March 20, 2023
De parte de Indymedia Argentina
1,915 puntos de vista

@marco.chilese

Argentina

La verdad sobre los derechos humanos, hoy

Alberto Sarlo (*)

especial para http://www.purochamuyo.com / Cuadernos de Crisis

Hablar puede hablar cualquiera, pero con 13 a帽os como docente de educaci贸n popular en c谩rceles, o mejor dicho, en centros de tortura, puedo sostener y justificar no s贸lo esta definici贸n 鈥榗entros de tortura鈥, sino la in-validez de las pol铆ticas de derechos humanos, que con un marcado sesgo acotado a ciertas (y horribles e imperdonables) violaciones a los DD.HH., han decidido olvidar el sistem谩tico quebrantamiento del estado de derecho que ocurre en Argentina en democracia.

Me propongo en este ensayo que quienes creyeron y creen que el 24 de marzo es una fecha bisagra en la historia nacional por los tiempos de los tiempos, se enteren de lo que los propios funcionarios de cada uno de los gobiernos democr谩ticamente elegidos en estos 40 a帽os, han decidido barrer bajo la alfombra.

Es decir, me propongo un relato de un evento m谩s, dentro de la cotidianeidad de la aplicaci贸n sistem谩tica de la tortura de parte del Estado Provincial, la provincia de Buenos Aires.

En todo este largo ciclo que abarca 3 gobernaciones fui testigo de situaciones bastante complejas durante motines, peleas, represiones, huelgas y suicidios de presos. Tambi茅n padec铆 el asesinato por parte de las fuerzas penitenciarias y policiales de 16 compa帽eros que fueron alfabetizados en mis clases, y visit茅 a otros en la c谩rcel hospital de la Unidad 22 de Olmos, donde vi las secuelas de la gangrena, la tuberculosis, la s铆filis y la sarna: padecimientos medievales muy comunes en las mazmorras penitenciarias.

En ese sentido, lo que voy a relatar en primera persona es inc贸modo, no s贸lo porque es testimonio irrefutable de la in-validez de las pol铆ticas de DD.HH., sino porque es precisamente lo que el universo bien-pensante, progresista, blanco, etnoc茅ntrico, no quiere enterarse.

 Para dar un marco a la grav铆sima situaci贸n, debo recordar que el 煤ltimo informe contra la crueldad que elabor贸 la Comisi贸n Provincial por la Memoria destaca el r茅cord actual de hacinamiento: hay 54.107 detenidos habitando 22.060 plazas penitenciarias (44.762 est谩n en c谩rceles; 4445 en comisar铆as).

Eso implica una tasa de encarcelamiento provincial de 428 presos cada 100 mil habitantes, cuando el promedio mundial es de 144 cada 100 mil habitantes. Como ejemplo de superpoblaci贸n puedo citar que en la c谩rcel donde doy clases 鈥搇a Unidad 23 de Florencio Varela- fue construida para alojar a 482 presos, pero en la actualidad aloja a 1792 presos. El hacinamiento es sin贸nimo de violencia y muerte real, no una ficci贸n televisiva.

En la Provincia de Buenos Aires, las c谩rceles son responsabilidad del Ministerio de Justicia, en manos ahora de Julio Alak.

Durante esta gesti贸n se han superado tres r茅cords consecutivos de asesinatos institucionales en penales: en el a帽o 2019, 145 fallecidos, en 2020 salt贸 a 178 presos y presas muertos, y en 2021 las cifras oficiales llegaron a 199.

Por si no ha quedado claro, dir茅 que durante este gobierno en la provincia de Buenos Aires han muerto por violencia, suicidios y patolog铆as, dentro de los penales 522 hombres y mujeres, con una edad promedio de 34 a帽os. Todo eso fruto del hacinamiento, y por ello, asesinatos institucionales. 

Rodolfo Walsh, en su Carta Abierta a la Junta Militar subray贸 aquello de 鈥榲engo a dar testimonio鈥. Como abogado, docente y militante, vengo a dar el m铆o.

La reciente experiencia en cuesti贸n, ocurri贸 en el pabell贸n 4, en el sector de m谩xima seguridad del Centro de Tortura N掳 23 de Florencio Varela, en una tarde muy calurosa, pr贸xima a las Fiestas de Navidad y A帽o nuevo. Llamativamente 鈥搊 no- ese es el per铆odo del a帽o donde se suceden la mayor cantidad de hechos violentos dentro de los penales, una suerte de 鈥榝estival de represiones estacionales鈥.

