impulso que empuje a diferentes grupos de gente (de hombres y mujeres) a buscar  salidas de la sociedad patriarcal y, por ende, de la sociedad capitalista. El sistema requiere de voluntades que quieran permanecer en 茅l, que realicen continuos cambios pero guardando las estructuras vitales.

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         Lo que he se帽alado por ahora son dos cosas: a) nuestra incapacidad de tomarnos la vida en nuestras propias manos y nuestra casi total dependencia del Estado (lo cual muestra una vez m谩s que la separaci贸n conceptual entre el Estado y la Sociedad no deja de ser un enga帽o, una mentira: hoy el Estado se halla expandido a lo largo y ancho del cuerpo social compuesto por masas de individuos identificados con 脡l o que reproducen sus l贸gicas y mecanismos aunque en s铆 el aparato estatal se halle medio ausente); b) que el asesinato y la violaci贸n de las mujeres son apariciones letales y brutales de un sistema amplio y complejo, el cual llamamos patriarcado, y que la lucha anti-patriarcal tiene que enfocar todas las manifestaciones de violencia que padecen las mujeres. Es decir, se requiere una cr铆tica social que apunte a la totalidad del Sistema establecido.

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         El progreso del mundo civilizado se ha cristalizado en la mirada llena de indiferencia del asesino y en los ojos petrificados de su v铆ctima. No es sino la imagen de despilfarro de vida, tan propio de la civilizaci贸n moderna. La muerte y la violencia, el deseo de dominar y de someter son constitutivas de nuestras sociedades. El asesinato y la violaci贸n de mujeres son, por as铆 decirlo, consustanciales a una sociedad que se basa en el despilfarro de fuentes de vida. Se precisa no una reforma, sino una salida de esta sociedad, una salida que comience con una transformaci贸n interior de cada uno. Una sociedad libre no puede nacer en hombres y mujeres desprovistos de semillas de esta libertad en su interior: 鈥渘adie puede hallar la libertad, si no la tiene dentro de s铆鈥 (Gustav Landauer, La revoluci贸n y otros escritos, 2016, p.243).

Sobre integraci贸n como instrumento del Poder

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          鈥溾o hay uno que pueda imponerse sino como contradicci贸n de dos鈥 (Comunicado urgente contra el despilfarro, Comuna Antinacionalista Zamorana): efectivamente, la sociedad moderna presenta dos rostros opuestos que, en realidad, no son sino dos caras de la misma moneda: un mundo de bienestar y riqueza, de paz y seguridad; y otro mundo de desechos, de abismo social y de violencia. La existencia de este 煤ltimo es del todo necesaria para neutralizar cualquier intento de rebeli贸n, pues rechazando por injusto el mundo dominado por violencia, crimen e indigencia, uno, demasiadas veces, cae en el error de reivindicar su sitio en el mundo de paz, democracia, desarrollo y bienestar. Y a la inversa, para aquellos que son integrados y bien acomodados, el infra-mundo sirve para hacerles creer que, efectivamente, ellos viven bien, en paz y bienestar. As铆, se aspira a que todos tengan como ideal el Orden que les domina. La izquierda, generalmente, no hace sino caer en esta trampa una y otra vez hasta cansar a los propios y a los ajenos.

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         Lo mismo que una esponja absorbe el agua en el preciso momento en que esta amenazaba con desestructurarla, pero que acaba por ser absorbida, engordando y ensanchando, a la vez, la superficie de la esponja, de la misma forma podemos imaginar c贸mo el Poder instituido en nuestras sociedades asimila e integra las protestas que en un principio pod铆an llevar un germen de rechazo radical de lo establecido, con el peque帽o detalle de que la capacidad de absorci贸n del Estado es muy grande y no se sabe d贸nde pueden estar sus l铆mites. Una parte de discursos de car谩cter feminista o cercano al feminismo est谩n ya asimilados por el Estado, que sigue siendo perfectamente patriarcal. El Poder puede llegar incluso a nutrirse y alimentarse de la cr铆tica que se le hace.

