July 21, 2022
De parte de Nodo50
90 puntos de vista

El asesino de Grindr, la viruela del mono, la muerte de Samuel y palizas a personas trans han llenado titulares en los 煤ltimos meses. Bajo una aparente funci贸n informativa, los medios lanzan en las coberturas de esta violencia mensajes que buscan disciplinar y adoctrinar las vidas LGTBIQ+. Desde el 鈥渢煤 te lo has buscado鈥 hasta el 鈥渟i no llamas la atenci贸n, nadie te pegar谩 en la calle鈥, se justifica al agresor mientras que la culpa siempre recae en las v铆ctimas.

Ilustraci贸n Sra. Milton.

El asesino de Grindr, la viruela del mono, agresiones a personas trans, la paliza grupal que mat贸 a Samuel, tiroteos en bares gais y ataques nazis a espacios LGTBIQ+. Durante los 煤ltimos meses estas noticias han ocupado titulares, telediarios y tertulias. Si bien todas esas piezas exponen los hechos que est谩n sucediendo, tambi茅n nos dejan claro que, si no nos portamos bien y cruzamos ciertas l铆neas rojas, el castigo que recibiremos es la m谩s cruda violencia, desde insultos hasta una agresi贸n f铆sica, un virus o la muerte. A simple vista, estos relatos est谩n informando sobre la violencia contra gais, lesbianas, bisexuales, trans, no binarias, intersex, queer; pero, sin embargo, estas narraciones tienen otra funci贸n: meter miedo a las personas LGTBIQ+ para disciplinarlas y aleccionarlas.

El relato del terror LGTBIQ+ circula libre y descaradamente por los medios de comunicaci贸n y en unas semanas nos han recordado cu谩les son esos l铆mites que es mejor no traspasar: follar con desconocidos, follar con qui茅n y con cu谩ntos/cu谩ntas/cu谩ntes queramos, quedar con gente por apps, acudir a ciertos espacios, okupar la calle pero sin expresarnos o mostrarnos demasiado en ella, que nuestra pluma o falta de cispassing sea evidente, nuestra ropa, hacer algo de 鈥渞uido鈥; en definitiva, que se note que existimos. El 鈥渘o molestes o esto es lo que te pasar谩鈥 persigue el claro objetivo de controlar las vidas disidentes de la norma para tenerlas vigiladas y volver a meterlas en el armario. Es decir, quitarnos las libertades que hemos ido consiguiendo en las 煤ltimas d茅cadas.

驴Qui茅n ejecuta el relato del terror LGTBIQ+? Principalmente radios, televisiones y prensa digital y en papel. 锘緾lic para tuitear

驴Qui茅n ejecuta el relato del terror LGTBIQ+? Principalmente radios, televisiones y prensa digital y en papel. Sin olvidar otros tres factores importantes: las redes sociales, por las que se propaga mezclado con discurso de odio (tan solo hay que darse un paseo por Twitch, YouTube y Twitter); las diferentes formas de violencia ya se帽aladas; y los pol铆ticos y pol铆ticas que con sus declaraciones y sus discursos niegan o ponen en cuesti贸n los derechos de las personas disidentes de la norma afectiva, sexual, de g茅nero y de expresi贸n.

Esta narrativa del terror siempre ha estado latente, pero ahora adquiere una mayor relevancia. Durante las 煤ltimas d茅cadas se han alcanzado avances muy importantes y en estos momentos seguimos luchando por adquirir otros, como la ansiada ley estatal trans y LGTBI+. Ante este progreso, los movimientos reaccionarios est谩n cuestionando consensos sociales con el fin de eliminar todos estos logros, como ya ha sucedido con la derogaci贸n del derecho al aborto en Estados Unidos (las periodistas Noelia Ram铆rez y Bego帽a G贸mez Urzaiz explican c贸mo funciona lo que han llamado 鈥渓a gran reacci贸n鈥 en el podcast Tardeo). De este terror medi谩tico, la ola reaccionaria es una gran beneficiaria.

Nerea Barjola, investigadora y doctora en Feminismos y G茅nero, expuso en su libro Microf铆sica sexista del poder como el caso Alc脿sser (el asesinato con violencia sexual de Antonia G贸mez, Desire茅 Hern谩ndez y M铆riam Garc铆a en 1992) sirvi贸 a los medios de comunicaci贸n para construir un relato de terror sexual con el que disciplinar y corregir la conducta de las mujeres a partir de entonces. Barjola sent贸 un precedente importante de investigaci贸n y an谩lisis que sirve para articular el horror LGTBIQ+.

