May 9, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
171 puntos de vista

驴Armas contra el cambio clim谩tico? (I). Los peligros de militarizar la crisis clim谩tica y energ茅tica

Si el petr贸leo es la sangre de los metabolismos socioecon贸micos contempor谩neos, los departamentos de defensa y los ej茅rcitos conforman el sistema inmunol贸gico que defiende su modelo de crecimiento.

Alberto Coronel Taranc贸n

Ecologistas en Acci贸n

Lo podemos leer en todos los informes elaborados por el Pent谩gono y la OTAN sobre 鈥淪eguridad Clim谩tica鈥: el cambio clim谩tico est谩 reconfigurando el entorno estrat茅gico y operativo de la seguridad nacional a escala planetaria. En este escenario cambiante, el cambio clim谩tico se configura como un reto para asegurar los flujos de capital f贸sil. Esto explica que los llamados riesgos clim谩ticos vayan siendo incorporados a los c谩lculos y a las estrategias militares.

Podr铆amos resumir el problema que enlaza circulaci贸n, seguridad y econom铆a f贸sil del siguiente modo: si el petr贸leo es la sangre de los metabolismos socioecon贸micos contempor谩neos, los departamentos de defensa y los ej茅rcitos conforman el sistema inmunol贸gico que defiende su modelo de crecimiento. El objetivo de esta inmunidad no es defender la vida o la sociedad, sino asegurar la extracci贸n y el transporte de capitales f贸siles hasta los centros de consumo. Por ello, no es posible entender la estructura de la actual crisis planetaria (clim谩tica, energ茅tica, migratoria, humanitaria y de recursos) sin atender al rol de los sistemas militares como guardianes del statu quo.

Al final de su mandato en 2016, Barack Obama se帽al贸 esta hoja de ruta: todos los organismos del departamento de defensa estadounidense deb铆an asegurarse de que: 鈥渓os impactos relacionados con el cambio clim谩tico est茅n considerados plenamente en el desarrollo de la doctrina, las pol铆ticas y los planes de seguridad nacional鈥. Hoy, y desde hace m谩s de una d茅cada, los organismos de defensa como el Pent谩gono o la OTAN se preparan para poder operar en un mundo transformado por la crisis clim谩tica, pero no para prevenirla ni mitigarla. 驴C贸mo hacer tanques que funcionen con hidr贸geno y que puedan operar en el interior de fen贸menos meteorol贸gicos extremos? 驴C贸mo fabricar balas 鈥渆co-sostenibles鈥?

Sintetizando la informaci贸n recogida en informes elaborados por organizaciones pacifistas y ecologistas como FUHEM, TNI, Centre del谩s Estudios per la Pau o Greenpeace, y recogiendo m煤ltiples avisos de la comunidad cient铆fica internacional, este art铆culo analiza siete razones por las que la actual estrategia de seguridad clim谩tica es todo salvo segura.

1. Perpetuaci贸n de la crisis clim谩tica

Las emisiones de CO2 de los ej茅rcitos de todo el mundo se estiman entre un 5 y 6% del total de emisiones de carbono. Seg煤n The Costs of War de 2019, el Departamento de Defensa de los de los EEUU (DoD) es el mayor consumidor institucional de petr贸leo del mundo, habiendo emitido 1.200 millones de toneladas m茅tricas de gases de efecto invernadero desde el inicio de la llamada 鈥淕uerra contra el Terror鈥 en 2001. Esto equivale al consumo anual de 257 millones de coches, el doble de los que circulan en los EEUU en este momento. Si el Pent谩gono fuera un pa铆s, ocupar铆a el puesto n煤mero 55 en el ranking mundial, siendo su consumo medio anual superior al de pa铆ses como Portugal o Suecia. Concretamente, Estados Unidos gasta anualmente 81.000 millones de d贸lares en la protecci贸n militar del transporte y suministro de combustible, lo que significa un 16% del presupuesto de su Departamento de Defensa.

La importancia econ贸mica de la industria militar para las econom铆as nacionales es la mayor barrera contra la desmilitarizaci贸n (por ejemplo, en 2020 los beneficios de esta industria supusieron un 1,5% del PIB espa帽ol). Su actividad global genera un bucle de retroalimentaci贸n positiva (incremento de emisiones 鈫 incremento de gasto militar 鈫 incremento de emisiones) del que no ser谩 posible escapar mientras que el crecimiento econ贸mico siga siendo el principal objetivo de las econom铆as nacionales.