No dar茅 demasiadas precisiones, ni nombres concretos para evitar represalias contra alguno de mis alumnos, pero esto que paso a relatar sucedi贸 en el marco de la serie de reacciones que viv铆an los 9 pabellones de m谩xima seguridad, fruto de la muerte de un preso, que falleci贸 de peritonitis.

El detenido, tiene nombre: Eduardo Iriarte Garc铆a, se llamaba. Pas贸 dos meses pidiendo asistencia m茅dica que nunca le dieron. Para que entiendan detr谩s de las paredes donde se vive la libertad, 鈥榩edir asistencia鈥 es gritar, llorar y patear la reja.

Los guardiac谩rceles por lo general o fajan al paciente para que no haga ruido, o tienen el gesto misericorde de llevarlo al 谩rea de Sanidad, donde por lo general los m茅dicos (otros canallas de los que habr铆a que hacer un cap铆tulo aparte), bastardean al preso y lo devuelven al pabell贸n con una aspirina.

A este pibe, a Eduardo, lo molieron a palos para que no haga ruido. Ning煤n m茅dico quiso revisarlo y ning煤n penitenciario lo sac贸 de su pabell贸n para que lo atiendan. Finalmente le explot贸 el ap茅ndice y muri贸 en su celda sin que a nadie le importara ni nadie investigara.

Hice la denuncia p煤blica de este asesinato estatal, pero ni el ministro Alak, ni ning煤n funcionario de la provincia de Buenos Aires intervino; ning煤n periodista indag贸, ning煤n fiscal investig贸, y lo m谩s grave 鈥搚a que hablamos del 24 de marzo y de Memoria, Verdad y Justicia-, es que salvo por la Comisi贸n Provincial por la Memoria (CPM) ning煤n organismo de derechos humanos repudi贸.

Todav铆a sigue caliente la silla para que aparezca el comunicado escandalizado del CELS o de Amnist铆a Internacional鈥

En ese contexto de fin de a帽o, de calor, de indignaci贸n latente por el asesinato impune del pibe Eduardo Iriarte Garc铆a, estaba dando una clase de filosof铆a.

Cuesta que el mundo 鈥榚xterior鈥 pueda dimensionar que en la c谩rcel se den clases y de filosof铆a, y m谩s a煤n la imagen: la clase se daba con el sonido de corridas y disparos en pabellones colindantes, algo bastante usual que no suele modificar mucho nuestra rutina. La balacera dur贸 unos quince minutos y luego ces贸. Con el inconfundible olor a p贸lvora continuamos nuestra asamblea filos贸fica y al salir del pabell贸n 4, para volver a mi casa, vi como varios de los pibes que se encontraban en el pabell贸n fronterizo al nuestro eran llevados a los golpes por los encargados en posici贸n 鈥渕otoneta鈥, o sea una toma donde al preso lo levantan con los pies en el aire y le traban los brazos torcidos sobre la propia espalda.

Los presos estaban ba帽ados en sangre y recib铆an palazos, pi帽as y patadas para que dejaran de forcejear. A los detenidos no los conoc铆a porque eran de otro pabell贸n, pero conoc铆a muy bien a varios guardiac谩rceles involucrados en la represi贸n.

Era una guardia 鈥榩esada鈥 que no me quer铆a nada y con la cual hab铆a tenido varios choques y discusiones, siendo que en una ocasi贸n la situaci贸n hab铆a llegado casi hasta las manos. Mala cosa que esa guardia, en particular, reprima.

Empec茅 a seguirlos y a pedir que les dejen de pegar. Si bien soy un tipo odiado por muchos agentes penitenciarios, otros tantos me respetan y valoran lo que hago. Mi presencia los inhibi贸 y al menos logr茅 que el proceso de amarrocarlos (esposarlos) en la leonera (celdas de tr谩nsito, improvisadas para traslados a otras unidades penitenciarias), se produzca casi sin violencia.

