December 30, 2020
De parte de El Topo
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芦Somos una brigada de cinco personas voluntarias-activistas que viene desde Sevilla con destino a la isla griega de Lesbos鈥β. As铆 empezaba la primera de ocho cr贸nicas que envi茅 al peri贸dico La Marea en abril de 2016. Sof铆a, Cristina, Alba, Kike y yo, pasamos diez d铆as en la isla en plena 芦crisis de los refugiados禄, con el prop贸sito de trabajar in situ y de forma directa con las personas que, desde pa铆ses como Siria, Afganist谩n, Irak o Paquist谩n buscaban refugio en esta Europa nuestra. Pretend铆amos tambi茅n servir de apoyo a algunas de las ONG que trabajaban en Lesbos. Otro de nuestros objetivos fue siempre la denuncia, y ese fue el motivo por el que escrib铆 las cr贸nicas que enviamos cada d铆a y que fueron le铆das por gente que desde Espa帽a nos ofreci贸 su solidaridad. Y esa solidaridad nos llegaba, y de qu茅 modo, cada d铆a, cuando visit谩bamos los campos de refugiados, cuando organiz谩bamos cientos de cajas con ropa que desde toda Europa llegaba a las naves de las ONG, cuando esper谩bamos cada noche en Campfire la llegada de alguna patera con refugiados y refugiadas desde las costas de Turqu铆a, o cuando acud铆amos a las reuniones que se convocaban en el campo de Pikpa para organizar las acciones pac铆ficas que llevamos a cabo ante la visita del padre Francisco a Lesbos.

Me impresionaba cada d铆a la solidaridad potente y sin fisuras que viv铆 en la isla, la de tantas personas voluntarias que trabaj谩bamos desinteresadamente ma帽ana, tarde y noche, en tareas que iban desde la ayuda directa (comida, ropa, techo, asesoramiento legal a las personas demandantes de refugio) hasta la planificaci贸n de acciones de denuncia ante la situaci贸n que viv铆an los miles de migrantes (en 2016 el Gobierno griego hablaba de unos 50 000) que llegaban a Lesbos desde Turqu铆a. Igualmente me sent铆a impresionada por la dejadez con la que la Uni贸n Europea manten铆a a estos solicitantes de refugio: recluidos y hacinados en lugares como Moria, sin apenas atenci贸n por parte gubernamental. En el campo de Moria, ahora devastado por las llamas, se les trataba como a posibles delincuentes o delincuentes en la pr谩ctica: restringi茅ndoles la movilidad, neg谩ndoles el derecho de petici贸n de asilo o dejando estas peticiones en limbos jur铆dicos de los que era pr谩cticamente imposible salir.

Y all铆 est谩bamos. Activistas de todo el mundo para ayudar y denunciar, para solidarizarnos en nombre de nosotros y nosotras y en nombre de familiares, amigas, compa帽eros, hermanas que quedaron en nuestros lugares de origen y que desde all铆 nos mandaban su energ铆a, su 铆mpetu, en ocasiones su dinero, haciendo as铆 necesaria y hermosa nuestra presencia en Lesbos. Para m铆, en esos momentos y en ese lugar se hizo presente la Europa de los pueblos, la que trabajaba a favor de la acogida de personas que buscaban una vida mejor huyendo de guerras provocadas en la mayor铆a de las ocasiones por intereses geopol铆ticos, y por la esquilmaci贸n de los recursos naturales de sus pa铆ses de origen por parte de esas mismas potencias econ贸micas, pol铆ticas y militares que ahora les volv铆an la espalda.