2. Perpetuaci贸n de la desigualdad social planetaria y del sistema patriarcal

Los principales pa铆ses exportadores de armas (responsables del 67% de las emisiones mundiales de CO2) representan el 35% de la poblaci贸n mundial y concentran el 82% del gasto militar global. Es decir, mientras que el impacto ecol贸gico de sus actividades se acumula en el planeta Tierra, sus beneficios econ贸micos se concentran en muy pocas manos. Todo ello comienza en el conglomerado de procesos agrupados bajo el concepto de 鈥渆xtractivismo鈥: para garantizar la extracci贸n estable de recursos, es necesario estabilizar ecosistemas sociales propicios para el enriquecimiento individual. Esta 茅tica capitalista fomenta la corrupci贸n y perjudica a la vida comunitaria.

Como lleva a帽os analizando Eduardo Gudynas, la corrupci贸n institucional y el apoyo en fuerzas paramilitares constituyen dos de las claves del extractivismo. El lazo que une la corrupci贸n, la debilidad institucional, el extractivismo y el paramilitarismo est谩 detr谩s de los asesinatos de activistas medioambientales en todo el mundo 鈥搒eg煤n estudios de Nature Sustainability y Global Witness entre 2002 y 2020 han sido asesinados 2161 activistas en la defensa del medioambiente鈥.

La lectura ecofeminista del extractivismo es, a este respecto, imprescindible para comprender la conexi贸n entre militarizaci贸n, patriarcado y extractivismo. Como se帽ala Nick Buxton: 鈥淓l patriarcado est谩 profundamente arraigado en las estructuras militares y de seguridad. Se evidencia m谩s en el liderazgo y el predominio masculino en las fuerzas militares y paramilitares del Estado, pero tambi茅n es inherente a la forma en que se concibe la seguridad, el privilegio que los sistemas pol铆ticos otorgan a los militares y la forma en que el gasto y las intervenciones militares casi no se cuestionan, aunque no cumplan con sus promesas鈥.

Esto no significa que en la guerra no mueran hombres: significa que el sacrificio b茅lico de hombres j贸venes y pobres forma parte de esta misma l贸gica. La misma l贸gica belicista y clasista que hace de la violaci贸n un arma y de la mujer un trofeo de guerra (tambi茅n en la actual guerra de Ucrania).

3. El aumento de los conflictos b茅licos relacionados con problemas ambientales

El 25% y el 50% de las guerras interestatales desde la crisis de 1973 han estado relacionadas con el petr贸leo. En la actualidad, en torno al 66% de las misiones militaresde la UE est谩n relacionadas con el aseguramiento de la extracci贸n de combustibles f贸siles La invasi贸n de Irak liderada por Estados Unidos en 2003 es un ejemplo ilustre, pero solo uno. Dentro de lo que Naomi Klein denomin贸 鈥渃apitalismo del desastre鈥, expuesto en su Doctrina del Shock, no hay desastre socionatural del que el complejo energ茅tico-militar no pueda beneficiarse.

Respecto de la relaci贸n entre crisis clim谩tica y conflicto social, la ret贸rica militarista lleva a cabo una doble falacia. Primero, se da por sentado que la 鈥渃risis clim谩tica鈥 implica de forma autom谩tica el aumento de los conflictos sociales, cuando estos siempre est谩n ligados a causas socio-pol铆ticas. Segundo, se da por sentado que dichos conflictos justifican la intervenci贸n militar. Un informe publicado por la revista Nature en 2019 concluy贸: 鈥淟a variabilidad y/o el cambio clim谩ticos ocupan un lugar bajo en la lista clasificada de los impulsores de conflictos m谩s influyentes en todas las experiencias hasta la fecha, y los expertos lo clasifican como el m谩s incierto en su influencia鈥.