En los 煤ltimos dos meses se han producido dos casos centrados en la comunidad gay que muestran a la perfecci贸n c贸mo funciona esta narraci贸n del miedo: el asesino de Grindr y la viruela del mono. Para hacer el an谩lisis y sacar las conclusiones he tenido en cuentas las noticias publicadas en diarios escritos y digitales (El Mundo, La Vanguardia, El Correo, eldiario.es, El Pa铆s, La Voz de Galicia, 20 Minutos, Diario de Sevilla, ABC, RTVE.es, El Peri贸dico, Onda Cero, Antena 3, El Salto, La Raz贸n, Cadena Ser, CNN, El Espa帽ol, Telecinco, Clar铆n y OK Diario), los reportajes audiovisuales en informativos (Telemadrid, 24H de RTVE y Telecinco) y las tertulias televisivas (Cuatro al D铆a, En Jake de la ETB, Espejo P煤blico, La Hora de La 1, La Sexta Clave, Imagen Televisi贸n y La Sexta Noche) tanto del d铆a en que se dieron a conocer como de los posteriores.

El asesino de Grindr: vuestras muertes no son tan importantes

A principios de mayo los medios se llenaron de titulares que, bajo la inofensiva apariencia informativa, estaban apuntando a un grupo de poblaci贸n y creando en 茅l una alarma: 鈥淓l matagays de Bilbao鈥, 鈥渆l asesino de gays鈥, 鈥渆l perfil del presunto asesino en serie de homosexuales de Bilbao鈥. Primer mensaje: 鈥淪olo os matan a vosotros, los gais鈥. El autor de las muertes, en prisi贸n preventiva y al que se le atribuyen cuatro cr铆menes y dos intentos de homicidio, quedaba con sus v铆ctimas por una aplicaci贸n de encuentros. Las televisiones y los digitales no tardaron en mostrar y nombrar la app en cuesti贸n, Grindr, y tambi茅n otras como Wapo, dejando de ser as铆 espacios de hombres gais y bisexuales a ser espacios p煤blicos de todo el mundo. Segundo mensaje: 鈥淣i en vuestros propios espacios est谩is seguros鈥. Tercer mensaje: 鈥淓sto os pasa por follar con desconocidos a trav茅s de apps鈥, culpando consecuentemente a las v铆ctimas y a los hombres gais del horror que les pueda llegar a ocurrir. El 鈥渢煤 te lo has buscado鈥 de toda la vida.

Los medios presentaron al criminal bajo un halo de monstruosidad: era un 鈥渁sesino en serie鈥, 鈥渟谩dico鈥, 鈥渃ruel鈥 y con una 鈥渃onducta propia de animales鈥. Esta deshumanizaci贸n transmite la idea de que este horror es algo an贸malo y excepcional y que no responde a la realidad diaria que vemos en nuestra sociedad. Adem谩s, la gran mayor铆a de televisiones, diarios y radios remarcaron su nacionalidad de origen para dejar claro que esta violencia no forma parte de 鈥渘osotros, los espa帽oles鈥. Se valieron de la xenofobia para puntualizar que este tipo de agresi贸n viene de fuera.

El perfil que se crea del agresor es crucial para entender la importancia del cuarto mensaje que se lanza a la comunidad gay: 鈥淟os asesinatos no son homofobia鈥. Resulta relevante la hipocres铆a de los medios de comunicaci贸n a la hora de narrar esta noticia. Por un lado, enmarcan en titulares las palabras 鈥渆l matagais鈥 para conseguir la atenci贸n de la sociedad, pero, por otro lado, en sus textos y en sus tertulias hacen un enrevesado ejercicio para subrayar que detr谩s de estos cr铆menes no hay homofobia alguna. Gritan que hay un asesino de homosexuales y, a la vez, radio, teles, prensa y webs nos hacen luz de gas al intentar hacernos creer que el hecho de que todos los muertos sean hombres gais es algo secundario, menor, casual, irrelevante. Se activa por tanto el quinto mensaje: 鈥淰an a por ti, homosexual, pero t煤 muerte no es importante鈥. Es por ello que los diarios repitieron que 鈥渁煤n est谩 por determinar si existe un m贸vil de odio hacia las personas homosexuales鈥 e incluso los informativos llegaron a utilizar voces de autoridad como un crimin贸logo para anular la homofobia de los asesinatos: 鈥淓s un ladr贸n que quer铆a robar dinero y que para hacerlo administraba drogas鈥.