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         Habr铆a que tambi茅n tener en cuenta que el Individuo juega un rol primordial en esta protesta y cr铆tica que conduce al reforzamiento del Poder. Hay que olvidarse ya de una vez por todas de que el Poder funciona solo como algo exterior al individuo, que simplemente lo padecer铆a, pero en su naturaleza verdadera le estuviera opuesto. Esta idea ha sido una de las perdiciones de las luchas sociales del pasado y tambi茅n lo sigue siendo en muchas de las luchas del momento que vivimos actualmente. El Poder se reproduce en distintos niveles de la vida social, y esto es de vital importancia comprenderlo, el propio individuo est谩 constituido por 茅l. En un grado u otro, muchas mujeres en sus pr谩cticas cotidianas justifican y perpet煤an muchas de las manifestaciones de la sociedad patriarcal a la que est谩n sometidas. Ellas mismas son las que, digamos en un lenguaje de izquierdas, traicionan su propia causa. Est谩n, m谩s o menos, y como m谩s o menos la mayor铆a, constituidas por el Capital y por el Estado, y en su vida cotidiana reproducen relaciones que son necesarias para que todo siga funcionando tal y como lo est谩. El Estado se desmoronar铆a si no hubiera individuos, hombres y mujeres, que lo sostuviesen, precisamente, al ser lo que son.

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         El individuo es el pilar b谩sico del Estado. Mientras que en las formas menos progresadas del Estado, la gente, en muchas ocasiones, pod铆a vivir un poco al margen de los reyes y tiranos, o simplemente padecerlos, el individuo moderno ni puede vivir al margen del Estado y del Mercado ni tampoco puede realizarse si no es a trav茅s de participaci贸n m谩s o menos activa en sus estructuras (ense帽anza, trabajo asalariado, cargo pol铆tico, voluntariado para la cooperaci贸n al desarrollo, o como mero consumidor, pero tambi茅n como desempleado, drogadicto o delincuente鈥). Si la aspiraci贸n del pueblo ser铆a puramente negativa, la de quitarse de encima el Poder que lo oprim铆a, la aspiraci贸n del Individuo no ser铆a sino la identificaci贸n total entre las estructuras del Poder y 茅l mismo: que lo que quisiera el Poder tambi茅n lo quisiera el individuo, que lo que necesitase el Poder tambi茅n lo necesitase el individuo. Por tanto, el individuo no puede ser sin贸nimo de 鈥榞ente鈥, al contrario, 鈥榩ueblo鈥 o 鈥榞ente se contraponen al individuo: mientras unos se definen vagamente por simple contraposici贸n al Poder (y ya lo dec铆a el propio Maquiavelo), el Individuo es n煤cleo b谩sico del Poder democr谩tico, est谩 constituido por 脡l y lo constituye a la vez[2].

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         La hegemon铆a del individuo y, por tanto, de conjuntos de individuos es la derrota de eso que llamo aqu铆 pueblo. Cuando, por ejemplo, alguien se queja del lamentable estado de las pistas de asfalto por las que transita cada d铆a en su auto privado (驴no es signo de progreso que haya tambi茅n mujeres conductoras?), lo que dificulta su tarea de ir y volver del trabajo o de las compras en los grandes supermercados de Lima, all铆 podemos estar seguros de que se trata de una voz del individuo, de alguien que se ha contentado con ser conductor, de estar en continuo movimiento y despilfarrar su vida, por lo que reclama unas condiciones 贸ptimas para llevar a cabo esta orden del Sistema. La voz de pueblo o del mismo sentido com煤n (el cual no hay que confundir con las normas dadas por v谩lidas y generalmente aceptadas), al contrario, rechaza en s铆 ser convertida en conductora, niega la utilidad del autom贸vil, sabiendo de su potencial de destrucci贸n de campos y de ciudades, su esclavizaci贸n al Trabajo asalariado y a las necesidades de circulaci贸n y de movimiento del dinero. Igualmente, siempre es un individuo quien se queja de la corrupci贸n, pues entiende que los problemas de su sociedad nacen del mal funcionamiento de los aparatos del Estado, mientras que esa voz de pueblo, que de vez en cuando surge a pesar de la voluntad del Individuo, susurra que no es la corrupci贸n, sino la misma presencia de los aparatos del Estado la que le impide vivir. La corrupci贸n afecta al tema del dinero, tema esencial para todo individuo, mientras que el pueblo no quiere saber del dinero. Cualquier rebeli贸n o pol铆tica de mujeres que no cuestione la relaci贸n intr铆nseca entre el Individuo y el Estado, entre la Persona y el Poder, caer谩 una y otra vez en la reproducci贸n del Estado, en su renovaci贸n.