Albert Camus, en La ca铆da, relata la situaci贸n de un notable abogado que cruza un puente y ve que una muchacha est谩 asomada a la baranda, como para tirarse el r铆o Sena. Pero 茅l sigue de largo, y al poco, se escucha el impacto del cuerpo en el agua. El tipo, con todo su prestigio, se dice 鈥榙emasiado tarde, 驴yo que iba a hacer?鈥.

Este ejemplo protot铆pico de la literatura es la descripci贸n de los canallas que se creen ajenos y no se dan cuenta que ese no-hacer, sabiendo lo que ocurre, los ha cambiado a ellos para siempre. Yo no soy uno de esos canallas, y no quer铆a irme porque ten铆a miedo que cuando me fuera de la leonera, los reventaran a palos. Por otro lado no ten铆a ning煤n aliado que me ayudase a poner un poco de paz. Los guardias se quedaron quietos esperando las 贸rdenes de su 鈥榤acho alfa鈥, que no tard贸 en llegar.

Miguel era el jefe de turno y vino corriendo desde el pasoducto.

-鈥Calmate Sarlo鈥, me dijo el macho-alfa Miguel. 鈥淟a cosa no es con vos ni con los pibes del 4 (se refer铆a a mis alumnos). Dejanos laburar. Estos mierdas la pudrieron. El Gordo Salinas sali贸 al hospital de la calle, le dieron sin nada鈥.

Toda esta jerga, precisa aclaraciones: estaba claro que por 鈥渄ejanos laburar鈥 deb铆a entender 鈥渄ejanos que los desfiguremos a patadas鈥.

驴Qui茅n era en este asunto 鈥榚l Gordo Salinas鈥? El limpieza del pabell贸n 3, o sea el preso encargado de imponer la ley y el orden dentro del pabell贸n. Salinas hac铆a negocio con el Jefe del Penal de ese momento, y era 鈥渧ox populi鈥 que el Gordo jugaba para el Servicio penitenciario. Desde hac铆a rato que hab铆a bronca en el pabell贸n 3 con los manejos de Salinas y todos sab铆amos que, en alg煤n momento, esa bronca se iba a materializar en una toma de pabell贸n o en un intento fallido de toma. Nada nuevo bajo el sol.

Muchos de los pibes esposados y ensangrentados que escucharon lo que me dec铆a el macho-alfa Miguel empezaron a gritarle:

鈥溌err谩 el orto, no mand茅s en cana! 隆Cerr谩 el orto, gorra, mor铆 callado!鈥. Miguel los mir贸 con odio lacerante, pero no reaccion贸. No pod铆a fajarlos estando presente.

Ten铆a que actuar o irme. No sab铆a qu茅 hacer. No soy funcionario p煤blico, no tengo vinculaci贸n alguna con el servicio penitenciario ni soy funcionario judicial. Soy la nada misma. En ese momento se me ocurri贸 lo de las fotograf铆as. Llevaba el celular en mi bolsillo y empec茅 a hacer la m铆mica de sacar fotos (no saqu茅 ninguna porque nunca hab铆a usado el celular como c谩mara fotogr谩fica y soy tan in煤til que al d铆a de hoy dudo que sepa hacerlo).

Miguel me grit贸 que deje de sacar fotos:

鈥 鈥Miguel, estas fotos ya las saqu茅 y las estoy mandando por mail a la Comisi贸n Provincial por la Memoria. Las fotos tienen hora y muestran como estaban f铆sicamente hasta este momento. 隆Se fueron al carajo! Hac茅 lo que tengas que hacer鈥. Fue la 煤nica manera que se me ocurri贸 para frenar la golpiza, y la golpiza fren贸.

驴Sirvi贸 de algo lo que hice esa calurosa tarde de verano? No, en los hechos no sirvi贸 de nada. Si bien detuve la represi贸n inmediata, todos esos pibes fueron trasladados a otras unidades.

El Servicio Penitenciario puso otro limpieza para que trabaje para ellos, comenc茅 a recibir una catarata de amenazas telef贸nicas y mis compa帽eros-alumnos del pabell贸n 4 comenzaron a pasar momentos dur铆simos por mi accionar.

Lo peor de todo es que muchos de aquellos pibes amarrocados en la leonera ya han muerto en otros penales, al igual que el Gordo Salinas que falleci贸 antes de ingresar al Hospital de la calle.

