November 26, 2022
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Partido final de la Copa Mundial de la FIFA entre Argentina y Holanda el 25 de junio de 1978 en el Estadio Monumental de Buenos Aires, Argentina. (Im谩genes VI a trav茅s de Getty Images)

En 1978, la Junta Militar argentina, que asesin贸 a decenas de miles de personas, fue anfitriona del mundial y utiliz贸 el evento para renovar su imagen. Conversamos con una detenida que vio los partidos junto a sus torturadores.

Por Klas Lundstr枚m / Jacobin

Un jardinero riega una mancha de pasto en el centro de la ex Escuela de Mec谩nica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires. Es una peque帽a isla verde en un mar de asfalto y concreto gris. En la superficie, parece una instituci贸n educativa com煤n y corriente, pero hace solo cuatro d茅cadas fue un centro clandestino de detenci贸n, tortura y exterminio que alberg贸 a miles de personas.

芦Se siente, se siente en todas partes禄, me dice el jardinero. 芦El sufrimiento colectivo鈥β. La frase parece agotarse antes de que 茅l decida que no hay nada m谩s que decir.

La ESMA est谩 situada en la Avenida del Libertador, en el centro de la capital argentina, y el Estadio Monumental 鈥攅l enorme estadio modernizado antes de la Copa Mundial de la FIFA de 1978 por trabajadores que ten铆an vedada la sindicalizaci贸n y eran supervisados a punta de pistola por los militares鈥 est谩 a pocas cuadras.

La FIFA le hab铆a dado a Argentina la oportunidad de brillar y ser anfitriona del mundial pasando por alto el gobierno militar del pa铆s y la 芦desaparici贸n禄 de 30 000 personas. A pesar de que est茅 tan cerca de donde se celebr贸 el evento, ning煤n fot贸grafo, periodista ni jugador visitante pudo atravesar las puertas de la ESMA.

Mientras la FIFA hizo todo lo que pudo para minimizar los cuestionamientos por los derechos humanos durante la primera semana del Mundial, los ecos del golazo que hizo Mario Kempes en el tiempo alargue de la final entre Argentina y Pa铆ses Bajos recorrieron la ESMA.

Durante el Mundial de 1978, el s茅quito de periodistas, hinchas y participantes no descubri贸 ni fue testigo de nada. La situaci贸n en la ESMA no se modific贸. De hecho, la Junta Militar debe haber estado encantada con el balance de la estad铆a en el pa铆s sudamericano que hizo el entrenador de la selecci贸n sueca, George 芦Aby禄 Ericson: 芦Nuestra estad铆a fue maravillosa; estamos pas谩ndola excelente. No vi nada que me haga pensar que este no es un gran pa铆s禄.

Los detenidos golpeados y desnutridos que apenas pod铆an ponerse de pie fueron obligados a festejar con sus torturadores, a sabiendas de que el 3-1 de Argentina y el hist贸rico trofeo de la Copa Mundial tambi茅n representaba una inmensa victoria pol铆tica para la dictadura militar.

芦Si ellos ganan, nosotros perdemos禄, escribe Graciela Daleo, sobreviviente de la ESMA y docente universitaria, en un ensayo sobre la final de 1978, que vivi贸 desde dentro de los muros del centro de tortura.

Daleo, que por aquellos d铆as dorm铆a encapuchada y cumpl铆a jornadas de trabajo esclavo en el s贸tano 鈥斅獿a pecera禄鈥, recuerda un televisor que entr贸 repentinamente en su mundo. Miraba las im谩genes que parpadeaban en blanco y negro y festejaba con el eco del Estadio Monumental. Por un momento, torturadores y detenidos se unieron. Uno de los jefes de la ESMA, Jorge Eduardo Acosta, 芦el Tigre禄, entr贸 en un estado fren茅tico. 芦隆Ganamos, ganamos!禄, gritaba, y tomaba de las manos a sus detenidos y los besaba.

