February 22, 2021
De parte de La Haine
184 puntos de vista


x I帽aki Gil de San Vicente – La Haine
Lo razonable, o para ser m谩s fieles al mensaje de Peter Weiss, la raz贸n en cuanto fuerza revolucionaria, surge del choque con lo envejecido

芦El arte es, pues, algo que se asemeja a la respiraci贸n corporal. Y por ello, dijo 茅l, han tenido en la c谩rcel a Fritz durante ocho a帽os禄.

Peter Weiss escribi贸 las palabras que encabezan este articulito en La est茅tica de la resistencia, obra imperecedera puesta a nuestro alcance por la editorial de la familia Forest-Sastre. Poco despu茅s leemos: 芦Como las fuerzas siempre se desarrollan en el choque de contrarios, lo razonable surgi贸 en la colisi贸n con lo excesivamente envejecido, lo que m谩s contraatacaba cuanto m谩s claras se hac铆an las se帽ales de renovaci贸n. Lo que buscaba el cambio, habr铆a necesitado de la seguridad y firmeza禄. (Hiru Argitaletxe, Hondarribia, 1999, p. 873).

Lo razonable, o para ser m谩s fieles al mensaje de Peter Weiss, la raz贸n en cuanto fuerza revolucionaria, surge del choque con lo envejecido. El principio dial茅ctico de la lucha de contrarios tambi茅n es aqu铆 decisivo: lo viejo contraataca para destruir la renovaci贸n, el avance de lo nuevo. Y la c谩rcel es uno de los medios m谩s efectivos para defender lo viejo. Por su parte, el cambio, la novedad o, si se quiere, la libertad y la vida es consciente de que lo envejecido, lo reaccionario, nunca duda en usar su violencia para congelar la historia, petrificarla en hielo y de aqu铆 la insistencia que hace Peter Weiss en la necesidad de la firmeza, de la seguridad. Pero 驴qu茅 seguridad? 驴La del pragm谩tico sentido com煤n que, como un camale贸n, se adapta a las exigencias del poder, o la seguridad que ofrecen la teor铆a y la 茅tica revolucionaria?

Si vemos lo que ahora est谩 sucediendo con Pablo Has茅l y con tantas personas que sufren c谩rcel u otras represiones por insertarse en la lucha de contrarios para impulsar la libertad mediante la creaci贸n art铆stica como arma cultural, llegamos a la conclusi贸n de que Peter Weiss nos estaba adelantando lo que le iba a suceder porque hab铆a aprendido las lecciones acumuladas desde el surgimiento de la contradicci贸n inconciliable entre propiedad colectiva y propiedad privada. Desde luego que debemos exigir la inmediata puesta en libertad de Has茅l y del resto de personas por simple salud democr谩tica, pero el adjetivo 芦democracia禄 contiene infinitas trampas si no se le a帽ade el sustantivo de 芦socialista禄 o, por el contrario, de 芦burguesa禄.

Esta segunda, la democracia burguesa, puede tolerar la 芦libertad禄 de Has茅l l y de otras personas hasta un l铆mite: cuando su creatividad art铆stica sea un arma cultural muy peligrosa para la propiedad capitalista de las fuerzas productivas, no m谩s. Llegados a ese punto, el derecho burgu茅s o 芦moderno禄 desvela su secreto porque 芦es, en esencia, una expresi贸n formal de la acumulaci贸n禄, tal y como muy razonadamente explica J. Rodr铆guez Rojo en La revoluci贸n en El Capital. Significados y potencial de la lucha de clases (Garaje, Madrid 2019, pp. 88-90). 驴Qu茅 hacemos entonces?

La firmeza y la seguridad a las que se refiere Peter Weiss no son otras que las que enunci贸 Gabriel Celaya, La poes铆a es un arma cargada de futuro, escrita en los a帽os de plomo del franquismo: 芦Poes铆a para el pobre, poes铆a necesaria/ Como el pan de cada d铆a/ Como el aire que exigimos trece veces por minuto/ Para ser y en tanto somos, dar un s铆 que glorifica/ Dar un s铆 que glorifica.禄. Necesitamos el arte y el pan, la poes铆a, la cultura y el pan como valores de uso, de la misma forma que necesitamos el aire, el comer y el respirar trece veces por minuto. Peter Weiss y Gabriel Celaya, como Pablo Has茅l y la humanidad liberada, necesitaban respirar y comer para hacer arte, y arte y pan para respirar: no habr铆a vida si fallase uno o dos componente de esta unidad que lo viejo se obstina en escindir, en romper para, una vez aislados, desnaturalizarlos en forma de mercanc铆as, en valores de cambio. La lucha de contrarios es la 煤nica que puede reunificarlos en una totalidad nueva, superior cualitativamente a la anterior unidad. Ahora mismo la humanidad explotada lucha por el aire, el pan y el arte, y contra la c谩rcel.

