July 14, 2021
De parte de La Haine
307 puntos de vista


Entre los muchos interrogantes que recibo a diario se anotan los relativos a qu茅 ocurre de especial en la Argentina que no logra estabilidad de largo aliento, sea en el crecimiento econ贸mico como en materia de precios. La comparaci贸n es con los pa铆ses vecinos y otros en el mundo.

Los interrogantes remiten al secular estancamiento econ贸mico y a la elevada y recurrente inflaci贸n, que en su conjunto explican el deterioro de los indicadores sociales, a contramano de un potencial hist贸rico del pa铆s para atender las m谩s amplias necesidades de la sociedad.

No resulta simple responder a los interrogantes, los que pueden pensarse analizando los condicionantes del corto plazo, menos de un a帽o, o los de m谩s larga trayectoria, los que pueden abarcar d茅cadas.

Existen problemas estructurales para el funcionamiento de la econom铆a local, sea por el condicionante que impone el endeudamiento externo, demandante de divisas que el pa铆s no obtiene con facilidad, como por el car谩cter de subordinaci贸n a una l贸gica global de acumulaci贸n que define el capital hegem贸nico en el pa铆s.

La deuda demanda divisas que no se obtienen en general por el comercio exterior, convocando a nuevas rondas de endeudamiento. La inserci贸n internacional de la Argentina en el proceso productivo global la hace dependiente de insumos estrat茅gicos que no permite regularizar un saldo comercial positivo.

El pa铆s est谩 subordinado a una l贸gica mundial de precios de las 鈥渃ommodities鈥 exportadas, soja, ma铆z, trigo, carne, oro, otros minerales, o hidrocarburos. Estos oscilan al alza o a la baja y condicionan el conjunto de la econom铆a local.

La dependencia local al funcionamiento del mercado mundial condiciona y subordina los resultados locales. La suba o baja de los precios del comercio externo explica las demandas y presiones de los grandes exportadores en la apropiaci贸n de la renta y del ingreso.

El alza de precios de la producci贸n exportable que tambi茅n se consume en el mercado interno (carne o trigo, por ejemplo) se constituye en argumento de los propietarios inversores en esos sectores para el alza de los precios, que redunda en inflaci贸n y deteriora la calidad de vida de la poblaci贸n empobrecida.

A su vez, el alza de los precios de importaci贸n interviene en el costo de producci贸n de bienes que se colocan en el mercado mundial o local, caso de la industria automotriz, reciclando el car谩cter dependiente de la econom铆a local.

La subordinaci贸n del capitalismo local al mundial se explica desde las l贸gicas inversoras en el pa铆s, las que definen el destino del excedente econ贸mico.

En rigor, es lo com煤n a cualquier sociedad capitalista, ya que el capitalismo se funda en el objeto de la producci贸n y acumulaci贸n de ganancias, favoreciendo un proceso global de reproducci贸n ampliada sustentado desde el consenso social.

Resulta definitorio discutir entonces la especificidad local del fen贸meno, que tiene m谩s que ver con la inestabilidad pol铆tica en el comando del proceso local de producci贸n y reproducci贸n.

Es un fen贸meno que explica las idas y vueltas entre gobiernos dictatoriales y constitucionales entre 1930 y 1976, con una funcionalidad de las dictaduras por 鈥渞estaurar鈥 el poder hist贸rico del bloque de clases dominantes en la consolidaci贸n del capitalismo local hacia 1880, con hegemon铆a del capital externo y la burgues铆a gran propietaria de tierras.

La realidad de gobiernos constitucionales desde 1916 y la organizaci贸n y resistencia social del movimiento obrero y popular desafiaron esa realidad en el 谩mbito electoral, tanto como en el espacio de las luchas que se manifestaron como el Grito de Alcorta, la 鈥渞eforma universitaria鈥 o las crecientes luchas obreras con epicentro de acumulaci贸n de poder popular en el centenario de 1910.

Remito a una acumulaci贸n de poder popular que tuvo el cenit hacia 1975/76, con lo antecedentes de las grandes movilizaciones [mayoritariamente peronistas] identificadas en el ciclo de las luchas del Cordobazo o los rosariazos de 1969.

El golpe de 1976 gener贸 las condiciones de restauraci贸n del poder hist贸rico con el prop贸sito de desmantelar el entramado institucional derivado del modelo productivo de industrializaci贸n y distribuci贸n del ingreso gestado desde comienzos del Siglo XX.

La industrializaci贸n en la Argentina se construy贸 en el cambio del Siglo XIX y XX con nuevos capitales externos, especialmente estadounidenses, en disputa con los precedentes (ingleses), y nuevas camadas de capitales surgidos al amparo del desarrollo industrial local y del mercado interno. En este caso, una burgues铆a local, peque帽a, mediana y grande, resultado de la l贸gica de acumulaci贸n local que tambi茅n disputaba el excedente.

En esa din谩mica de acumulaci贸n se fortaleci贸 la capacidad de lucha por el ingreso de las clases subalternas, ya que trabajadoras y trabajadores fueron organizando sus instrumentos para la disputa, con diversas formas de organizaciones sociales, sindicales, econ贸micas, culturales y pol铆ticas para intervenir en la distribuci贸n del ingreso, cuyos m谩ximos logros se aprecian hacia los cincuenta y mediados de los setentas con una apropiaci贸n del 50% de la renta nacional.

