February 14, 2022
De parte de Nodo50
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Manuel Ligero. Publicado originalmente para La Marea.

鈥淧ara convertirte en un verdadero fascista todav铆a hay que dar un paso m谩s. Cuando te den a elegir entre dos informaciones, una veraz y otra a todas luces falsa, debes elegir voluntariamente la segunda鈥.

Cuando Joshua Meyrowitz public贸 su ensayo No Sense of Place, en 1986, no pod铆a saber el desarrollo que iba a conocer el medio predilecto de su an谩lisis: la televisi贸n. El objeto de su estudio era c贸mo los medios electr贸nicos estaban transformando nuestro comportamiento cotidiano. Y no emit铆a juicios: la tele no era ni mala ni buena. Al estar expuestos a ella, nos llegaba de todo, lo que nos convert铆a en 芦cazadores recolectores de la era de la informaci贸n禄.

Lo que ve铆amos en ella pod铆a cambiar (y de hecho lo hac铆a) los roles sociales: era un igualador cultural (a su juicio la tele y la radio daban acceso a un conocimiento y una informaci贸n que antes eran inaccesibles para las capas m谩s bajas de la sociedad); pod铆a, asimismo, convertir a los ni帽os en adultos y a los adultos en ni帽os; a los hombres en feministas y a las mujeres en trabajadoras por cuenta propia; pod铆a constatarse, igualmente, c贸mo la tele disolv铆a las jerarqu铆as y en ella los pol铆ticos aparec铆an como gente corriente, como 芦el vecino de al lado禄 (recuerden el reportaje de Ana Rosa Quintana en la antigua casa vallecana de Pablo Iglesias*) y a su vez el vecino de al lado se convert铆a en analista pol铆tico (volviendo a Susanna Griso, fue ella quien concedi贸 este estatus, entre otros, a Fran Rivera o Jos茅 Manuel Soto).

Meyrowitz, adem谩s, conced铆a una especial importancia a los cambios en la interacci贸n social, en el cara a cara entre ciudadanos y en c贸mo la tele hab铆a borrado la separaci贸n entre lo p煤blico y lo privado. Su trabajo tiene valor porque se anticip贸 varios a帽os a un tipo de televisi贸n que convertir铆a su an谩lisis (basado en los programas de los a帽os 80 y bastante as茅ptico) en una siniestra premonici贸n.

En Espa帽a, la irrupci贸n de las televisiones privadas y de los medidores de audiencia en los a帽os noventa cambiar铆an para siempre el modelo y el negocio televisivo. Sin caer en la nostalgia, en la televisi贸n de los ochenta pod铆amos ver en un mismo canal al Fary diciendo burradas machistas y a Almod贸var y McNamara cantando Suck It to Me para pasar despu茅s a una entrevista de Vicente Bot铆n a Fidel Castro. El pa铆s estaba construy茅ndose a s铆 mismo, culturalmente hablando, tras 40 a帽os de dictadura y sus primeros pasos fueron err谩ticos pero no exentos de encanto.

Para 1992 ya estaba bastante claro hacia d贸nde nos encamin谩bamos. Los fundadores de Telecinco conoc铆an muy bien la televisi贸n que se estaba haciendo en Estados Unidos, tanto las series (Sensaci贸n de vivir, Melrose Place) como los talk shows (The Jerry Springer Show, cumbre del bizarrismo cat贸dico), y su implantaci贸n en nuestro pa铆s fue un 茅xito tremendo, como lo hab铆a sido antes en Italia.

Antes de su desembarco en Espa帽a, Berlusconi y sus Mama Chicho hab铆an barrido a la televisi贸n p煤blica italiana en las preferencias del p煤blico. 驴Es 茅l, que lleg贸 a ser cuatro veces primer ministro entre 1994 y 2011, el principal responsable del desplome de la cultura italiana? Y lo que es m谩s importante: 驴a lo largo de todos estos a帽os de concursos, fanfarrias, machismo descarado y tertulias vocingleras, nos ha convertido en analfabetos funcionales? 驴Puede entenderse el ascenso de Salvini sin 25 a帽os de berlusconismo? Y m谩s a煤n: 驴puede entenderse el ascenso de Abascal en Espa帽a sin la atenci贸n recibida por los canales privados? En pocas palabras: 驴Mediaset nos ha hecho fascistas?