Este ascenso en la cualidad de la vida, en su desmercantilizaci贸n, produce p谩nico en el capital, que reacciona con sus m煤ltiples violencias: desde las m谩s imperceptibles hasta el terror fascista. Para protegerse en su jaula de relativo y precario bienestar, la humanidad dopada por el fetichismo se enroca como un erizo en el dogmatismo. Hegel vino a decir que el dogmatismo es romper la unidad de contrarios absolutizando eternamente uno de sus componentes. Castilla del Pino desarroll贸 esta idea cierta a帽adiendo un componente citado por Peter Weiss, el de la seguridad entendida en sentido humano, no reformista, no pragm谩tico ni de sentido com煤n:

芦El dogmatismo constituye nada m谩s que la forma definitivamente cerrada de defenderse contra una inseguridad que no proviene, parad贸jicamente, del exterior sino del interior (de la clase, del grupo o personas). Una actitud abierta no es simplemente una actitud liberal, sino ante todo segura, merced a la racionalidad puesta en juego para subvenir a la explicaci贸n de lo ya explicable y a la suspensi贸n del juicio de lo todav铆a inexplicable禄 (Psicoan谩lisis y marxismo. Alianza Editorial. Madrid 1969, p. 23)

La seguridad que nos garantiza el m茅todo racional de pensamiento es confirmada ahora mismo, en estos largos tiempos de covid-19 y de represi贸n acrecentada. La seguridad siempre tiene una base en la ley dial茅ctica de la negaci贸n, que no en el negacionismo de or铆genes oscuros. La seguridad a la que se refiere Peter Weiss, que es la misma que le permiti贸 a Gabriel Celaya sobrevivir creando arte en la muy insegura cotidianeidad tiranizada por el franquismo, se basa en esa fuerza psicol贸gica, 茅tica y te贸rica desarrollada en la praxis revolucionaria, capaz de dominar no sin esfuerzo ese mundo dantesco de riesgo, p谩nico moral e inseguridad inherente a la incierta precariedad vital capitalista, como detalla Gabriel Kessler en El sentimiento de inseguridad (Siglo XXI. Argentina 2009, pp. 58-66).

Para la libertad y para el arte la dial茅ctica de la negaci贸n es una de las bases de la firmeza y de la seguridad en el potencial heur铆stico de la praxis. Marx ten铆a como divisa preferida el principio epistemol贸gico de que hay que dudar de todo —De omnibus dubitandum–, lo que le llevaba al desarrollo incansable de la verdad concreta, relativa, objetiva y absoluta. Desde luego que este concepto de verdad es incomprensible para el sentido com煤n, pero aqu铆 disfrutamos de la irreverente y perversa provocaci贸n al formalismo que hace la dial茅ctica, como explica F. Jameson (Valencias de la dial茅ctica. Eterna Cadencia. Argentina, 2013, p. 14.)

Sin esa segura y firme irreverencia al sentido com煤n Marx no hubiera podido hacer de El Capital una 芦construcci贸n art铆stica禄, un 芦todo est茅tico禄 que moviliza la carga emancipadora del arte hacia la negaci贸n, la destrucci贸n del capital. Tampoco Pablo Has茅l y tantas personas creativas hubieran logrado romper la coraza dogm谩tica. Sin esa provocaci贸n deliberada Ludovico Silva nunca hubiera recopilado muchos de sus textos en un compendio cuyo t铆tulo — Belleza y revoluci贸n. Vadel Editores, Caracas 1979)– expresa magn铆ficamente lo que aqu铆 decimos y por qu茅 han encarcelado a Has茅l y a tantas persona, como encarcelaron al Fritz de Peter Weiss. Evidentemente, sin estas virtudes, W. Reich no hubiera podido escandalizar a la burgues铆a con estas verdades:

La psicolog铆a burguesa tiene por costumbre en estos casos el querer explicar mediante la psicolog铆a por qu茅 motivos, llamados irracionales, se ha ido a la huelga o se ha robado, lo que conduce siempre a explicaciones reaccionarias. Para la psicolog铆a materialista dial茅ctica la cuesti贸n es exactamente lo contrario: lo que es necesario explicar no es que el hambriento robe o el explotado se declare en huelga, sino por qu茅 la mayor铆a de los hambrientos no roban y por qu茅 la mayor铆a de los explotados no van a la huelga. La socioeconom铆a, por tanto, explica 铆ntegramente un hecho social cuando la acci贸n y el pensamiento son racionales y adecuados, es decir, est谩n al servicio de la satisfacci贸n de la necesidad y reproducen y contin煤an de una manera inmediata la situaci贸n econ贸mica. No lo consigue cuando el pensamiento y la acci贸n de los hombres est谩n en contradicci贸n con la situaci贸n econ贸mica y, por tanto, son irracionales. (Psicolog铆a de masas del fascismo. Editorial Ayuso. Madrid 1972, p.32.)