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          La sociedad moderna se define, por tanto, entre otras cosas, por sus palancas de integraci贸n. Con esto no quiero decir que en nuestra sociedad global solo tengan lugar procesos de integraci贸n 鈥搕ambi茅n podemos observar numerosos casos de exclusi贸n- pero tal exclusi贸n, en muchas ocasiones, no deja de ser, por as铆 decirlo, una integraci贸n precaria o deficiente, una integraci贸n suspendida, pues los 鈥渆xcluidos鈥 y los 鈥渄esechados鈥, all铆 donde se encuentren, no parecen dar muestras de capacidad de crear relaciones sociales antag贸nicas al mundo del cual les han expulsado. No se da all铆 un fuera del Sistema.

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         En este sentido, el Sistema actual, a grandes rasgos, ha conseguido, al menos hasta ahora, neutralizar algunas luchas de las mujeres con cierto potencial subversivo abriendo a estas las puertas al Poder, a las instituciones o reconduciendo sus luchas a una mera lucha por mejor acceso a sus estructuras (en caso de este pa铆s, tal apertura es a煤n muy precaria y, por tanto, el Poder est谩 lejos de ser perfeccionado en este sentido). Cuando la lucha anti-patriarcal se torna en lucha por la igualdad es cuando se puede aseverar con bastante seguridad que tal lucha ha sido integrada y asimilada por el Estado y el Capital. Eso no quiere decir que la lucha por la igualdad no sea leg铆tima. Ahora bien, ya que aqu铆 me atrevo a intentar hablar en contra del Poder, estoy diciendo que estas luchas, dependiendo del lugar y siendo m谩s o menos eficientes en cuanto al logro de la integraci贸n de las mujeres en los puestos y cargos que representan el Poder, vienen a reforzar el orden existente, pues integran en 茅l los elementos que anta帽o podr铆an haber sido disidentes y sediciosos.

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         鈥淟a pretensi贸n de ser jueces, jefes de estado, trabajar en esto y en lo otro y ser hasta militares, no deja de ser una trivialidad. Y garantiza una vez m谩s que las mujeres queden sometidas al modelo impuesto por los hombres, anulando as铆 las posibilidades de rebeli贸n que en ellas pod铆a latir. Y, por el otro lado, positivamente, esa incorporaci贸n no hace m谩s que consolidar y reforzar las istituciones, en las que estas mujeres ganan puestos. Es una costataci贸n trivial, al alcance de los ni帽os, que una se帽ora que es juez, general o Jefe de Estado no se distingue lo m谩s m铆nimo de un se帽or que ocupa el mismo puesto. Los ejecutivos son intercambiables y, cuando son ejecutivas pasa exactamente lo mismo. La condici贸n de ejecutivo se impone con mucho sobre la diferencia sexual鈥 (Agust铆n Garc铆a Calvo, La 茅tica, v铆a de sumisi贸n, 1988).

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         Entonces, tal y como lo plante贸 Agust铆n Garc铆a Calvo, hemos de plantearnos la siguiente disyuntiva: 鈥渙 de verdad no estamos conformes con este mundo, y entonces la cr铆tica no puede por menos que ser total porque todo en el Sistema est谩 conexionado, o se trata de ganar puestos y avanzadas en una lucha t铆picamente reivindicativa dentro de este mundo, es decir, respetando el campo para ganar en 茅l puestos.鈥 (La 茅tica, v铆a de sumisi贸n, 1988[3]). En el caso de muchas de las luchas actuales por la igualdad se trata de mejorar la posici贸n social de las mujeres. 驴Cu谩ntas mujeres hay en el Congreso? 驴Cu谩ntas mujeres ejecutivas hay en las grandes empresas? 驴Cu谩ntas mujeres hay que no han ido o no van a la escuela p煤blica o privada? Esas son las t铆picas preguntas que nos revelan que en realidad no se trata de una subversi贸n del Orden, sino de su apuntalamiento: estas no cuestionan ni el Estado, ni la Empresa, ni la Ense帽anza. Es decir, no cuestionan el Orden, su moral y sus valores: simplemente no se quiere estar en desventaja respecto al g茅nero masculino[4]. No cuestionan la Autoridad, simplemente quieren que las mujeres tambi茅n puedan participar de sus privilegios; no cuestionan la Ense帽anza, quieren tener el mismo acceso a ella, sin importar que esta siga siendo la misma f谩brica que abastece el Mercado y el Estado pero con un enfoque de g茅nero; no cuestionan la Pol铆tica, sino que buscan una paridad de g茅nero en el Congreso, en el interior de un partido o donde sea. Los debates sobre el s铆 o no del enfoque de g茅nero en la Ense帽anza, en este sentido, desgraciadamente, contribuyen a que esta mentira siga funcionando.