La construcci贸n de los asesinatos como algo inusual e insistir en que no son fruto de la homofobia responde a un objetivo claro: desresponsabilizar al sistema heteropatriarcal de la violencia que ejerce contra las personas LGTBIQ+. Para lavarse las manos y que nadie se percate de su responsabilidad en estos cr铆menes y agresiones, los medios basan su relato en el morbo, al igual que hicieron con Alc脿sser. Por ello, tenemos incontables reportajes y piezas de v铆deo exponiendo con todo lujo de detalles el modus operandi del asesino, e incluso entrevistando a sus amistades y familiares, pero no hay ni un art铆culo y ni una menci贸n en ning煤n informativo sobre por qu茅 sucede la violencia hom贸foba.

Viruela del mono: esto os pasa por follar

La estigmatizaci贸n de la comunidad gay que hicieron los medios de comunicaci贸n con la viruela del mono fue tan descarnada y despiadada que hasta la propia ONU tuvo que intervenir para pararles los pies y recordar que la orientaci贸n sexual no es un factor que influya en la transmisi贸n del virus. Le铆mos y vimos c贸mo se vinculaba la homosexualidad con esta infecci贸n, y, para cuando llegaron las rectificaciones, el primer mensaje ya estaba dado: 鈥淓ste virus os afecta por maricones鈥. Hicieron lo mismo que hicieron con el VIH en los 80. Es m谩s, La Raz贸n se atrevi贸 a publicar un art铆culo titulado 鈥楨l peligroso paralelismo entre la viruela del mono y el sida鈥 sin ning煤n tipo de 茅tica y responsabilidad period铆stica.

Se se帽al贸 a los hombres homosexuales como los que causaron la transmisi贸n del virus y, de nuevo, voces de autoridad, en este caso pol铆ticos, perpetuaron esta idea. El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, el popular Enrique Ruiz, una vez ya hab铆a sido se帽alada una sauna gay como un foco de infecci贸n, sentenci贸 que 鈥渆l perfil de los contagiados son todos hombres y ser铆a preocupante que apareciese una mujer鈥 y que en distintos pa铆ses el patr贸n 鈥渆s el mismo鈥. Mientras tanto, desde Vox relacionaron la viruela con homosexuales 鈥渄rogados鈥. 驴Hubiese sido el tratamiento diferente si el primer brote se hubiese dado entre personas heterosexuales?

Para informar sobre la viruela del mono, los medios hicieron un retrato de la cara del vicio: de forma simult谩nea presentaban los 煤ltimos datos mientras por la pantalla mostraban im谩genes de la sauna gay clausurada, de hombres musculados bailando en ba帽ador y de fiestas con banderas arco铆ris. Se atacaron los espacios gais para lanzar un segundo mensaje subliminal, 鈥渆st谩is sucios鈥, a la vez que se fiscaliz贸 nuestro deseo sexual para pregonar el aviso final: 鈥淟a culpa es vuestra por follar c贸mo foll谩is, es un castigo por como viv铆s el sexo, sois unos promiscuos y viciosos鈥; el llamado 鈥渟lut-shaming鈥 que explic贸 la periodista Noem铆 L贸pez Trujillo en Newtral. La meta de esta estrategia es doble. Por un lado, infundir miedo a la hora de tener sexo, misma t茅cnica disciplinaria que los medios utilizaron con el VIH y el sida, y, por otro, responsabilizar de nuevo a la v铆ctima, en este caso, a los hombres homosexuales de un virus.

El terror marica se infundi贸 tambi茅n a trav茅s de fotograf铆as que mostraban las p煤stulas y las heridas que la viruela provoca en la piel. Esta alarma de lo que te pod铆a pasar fue magnificada con testimonios que relataban todos los s铆ntomas sufridos. El morbo de nuevo hacia acto de presencia. Algunas de estas im谩genes que mostraron los diarios eran de cuerpos de hombres y menores negros, implantando en el subconsciente la narrativa racista de que, aparte de homosexuales, esto era 鈥渁lgo de 脕frica鈥. El peligro, como en el asesino de Grindr, viene de fuera.

