July 21, 2022
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<br /> naiz: Iritzia | Opini贸n – As铆 cay贸 el capitalismo en mi Sri Lanka<br />

21 JUL. 2022

Indrajit Samarajiva

Escritor y consultor en medios de comunicaci贸n sociales

Nos alimentamos unos a otros desesperadamente con lo poco que tenemos, mientras todo lo que el capitalismo nos ha prometido se convierte en cenizas en nuestras bocas

El capitalismo se ha derrumbado por completo en Sri Lanka, y el pa铆s no tiene m谩s petrod贸lares y, por lo tanto, no hay petr贸leo. Los coches serpentean por la ciudad como dinosaurios haciendo cola en un abrevadero evaporado despu茅s de la ca铆da del asteroide. Todav铆a no lo saben, pero han desaparecido. Paso en bicicleta, un mam铆fero alguna vez pat茅tico que ahora se mueve m谩s r谩pido que estos f贸siles.

Pido prestado un coche el茅ctrico para llevar a los ni帽os y cruzamos la Isla de los esclavos. Se llama as铆 porque aqu铆 los blancos sol铆an rodear a los esclavos con cocodrilos. Hoy, parece ser el estado de todo el pa铆s, el que est谩 rodeado de banqueros internacionales y sus trituradores de piernas, el FMI.

La Isla de los Esclavos fue una vez el hogar de una hermosa comunidad, pero los han expulsado para construir condominios de lujo para nadie y carreteras elevadas que no conducen a ninguna parte. Hoy los apartamentos est谩n sin terminar y las carreteras simplemente est谩n abandonadas. Enormes pilares se alzan all铆, como los pies de Ozymandias. Su tama帽o clama: 芦隆Mirad mis obras, vosotros poderosos, y desesperaos!禄. Pero, 芦no queda nada m谩s禄. Alrededor de la decadencia, ese naufragio colosal sin l铆mites y sin vida, las playas planas y solitarias se extienden.

Digo que es un colapso del capitalismo porque, quiero decir, mira a tu alrededor. Los edificios de apartamentos son los templos del capitalismo, las casas se mantienen tan vac铆as y bien equipadas como santuarios para albergar no a los humanos, sino a los dioses ausentes de la codicia. Los coches son los avatares del capitalismo, letales piezas de metal que se mueven a velocidades sobrehumanas por las calles.

Durante d茅cadas hemos estado construyendo este esquema piramidal cada vez m谩s alto, con la promesa de un autom贸vil, cr茅dito a 30 a帽os para una casa. Pero ahora todo se est谩 derrumbando, como bloques de piedra que se desmoronan, que solo nos estorban. Conduzco alrededor de ellos en un auto prestado en tiempo prestado. Se termin贸. El capitalismo ya no tiene gasolina en las fronteras del imperio y funciona en el vac铆o en todas partes. Es una cuesti贸n de tiempo. Como dijo William Gibson, 芦El futuro ya est谩 aqu铆. Est谩 distribuido de manera desigual禄.

En una era de extinci贸n, por supuesto, los f贸siles son los afortunados. Al menos alguien lo recuerda. Lo que no ves son todas las vidas, todas las formas de vida, completamente borradas por la ca铆da. Todos los cuerpos simplemente devorados por carro帽eros, sus huesos se blanquean y finalmente se desintegran al sol. No soy uno de ellos, pero puedo verlos. Todos los fantasmas del apocalipsis llaman a mi puerta.

Las personas que menos se lo merecen son las que peor est谩n. El conductor de tuk-tuk, que transporta mercanc铆as y personas para mantener a su familia, tiene que esperar sus pocos litros de combustible detr谩s de un jeep que consume decenas m谩s. El conductor del tractor, el del cami贸n, la familia acurrucada en una motocicleta. El derrumbe del capitalismo no es un inconveniente para esta gente, ni siquiera es tema de un art铆culo. Fueron los trabajadores quienes lo sostuvieron todo, y fue sobre ellos que cay贸 primero.

