January 7, 2021
De parte de Nodo50
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Lo sucedido en la tarde del mi茅rcoles en Washington, el asalto de los seguidores de Donald Trump al Capitolio, el edificio que alberga ambas c谩maras legislativas, se podr铆a calificar de inimaginable, pero no lo es. En el marco corto es el resultado de una medida campa帽a para ilegitimar las elecciones del pasado noviembre con el objetivo de desestabilizar las instituciones y conseguir, aunque sea por unas horas, que se suspenda la certificaci贸n del resultado electoral por el Senado. En el marco largo es el inicio de un golpe de Estado a fuego lento, de unas maniobras desestabilizadoras que impidan el normal funcionamiento del nuevo Gobierno presidido por Joe Biden.

Podemos inferir esta conclusi贸n porque esta situaci贸n no es la primera vez que se da, la hemos visto decenas de veces alrededor del mundo, de Venezuela a Ucrania, pasando recientemente por Bolivia, cada vez que Estados Unidos ha decidido impugnar por la fuerza el resultado de unas elecciones o el normal funcionamiento de un Gobierno. Y es justo lo que est谩 llevando a cabo Trump, salvo que esta vez dentro de sus fronteras y siendo, a煤n, el jefe del poder ejecutivo norteamericano y su comandante en jefe.

El primer paso es desplegar un ataque narrativo, a trav茅s de medios de comunicaci贸n afines, ahora con la potencia de las redes sociales y los servicios de mensajer铆a instant谩nea, que ilegitime el resultado electoral o las instituciones a derribar. El m茅todo principal es crear un clima donde la poblaci贸n sea incapaz de distinguir lo cierto de lo falso, donde se induzca la idea de que cualquier forma de ruptura, incluso la ilegal o la violenta, est谩 justificada.

El segundo es crear un poder alternativo, sin asiento institucional, sin ninguna validez, que sin embargo sea visto por una parte sustancial de la poblaci贸n como el 煤nico v谩lido o capaz de parar una amenaza, a menudo irreal y falsa. El tercero es echar a la gente a la calle, tras un pronunciamiento, una sentencia mediante lawfare o alg煤n acontecimiento relevante, como el que hoy se daba en Washington, para que irrumpa en el escenario. Da igual el resultado concreto e inmediato de la acci贸n si lo que se consigue es quebrar el normal funcionamiento del pa铆s para, a medio plazo, tirar a su Gobierno.

Daniel Bernab茅, escritor y periodista

Daniel Bernab茅, escritor y periodista

La situaci贸n que estamos viviendo parece el producto de una campa帽a premeditada surgida de un manual de la CIA para un golpe de Estado en el extranjero, pero es sin duda in茅dita en propio suelo estadounidense. Supone una quiebra sin precedentes temporales cercanos, siendo probablemente la situaci贸n de inestabilidad institucional m谩s grave desde la Guerra Civil de 1861.

Parad贸jicamente el propio mi茅rcoles la Uni贸n Europea retiraba su apoyo a Juan Guaid贸, quien fue la cara visible elegida, hace ahora dos a帽os este enero, para desencadenar este tipo de golpe de Estado por etapas en Venezuela, que evita una sedici贸n directa de las fuerzas armadas para quebrar el orden constitucional, que era la manera en que se subvert铆an los Gobiernos en el siglo XX, como fue el caso de Chile o Argentina. La diferencia es que los Gobiernos de terceros pa铆ses hoy no han mostrado ninguna cercan铆a con el propio Trump ni con los individuos que han asaltado el Capitolio. Si uno de ellos se hubiera autoproclamado presidente, incluso si Trump se negara a reconocer su derrota 鈥揷omo a煤n no ha hecho鈥, la comunidad internacional no le brindar铆a su reconocimiento y apoyo, tal y como Estados Unidos o la UE hicieron con el golpista Guaid贸.

Para afirmar que el asalto al Capitolio es el resultado premeditado de Trump s贸lo hay que escuchar a Rudolph Giulani, quien fuera alcalde de Nueva York y que ahora ha ejercido como abogado del actual presidente en la impugnaci贸n de los resultados electorales, dirigi茅ndose unas horas antes en un discurso a sus seguidores con la frase: “tengamos un juicio por combate”, frase que nos recuerda a la forma en que los nobles dirim铆an las luchas de poder en la serie televisiva Juego de Tronos.

Cabe preguntarnos, adem谩s, c贸mo es posible que una multitud haya asaltado el edificio que alberga el poder legislativo estadounidense. La periodista Almudena Ariza, quien fue corresponsal de la televisi贸n p煤blica espa帽ola en Estados Unidos, comentaba en sus redes sociales: “todos los periodistas que hemos estado alguna vez en el Capitolio sabemos que aquello es un b煤nker de seguridad. 驴Qu茅 ha pasado? 驴C贸mo han logrado entrar los trumpistas? 驴Ha habido complicidad o las fuerzas del orden se han visto desbordadas?”. En Twitter circulan v铆deos donde se observa c贸mo un grupo de polic铆as deja traspasar las vallas de seguridad sin oponer resistencia. As铆 mismo otras fuerzas de seguridad han intentado parar a los asaltantes, resultando fallecida una asaltante.