El f煤tbol en un Estado policial

Se estima que 5000 hombres, mujeres y ni帽os fueron ingresados clandestinamente a la ESMA 鈥攗no de 350 campos de detenci贸n鈥 durante la dictadura militar argentina de 1976-1983. Casi ninguno volvi贸 a casa.

Los opositores de la dictadura dirigida por Jorge Rafael Videla 鈥攕indicalistas, artistas, estudiantes, abogados, escritores, periodistas, trabajadores sociales o miembros de las guerrillas urbanas de izquierda Ej茅rcito Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros鈥 eran definidos como maleza, como algo que el aparato de Estado deb铆a extirpar para salvar a la sociedad argentina del comunismo.

Entre los opositores estaba Liliana Pellegrino, militante clandestina de Montoneros que hab铆a sido madre pocos d铆as antes de ser secuestrada el 28 de noviembre de 1978, a pocas cuadras de su casa, y que despu茅s fue llevada a la ESMA.

Su esposo, Carlos, hab铆a sido secuestrado m谩s temprano ese mismo d铆a. Pellegrino tom贸 un taxi hacia una casa secreta de Montoneros ubicada en la ciudad de Buenos Aires. Pero a ocho cuadras de su casa, en la esquina de Mu帽iz y Venezuela, un Ford Falcon 鈥攅l veh铆culo t铆pico utilizado por los militares en los secuestros鈥 forz贸 al taxi a detenerse.

Segundos despu茅s los secuestradores de Pellegrino obligaron al taxista a bajar del veh铆culo y lo golpearon con crueldad. Dos de los militares que participaron en el secuestro 鈥擜lfredo Astiz, 芦el 脕ngel de la muerte禄, y Acosta, jefe de la ESMA鈥 fueron condenados a prisi贸n reci茅n en octubre de 2011.

芦Ten铆a a mi beb茅 reci茅n nacido en los brazos禄, recuerda Pellegrino mientras bebe a sorbos un capuchino en un caf茅 del sur de Estocolmo, donde trabaja como asistente social desde mediados de los a帽os 1980. 芦Intent茅 convencerlos de que lo dejaran fuera de esto, ten铆a solo veinte d铆as, 驴qu茅 les hab铆a hecho? Pero no escucharon, as铆 que entramos juntos a la ESMA, pero una vez dentro del complejo nos separaron禄.

Como todos los otros internos de la ESMA, Pellegrino nunca fue acusada ni condenada por ning煤n crimen. El castigo m谩s duro era escuchar el llanto de su beb茅, que atravesaba las paredes, desde una celda donde el terror se mezclaba con el hedor de la orina y las heces.

芦Me enferm茅 cuando no me dejaron amamantarlo禄, dice Pellegrino. 芦Despu茅s de un tiempo, la enfermedad me caus贸 fiebre y muchas veces el dolor era tan fuerte que terminaba desmay谩ndome禄. Una buena parte del tiempo que pas贸 detenida vuelve a ella como una mancha borrosa, pero recuerda las patadas, los golpes y la picana el茅ctrica.

芦Dec铆an que buscaban informaci贸n, pero pienso que simplemente disfrutaban de torturar gente禄, dice.

La FIFA hab铆a elegido a Argentina como sede del Mundial de 1978 doce a帽os antes, en julio de 1966. Una semana antes de la decisi贸n, el gobierno democr谩ticamente electo de Arturo Illia hab铆a sido derrocado por Juan Carlos Ongan铆a. Argentina recuperar铆a la democracia reci茅n en 1973, con el ansiado retorno del h茅roe nacional exiliado, Juan Domingo Per贸n, que hab铆a estado a cargo del pa铆s entre 1946 y 1955. Sin embargo, Per贸n muri贸 en 1974 y abri贸 el camino a una crisis pol铆tica que termin贸 con el golpe militar de 1976, el sexto de Argentina en el siglo veinte.

El Mundial de 1978 representaba entonces una gran oportunidad para que el recientemente instalado r茅gimen militar apuntalara sus v铆nculos internacionales y 芦un escenario perfecto禄 para que los militares 芦lavaran sus culpas y se reinventaran禄, escribe el periodista Gustavo Campana.