Desde aquellos d铆as de la primavera de 2016 en los que tuve la enorme suerte de estar y ser en Lesbos, y hasta el incendio del campo de Moria en septiembre de 2020, mi preocupaci贸n por 芦el problema migratorio禄 aumenta a la par que avanza el fascismo en Europa, que ha sido potenciado y dejado crecer (como mala hierba) por algunas de las instituciones 芦que nos representan禄. Ello ha originado que parte de la ciudadan铆a europea tenga miedo a que 芦se les robe禄 lo conseguido con la implantaci贸n del estado del bienestar, y tiene como consecuencia que se preste o铆do a discursos xen贸fobos y a que se pongan en pr谩ctica actitudes ego铆stas, violentas y racistas. Estos falsos discursos de odio han sido intencionadamente distribuidos por gobiernos como el h煤ngaro o el polaco, y por partidos fascistas que se sientan hoy para nuestra verg眉enza e indignaci贸n en parlamentos democr谩ticos de Europa.

Sin embargo, ante estos discursos fascistas, sigo convencida de que la solidaridad es la alternativa, porque la solidaridad es la ternura de los pueblos.

La solidaridad de la Europa de miles de hombres y mujeres que siguen exigiendo en 2020 el estudio de las verdaderas causas de las migraciones, la regularizaci贸n de estas, la promoci贸n del empleo, sobre todo juvenil, en continentes como 脕frica, devastada por a帽os de robo de sus recursos, empobrecida por pol铆ticas dirigidas a que puedan circular libremente los bienes y las mercanc铆as, pero no las personas.

La ternura de la Europa de los pueblos, que pide el fin de la Europa-fortaleza, el fin de los tratados como el de la verg眉enza, firmado en 2016 entre la UE y Turqu铆a, o como los que, externalizando las fronteras, Espa帽a firma y mantiene vigente con Marruecos, Mauritania o Senegal. Convenios enga帽osos con los que la Uni贸n Europea condiciona la ayuda oficial al desarrollo al control de la migraci贸n (y de paso a la adopci贸n de jugosos acuerdos comerciales).

El compromiso de la Europa de las personas, que se niega a criminalizar a los demandantes de refugio o a considerarles como 芦competidores禄 en nuestro derecho al reparto de los 芦pocos recursos禄 existentes en esta sociedad del capital. En todo el continente europeo se mantienen en pie organizaciones y miles de hombres y mujeres que se movilizan a favor de pol铆ticas efectivas de rescate en el mar, para evitar los ya famosos cementerios como el del Mediterr谩neo.

La firmeza de la Europa de la gente, que exige la supresi贸n de las concertinas en Ceuta y Melilla y el cierre de los CIEs en la frontera sur, que aboga por la implantaci贸n de rutas seguras y legales para las personas que buscan refugio, la que denuncia la devoluci贸n en caliente de los inmigrantes, la que pide estrategias de acogida a personas en situaci贸n administrativa irregular鈥 隆ninguna persona es ilegal!

La exigencia de la Europa de la ciudadan铆a, que est谩 en contra de la suspensi贸n temporal del derecho de asilo de Grecia, la que solicita que se garantice la salud f铆sica y mental de las personas migrantes y, por supuesto, la que denuncia alto y claro acuerdos como el de la verg眉enza, anteriormente citado, o como el pacto migratorio que recientemente se ha presentado en Bruselas y que est谩 en fase de estudio, mediante el que se dificulta la demanda de asilo y se refuerzan cruelmente las fronteras de Europa.

La Europa de los pueblos contra la Europa-fortaleza. La Europa solidaria y tierna que viv铆 en Lesbos en 2016 frente a la Europa que cierra sus fronteras y que legisla y pone en pr谩ctica pol铆ticas que demasiadas veces van en contra de los derechos humanos.

Creo, siento, que en septiembre de 2020 no arde solo Moria. En la hoguera inquisitorial que Europa ha encendido y que nos retrotrae a tiempos que parec铆an superados, est谩 en peligro de arder tambi茅n la Europa abierta y progresista, la que luch贸 y venci贸 al fascismo, la de la acogida y la democracia. La Europa de los pueblos.

Por

Gracia Maqueda

Trabajadora social y activista por los derechos humanos




Fuente: Eltopo.org