Hubo m谩s de 500 testigos de todo lo que he contado, pero esos testigos son presos, o sea negros, marrones, chorros, nadies. Esa es la raz贸n por la cual el Poder Judicial, con su ministro Alak a la cabeza, manifiesta que nada de lo narrado existi贸 ni existir谩.

      LAS RAZONES Y SINRAZONES DE LA TORTURA

 Parte del problema del hacinamiento clasista 鈥搒铆, clasista porque a la c谩rcel van los 鈥榥egros鈥, los 鈥榤arrones, 鈥榣os 鈥榗horros鈥欌os nadies, pero nunca los que pueden pagar abogados y presentar el amparo del amparo, o fugarse, o morir impune como Blaquier- puede ser analizado desde la desproporcionada presencia policial en la calle. Parece una contradicci贸n, pero no lo es.

El mito creado por nuestro periodismo en el sentido de que en Argentina tenemos poca presencia policial en la calle, se desmorona con tan s贸lo leer el informe de la ONU que recomienda 300 polic铆as por cada 100 mil habitantes, siendo que en Argentina poseemos 800 polic铆as por habitante.

El exceso de polic铆as en calle deteniendo a infinidad de 鈥減erejiles鈥 por delitos menores, los pibes con gorrita, 鈥減or las dudas鈥, tiene pleno amparo jur铆dico y legal. La ley 23.737 (popularmente conocida como Ley de Estupefacientes), punibiliza al consumidor.

Para ser m谩s claro, LA LEY TRANSFORMA AL CONSUMIDOR EN DELINCUENTE, por tal motivo, en todo el pa铆s, las polic铆as provinciales tienen facultades para detener a CUALQUIER consumidor sin importar los gramos, tipo de sustancia o an谩lisis qu铆mico de la misma.

La fuerza de seguridad te detiene y, si luego el fiscal determina que fue una detenci贸n innecesaria, arbitraria o ilegal, te liberan luego de semanas, meses -o a帽os-, detenido en un centro de tortura.

驴A qui茅n le sirve este esquema? Este poder discrecional y desp贸tico que poseen las polic铆as en nuestro territorio nacional en estos 40 a帽os de democracia, es una herramienta de financiaci贸n multimillonaria para polic铆as, comisarios, fiscales, jueces, empresarios y pol铆ticos.

 

En la Provincia de Buenos Aires, las fuerzas policiales son comandadas por el Ministro de Seguridad Sergio Berni, quien acaba de celebrar las fotos publicadas de horrendos centros de detenci贸n en El Salvador, como 鈥榣a soluci贸n鈥 al narcotr谩fico.

Habr铆a que destacar que el territorio muestra otra realidad m谩s compleja que la construcci贸n de mega centros de tortura.

La 鈥榗aja chica鈥 de muchas comisar铆as se nutre principalmente del trabajo de 鈥渟oldados鈥 que deben operar el territorio como 鈥渆mpleados鈥 de la polic铆a bonaerense, bajo la extorsi贸n de ser prisionalizados o asesinados en caso de rebeld铆a.

Luciano Arruga fue una de las tantas miles de v铆ctimas de la Bonaerense que quisieron evadir esta extorsi贸n y pagaron con su vida el precio del desacato.

El piber铆o extorsionado o se somete a la Bonaerense 鈥搎ue seg煤n uno de los innombrables de esta democracia es 鈥榣a mejor polic铆a del mundo鈥) o debe pasar a la clandestinidad, uni茅ndose a otra banda criminal.

Los pibes, en los barrios, tienen estas dos 煤nicas opciones: o trabajan para la corporaci贸n oficial de uniformados, fiscales, jueces y pol铆ticos como soldados de la droga, o trabajan como soldaditos de una banda criminal.

驴D贸nde est谩 la mirada y el seguimiento de los Organismos de DD.HH frente a esta continua violaci贸n de los derechos humanos?

Esas 煤nicas dos opciones de miles de j贸venes pobres es consecuencia directa de la ausencia del Estado (ausencia como decisi贸n pol铆tica). Las pocas excepciones a esta regla las generan las madres organizadas en villas, quienes con unos ovarios incre铆bles son la vanguardia 茅tica contra la Bonaerense y sus hist贸ricos y fluidos contactos narcos.