As铆, el excedente econ贸mico era disputado por el poder tradicional hist贸rico asociado a una l贸gica de pa铆s exportador de bienes primarios; otros asociados a una din谩mica m谩s compleja de inserci贸n exportadora y al mismo tiempo de abastecimiento del mercado local, sustentado en ingresos para el consumo de una masa importante de la poblaci贸n trabajadora; los que a su vez disputaban por ampliar ingresos y derechos asumidos por el Estado, educaci贸n y salud, entre otros.

Esa disputa gener贸 los desequilibrios por medio siglo entre 1930 y fin de siglo, los que se hicieron evidente hacia fines el 2001, especialmente entre quienes sustentaban el modelo de inserci贸n exportadora subordinada, mediada por el peso de los acreedores externos m谩s vinculados a una l贸gica reproductiva de la especulaci贸n financiera; y el sector que pretend铆a mantener una din谩mica productiva para abastecer el mercado mundial y al local.

A ello se sum贸 la demanda de millones de personas desplazadas del mercado de la fuerza de trabajo, proceso desarrollado por medios violentos en tiempos dictatoriales y consolidados con cambios estructurales del modelo productivo desde 1975, con nuevas relaciones entre el capital y el trabajo, favorables al primero; nueva funcionalidad del aparato estatal e institucional al servicio de la iniciativa privada local y global, privatizaciones mediante, y una l贸gica para facilitar la libre circulaci贸n de capitales con innumerables mecanismos sometidos al 鈥渓ibre comercio鈥, v铆a tratados de libre comercio y/o en defensa bilateral de las inversiones.

Por eso, en la encrucijada del 2001/02 la disputa en el poder era entre dolarizar la econom铆a o devaluar. La primera era la opci贸n requerida por el poder hist贸rico, asociado a las privatizadas de servicios p煤blicos y al dominio del comercio de exportaci贸n de bienes primarios en su nueva l贸gica del agro negocio dirigido por las transnacionales de la alimentaci贸n y la biotecnolog铆a, proceso que inclu铆a a todo el complejo agroindustrial. La segunda estaba asociada a la producci贸n destinada al abastecimiento local y a la competencia por una mayor inserci贸n mundial v铆a exportaciones. Para las clases subalternas, esa contradicci贸n no resolv铆a las demandas de fondo, aunque la segunda, la devaluaci贸n, supon铆a la recuperaci贸n de la producci贸n local y del empleo, a煤n irregular y de bajos ingresos, algo que ocurri贸 en el repunte desde el 2002.

La restauraci贸n del poder tradicional oper贸 por v铆a electoral en 2015, acontecimiento 煤nico en la historia constitucional del pa铆s. Por primera vez, no hab铆a restauraci贸n por v铆a de las armas, aunque el terreno desde el punto de vista estructural hab铆a sido preparado por los gobiernos de los partidos tradicionales en la d茅cada del noventa del siglo pasado. Los partidos tradicionales dejaron ser expresi贸n de las clases sociales locales en la disputa de la c煤pula del poder, para ser veh铆culo de expresi贸n de esos intereses, aun en pugna.

El l铆mite a la disputa del poder fue el 2001 mediante una pueblada que expresaba el descontento social y la demanda por un nuevo orden. Es el momento de surgimiento de nuevas disputas pol铆ticas en el gobierno del capitalismo local.

Si durante el Siglo XX la din谩mica fue bipartidista con interludios dictatoriales, el Siglo XXI trajo al ruedo la conformaci贸n de un bi-coalicionismo que discute el gobierno del capitalismo local, con un condicionante de fondo que remite al destino del excedente econ贸mico.

M谩s all谩麓 de programas electorales, discursos propagand铆sticos o pol铆ticas econ贸micas enunciadas desde los gobiernos luego del 2002, lo que est谩 en discusi贸n es el modelo productivo y de desarrollo.

驴Qu茅 hacer con el excedente econ贸mico? Hace d茅cadas que el mismo se esteriliza en cancelaciones de deuda, remisi贸n de utilidades al exterior e inversiones de residentes locales en activos externos, propiedades inmuebles o t铆tulos p煤blicos o privados, dep贸sitos e inversiones diversas.

La inflaci贸n act煤a como un mecanismo de redistribuci贸n regresiva del ingreso, lo que favorece la desigualdad social existente y consolida la concentraci贸n de la propiedad y del poder.

A su vez, la salida del excedente econ贸mico del circuito local no favorece procesos de crecimiento local, m谩s all谩 del debate sobre el tipo de crecimiento y acumulaci贸n, como de la distribuci贸n que generar铆a.

Por todo ello es que para terminar con la elevada inflaci贸n y la ausencia de un crecimiento que redistribuya ingresos y riqueza se requiere un sustancial cambio del modelo productivo y de desarrollo que elimine la subordinaci贸n a la din谩mica del capitalismo mundial y a las disputas internas del poder local. Un nuevo poder requiere la construcci贸n de alternativa pol铆tica de los sectores sociales subalternos en un marco m谩s general de cambio regional y mundial.

La Haine




Fuente: Lahaine.org