Palizas y ataques nazis: vamos a por vosotras

Aparte de estos dos casos, en mayor o en menor escala y dependiendo de c贸mo sea tratada, cada noticia relacionada con alguna agresi贸n LGTBIf贸bica emite sus mensajes cargados de terror. El asesinato grupal de Samuel Luiz a gritos de 鈥渕aric贸n鈥 en julio de 2021 lanz贸 a toda la comunidad LGTBIQ+ la idea de que 鈥渘os podr铆a pasar a cualquiera de nosotros鈥, de ah铆 que uno de los lemas protesta m谩s escuchados sea 鈥淭odos somos Samuel鈥. Est谩 identificaci贸n y simbiosis con el joven de 24 a帽os sirve de aviso directo: podemos acabar igual que 茅l si el agresor o los agresores consideran que levantamos mucho la voz, que se nos ve demasiado o que les molesta nuestra existencia.

Parte de las agresiones f铆sicas saltan a los medios gracias a las denuncias que hacen las v铆ctimas en las redes sociales y eso produce un doble efecto: por una parte, tienen una gran utilidad para denunciar y mostrar ante el mundo la violencia pero, por otra parte, nos sirve de recordatorio de lo que nos podr铆a suceder alg煤n d铆a. Lo mismo sucede con los titulares o las piezas televisivas que, pese a no mostrar el resultado de los golpes, anuncian una 鈥渂rutal paliza鈥 a dos chicas trans en Valencia, a un chico trans en Toledo, a una joven trans en Barcelona, a una mujer trans en Hospitalet o un ataque 鈥渃on un ladrillo鈥 a una pareja de lesbianas que se estaban besando en Ciudad de M茅xico.

Hay veces que estas agresiones no son contra nuestros cuerpos sino contra nuestros s铆mbolos, como el reciente ataque a una exposici贸n sobre el Orgullo en Valencia. Hay otras veces que esas agresiones tienen por resultado final acabar con nuestras vidas: como el tiroteo por parte de un hombre en un club gay de Oslo o el ataque que un grupo de 31 neonazis quer铆a perpetuar en el Orgullo de una ciudad de Idaho. Una vez m谩s se emite un mensaje claro: 鈥淰amos a por vosotros鈥.

Limites traspasados

驴Qu茅 es lo que persigue el relato medi谩tico del terror LGTBI+? Aleccionarnos, dominarnos, corregirnos, disciplinarnos y controlar nuestros cuerpos. Si como resultado de todo este bombardeo comunicativo, alguien se plantea que es mejor no jug谩rsela, no llamar la atenci贸n en la calle, esconder la pluma, no darse un beso en p煤blico, no ponerse ese top, no hablar en voz alta delante de determinadas personas, no pisar ciertos espacios, pens谩rselo dos veces antes de follar o de hacerse una cuenta en alguna red social entonces en ese preciso momento el relato medi谩tico del terror queer habr谩 tenido el efecto esperado: reprimir nuestras vidas y las libertades conseguidas. El mensaje que queda en el poso de estas agresiones nos dice que no nos pasar谩 nada si somos buenas, si estamos quietas en un rinc贸n, si estamos asimiladas en la cisheteronorma, si pasamos desapercibidas. El terror LGTBIQ+ busca nuestro borrado.

Como siempre, y como viene siendo habitual en la historia de todas las disidencias, est谩 en nuestras manos no dejarnos someter por estos mecanismos correctivos. Nosotros, nosotras, nosotres llevamos una mochila detr谩s y sabemos lo que es haber sido pisoteadas, calladas y torturadas. Nos ha costado llegar a este punto en el que cada vez nuestra existencia es m谩s habitable y tenemos claro que no nos vamos a volver a armarizar ni a esconder. Tras el tiroteo en Oslo, los organizadores del Orgullo decidieron cancelar la marcha y todos los eventos relacionados con 茅l. Sin embargo, vecinos y vecinas de todas las edades respondieron al miedo y a las amenazas saliendo a la calle. Tenemos m谩s poder del que creemos. El terror y el reaccionarismo no nos van a quitar nuestras vidas.


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Fuente: Pikaramagazine.com