Nada distinto de lo que pasa en la ciudad de Rosario, aunque manden m谩s gendarmes y al Ej茅rcito. Pese a que en el a帽o 2009 la Corte Suprema de la Naci贸n en el fallo Arriola declar贸 inconstitucional la criminalizaci贸n del consumo, nada cambi贸 porque dicho fallo s贸lo funciona para el caso puntual: mientras no se modifique la ley 23.737, millones de j贸venes vulnerables seguir谩n sufriendo la extorsi贸n de la polic铆a bonaerense.

Ahora bien, si a la excesiva presencia policial en Argentina que excede por cinco las recomendaciones internacionales, le sumamos que m谩s del 80% de los presos actuales fueron detenidos en flagrancia (o sea en presencia directa de la polic铆a bonaerense, sin investigaci贸n fiscal previa, ni orden judicial), entonces podemos concluir que la Polic铆a Bonaerense es la mejor polic铆a del mundo, o que nuestro Poder Judicial dista bastante de ser competente.

Esta misma polic铆a bonaerense fue responsable de que en 2021 se registraran 120 muertes por uso letal de la fuerza y 25 muertes de presos en comisar铆as (el n煤mero m谩s alto de los 煤ltimos 10 a帽os), siendo que durante el a帽o 2022 hubo m谩s de 150 casos de gatillo f谩cil y m谩s de 50 muertes en comisar铆as.

Considero trascendente analizar el aspecto econ贸mico como una de las explicaciones de esta acuciante realidad. El sentido com煤n epocal asimila las c谩rceles 煤nicamente a estamentos morales como pena, castigo, justicia o injusticia, puertas giratorias o clases de delitos, validando 茅ticas personales y acad茅micas vinculadas a planteos de mano dura por un lado, o por el otro, a declamaciones progresistas y paternalistas que decanten en una justicia rehabilitadora (siendo que ambas posturas antag贸nicas se sostienen en la praxis de un Poder Judicial nacido del nepotismo y de las relaciones endog谩micas, en donde los nombramientos de nuevos cargos dependen del 鈥榬osqueo鈥 y de los contactos familiares, laborales y personales de los propios jueces, camaristas y fiscales en ejercicio).

Considero que ese es uno de los principales errores que lamentablemente derivan en una gran mayor铆a de Jueces, Fiscales y Defensores clasistas que aplican la pena de muerte de facto en la Argentina. Si queremos realmente cambiar algo, tenemos que empezar a dar la lucha contra la base axiom谩tica de ese sentido com煤n: en Argentina se aplica a diario la pena de muerte, nos guste aceptarlo o no.

EL NEGOCIO DE LAS C脕RCELES TIENE DUE脩OS

La c谩rcel es un negocio multimillonario que beneficia a muchos actores institucionales de nuestra democracia.

Dar茅 unos pocos ejemplos de lo que ocurre en la provincia de Buenos Aires:

-La empresa Cook Master pertenece a lo que se conoce como el 鈥淕rupo L鈥, perteneciente a la familia Lusardi. A fines de 2019 incluso los diarios m谩s conservadores se escandalizaban por la carest铆a de alimentos a manos del 鈥淕rupo L鈥, que aunque a muchos progresistas les duelan los ojos, es el mismo proveedor de alimentos de la Provincia de Buenos Aires en todas las licitaciones de los 煤ltimos tres gobiernos provinciales.

El 鈥淕rupo L鈥 ha brindado y brinda un alimentario deficitario, putrefacto y car铆simo, de lo cual en estos 13 a帽os que doy clases en la c谩rcel puedo dar fe, porque veo cuando llega el rancho al pabell贸n.

-No es casual que la 煤nica pol铆tica contra el hacinamiento de los 煤ltimos tres gobiernos provinciales haya sido la construcci贸n de nuevas Alcaid铆as, obra p煤blica que deriva en Licitaciones, que 隆oh sorpresa! cae en manos de los mismos constructores amigos del poder de los dos principales partidos pol铆ticos que gobernaron la provincia.

-No es casual que sea m谩s f谩cil comprar drogas dentro de la c谩rcel que fuera de la misma, lo que ha motivado que muy pocos familiares se arriesguen a ingresarlas en las visitas. Cuando empec茅 a militar en educaci贸n popular en el Complejo de Florencio Varela, el ingreso de drogas a las unidades era una aventura arriesgada, capilarizada y atomizada en donde las familiares (generalmente mujeres) se arriesgaban a ingresar peque帽as cantidades de estupefacientes entre sus ropas y alimentos.