De esta forma, el dogmatismo reinante, es decir, que reina porque entre otras razones toda monarqu铆a es dogm谩tica e irracional, se enfrenta con todos los medios que le ofrecen su Estado y sus violencias m煤ltiples a la racionalidad del hambriento que 芦roba禄 y del proletariado que hace huelga. Y justifica por activa o por pasiva el encarcelamiento del arte, de muchas personas creativas, entre ellas Pablo Has茅l. Y justifica la injustificable barbarie represiva lanzada por los gobiernos, sobre todo por los pomposa y c铆nicamente denominados 芦progresistas禄, y se opone con fanatismo a la incuestionable reivindicaci贸n de la Amnist铆a.

El arte es un arma cargada de futuro y de libertad. Para que ese futuro no se haga libertad fugaz y concreta en un archipi茅lago de libertades concretas en el oc茅ano de la miseria burguesa, el poder aplica cada d铆a con mayor crudeza lo que Olf Mould define como 芦domesticaci贸n del talento禄, es decir, acabar con la creatividad humana en las actuales conurbaciones explosivas e insoportables. El rap y otras artes surgen para denunciar las causas del dolor y de la infelicidad humana en los grandes barrios desindustrializados y empobrecidos: ahora, en el Estado espa帽ol casi dos de cada tres familias tienen dificultades para llegar a final de mes. Para apagar la mecha social el nuevo urbanismo se ha lanzado a subsumir el mal llamado 芦arte callejero禄 en la reproducci贸n del orden, domesticando el talento popular, como analiza O. Mould en Contra la creatividad. Capitalismo y domesticaci贸n del talento (Alfabeto. Madrid 2019, pp. 169 y ss.)

El rap de Has茅l sus letras pol铆ticas en el sentido marxista, es parte de la lucha de contrarios que se libra entre el 芦arte callejero禄 y su subsunci贸n en la industria pol铆tico-cultural que banaliza la violencia burguesa y la convierte en entretenimiento, como ense帽a F. Paredo Castro estudiando las radios yanquis de 1927, luego en Gran Breta帽a y luego en M茅xico, pero ahora en todo el capitalismo (芦Violencia y “televisi贸n de realidad”禄, La violencia nuestra de cada d铆a. Plaza y Vald茅s. M茅xico 2009, pp. 101-127). Una banalizaci贸n que rinde, por un lado, jugosos beneficios econ贸micos al transformar el miedo difuso en 芦noticia禄 con un valor de cambio en el mercado de la desinformaci贸n de masas y, por otro lado, produce obediencia y sumisi贸n psicopol铆tica irracional que manipula la 芦criminalidad禄 para atacar a la izquierda revolucionaria culpabiliz谩ndola de todo, seg煤n explica Dar铆o Melossi en Controlar el delito, controlar la sociedad. (Siglo XXI. Argentina 2018, pp. 304-305).

El arma art铆stica que utilizan Has茅l y otros y otras creadoras se inscribe de lleno con su especificidad en lo que F. Sierra Caballero denomina 芦comunicolog铆a de la praxis禄 y en especial con el ‘habitus comunal‘ definitorio de la antropogenia: 芦comunicaci贸n y colaboraci贸n, tr谩bajo en com煤n禄, en Marxismo y comunicaci贸n (Siglo XXI, Madrid 2020 pp. 358-365.). Por tanto, el encarcelamiento de H谩sel responde, por un lado, a la urgencia que tiene el poder de apuntalar un Estado debilitado por su lenta desindustrializaci贸n, podrido hasta la m茅dula por la corrupci贸n estructural, el analfabetismo funcional, el culto al dolor y a la tortura, y su atm贸sfera de villan铆a…; pero tambi茅n, por otro lado, por la certidumbre que ya tienen los estrategas del capital de que su futuro depende de las castraci贸n del ‘habitus comunal‘, es decir, deshumanizar a la humanidad, empezando en este caso por castrar el potencial art铆stico. Necesitan desnaturalizar el arte como arma activa en el presente y para el futuro, desnaturaliz谩ndolo como fetiche para adorar el dinero. Este es el mensaje de Has茅l

EUSKAL HERRIA 21 de febrero de 2021




Fuente: Ppcc.lahaine.org