Esta inc贸gnita fue objeto de un detallado estudio conjunto de la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Mil谩n y la Universidad de Londres que recogi贸 The Washington Post. Seg煤n Rub茅n Durante, investigador de la instituci贸n catalana, los j贸venes que crecieron viendo los canales de Mediaset durante su etapa de formaci贸n 鈥渟on cognitivamente menos sofisticados y menos c铆vicos鈥 que quienes lo hicieron viendo la televisi贸n p煤blica.

Pero Mediaset no es la 煤nica empresa que contribuye a que haya votantes de, en palabras del Post, 鈥渃andidatos populistas que venden mensajes simples y respuestas f谩ciles鈥. Hoy todas lo hacen en mayor o menor medida. Aunque, claro, solo una televisi贸n se atrevi贸 a desnudar a Jes煤s Gil, meterlo en un jacuzzi rodeado de chicas en bikini y ponerlo a propagar sus remedios elementales para arreglar Espa帽a.

Captura de Jes煤s Gil y Gil durante el programa 鈥楲as noches de tal y tal鈥. TELECINCO

Desde hace a帽os hay un esquema que recorre las redes sociales para explicar el crecimiento de los cr铆menes de odio. Fue denominado la Pir谩mide del Odio y la Violencia. La tesis era que, a trav茅s de diversas fases, lo que empezaba siendo un simple desprecio o un chiste a priori sin importancia pod铆a culminar, en el seno de una sociedad empapada de esos mensajes, en una violaci贸n, un homicidio e incluso en un genocidio.

Este esquema, que podr铆a tacharse con raz贸n de b谩sico y tremendista, ha sido reinterpretado en diversas ocasiones y para muchos usos distintos. 驴Podr铆amos hacer lo propio con los programas de televisi贸n? 驴Podr铆amos tirar de un hilo que nos condujera desde una inocente entrevista con unas hormigas de peluche a ver sentado en el Consejo de Ministros a un pol铆tico de la ultraderecha?

La televisi贸n de la crueldad

La televisi贸n de la crueldad es aquella que convierte en espect谩culo la denigraci贸n y el sufrimiento del ser humano. Se trata de un producto que, basado en la humillaci贸n, despierta los instintos m谩s bajos de la audiencia. Ver a alguien pasarlo mal es, a tenor de los datos, un 茅xito seguro. Telecinco ha basado buena parte de su parrilla en exponer a sus colaboradores a toda clase de escarnios. En mayo de 2019 revent贸 el share con la primera gala de Supervivientes, en la que los concursantes saltan desde un helic贸ptero para llegar a una isla de Honduras en la que deber谩n pasar varios meses sobreviviendo al estilo Robinson Crusoe.

Aquel d铆a saltaba del helic贸ptero Isabel Pantoja y el morbo que despert贸 este personaje habitual de la prensa del coraz贸n fue algo inusitado. Seg煤n explicaba Tom C. Avenda帽o en las p谩ginas de El Pa铆s, alcanzar un 40% de share equivale a 鈥減aralizar el pa铆s鈥. El salto de la tonadillera consigui贸 un 36,5% (seg煤n datos de la propia cadena). Tras el chapuz贸n inicial, todas las temporadas siguen un guion similar: consiste en hacer pasar hambre a los concursantes, achicharrarlos al sol y arrastrarlos por el fango (literalmente, y en este sentido el caso de Chelo Garc铆a Cort茅s, una se帽ora de 67 a帽os, fue especialmente degradante, lo que no impidi贸 infinidad de burlas en las redes y entre sus compa帽eros de canal).