Desde hace cinco a帽os que eso cambi贸. En la actualidad la droga es un negocio organizado, cartelizado y amplificado. Si bien se sigue requisando droga de las visitas, la cantidad que se secuestra ha bajado notoriamente ya que es el mismo Servicio penitenciario el que gerencia ese negocio en conjunto con los narcotraficantes asociados.

-Tampoco es casual que presos, presas y preses no reciban ni el 10 % de las horas trabajadas dentro de los penales y que, sin embargo, los emolumentos sigan deveng谩ndose de las arcas provinciales como 鈥榚rogaci贸n鈥 hacia el Servicio Penitenciario. Reitero y aclaro: la partida de dinero para pagarle a los internos por las horas trabajadas dentro de los penales est谩, pero a manos de ellas y ellos s贸lo llega el 10%, el resto鈥

-Al igual que lo que ocurre con el presupuesto de medicamentos de Sanidad Penitenciaria, un gran porcentaje de los emolumentos y de los medicamentos que nunca llega a los detenidos quedan en los bolsillos de los funcionarios de Tesorer铆a del SPB y del Ministerio de Justicia. He dado varios ejemplos, todos repugnan, pero m谩s ejemplos, aburren.

Hasta aqu铆 he expuesto tan solo a cuatro actores sociales que explican la aplicaci贸n de la tortura sistem谩tica en democracia:

1.- Servicio Penitenciario Bonaerense (Ministerio de Justicia),

2.- Polic铆a Bonaerense (Ministerio de Seguridad),

3.- Poder Judicial, y

4.- Empresas privadas beneficiaras de licitaciones.

驴D脫NDE EST脕N LOS ORGANISMOS DE DD.HH QUE BREGAN POR MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA?

驴Cu谩l ha sido el rol que han jugado los organismos de derechos humanos para conjurar esta realidad? En la Provincia de Buenos Aires la violencia institucional que denuncio, este genocidio por goteo que surge de las estad铆sticas oficiales y estos negociados a plena luz del d铆a, suceden bajo la supervisi贸n y pleno conocimiento de una Subsecretar铆a de Derechos Humanos provincial dirigida por Mat铆as Moreno, un funcionario ministerial integrante de la agrupaci贸n H.I.J.O.S.

No es un dato menor que la mayor represi贸n efectuada por el SPB desde el regreso a la democracia sucedi贸 los d铆as 31 de octubre y 1掳 de noviembre de 2020 en no menos de 15 unidades penitenciarias, las cuales arrojaron el resultado de un preso muerto en la Unidad 48 y centenares de heridos.

Tal como dej贸 acreditado un informe especial de la Comisi贸n Provincial por la Memoria 鈥 CPM (Informe Especial Noviembre 2020), los levantamientos dentro de las unidades fueron organizados y orquestados por el propio SPB, como demostraci贸n de fuerza.

Durante la represi贸n la CPM contabiliz贸 no menos de 1500 casos de tortura, 338 heridos graves (3 personas quedaron ciegas por balas de goma dirigidas al rostro, siendo que 17 perdieron uno de sus ojos por el mismo motivo). Yo fui testigo de la represi贸n porque lo viv铆 dentro del pabell贸n (negociamos durante 5 horas para evitar una masacre en la Unidad 23, hecho que hice p煤blico en un posteo que saqu茅 el d铆a posterior).

Esta fat铆dica represi贸n es desconocida por casi toda la sociedad ya que los medios de comunicaci贸n optaron por ocultarla lisa y llanamente.

Piense usted lectora, lectora, 驴qu茅 recuerda de ese 31 de octubre de 2020? Entonces, como Rodolfo Walsh preguntar铆a, me digo:

驴Habr谩 habido alg煤n debate interno en la organizaci贸n H.I.J.O.S. acerca de la posible complicidad y/o negligencia y/o ausentismo y/o incompetencia de Mat铆as Moreno en resultados tan inhumanos y aborrecibles?