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         Es significativo, a tal respecto, observar, y en la misma l铆nea que lo hizo Kaczynski, que muchas de las demandas sociales en torno a 鈥済茅nero鈥 se centran, efectivamente, en demostrar que las mujeres tambi茅n pueden ser juezas, congresistas, presidentas, ejecutivas o participantes activas de la vida pol铆tica instituida, que las mujeres pueden ser como hombres. Es decir, no se llega al rechazo verdadero de la sociedad ni de los patrones masculinos.

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S茅 que a muchos este planteamiento parecer谩 excesivo en tanto que se muestra una clara intenci贸n de rechazo radical de la sociedad establecida. En los tiempos que corren nadie parece estar por la labor de salirse de esta sociedad y cimentar otras, no hay esp铆ritu de rebeli贸n y de creaci贸n, no hay nada que nos una (el dinero y el trabajo capitalista no nos une, nos ata), pero no me queda m谩s que insistir en ello: el soplo del aire fresco puede llegar en cualquier momento y de cualquier lado y hay que estar preparados. Por otra parte, a煤n arriesgando a simplificar en demas铆a, frente al planteamiento falaz del sistema patriarcal como una especie de mera privaci贸n de las mujeres de los privilegios de los que gozan los hombres, se ha de profundizar en el entendimiento de que el Mundo, la Civilizaci贸n y la Historia desde sus comienzos, con su moral y 茅tica, con su organizaci贸n y cargos, en su mayor parte son elementos que llevan la impronta del ideal del Hombre, son inspiraciones del ideal masculino, es decir, son invenciones patriarcales. Es absurdo querer 鈥渟er mujeres libres y sin miedo鈥 a trav茅s de la sumisi贸n de estas a los modelos del hombre, lo mismo que es un sinsentido intentar usar sangre envenenada para salvar un cuerpo enfermo.


[1] Para ejemplificar esa institucionalizaci贸n de la que hablo, invito al lector a pasar al siguiente enlace: https://www.pe.undp.org/content/peru/es/home/presscenter/articles/2020/la-politica-si-es-cosa-de-mujeres.html.

[2] Al respecto, es muy l煤cida y clarificadora la cr铆tica del Individuo que ha hecho Agust铆n Garc铆a Calvo, por lo cual se recomienda su lectura.

[3] Disponible en http://bauldetrompetillas.es/wp-content/uploads/pdf/eticaviadesumision.pdf.

[4] N贸tese al respecto que en otras luchas sociales sucede algo semejante. Como ejemplo, cito lo que escrib铆a T.Kaczynski en su manifiesto contra la sociedad industrial: 鈥淢uchos promueven acciones afirmativas, para mover a la gente negra dentro de los trabajos prestigiosos, para mejorar la educaci贸n en los colegios negros e invertir m谩s dinero en tales colegios; la forma de vida de la 芦clase baja禄 negra la conservan como una desgracia social. Quieren integrar al hombre negro dentro del sistema, hacer de 茅l un ejecutivo de negocios, un juez, un cient铆fico, simplemente como la gente blanca de clase medio alta. Responder谩n que la 煤ltima cosa que quieren es hacer del hombre negro una copia del hombre blanco; en vez, quieren preservar la cultura afroamericana. 驴Pero en qu茅 consiste esta preservaci贸n? Puede consistir simplemente en comer el estilo de comida negra, escuchar m煤sica negra, vestir ropa al estilo negro e ir a una iglesia o mezquita negras. En otras palabras, s贸lo pueden expresarse en los problemas superficiales. En todos los aspectos ESENCIALES m谩s izquierdistas del tipo sobresocializado quieren armonizar al hombre negro respecto a los ideales de clase media del hombre blanco鈥 (punto 29 de La sociedad industrial y su futuro).




Fuente: Ovejanegrarevista.wordpress.com