Pero, por encima de todo, lo que se persigue es que se peleen entre ellos. Si los concursantes colaboran, el programa no funciona tan bien como si se insultan. 驴Ejemplos? 鈥Sois unas rastreras repugnantes鈥, le dijo Carlos Lozano a las Az煤car Moreno, d煤o musical de etnia gitana al que no dej贸 escapar sin restregarles antes un clich茅 racista: 鈥淣o ten茅is ganas de nada. Hab茅is venido a darle al cante y al baile. Aqu铆 se viene a trabajar鈥.

Podr谩 decirse que los protagonistas de Supervivientes saben a lo que van y que cobran muy bien por ello. Que es algo inocuo, mero entretenimiento, pura banalidad, apenas una broma. Es lo que Pierre Bourdieu, en una charla en el Coll猫ge de France, explicaba con el concepto de violencia simb贸lica: 鈥淓s algo sutil y, por lo tanto, m谩s peligroso. La violencia simb贸lica es una violencia que se ejerce con la complicidad t谩cita del que la sufre y del que la ejerce鈥.

La televisi贸n de la crueldad crece, se retroalimenta y se expresa pisoteando los principios socr谩ticos: tratar al otro como yo querr铆a que me tratara a m铆. Y lo hace de forma totalmente deliberada. As铆 pues, cuando Carmen Borrego recibe un tartazo o cuando hacen llorar a Lydia Lozano en S谩lvame, todo forma parte de un espect谩culo previamente pactado. 驴Pero qu茅 clase de espect谩culo es ese? 驴Cu谩l es su inter茅s m谩s all谩 de la mera degradaci贸n? 驴Qu茅 ense帽anza puede sacar la audiencia de esos comportamientos? 驴Puede S谩lvame contribuir a normalizar socialmente las faltas de respeto? 

Quiz谩s con otro producto de Mediaset se entienda mejor. Mujeres y Hombres y Viceversa es un programa en el que varios j贸venes musculados compiten por ser el m谩s lig贸n. Todos vienen cortados por el patr贸n del guido, expresi贸n ofensiva referida a los concursantes italoamericanos de Jersey Shore, un reality show de la MTV con el que tiene varios puntos en com煤n, el principal de los cuales es que los hombres enga帽en a las mujeres para tener sexo. Si eres especialmente bueno en eso, puedes conseguir un ascenso en la cadena, que es lo que le ocurri贸 a Rafa Mora, ayer concursante y hoy tertuliano fijo en S谩lvame.

MyHyV se emite en horario infantil proyectando una imagen t贸xica de las relaciones sentimentales, de la mujer como objeto que puede ser pose铆do por un hombre y del hombre como candidato a un trono desde el que puede elegir con qui茅n se acuesta. Del programa se ha dicho que 鈥tiene como base la humillaci贸n y enmascara una articulaci贸n plagada de micromachismos鈥. Despu茅s de m谩s de diez a帽os en antena, lo que da una idea de su 茅xito, se entienden mucho mejor las reacciones sobre el caso de La Manada. En otro programa de la cadena (Gran Hermano Revolution) se lleg贸, presuntamente, a una violaci贸n que la productora del programa (Zeppelin TV) intent贸 solventar con dinero. Telecinco es la cadena m谩s vista de Espa帽a.

La televisi贸n de la broma

Aunque Mediaset considera las vejaciones una forma de comedia, este escal贸n de la pir谩mide tiene un protagonista que no trabaja para el grupo que dirige Paolo Vasile (aunque s铆 lo hizo durante un tiempo, entre 2009 y 2011). Se trata de Pablo Motos y su programa El Hormiguero, que emite Antena 3. El c贸mico y presentador ha coleccionado una retah铆la de salidas de tono que no encajan bien con la calificaci贸n 鈥減ara mayores de 7 a帽os鈥 de su espacio. Motos tiene una forma peculiar de hacer sus entrevistas. No hace preguntas sino que formula ocurrencias y espera la reacci贸n del invitado o invitada. Veamos algunas.