A comienzos de 1976, el general Omar Actis fue designado para dirigir el Ente Aut谩rquico de la Copa Mundial de Argentina, tarea que los militares hab铆an delegado en la Marina. Actis no tard贸 en plantear su preocupaci贸n por el r谩pido crecimiento del gasto p煤blico, pero fue asesinado el 19 de agosto de 1976, mientras se dirig铆a a una conferencia de prensa donde criticar铆a p煤blicamente la 芦generosidad禄 de la Copa Mundial. La culpa por el asesinato recay贸 sobre Montoneros, pero las miradas cambiaron r谩pidamente en direcci贸n al r茅gimen militar, y especialmente a Emilio Massera, comandante en jefe de la Marina y art铆fice fundamental de la ESMA.

El sucesor de Actis, Carlos Alberto Lacoste 鈥攑rotegido de Massera鈥 no tuvo problemas a la hora de abrir el tesoro, que fue utilizado para una r谩pida lavada de cara de las ciudades de Buenos Aires, C贸rdoba y Mendoza. Las topadoras desplazaron a miles de personas de las villas urbanas para abrir nuevos caminos, construir estadios y lujosos hoteles que albergar铆an a los jugadores, hinchas y periodistas de otros pa铆ses.

Al final Argentina gast贸 cerca de 520 millones de d贸lares en el campeonato, casi el doble de lo que hab铆a gastado Espa帽a en 1982.

La inversi贸n m谩s importante de la Junta Militar fue un acuerdo secreto con la agencia de publicidad estadounidense, Burson-Marsteller, firmado en junio de 1976. La empresa ofrec铆a un 芦programa exhaustivo禄 鈥攃onducido en acuerdo con las empresas de relaciones p煤blicas de Argentina y de M茅xico鈥 para influir en la opini贸n internacional a favor de la direcci贸n pol铆tica adoptada por los militares argentinos y de la necesidad de actuar contra los 芦enemigos del Estado禄. La documentada violaci贸n de los derechos humanos, las atrocidades sistem谩ticas y la desaparici贸n de miles de cr铆ticos del r茅gimen no dejaban de ser un problema. Hab铆a que apuntar a las organizaciones de prensa occidentales para construir un relato favorable.

Como los recorridos de prensa que hicieron muchos periodistas por Catar antes del Mundial de 2022, los medios europeos viajaron a Argentina antes de que empezara el evento. Mientras tanto, la incipiente campa帽a de boicot contra la dictadura estaba buscando un punto de apoyo. Dos pa铆ses que participaron del evento, Francia y Suecia, buscaron desesperadamente a ciudadanos que hab铆an 芦desaparecido禄 en Argentina, y Amnist铆a Internacional organiz贸 una propuesta con la consigna, 芦隆S铆 al f煤tbol, no a la tortura!禄. Al final, solo un jugador boicote贸 el Mundial de 1978 por motivos pol铆ticos, el ganador de la copa de 1974 de Alemania Occidental, Paul Breitner.

Muchos argumentaban que asistir al campeonato y describir la situaci贸n honestamente podr铆a mejorar la situaci贸n de Argentina. Pero reinaba m谩s bien la apat铆a. Un periodista le pregunt贸 al defensor de Alemania Occidental 鈥攎谩s tarde entrenador de la selecci贸n de Alemania unida鈥, Berti Vogts, si ten铆a miedo de los centros de tortura de Argentina. 芦Estoy seguro de que nuestro equipo no corre ning煤n peligro禄, respondi贸 Vogt.

Ten铆a raz贸n. Salvo el caso del delantero sueco, Ralf Edstr枚m 鈥攄etenido por hablar con un civil en un caf茅 de Buenos Aires, aunque liberado r谩pidamente despu茅s de que los militares comprendieron que era jugador profesional y ciudadano extranjero鈥 el terror se mantuvo dentro de los centros de tortura nacionales.

El Mundial de 1978 en Argentina califica como una de las manipulaciones del deporte m谩s significativas de la historia. Es lo que piensa el escritor argentino Ezequiel Fernandez Moores, que la compara con la que Hitler hizo de las Olimpiadas de 1936, celebradas en Berl铆n.

