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Arcadi Oliveres: “Voy a morir sin ver caer la monarqu铆a, pero lo ver茅is en cuatro d铆as”


February 15, 2021
De parte de Nodo50
398 puntos de vista


Estos son los 煤ltimos d铆as de vida de Arcadi Oliveres. Su horizonte es breve, pero lleno de amor, tal como lo describi贸 su familia. A sus 75 a帽os, este economista y profesor universitario, incansable activista y conferenciante, afronta un pron贸stico terminal de c谩ncer junto a su familia, en su casa de Sant Cugat del Vall猫s. En un gesto nada habitual, sus hijos abrieron una para que la gente le mande mensajes de afecto y los m谩s de 5.000 recibidos han convertido su adi贸s en algo p煤blico, colectivo y hermoso. 

Sentado en la butaca del sal贸n, donde recibe a m谩s de una decena de personas al d铆a, Arcadi Oliveres explica que f铆sicamente est谩 todo lo bien que puede estar, mientras que, an铆micamente, se describe como “demasiado euf贸rico”. Despu茅s de encajar el diagn贸stico solo, ingresado en el hospital, ha pasado de “la oscuridad m谩s absoluta” a “la luz que nace cuando est谩s con amigos y familia”. Ya en casa, se siente acompa帽ado y feliz. Y esto le da el 铆mpetu necesario para seguir con lo que le apasiona: hablar de las grandes injusticias de nuestras sociedades y discutir c贸mo superarlas, desde la crisis de los alquileres hasta el hambre en el mundo, ya sea un periodista el que le pregunta o cualquiera de sus nietos, que suelen correr por casa muy a menudo.

En su 煤ltimo libro Paraules d’Arcadi (Angle Editorial), que se acaba de publicar este mes y que se gest贸 antes de conocer su enfermedad, Oliveres ordena sus ideas sobre luchas pasadas y aporta sus reflexiones sobre retos futuros que ya son presentes: la crisis clim谩tica, la migratoria o el fin de la monarqu铆a, un deseo para 茅l “ineludible” que sabe que no ver谩, aunque cree que por poco llegar谩. Pero lo mejor del libro, dice, es el pr贸logo. En 茅l aparecen sus conversaciones con los nietos. Les dice que el mundo anda revolucionado. El mayor, de 11 a帽os, le suele coger el peri贸dico cada ma帽ana para le茅rselo entero, como hac铆a 茅l con el de su padre, y luego lo comentan. “Aqu铆 solemos tener una bola del mundo 鈥搒e帽ala un rinc贸n del sal贸n鈥 y muchas veces la cogemos y vamos tanteando: que si esto es Rusia, esto es la frontera de M茅xico y Estados Unidos鈥”

Una de las tareas estos d铆as de Oliveres consiste en idear su funeral. El mensaje que quiere transmitir, dice, es “bien sencillo”: “El de un se帽or llamado Jesucristo, que naci贸 hace dos mil a帽os y que dec铆a ‘amaros los unos a los otros'”. Como creyente, le ha pedido acompa帽amiento espiritual a un amigo sacerdote, el mismo que ayud贸 en su etapa final de vida a Marcel, su hijo, que falleci贸 a los 28 a帽os, hace una d茅cada, pocas semanas despu茅s del 15-M. 

Su familia abri贸 la web para que le enviasen mensajes y lleva ya miles. 驴Se lo esperaba? 

Hombre, esperaba mensajes, porque en toda mi vida no he hecho otra cosa que moverme de un sitio para otro, pues al final la gente te conoce. Adem谩s yo juego con ventaja. Cuando me jubil茅, en 2016, hice una peque帽a tonter铆a, que es calcular cu谩ntos alumnos y alumnas hab铆a tenido: eran aproximadamente 17.000. Con lo cual, eso es se帽al de que a alguien he conocido. Pero que llegue a cientos y miles de personas no me lo esperaba y me hace aparecer como un maleducado, porque deber铆a darles se帽ales de vida y muestras de agradecimiento y lo 煤nico que he podido hacer son respuestas de tipo general.

Mucha de la gente que le escribe son antiguos alumnos suyos de la Universitat Aut貌noma de Barcelona o personas que asistieron a sus charlas. La mayor铆a de ellos coinciden en que usted cambi贸 su forma de ver el mundo.

Algunos lo dicen, muy gentilmente. S铆 te voy a decir que cuando empiezas a hacer balance de tu vida, y alguien 鈥搎ue no ser谩n 17.000 personas, quiz谩s 17 a secas鈥 te dice que fue alumno tuyo, o que trabajaba en un banco especulativo y decidi贸 cambiar de trabajo tras escuchar alguna de mis charlas, e incluso alguno lo consigui贸, es un placer. Si alguien ha abandonado las finanzas especulativas y estas tonter铆as solemnes que se ense帽an en las facultades, arriesgando su sueldo fijo, para dedicarse a la econom铆a como un instrumento honesto al servicio de las personas, pues mejor que mejor. 