4. Los combustibles f贸siles amenazan la libertad, la paz y la democracia en los pa铆ses exportadores

La crisis clim谩tica no implica necesariamente el aumento de los conflictos sociales, pero existe un v铆nculo casi inmediato entre la presencia de combustibles f贸siles, el bajo crecimiento econ贸mico y la ausencia de democracia pol铆tica en el sistema capitalista. Esto es lo que Alberto Acosta defini贸 como la maldici贸n de los recursos, por la cual la presencia de recursos naturales en un territorio no revierte en un mayor grado de desarrollo econ贸mico en comparaci贸n con aquellos pa铆ses importadores que carecen de recursos naturales. La invasi贸n Rusia de Ucrania refleja el mismo fen贸meno pero a la inversa: cuanto mayor sea tu control sobre las reservas energ茅ticas planetarias, menores ser谩n tus reservas a la hora de declarar una guerra, invadir un territorio, suprimir la libertad de prensa, la pluralidad democr谩tica o violar el derecho internacional.

En efecto, en un planeta ecol贸gica y ambientalmente degradado, la militarizaci贸n (como punta de lanza de las estrategias de seguridad nacional) no puede sino perpetuar la crisis clim谩tica, la desigualdad social, aumentar los conflictos b茅licos relacionados con el cambio clim谩tico y degradar las condiciones eco-sociales necesarias para la paz y la democracia. Todo ello, sin embargo, solo nos muestra una parte del problema.

Tanque
Carro de combate destruido.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane…(i)-militarizacion-desigualdad-y-conflicto-en-las-estrategias-de-la-seguridad-climatica


驴Armas contra el cambio clim谩tico? (II). Despilfarro energ茅tico, crisis migratoria y destrucci贸n medioambiental

Cuando los grandes ej茅rcitos mueven un pie, hasta las nubes tiemblan

Alberto Coronel Taranc贸n

Ecologistas en Acci贸n

Como ve铆amos en la primera parte de este art铆culo, cuando los grandes ej茅rcitos mueven un pie, hasta las nubes tiemblan. En el actual horizonte de escasez energ茅tica y material, el aumento en la inversi贸n militar disminuye la capacidad material de los pa铆ses para llevar a cabo la desfosilizaci贸n de sus econom铆as. El problema es que la militarizaci贸n constituye la principal estrategia del capitalismo global como respuesta a la crisis clim谩tica. Alertar y prevenir el peligro que entra帽a esta estrategia constituye probablemente la tarea m谩s importante del antimilitarismo en el siglo XXI.

A los cuatro peligros ya se帽alados debemos a帽adir otros tres: sus costes econ贸micos y materiales, sus lazos con la militarizaci贸n de las fronteras y su impacto en los ecosistemas.

5. El despilfarro energ茅tico y econ贸mico

A escala planetaria, el mundo gasta 1,981 billones de d贸lares en fuerzas armadas. En 2019, el gasto militar de Estados Unidos fue de 732.000 millones de d贸lares, el 38% del gasto militar mundial: m谩s de diez veces el gasto militar de Rusia (65.100 millonesde d贸lares) y m谩s del doble del gasto militar de China (261.000 millones de d贸lares). Entre 2018 y 2020, los gastos militares de la UE y de la OTAN fueron de casi 35.000 millones de euros. Se emplearon, entre otros fines, en garantizar el acceso continuo a fuentes de energ铆a contaminantes. Para entender el volumen de estas cifras, basta una peque帽a comparaci贸n: entre 2018-2020 la UE y la OTAN habr铆an gastado para asegurar los flujos de combustibles f贸siles unas 29 veces el PIB espa帽ol de 2021.

Estos recursos econ贸micos y materiales deber铆an ser invertidos 鈥揷onforme al dictado del sexto informe del IPCC鈥 en estrategias de mitigaci贸n y resiliencia. La alternativa o business as usual es seguir despilfarrando los recursos extra铆dos de territorios extranjeros favoreciendo que sus poblaciones se vean forzadas a migrar. Este hecho, lejos de ser problem谩tico para el statu quo actual, ha servido para justificar la creciente militarizaci贸n de las fronteras. 驴No es esta una excelente muestra de econom铆a circular?