鈥淕eorge R. R. Martin [autor de Juegos de Tronos] ha humanizado a los enanos en la ficci贸n. Siempre os ponen como duendes o como elfos, personajes que no son reales鈥, le solt贸 al actor acondropl谩sico Peter Dinklage. 鈥淪铆, los enanos somos reales. Toca鈥, contest贸 el int茅rprete. 鈥淟as chicas se dividen entre las que saben perrear y las que no鈥, le coment贸 al reparto femenino de Las chicas del cable en otro de sus momentos gloriosos. Blanca Su谩rez, Ana Fern谩ndez, Nadia de Santiago, Ana Polvorosa y Maggie Civantos se miraban entre ellas sin dar cr茅dito a lo que estaban oyendo. Y no se qued贸 ah铆: la entrevista sigui贸 por los mismos derroteros y lleg贸 a preguntarles si las mujeres pod铆an ser amigas y con qu茅 actor les gustar铆a trabajar.

Captura de 鈥楨l Hormiguero鈥 durante la entrevista a las actrices de 鈥楲as chicas del cable鈥. ATRESMEDIA

鈥淟levar una vida tan dura no te da tiempo para enamorarte de un t铆o鈥, le espet贸 a la campeona mundial y ol铆mpica de halterofilia Lydia Valent铆n. 鈥淐uando te dieron los Grammy鈥, le dijo al cantante Ed Sheeran, 鈥渕e llam贸 la atenci贸n que dijeron que no eres el prototipo de cantante guaperas que hace canciones de amor禄. Y acto seguido le pregunt贸: 鈥溌縃as notado que te ven un poco m谩s guapo en general ahora que tienes 茅xito?鈥.

El aspecto f铆sico es recurrente en las entrevistas de Motos. Sobre la apariencia de Fernando Sim贸n, director del Centro de Coordinaci贸n de Alertas y Emergencias Sanitarias, lanz贸 la siguiente broma: 鈥淐贸mo es ese hombre, 驴verdad? Parece que lleva varios d铆as durmiendo en un coche. Y se le ha ido poniendo la voz m谩s aguda. Ahora tiene una voz que cuando habla se giran los delfines鈥.

Podr铆a completarse este r谩pido retrato con un poco de discriminaci贸n territorial: 鈥溌緾on el acento andaluz qu茅 vas a hacer? 驴Lo vas a suavizar? 驴Lo vas a dejar?鈥, le pregunt贸 a Roberto Leal, natural de Sevilla y actual presentador de Pasapalabra.

El Hormiguero es un programa de 茅xito que lleva los 煤ltimos cinco a帽os rondando el 15% de audiencia de media. Por ello se ha convertido en un peaje pr谩cticamente ineludible para artistas que hacen promoci贸n o pol铆ticos en campa帽a. Todos pasan por all铆. No es un dato balad铆 que el tercer programa m谩s visto en sus 14 a帽os de historia haya tenido como protagonista a Santiago Abascal. La entrevista al l铆der de VOX, entre risas y chanzas de las marionetas Trancas y Barrancas, tuvo m谩s de cuatro millones de espectadores y para la extrema derecha fue 鈥渓a mejor noticia electoral desde que se conform贸 como partido鈥, seg煤n escribi贸 Antonio Maestre en eldiario.es, que a帽ad铆a en su art铆culo: 鈥El Hormiguero no es un programa de informaci贸n, es puro show, entretenimiento que ha provocado que millones de espa帽oles vean al l铆der de un partido ultraderechista como un hombre bueno, como un hombre cercano, equiparable a aquellos que piensan que la xenofobia, el racismo y el machismo son elementos a desterrar de nuestra sociedad鈥.

驴De verdad tiene tanta importancia que haya variedad ideol贸gica entre los invitados del programa y que se hagan algunas bromas de vez en cuando? Si el segundo escal贸n de la la Pir谩mide del Odio y la Violencia es el de las 鈥渕icroagresiones culturales鈥, ah铆 es exactamente donde encajar铆a un programa como El Hormiguero. As铆 es como se muestra la discriminaci贸n inconsciente: con bromas y actitudes inocuas en apariencia. Solo son chistes鈥 hasta que se normalizan y dejan de serlo.

