July 2, 2021
De parte de Nodo50
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La lawfare en contra del independentismo vasco está escribiendo un nuevo capítulo de ignominia en la memoria histórica de nuestro pueblo. Madrid, en un escenario posterior a la culminación del DDR de ETA, ha enfilado sus baterías represivas en contra de quienes participan en los ‘ongi etorris’ a quienes abandonan las mazmorras tras largos años de encierro, criminalizando así el cariño de familiares, vecinos y amigos hacia quienes sufrieron la estrategia draconiana por parte de la metrópoli en contra de quienes han dedicado su vida a la libertad de su pueblo.

Aquí lo que nos reporta Naiz con respecto a las más recientes detenciones:

La Guardia Civil ha detenido este miércoles en Beasain, en torno a las 8.30, al expreso vasco Carlos ‘Kai’ Saez de Egilaz. El arresto ha tenido lugar en la calle. Y aunque no se conocen de momento el lugar y la hora, también ha capturado a otro exprisionero, Pipe San Epifanio. Ha sido trasladado al cuartel de La Salve, en Bilbo, y ha quedado en libertad cerca de las 15.30.

Por su parte, Saez de Egilaz ha sido conducido al cuartel de Intxaurrondo, en Donostia, donde ha quedado en libertad poco antes de las 13.30, según ha sabido NAIZ. Su orden de arresto llevaba aparejada la incautación de todos los dispositivos electrónicos que tenía a su disposición.

Según ha informado el Ministerio español de Interior en una nota, las detenciones han sido ordenadas por el juzgado central de instrucción número 6 y la Fiscalía de la Audiencia Nacional española y se sitúan en el marco del mismo sumario por el que fueron arrestados en enero de 2020 Antton López Ruiz, Oihana San Vicente, Oihana Garmendia y Haimar Altuna, en relación con los recibimientos a los represaliados que retornan a sus localidades de origen. Los cuatro quedaron libres a las pocas horas.

Al igual que los anteriores, ‘Kai’ Saez de Egilaz es miembro de Euskal Presoen Batzordea de Sortu, la comisión que trabaja por los represaliados y represaliadas vascas dentro del partido de la izquierda abertzale.

El Ministerio español de Interior informó hace medio año en una nota de que la operación, bautizada como «Kabat», había sido ordenada por el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. A los arrestados les acusaban de organizar «casi un centenar –95– de homenajes a miembros de ETA y su entramado de apoyo», celebrados entre diciembre de 2016 y octubre de 2019, y les imputaron un presunto delito de «enaltecimiento y humillación y menosprecio a las víctimas del terrorismo».

Reacciones

El secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, ha situado ambos arrestos «en un contexto en el que en Catalunya se han producido los indultos de los líderes independentistas» y en Euskal Herria «se están produciendo avances en el camino de la normalización de la política penitenciaria y del respeto a los derechos de los presos y de sus familias».

Algo que, a su entender, pone de manifiesto que «en el Estado español hay poderosos sectores que se oponen a toda posibilidad de que se produzcan avances en el camino de la solución política y democrática a lo que no son sino conflictos de naturaleza política en Euskal Herria y en Catalunya».

Ha opinado asimismo que las detenciones «pretenden criminalizar lo que no son sino actividades políticas legítimas y legales amparadas por la libertad de expresión», al tiempo que ha añadido que la responsabilidad de ambos arrestos «no es exclusivamente de la Guardia Civil y de la Audiencia Nacional» sino que también corresponde «en parte» a «todos aquellos agentes mediáticos y políticos que día sí y día también continúan criminalizando actividades políticas, como son los actos de recibimiento a los presos».

Rodríguez ha subrayado que «este pueblo hace años que ha tomado la firme determinación de que quiere vivir en paz y en libertad y construir una convivencia realmente democrática» y «no va a aceptar bajo ningún concepto que nadie trate de devolverlo a tiempos pasados».

Sare también ha expresado rápidamente su denuncia de esta operación policial y su adhesión a todas las movilizaciones de respuesta. «Sobran este tipo de actuaciones prepotentes», ha dicho su portavoz Joseba Azkarraga en un mensaje en redes.

Le ha añadido que «no puede convertirse en delito la alegría que puede producir entre familiares y amigos la libertad de una persona que ya ha cumplido su pena íntegramente, además de en condiciones extraordinaria por la política de excepción. Como sociedad debemos buscar el equilibrio entre esa alegría y el respeto a todas las víctimas para poder convivir todos juntos, pero en ningún caso podemos convertirlo todo en delito, ni dejar que la justicia siga siendo un instrumento de represión. A todos nos corresponde llevar a cabo sendos ejercicios de empatía y respeto, sin pisotear ni dejar atrás los derechos de nadie. Esto es lo que Sare ha reivindicado durante todos estos años, teniendo como base la libertad y el respeto. Y esto es lo que pedimos tanto para unos como para otros».

Desde EH Bildu, el parlamentario Julen Arzuaga ha lamentado que «nuevamente el Estado profundo, la Guardia Civil y la Audiencia Nacional traen sufrimiento y dolor a una familia vasca. Esas estructuras que no quieren ni por asomo asentar un escenario de convivencia y resolución, golpean a quienes están trabajando a favor de los derechos de las personas presas y criminalizar una demanda amplia, de que accedan a la libertad lo antes posible».

Para Arzuaga, no se puede «asumir esta imposición de la razón de estado por la fuerza, no podemos normalizar operativos de estas características, para bajo la amenaza de detenciones, represión y cárcel acallar las ansias de paz de este pueblo».

EH Bildu ha expresado su preocupación «por la situación en que ese encuentran las personas detenidas, por las acusaciones que se están fabricando contra ellos» y les ha trasladado su solidaridad.

Movilizaciones

En localidades como Beasain, Bilbo, Amurrio o Zornotza –las dos primeras, en imágenes bajo estas líneas– se han llevado a cabo movilizaciones para denunciar las detenciones.

Dos expresos con 34 años de cárcel

Saez de Egilaz pasó más de una década en prisión anteriormente. Fue detenido en la localidad francesa de Dax en 2003, y quedó libre y regresó a Euskal Herria en enero de 2014, después de cumplir su condena.

En el caso de San Epifanio fueron 23 años de prisión, hasta 2017. Se da la circunstancia, por tanto, de que estaba en la cárcel cuando se produjeron algunos de los recibimientos que se intentan imputar a estas personas.

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Fuente: Kaixo.blogspot.com