6. Crisis migratoria y militarizaci贸n de las fronteras

La lucha por el control de los territorios con recursos energ茅ticos planta las semillas de la guerra. Estas semillas se riegan con armas, y estas armas cosechan migraciones. Todo forma parte del ciclo catastr贸fico de las econom铆as f贸siles, que incluye, por supuesto, grandes beneficios econ贸micos. Este entramado posibilita a su vez la relaci贸n de las industrias energ茅ticas con las puertas giratorias, las leyes lentas y permisivas con el fraude fiscal, y los t煤neles a茅reos y subterr谩neos entre las grandes empresas y los para铆sos fiscales. Tiene sentido preguntarse: si de una pandemia se puede hacer negocio hasta con las mascarillas, 驴qu茅 negocios no se podr谩n hacer con las guerras y las crisis migratorias?

La historia nos habla, pero la televisi贸n y los peri贸dicos nos hablan m谩s fuerte. Hoy, la militarizaci贸n de las fronteras y la violaci贸n de los derechos humanos son, como sucede con la trata, un negocio muy rentable. Pero la forma de hacer pasar un negocio sucio por un negocio limpio es, como hicieron Bush, Aznar y Blair con la guerra de Irak, tratarla y exponerla como un problema de seguridad nacional. Lo mismo sucede con la militarizaci贸n de las fronteras. Salvo para las mafias, nunca en la historia de la humanidad hab铆an sido tan lucrativas las crisis migratorias; y esto significa que en nombre de la Seguridad Nacional estamos normalizando pr谩cticas normalmente asociadas al 鈥渃rimen organizado鈥, por ejemplo, sacar beneficio de la necesidad de una familia de cruzar un desierto como el de Arizona o un mar, como el Mediterr谩neo.

Pong谩mosle cifras a la infamia. El gasto que Estados Unidos destina a la migraci贸n y las fronteras pas贸 de 9.200 millones de d贸lares a 26.000 millones entre 2003 y 2021. Desde 2003: 驴qu茅 han hecho las personas migrantes que justifique tales inversiones? Al mismo tiempo, la agencia de la guardia de fronteras de la UE, Frontex, aument贸 su presupuesto de 5,2 millones de euros en 2005 a 460 millones en 2020, y ya tiene reservados 5.600 millones de euros para el per铆odo de 2021 a 2027. 驴Acaso la criminalidad de las poblaciones migrantes se ha incrementado en un 1.000% durante las 煤ltimas dos d茅cadas?

7. Destrucci贸n y contaminaci贸n cr贸nica de ecosistemas socionaturales

El impacto medioambiental total de la militarizaci贸n es, por sus ramificaciones ecosist茅micas, imposible de calcular. Si es posible, sin embargo, contabilizar los efectos de las operaciones militares a茅reas, navales y terrestres; nacionales e internacionales, costes de mantenimiento e infraestructura; efectos directos y colaterales a corto y a largo plazo. De lo grande a lo peque帽o, merece la pena recordar que el planeta Tierra ha soportado m谩s de 2000 detonaciones de armamento nuclear 鈥搗茅ase el v铆deo 1945-1998 de Isao Hashimoto鈥. Desde Hiroshima y Nagasaki, los ensayos nucleares han seguido cobr谩ndose la vida de millones de seres vivos; el impacto de la radiaci贸n (rayos gamma y neutrones) en la flora, la fauna y el subsuelo, genera profundos da帽os ambientales que llevan d茅cadas siendo estudiados.

Atendiendo a los efectos locales y regionales, el principal problema reside en la composici贸n qu铆mica de los materiales empleados por los ej茅rcitos antes, durante y despu茅s de los conflictos. Por ejemplo, para la producci贸n de explosivos y misiles, tanto el RDX (ciclotrimetilentrinitramina), como el perclorato de amonio tienen el efecto de disolverse f谩cilmente, contaminando el agua y la tierra, y propag谩ndose por v铆as subterr谩neas. El famoso TNT (trinitrotolueno) es un explosivo muy t贸xico para los seres vivos, que resiste la degradaci贸n biol贸gica. Su presencia en Europa y Estados Unidos remite a las guerras mundiales y a las f谩bricas de armamento.