La televisi贸n de la normalizaci贸n

La normalizaci贸n se consigue a trav茅s de la repetici贸n. S谩lvame, a lo largo de los a帽os, ha impuesto un modelo de debate que pod铆a parecer sorprendente en 茅pocas anteriores: el de la r茅plica a gritos. Esto no era habitual en la tele y se daba en contadas excepciones, casi siempre a trav茅s de personajes extravagantes. Es justo decir que no lo inventaron ellos, Pepe Navarro y Javier Sard谩 fueron los pioneros, pero no era ese el objeto principal de sus programas. All铆 se desarrollaba un tema y si la cosa degeneraba, pues mejor que mejor. Todo sea por la audiencia. El caso de S谩lvame es peculiar porque se han saltado ese paso y lo principal son los gritos y los insultos, al margen del tema de discusi贸n.

Todos los colaboradores aseguran ser amigos pero se dicen cosas horribles sin tener la mayor铆a de las veces una base s贸lida para dar rienda suelta a los exabruptos. Puede ser una llamada perdida que una no le ha devuelto al otro o un rumor fundamentado en un concepto tan difuso como el de la 鈥deslealtad鈥, que all铆 usan sin parar, a menudo como sin贸nimo de 鈥渋nfidelidad鈥, aunque no siempre est谩 claro ni tampoco hace falta. Lo que es seguro es que todo ese rollo de la 鈥渄eslealtad鈥 tiene que ver con la normalizaci贸n del control de la pareja en las relaciones.

En cualquier caso, por una cosa o por otra, lo principal es el esc谩ndalo e importa muy poco cu谩l haya sido el origen del mismo. Todo el mundo parece pose铆do por la ira y lo m谩s curioso es que los protagonistas de esas batallas son personajes fabricados artificialmente para eso, para que se peleen. No son famosos por nada. Simplemente salen en la tele y se chillan. Ese es todo su curr铆culum.

En 茅pocas anteriores, si el prop贸sito de un programa era crear morbo, se buscaba un tema de actualidad que encajara en la idea de espect谩culo y se explotaba. De forma vulgar, claro, pero al menos hab铆a un gancho. Si el hermano del vicepresidente del Gobierno usaba un despacho oficial para hacer negocios fraudulentos y se prestaba a ir a un programa como La m谩quina de la verdad, aquello era grotesco, ciertamente, pero ten铆a un fundamento. Hoy no es necesario tener una justificaci贸n para sacar el pol铆grafo. Se someten a 茅l perfectos desconocidos para aclarar cosas que nadie entiende. Lo 煤nico importante es que de los resultados que arroje podr谩n hacerse nuevos programas en los que los mismos personajes se insulten nuevamente en una rueda de berridos y descalificaciones que no tiene fin. Y hablamos en sentido casi literal, porque el programa es interminable.

S谩lvame, a trav茅s de sus diferentes cabeceras (Lim贸n, Naranja, Tomate, Banana鈥), dura cinco horas. Cinco horas todos los d铆as, de 16.00 a 21.00, de lunes a viernes, y otras cuatro horas m谩s los s谩bados por la noche. 鈥淐uando se utilizan tantos minutos preciosos para decir cosas tan banales eso acaba adquiriendo importancia en tanto esconde cosas valiosas鈥, explicaba Bourdieu (todo est谩 en Bourdieu, como le gusta decir a Maestre).  鈥淐uando se rellena tanto espacio con la nada, con el vac铆o, se apartan informaciones pertinentes que los ciudadanos deber铆an poseer para ejercer sus derechos democr谩ticos鈥. Si Hannah Arendt hablaba de la banalidad del mal, aqu铆 podemos decir que la banalidad es el mal. No es un espect谩culo inocente con el que puedo desconectar para poner la mente en blanco y relajarme. No es una pecera. Es una opci贸n, una apuesta personal.