En el contexto nacional la situaci贸n no es mejor. Abruma tambi茅n el desinter茅s medi谩tico en informar la cantidad incontable de violaciones de derechos humanos que en el d铆a de hoy se practican en las c谩rceles federales. Hambre, golpizas, muertes por negligencia sanitaria y negociados para paliar la enorme dificultad que poseen para comunicarse telef贸nicamente con sus seres queridos, son moneda corriente en los centros de tortura federales (debo reconocer, en base a mi trabajo en educaci贸n popular en c谩rceles federales durante un a帽o, que estas unidades son un poco m谩s limpias, jerarquizadas y militarizadas que las bonaerenses, pero con los mismos dispositivos de sometimiento, tortura sistem谩tica y sometimiento).

No hay freno a la corrupci贸n de los miembros del Servicio Penitenciario Federal: es voraz y sumamente eficaz para recaudar millones de pesos semanales.

驴A qu茅 negocios se dedican los penitenciarios Federales?

A la venta ilegal de celulares, al servicio de protecci贸n a presos VIP, y a la extorsi贸n a sus familiares. Por supuesto que muchos compa帽eres en organismos de derechos humanos provinciales y nacionales hacen un trabajo admirable para conjurar estos hechos objetivos que narro, pero afirmo categ贸ricamente que su labor no se percibe en el territorio carcelario, salvo por contad铆simas experiencias.

DE QU脡 LA JUEGA EL MINISTERIO DE JUSTICIA NACIONAL

No obstante este panorama ignominioso que describo, nuevamente este a帽o la Procuraci贸n Penitenciaria, junto a la Subsecretaria de Promoci贸n de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia e integrantes del programa Expresi贸n y Desarrollo, del Ministerio de Desarrollo Social de la Naci贸n, no han tenido mejor idea que, en pleno plan de lucha de familiares por las cotidianas violaciones de derechos humanos, promover una serie de 鈥渆ncuentros鈥 para sensibilizar y recordar los hechos acontecidos durante la 煤ltima dictadura c铆vico-militar.

驴Sensibilizar a los presos sobre las aberraciones de L贸pez Rega, la Triple A y las Juntas militares a internos que reciben palos y violaciones a los DD.HH cada d铆a de su vida? Duele tanto cinismo, duele tanto desconocimiento etnoc茅ntrico burocr谩tico, duele tanta hipocres铆a.

Por supuesto que es trascendente conmemorar los principios rectores de Memoria, Verdad y Justicia. En el pabell贸n 4 peri贸dicamente recordamos los nefastos sucesos ocasionados por el golpe c铆vico-eclesi谩stico-militar del a帽o 1976.

Es una obligaci贸n 茅tica y moral, sensibilizar al piber铆o sobre esa 茅poca nefasta, pero la tarea conmemorativa no debe monopolizar la tarea de los organismos de derechos humanos.

Lo primordial de nuestra militancia est谩 en la resistencia contra el avasallamiento de derechos y garant铆as, lo trascendente de nuestro quehacer debe ser coherente entre lo que decimos y lo que hacemos.

Los derechos humanos hay que defenderlos HOY.

El neomenemismo epocal 鈥揼obierne quien gobierne, porque 13 a帽os ya es un lapso que da sobradas pruebas- ha impregnado a la gran mayor铆a de nuestros militantes y se ha propagado end茅micamente en muchos organismos de DD.HH. que visitan el territorio carcelario en car谩cter de turistas, con una mirada etnoc茅ntrica ominosa que obliga a las v铆ctimas de tortura a despreciar cualquier discurso que provenga de funcionarios que han decidido olvidar el concepto de resistencia. O para ser m谩s sincero, considero que han olvidado la raz贸n de ser de su militancia.

Cuando ense帽o filosof铆a a pibes cuasi analfabetos debo esforzarme mucho para bajar-acercar conceptos abstractos sin traicionar el texto.

El caso de Foucault es todo un desaf铆o. Explicarlo y ense帽arlo durante dos o tres horas, manteniendo la atenci贸n de los 57 compa帽eros del pabell贸n 4 es una tarea dif铆cil. Es dif铆cil pero no imposible.

PARRESIA Y DERECHOS NO TAN HUMANOS

Uno de los libros de Foucault que m谩s me gusta leerle a los pibes es 鈥淓l coraje de la verdad鈥, un hermoso texto que re煤ne sus 煤ltimas clases en el Coll茅ge de France. Es precisamente en ese libro donde Foucault nos ense帽a el concepto griego de PARRHES脥A.