En una sociedad que trata la muerte como algo privado, a veces un tab煤, usted lo ha afrontado abiertamente. 驴C贸mo se prepara para un momento como este?

Carambolas. Toda mi vida, desde el nacimiento hasta mi muerte, han sido carambolas. La suerte de haber nacido en una determinada familia, con una determinada educaci贸n, de haber convivido en una 茅poca pol铆tica b谩sica, de que mis padres fueran de una forma, mis hijos de otra… Cuando hace tres semanas estaba en el hospital, estaba convencido de que ten铆a una cosa distinta. Y cuando me dijeron que era un c谩ncer de p谩ncreas terminal, el m谩s agresivo, entonces s铆 me di cuenta de que era el fin, de que hab铆a que prepararse, y fue f谩cil. Porque la preparaci贸n ha sido el cari帽o, el amor y la estimaci贸n de mis amigos y familiares, empezando por mi mujer.

Una vida, incontables causas sociales

Pocos como Arcadi Oliveres pueden presumir de haber despertado la conciencia pol铆tica de tanta gente, de j贸venes y ancianos, con sus clases en la facultad y sus charlas all铆 donde le llamasen. Al volante de su coche, casi siempre solo, acud铆a ahora a un centro c铆vico, ahora a una asamblea sindical o a una escuela p煤blica. Hubo a帽os, en la d茅cada de los 2000 y durante la crisis econ贸mica, que lleg贸 a impartir m谩s de una conferencia al d铆a. M谩s de 500 al a帽o. No suele tener un no para nadie. “El 煤nico criterio era tener la agenda libre”, sonr铆e. 

Su conciencia pol铆tica se despert贸 en casa, en una familia catalanista del barrio del Eixample, pero sobre todo en la Escola Pia Nostra Senyora y, despu茅s, en la universidad. Una de sus primeras militancias fue la creaci贸n del Sindicato Democr谩tico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB), en 1966, episodio casi fundacional para toda una generaci贸n de activistas antifranquistas. Siempre ligado a entidades cristianas por la justicia social, como Just铆cia i Pau o Pax Christi, ha defendido incontables causas sociales, desde la abolici贸n de la pena de muerte o la Marxa de la Llibertat durante la Transici贸n hasta el 15-M o la campa帽a Volem acollir, m谩s recientemente.

Enemigo declarado de los grandes bancos y de la industria armament铆stica, Oliveres ha dedicado gran parte de su trayectoria a reivindicaciones de car谩cter internacional, como la campa帽a del 0,7% para la cooperaci贸n, el consumo responsable o el movimiento antiglobalizaci贸n. Todas ellas causas que pueden parecer perdidas, pero que 茅l nunca ha sentido como ut贸picas. “Soy optimista porque las cosas objetivamente se pueden mejorar”, resume, cartesiano. 

“Tenemos que sacarnos de encima la voluntad de acumulaci贸n, de tener por encima del ser. 驴Frente a esto qu茅 hay? Educaci贸n, educaci贸n y educaci贸n”, proclama. Y pone un ejemplo: “Si me llama Vodafone y me dice que me ofrece el mes que viene pagar cinco euros menos, a m铆 esto me da igual. Yo lo que quiero es que el d铆a que un se帽or no pueda pagar a Vodafone, que cualquier d铆a podemos ser nosotros, no le corten el tel茅fono. Si el mundo se mueve en funci贸n de las ganancias econ贸micas, no haremos nada”, resume.

驴Hay alg煤n denominador com煤n que una todas las causas en que ha participado?

El deseo de bienestar humano. Para m铆, es nuestra obligaci贸n hacer feliz a la poblaci贸n mundial, sabiendo que estamos en un planeta que tiene recursos cient铆ficos, acad茅micos, comunicativos y todo lo que quieras para que la gente pueda vivir dignamente. Hasta cierto punto, claro, porque el planeta tiene sus l铆mites y esta es una de las conclusiones positivas de la pandemia, que nos estamos dando cuenta de ello. 

Dice que ha hecho balance. 驴Hay alguna reivindicaci贸n de la que haya extra铆do alg煤n aprendizaje especialmente valioso?

Todas est谩n en la misma l铆nea. Pero por las fechas que atravesamos, y charlando con amigos, una de las que m谩s me ha satisfecho es la reivindicaci贸n de las personas migrantes. El 1 de marzo se conmemoran los 20 a帽os del encierro en la Iglesia del Pi de Barcelona. Fui uno de los activistas que reivindicaron frente a la Delegaci贸n del Gobierno para que pudieran entrar dignamente sin ser perseguidos. Fue una lucha larga, con 1.300 personas encerradas varias semanas en un recinto con solo siete lavabos. Pero cuando salieron, ten铆an papeles para todos. Los inmigrantes son ciudadanos como cualquiera y el sistema aplicado por la UE para no dejarlos entrar, o para que se mueran ahogados en el mar, 隆es absolutamente fascista! Me excito con este tema porque es un derecho humano fundamental.