Mediaset ha normalizado la bronca y ha intoxicado todos los programas de debate de la televisi贸n. De su ruidosa f贸rmula han surgido r茅plicas tem谩ticas como El Chiringuito (sobre f煤tbol) o laSexta Noche (dedicado a la pol铆tica) en los cuales muchas veces se deja de lado el tema a tratar para pasar a los ataques personales. Es el triunfo del desprecio y la incivilidad. 鈥淯n ser humano puede conservar la salud de su alma tras la m谩s dura confrontaci贸n a la naturaleza, o tras la guerra, pero es muy dif铆cil que salga indemne tras haber conocido el desprecio鈥, escrib铆a V铆ctor G贸mez Pin en su Reducci贸n y combate del animal humano (Ariel, 2014).

Y este desprecio no se queda ah铆, encerrado en la tele, sino que se filtra a la sociedad porque esa es su naturaleza. Espect谩culo y sociedad han convergido, como auguraba Guy Debord, y resultan ya indistinguibles. 鈥淟a influencia espectacular jam谩s hab铆a marcado hasta tal extremo la casi totalidad de las conductas y de los objetos que se producen socialmente鈥, afirma en sus Comentarios sobre la sociedad del espect谩culo (Anagrama, 2006). 鈥淓l espect谩culo se ha entremezclado con toda realidad, por efecto de irradiaci贸n鈥.

En una televisi贸n en la que todo vale, se van soltando tambi茅n peque帽as dosis de ideolog铆a, poco a poco, como una gota torturadora que va perforando el cr谩neo lentamente. Mediaset ha difundido, por ejemplo, la normalizaci贸n de los vientres de alquiler, un tema recurrente en su parrilla a trav茅s de personajes como Tamara Gorro, Kiko Hern谩ndez o Torito, con los que se busca moldear a la opini贸n p煤blica en un tema aberrante: la animalizaci贸n de la mujer, la instauraci贸n general y aceptada socialmente de un negocio ganadero producido con mujeres.

As铆 se trabaja a la audiencia, que es lo mismo que decir al votante: poco a poco y a lo largo de a帽os. Y el esfuerzo que cuesta desmontar todo ese artefacto y el poco tiempo que se le concede a quien est谩 dispuesto a hacerlo convierten la herc煤lea tarea en algo casi imposible. En este caso concreto, adem谩s, se utiliza la m谩s artera de las estrategias de los programas de debate: confrontar en igualdad de condiciones a quien promociona una pr谩ctica abominable y a quien la combate. El retorcido procedimiento se podr铆a resumir, en sentido figurado, con consignas absurdamente plurales: 鈥渘i machismo ni feminismo: igualdad鈥, 鈥渘i violadores ni violadas: igualdad鈥 o 鈥渘i nazis ni jud铆os: igualdad鈥. Un dislate.

Se normaliza el desprecio y el machismo lo mismo que se normaliza abiertamente el franquismo. Uno de los colaboradores habituales de S谩lvame, Antonio Montero, que no ha ocultado nunca sus simpat铆as pol铆ticas, lleg贸 a decir en antena que 鈥deber铆amos darle las gracias a Franco por la Transici贸n鈥. Ha defendido el r茅gimen anterior a 1978 muchas veces y en una de sus intervenciones m谩s recientes, a ra铆z de una pol茅mica amorosa surgida alrededor del periodista Alfonso Merlos, Jorge Javier V谩zquez intent贸 pararle los pies: 鈥淣o puedes decir eso, Antonio. Estoy hasta las narices de que col茅is los discursos de Vox aqu铆. No lo voy a permitir. A tomar por culo鈥. Pero ya era tarde. No se puede parar lo que se fomenta sin reparos durante tantos a帽os.

V谩zquez disfrut贸 esos d铆as de una lluvia de elogios en los foros progresistas. Su apostilla a la reprimenda a Montero, 鈥渆ste es un programa de rojos y maricones, y el que no lo quiera ver, que no lo vea鈥, fue muy aplaudida, dando a entender que existe un nexo entre las dos cosas. Ernst R枚hm, Pim Fortuyn o Milo Yiannopoulos demuestran que entre ser gay y ser de izquierdas existe la misma conexi贸n que entre el tocino y la velocidad. De hecho, el partido ultra de Marine Le Pen, Rassemblement National, es la opci贸n de voto preferente entre los gays franceses. Pero da igual. En el caso de S谩lvame, lo que importa no son los matices sino el ruido. Y el ruido all铆 es ensordecedor.