La situaci贸n que estamos viviendo parece, como dec铆amos, el producto de una campa帽a premeditada surgida de un manual de la CIA para un golpe de Estado en el extranjero, pero es sin duda in茅dita en propio suelo estadounidense. Tanto que supone una quiebra sin precedentes temporales cercanos, siendo probablemente la situaci贸n de inestabilidad institucional m谩s grave desde la Guerra Civil de 1861. Figuras dem贸cratas como Hillary Clinton han calificado a los asaltantes como “terroristas dom茅sticos”, el ex-presidente Bush hijo ha expresado que las im谩genes le han causado “incredulidad y consternaci贸n. As铆 es como se disputan los resultados de las elecciones en una rep煤blica bananera, no en nuestra rep煤blica democr谩tica”. Siria e Irak observan en silencio a la que fue secretaria de Estado y al antiguo presidente.

Daniel Bernab茅, escritor y periodista

Daniel Bernab茅, escritor y periodista

No todos los votantes de Trump llegan al nivel de fanatismo lun谩tico de los asaltantes del Capitolio, pero una buena parte est谩 organizado en milicias a lo largo del pa铆s, lo que, dependiendo de c贸mo se sucedan los acontecimientos trazados en este golpe a medio plazo, puede desembocar en violencia armada de diferente intensidad.

Joe Biden, el presidente electo, ha dado una rueda de prensa donde ha dicho que: “En estos momentos, nuestra democracia se halla bajo un ataque sin precedentes. Pero esto no es una protesta, es una insurrecci贸n”. La comparecencia tiene una lectura estrat茅gica clara: otorgarle legitimidad p煤blica ya que la legalidad presidencial que el legislativo le iba a otorgar ha sido interrumpida por el asalto de los golpistas pro-Trump. En estas situaciones es esencial la lucha por la legitimidad, es decir, por la imagen p煤blica sobre quien ostenta el poder. Trump tiene a煤n capacidad ejecutiva, a煤n estando legalmente derrotado.

En este equilibrio ser谩 esencial la figura del vicepresidente, Mike Pence, quien se distanci贸 del presidente saliente cuando este le exigi贸, antes del asalto, que revocara el resultado de los votos electorales. Trump le ha tildado de cobarde. En la propia movilizaci贸n de la Guardia Nacional para proteger las instituciones ha sido el vicepresidente Pence quien ha dado la orden para su despliegue, como as铆 ha confirmado el secretario de Defensa. Es decir, que el propio poder Ejecutivo est谩 roto, en un intento por aislar a Trump, lo que nos lleva a deducir que se ha considerado su implicaci贸n en los hechos, o al menos que el asalto no ha sido la acci贸n aislada de una masa de trumpistas exaltados.

Aunque Donald Trump perdi贸 las pasadas elecciones le votaron 75 millones de estadounidenses. No todos llegan al nivel de fanatismo lun谩tico de los asaltantes del Capitolio, pero una buena parte est谩 organizado en milicias a lo largo del pa铆s, lo que, dependiendo de c贸mo se sucedan los acontecimientos trazados en este golpe a medio plazo, puede desembocar en violencia armada de diferente intensidad. En EEUU existe un historial notable de terrorismo de ultraderecha. El antiguo estratega de Trump, Steve Bannon, ha declarado en una radio de extrema-derecha: “el infierno se va a desatar a partir de ma帽ana”.

Daniel Bernab茅, escritor y periodista

Daniel Bernab茅, escritor y periodista

Lo cierto es que el que lleva siendo desde 1945 la primera potencia mundial ha dado hoy, m谩s que una muestra, una constataci贸n de que su declinar puede ser m谩s abrupto y traum谩tico de lo que nadie pod铆a prever. A煤n suponiendo que los planes golpistas sean derrotados, la brecha que ha creado Trump va a ser muy dif铆cil de suturar.

El propio Partido Republicano puede tener la llave para reconducir parte del voto conservador, pero en las condiciones actuales ni de lejos a la mayor铆a de los votantes de Trump. No es descartable una ruptura del hist贸rico GOP, fundado en 1854. As铆 como el surgimiento por su derecha de alguna organizaci贸n que, bajo el auspicio de Trump, directo o indirecto, intente captar el movimiento iniciado en estos 煤ltimos a帽os. En todo caso, el excesivo episodio del asalto puede tener un efecto desmovilizador en aquellos votantes de Trump que vean esta acci贸n como una amenaza a su seguridad. Algo muy similar a los intereses del propio poder econ贸mico, que contempla siempre la inestabilidad con preocupaci贸n.

驴Qu茅 pas贸 en el Capitolio de EE.UU.? Todos los detalles sobre la violenta manifestaci贸n de los partidarios de Trump

Desde Bruselas, el Kremlin o Zhongnanhai los sucesos del d铆a de hoy se tienen que estar contemplando con preocupaci贸n, indiferentemente de la la posici贸n de aliados o rivales de Estados Unidos. Una situaci贸n de inestabilidad tan desconocida como la que estamos viviendo complica cualquier tipo de an谩lisis geoestrat茅gico. Lo cierto es que el que lleva siendo desde 1945 la primera potencia mundial ha dado hoy, m谩s que una muestra, una constataci贸n de que su declinar puede ser m谩s abrupto y traum谩tico de lo que nadie pod铆a prever. A煤n suponiendo que los planes golpistas sean derrotados y el trumpismo ideol贸gicamente derrotado, la brecha que ha creado, en este episodio, en estos 煤ltimos cuatro a帽os, va a ser muy dif铆cil de suturar.

Tras expulsar a los asaltantes y asegurar el Capitolio se ha retomado la sesi贸n en el Senado. Mitch McConnell, el l铆der de la mayor铆a republicana en el Senado ha asegurado que: “Vamos a acabar lo que empezamos, certificar al ganador de las elecciones presidenciales de 2020. El comportamiento criminal nunca dominar谩 el Congreso de los Estados Unidos”.




Fuente: Actualidad.rt.com