A estos da帽os globales y locales, deben sumarse aquellos que suceden incesantemente, como la contaminaci贸n ac煤stica generada por las aeronaves y los ultrasonidos de los barcos, los cuales generan graves da帽os en la fisiolog铆a animal (i.e. da帽os auditivos, desorientaci贸n y muerte). En las operaciones terrestres, los impactos de explosivos y minas antipersona, incendios, bombardeos, destrucciones de presas y diques hidrol茅ctricos acarrean la destrucci贸n de ecosistemas enteros y p茅rdidas de vidas humanas y no humanas durante d茅cadas. Tal y como ha documentado el Observatorio de Conflicto y Medioambiente 鈥揟he Conflict and Environment Observatory, CEOBS鈥 la guerra ha jugado un rol crucial en la transformaci贸n antropog茅nica del planeta Tierra.

Conclusi贸n. Contra la (in)seguridad clim谩tica

Las actuales estrategias de 鈥渟eguridad clim谩tica鈥 no est谩n orientadas a prevenir el cambio clim谩tico, sino a garantizar los flujos de recursos estrat茅gicos en los escenarios de una Tierra antropog茅nicamente modificada. M谩s all谩 de la defensa c铆nica de los intereses nacionales y corporativos, la militarizaci贸n de la crisis clim谩tica se legitima y justifica a trav茅s de dos presupuestos perversos: primero, que los otros seres humanos (aquellos que se van obligados a migrar; aquellos que enfrenten la escasez de agua y alimentos) constituyen la principal fuente de peligros actuales y futuros. Y segundo, que los intereses estatales y corporativos deben primar sobre los intereses de los seres vivos que habitamos y que habitar谩n la Tierra.

Recientemente, la Rebeli贸n Cient铆fica ti帽贸 de rojo el Congreso de los Diputados para denunciar el silencio estrat茅gico de los gobiernos frente a la crisis clim谩tica. Junto a la comunidad cient铆fica, los movimientos sociales y las organizaciones ecologistas exigen la toma inmediata de decisiones para la disminuci贸n de las emisiones de gas de efecto invernadero. La militarizaci贸n de la crisis clim谩tica avanza en la direcci贸n contraria, generando bucles de retroalimentaci贸n 鈥搗er la gr谩fica inferior鈥 que agravan los problemas que aspiran a solucionar.

Literal y figuradamente, lanzar armas contra el cambio clim谩tico es apagar el incendio planetario con gasolina. Debido a la interconexi贸n de los sistemas terrestres, la actual crisis clim谩tica constituye lo que Nick Bostrom califica como un 鈥渞iesgo catastr贸fico global鈥, algo que 鈥揷omo la comunidad cient铆fica y ecologista lleva medio siglo denunciando; y como recoge el movimiento Extinction Rebellion en su nombre鈥 ya es una amenaza para la supervivencia de una gran parte de la humanidad. La triple alianza entre la industria militar, el extractivismo y la quema de combustibles f贸siles constituye, adem谩s, una fuente de desigualdad planetaria que afecta directamente a la vulnerabilidad diferenciada de poblaciones y regiones. Porque el cambio clim谩tico gestionado con la l贸gica militar aumenta las diferencias econ贸micas, geogr谩ficas, 茅tnicas, sexuales y de especie.

La alternativa a esta espiral de violencia y de destrucci贸n medioambiental pasa por una constataci贸n b谩sica: la crisis clim谩tica no tiene por qu茅 ser concebida ni confrontada desde el prisma de la seguridad militar. Porque la crisis clim谩tica no es, en s铆 misma, un problema de falta de seguridad militar[1] militar: sobran armas; falta seguridad alimentaria, acceso al agua potable, resiliencia de las infraestructuras frente al aumento del riesgo de fen贸menos meteorol贸gicos extremos; sistemas sanitarios que no se desangren por la corrupci贸n e instituciones democr谩ticas resistentes al poder corruptor de lobbies y empresas multinacionales; faltan corredores humanitarios y protocolos internacionales para asegurar la dignidad de las personas migrantes, pero no armas. Tambi茅n nos falta un sistema capaz de asegurar la transici贸n a modelos de organizaci贸n social m谩s justos y sostenibles. Para ello resulta imprescindible que la destrucci贸n de nuestra casa com煤n 鈥揺l planeta Tierra鈥 deje de ser un negocio rentable. Mientras tanto, seguir谩 vigente la vieja m谩xima:

apr猫s moi, le deluge.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/plane…(ii)-despilfarro-energetico-crisis-migratoria-y-destruccion-medioambiental




Fuente: Grupotortuga.com