En su nuevo libro explica que, al participar en la famosa contracumbre de Seattle, episodio clave del movimiento antiglobalizaci贸n, aprendi贸 que decir ‘no’ no es suficiente. Que hay que buscar siempre alternativas.

Bueno, si acaso lo reaprend铆 en Seattle. Porque lo de decir ‘no’ ya me lo explicaba Raimon con su famoso Diguem no. No quer铆amos este mundo. Pero esta es la primera parte. Si no queremos este mundo, hay que buscar otro. A partir de aqu铆 empieza la b煤squeda de otras formas de convivencia, de respeto a la naturaleza, de aprovechamiento energ茅tico, de actuaciones bancarias. Yo he tenido la enorme suerte de participar en un movimiento que en Catalunya ha tenido mucha fuerza, que es el del consumo responsable. Que seamos capaces de ver en qu茅 banco ponemos el dinero, en qu茅 tienda compramos los productos. Actuar en consecuencia.

Una palabra que para m铆 es sagrada es la coherencia. Aunque s茅 que nunca lo seremos al 100%. Yo soy muy contrario a una multinacional perversa como es Nestl茅, que con su leche en polvo mat贸 a miles de ni帽os en 脕frica, pero un peque帽o vicio que tengo es que me gustan los bombones de la caja roja y la gente lo sabe y me los trae. 驴Podemos tomar unos bombones y dormir con la conciencia tranquila? Solo faltar铆a.

Una vida pol铆tica sin ser pol铆tico

Arcadi Oliveres se ha dedicado siempre a la pol铆tica, pero nunca a la institucional. Desde los atriles de la universidad hasta las plazas, siempre ha tenido conciencia de que lo que hac铆a era pol铆tica. Uno de los casos m谩s recientes y de mayor intensidad fue para 茅l el 15-M, que le pill贸 ya en edad de jubilaci贸n. Muchas veces le han preguntado qu茅 queda de todo aquello, ahora que se cumplen diez a帽os. Suele contestar que mucho: “De entrada, queda el diguem no, esa se帽al de protesta de que el mundo no te gusta. Y luego la voluntad de cambio con las mareas que surgieron”. 

Otra pregunta que le hacen a menudo es por qu茅 nunca quiso entrar en la pol铆tica parlamentaria. Por ofertas no ha sido. Una de las 煤ltimas iniciativas que impuls贸, junto a muchos otros activistas, fue la del Proc茅s Constituent, una plataforma c铆vica que trat贸 de aglutinar a todos los partidos de izquierda transformadora, de la CUP a los Comuns. “Nunca me atrever茅 a criticar a aquellos que han optado por entrar en pol铆tica, porque tengo muy buenos amigos que lo han hecho, gente entra帽able. Pero para mi es como si me pidieras organizar partidos de f煤tbol: no tengo ni idea. No ha sido nunca mi opci贸n”, esgrime. 

En los 煤ltimos a帽os le hemos visto menos en p煤blico. 驴Qu茅 ha ocupado su pensamiento?

Primero, cuando te jubilas pierdes presencia p煤blica. Y por temas de salud tambi茅n he tenido altibajos. Adem谩s, la vida p煤blica catalana se ha centrado fundamentalmente en el tema independentista, y yo soy independentista, pero creo que ha absorbido demasiado la vida pol铆tica del pa铆s. Yo la independencia la firmo, pero 驴con banca privada o p煤blica? 驴Con o sin inmigrantes? 驴Con o sin monarqu铆a? Hasta hace d铆as yo dec铆a: la independencia no la ver茅, pero s铆 la ca铆da de la monarqu铆a, que es para m铆 un deseo ineludible, en Espa帽a, Inglaterra o Tailandia. Son instituciones delictivas que violan los derechos humanos. Creo que voy a morir sin verlo, pero vosotros s铆 lo ver茅is, en cuatro d铆as. Hay que hacerlas caer.

Nos dec铆a que sus hijos le piden algunas p铆ldoras, consejos para cuando no est茅. 驴Tiene la sensaci贸n que debe dejar p铆ldoras para la gente que le ha seguido?

No鈥 Hay muchos libros, dejemos a la gente en paz. Adem谩s, cuidado, yo vivir茅 los d铆as que sean, pero tambi茅n hay que tener en cuenta que mi manera de pensar ya no estar谩 contextualizada con los sucesos diarios. El hambre y la ecolog铆a, los grandes problemas, existir谩n seguro, pero el d铆a a d铆a no. Por lo tanto, no vamos a molestar a la gente.




Fuente: Eldiario.es
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