Los ricos de alguna manera sobrevivir谩n con sus ahora costosos autos el茅ctricos, bicicletas y cascos, su capacidad para ir al extranjero. Los pobres simplemente morir谩n aqu铆, ni siquiera cubiertos de tierra, con los huesos al descubierto. Durante la 煤ltima crisis del petr贸leo en la d茅cada de 1970, tuvimos un gobierno socialista que introdujo el racionamiento para mantener viva a la gente. Hoy en d铆a, los economistas fantasiosos nos dicen que liberalicemos (es decir, aumentemos) los precios a煤n m谩s, mientras la gente se muere de hambre. As铆 es como se ve el colapso bajo el capitalismo. Los carn铆voros que sol铆an comernos vivos ahora solo nos comen muertos. Es la hora del almuerzo para los economistas carro帽eros.

Conozco el hambre porque la gente llama a mi puerta pidiendo comida. Puedo verlo en los ojos de mi gente. Y sin embargo seguimos aliment谩ndonos en interminables colas, seguimos d谩ndonos lo poco que tenemos. La vieja cultura, antes de que trat谩ramos de ser como los colonizadores, a煤n persiste. Como plegarias a los antiguos dioses de la isla, la generosidad persiste, incluso a la sombra de los templos de la codicia blanca. Nos alimentamos unos a otros desesperadamente con lo poco que tenemos, mientras todo lo que el capitalismo nos ha prometido se convierte en cenizas en nuestras bocas.

Colombo es una ciudad sin combustibles f贸siles y llena de f贸siles. Los autos dan vueltas alrededor de pozos de agua secos, las carreteras est谩n muertas en las carreteras, los edificios de condominios nos miran con ojos muertos, como brontosaurios que a煤n no se han ca铆do. Colombo es una ciudad cada vez m谩s desprovista de energ铆a m谩s all谩 del empuje de una bicicleta de pedales, el fuego de una fogata o la bondad del alma humana. No es mucho, est谩 lejos de ser suficiente, pero tampoco es nada. Pienso en ello mientras paso por el final de la ciudad en mi bicicleta, o tiro a mis hijos en el autob煤s, pero sobre todo me siento terrible.

La triste realidad del capitalismo es que, si bien apesta descaradamente, la mayor铆a de nosotros nunca quisimos acabar con 茅l, solo quer铆amos seguir adelante con 茅l. Era la promesa del 芦desarrollo禄 internacional, que si trabaj谩bamos lo suficiente, podr铆amos vivir como los amos. Por supuesto que era imposible y los comunistas nos lo dijeron, pero no escuchamos. No quer铆amos creerlo. Y ahora somos la prueba viviente de ello. El fin del capitalismo est谩 cerca y el castigo del pecado es la muerte.

Lo cierto es que el asteroide choc贸 en el momento en que el hombre blanco toc贸 el oro negro. Enviaron una onda expansiva de destrucci贸n alrededor del globo y lo llamaron crecimiento, pero era c谩ncer. Tom贸 alrededor de 400 a帽os, pero finalmente los escombros sofocaron la atm贸sfera y el fen贸meno de la extinci贸n est谩 ocurriendo. Plantas, animales y pa铆ses enteros comienzan a colapsar. Los m谩s pobres, primero.

Puedo verlo donde vivo, como los muertos activos se convierten en activos muertos, como los petrod贸lares y los productos derivados del petr贸leo se secan. Nos sucedi贸 por razones 煤nicas, pero las causas subyacentes son globales. El capitalismo se ha derrumbado en Sri Lanka y se est谩 derrumbando en todas partes. Puede ignorarse ahora, pero finalmente derribar谩 todo el ecosistema, 驴y qu茅? No tendremos otro planeta. En cambio, tendremos un planeta cambiado, como el que les he descrito. Bienvenidos al futuro, supongo. Es muy irregular en este momento, pero dale un segundo geol贸gico, y se regular谩 solo.

漏Sin Permiso. Traducci贸n: Enrique Garc铆a




Fuente: Naiz.eus