La parrhes铆a, etimol贸gicamente, es la actividad consistente en decirlo todo: pan rhema. Hablar con parrhes铆a, es hablar sin retroceder ante nada, sin ocultar nada. Es una actitud vital que consiste en decir la verdad sin disimulaci贸n ni reserva ni cl谩usula de estilo ni ornamento ret贸rico que pueda cifrarla o enmascararla.

El 鈥渄ecirlo todo鈥 es: decir la verdad sin ocultar ninguno de sus aspectos, sin esconderla con nada. Pero esto no basta para definir la noci贸n de parrhes铆a.

Foucault nos dice que hacen falta dos condiciones complementarias a ese 鈥渄ecir鈥. Es preciso no s贸lo que esa verdad constituya a las claras la opini贸n personal de quien habla, sino tambi茅n que 茅ste la diga en cuanto es lo que piensa. El parrhesiasta da su opini贸n, dice lo que piensa, 茅l mismo signa la verdad que enuncia, se liga a esa verdad y, por consiguiente, se obliga a ella y por ella.

Yo siempre he sido un docente popular con aspiraciones de parrhesiasta. Muchos de mis libros y posteos conciben ese ideal. No creo haberlo logrado, no creo haber sido lo suficientemente valiente para alcanzar mi prop贸sito.

Cuando uno se anima a decir verdades, por lo general queda expuesto, vulnerable, y por ende comienza a modificar ciertas expectativas.

Conocemos muy bien esa sensaci贸n quienes militamos los centros de tortura. La persecuci贸n y la muerte de 16 compa帽eros en manos de fuerzas de seguridad son una marca indeleble en mi vida y en la vida de mis compa帽eros, lo que nos obliga a medir algunas de nuestras posturas.

En la Semana de la Memoria y de los 40 a帽os de democracia, no obstante esas limitaciones, contin煤o interpel谩ndome para poder sostener un esp铆ritu parrhesiasta.

Ser铆a bueno, por no decir 茅ticamente indispensable, que este mismo planteo se lo hagan todos los funcionarios y militantes vinculados a los derechos humanos.

Ser铆a bueno que se interpelaran.

Ser铆a bueno que sean dignos de su tiempo y de sus cargos. 

.

 (*)  Alberto Sarlo (La Plata, 1972) es escritor, docente popular, profesor de boxeo y abogado.

En 2010 fund贸 la Editorial Cartonera 鈥淐uenteros, verseros y poetas鈥 (Facebook con el mismo nombre), dentro del pabell贸n de m谩xima seguridad N掳 4 de la Unidad 23 de Florencio Varela, lugar donde concurre semanalmente y ejerce la docencia popular alfabetizando y ense帽ando filosof铆a, literatura y boxeo.

Ha publicado las novelas 鈥淧ura vida. Noticia de un viaje鈥, 鈥淐贸mo quedarse a 20 metros de la cima del Aconcagua鈥, 鈥淓l ojo blindado鈥, 鈥淓l h茅roe del whisky鈥, 鈥淓l origen de la furia鈥 y 鈥淓spectros del pabell贸n. El hedor de la tortura鈥 (este 煤ltimo libro traducido al ingl茅s y al portugu茅s).

La Editorial Cartonera es autogestiva y financiada exclusivamente por 茅l, ya que no acepta donaciones de ninguna persona f铆sica ni jur铆dica. Ha editado m谩s de 23 libros y fanzines escritos por los compa帽eros detenidos, alcanzando a imprimir m谩s de 32.500 libros, todos regalados a diferentes comedores y unidades penitenciarias del conurbano.


tambi茅n puede interesar

https://www.facebook.com/cuenterosyverseros/

.

El material que publica la revista web http://www.purochamuyo.com / Cuadernos de Crisis pertenece al Colectivo Editorial Crisis Asociaci贸n Civil. Los contenidos solo pueden reproducirse, sin edici贸n ni modificaci贸n, y citando la fecha de publicaci贸n y la fuente

fuente: http://www.purochamuyo.com/la-verdad-sobre-los-derechos-humanos-hoy/

.

tambi茅n editado en https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2023/03/20/argentina-la-verdad-sobre-los-derechos-humanos-hoy/

redlatinasinfronteras.sur@gmail.com

.




Fuente: Argentina.indymedia.org