Hoy, con la Copa Mundial de 2022 en pleno desarrollo, la lista de eventos deportivos vergonzosos suma un miembro. En Catar, como en Argentina, trabajadores hiperexplotados fueron utilizados para construir la infraestructura, los estadios y los edificios que albergar谩n el campeonato. En Catar, como en Argentina, los l铆deres pol铆ticos observaron el campo de juego desde las alturas, intocables detr谩s de una legislaci贸n represiva y protegidos por los militares.

Cr铆menes que nos gusta olvidar

Los trabajadores migrantes de Catar probablemente est茅n pregunt谩ndose qu茅 les depara el fin del Mundial. En Argentina, cuando termin贸 el campeonato, el r茅gimen militar parec铆a m谩s fuerte que nunca. Por alg煤n motivo, Daleo y muchos otros presos pol铆ticos de la ESMA fueron citados y escoltados hasta el centro de Buenos Aires. La multitud euf贸rica se hab铆a reunido para celebrar la victoria final. Hab铆a banderas, canto, alegr铆a y hasta orgullo.

En un elegante restor谩n los detenidos se sentaron a la mesa con sus torturadores para celebrar el hist贸rico logro. En el ruidoso y febril ambiente de alegr铆a patri贸tica, Daleo comprendi贸 que la victoria del Mundial de 1978 representaba una derrota personal. Se sinti贸 asfixiada por el mundo circundante y quiso 芦volver禄 a la ESMA.

芦Conoc铆a mejor la l贸gica espantosa de ese mundo clandestino que lo que estaba viviendo afuera禄, recuerda. 芦Eso era la soledad: saber que si me pon铆a a gritar que estaba 鈥榙esaparecida鈥 no iba a importarle un carajo a nadie禄.

Durante los juicios de 1985, los jefes de la Junta fueron acusados y condenados a cadena perpetua por cr铆menes de lesa humanidad, asesinatos extrajudiciales, represi贸n ilegal y apropiaci贸n sistem谩tica de beb茅s. Se estima que en la ESMA nacieron alrededor de 30 ni帽os. Despu茅s de parir, sus madres eran drogadas y arrojadas desde aviones en el l铆mite entre el R铆o de la Plata y el Oc茅ano Atl谩ntico.

Los ni帽os fueron adoptados ilegalmente, muchas veces por personal militar. 芦Tener un hijo en un lugar como este era horrible禄, dice Pellegrino. 芦Esa desesperaci贸n de haber sido madre y que inmediatamente te quiten a la fuerza a tu beb茅禄.

El miedo de perder a su hijo reci茅n nacido hizo que Pellegrino bordeara la locura en el complejo de la ESMA. Pero tambi茅n fue una palanca de la que pudo valerse contra sus torturadores. Si liberaban a su hijo, ella hablar铆a. M谩s tarde supo que su hijo hab铆a sido liberado y devuelto a sus parientes.

En marzo de 1979, Pellegrino abandon贸 la ESMA despu茅s de cuatro meses de prisi贸n. Empez贸 una nueva vida con un sentimiento de adormecimiento constante, donde la tortura, la degradaci贸n y la amenaza de muerte pend铆an sobre ella como una condena retrasada. Su esposo, Carlos, estuvo en la ESMA sin juicio ni condena durante dos a帽os m谩s. Apenas lo liberaron, ambos viajaron a Suecia.

芦Las cicatrices y las marcas de la ESMA van a acompa帽arme toda la vida禄, dice Pellegrino.

Hoy que tantas personas parecen haber decidido ignorar los abusos laborales y el autoritarismo de Catar, tenemos la sensaci贸n de que la historia se repite.

Klas Lundstr枚m es escritor y periodista. Public贸 importantes trabajos sobre Mongolia, Paraguay, Tayikist谩n y Pap煤a Occidental en medios internacionales.

traducci贸n: Valent铆n Huarte




Fuente: Nuevarevolucion.es