Un fil贸sofo tan poco sospechoso de marxista como Karl Popper andaba los 煤ltimos a帽os de su vida aterrorizado por el poder sin regulaci贸n y el cariz b谩rbaro que estaba tomando la televisi贸n (ojo, muri贸 en 1994, cuando la apoteosis berlusconiana apenas estaba empezando). 鈥淟a civilizaci贸n es la lucha contra la violencia鈥, dec铆a en una entrevista en la RAI. 鈥淓s progreso civil, es lucha contra la violencia en nombre de la paz entre las naciones, dentro de las naciones y, antes que nada, dentro de nuestra casa. La televisi贸n constituye una amenaza para todo eso鈥. Seg煤n Ramon Alcoberro, 鈥渓o que en opini贸n de Popper est谩 sucediendo en el mundo es que la televisi贸n sin control y regida por la pura 鈥榣ucha por la audiencia鈥 se convierte en una herramienta al servicio del totalitarismo鈥.

La audiencia vendr铆a a ser la 鈥渂estia grande y fuerte鈥 de la que hablaba Plat贸n en La Rep煤blica:

鈥淓s como si alguien, puesto a criar una bestia grande y fuerte, conociera sus impulsos y deseos, c贸mo deber铆a acerc谩rsele y c贸mo deber铆a tocarla, cu谩ndo y por qu茅 se vuelve m谩s feroz y m谩s mansa, qu茅 sonidos acostumbra a emitir en ocasiones, y qu茅 sonidos emitidos por otro, a su vez, la tornan mansa o salvaje (鈥) y aplicara los t茅rminos de bueno o malo, justo o injusto, a las opiniones del gran animal, denominando buenas a las cosas que a 茅ste regocijan y malas a las que le molestan鈥.

Y la desinformaci贸n

Siendo da帽inos todos los anteriores tipos de televisi贸n, el mayor peligro para la democracia es la televisi贸n de la desinformaci贸n. Lo es por su camuflaje, por su disfraz de periodismo serio, independiente y plural. Aunque la apariencia de pluralidad no es algo que se pueda alargar demasiado en el tiempo, como ha quedado demostrado durante la actual crisis del coronavirus.

Como pon铆a Aaron Sorkin en boca del protagonista de The Newsroom, 鈥渟i a sabiendas dejas que alguien mienta en tu programa, quiz谩 no seas un camello, pero sin duda eres la persona que lleva al camello en el coche鈥. Y eso es lo que ocurre cuando llevas a la mesa de tu tertulia pol铆tica a personajes como Javier Negre o Eduardo Inda, el primero condenado por inventarse una entrevista con una mujer maltratada y el segundo actualmente investigado por acosar a los ni帽os de Irene Montero y Pablo Iglesias. A pesar de su largo historial de presuntas irregularidades profesionales, ambos siguen acudiendo sin problema a los plat贸s de El programa de Ana Rosa y de Ya es mediod铆a. Inda, adem谩s, est谩 pluriempleado y aparece regularmente en la tertulia de laSexta Noche, de Atresmedia.

Su descr茅dito profesional les incumbe solo a ellos. Ese es el camino que han elegido. El problema empieza cuando las cadenas generalistas de 谩mbito nacional, en principio no vinculadas al frikismo ultra, les abren sus puertas y les ofrecen una plataforma a unos argumentos que se mueven entre la tergiversaci贸n, la demagogia o, directamente, la mentira.

El caso de Ana Rosa Quintana es paradigm谩tico por su manga ancha con la extrema derecha y por tener a sus espaldas una larga trayectoria profesional jalonada de ejemplos de mala praxis. Acusada de plagio (Planeta tuvo que retirar de las librer铆as su novela Sabor a hiel), tambi茅n es experta en ofrecer a sus televidentes informaciones no contrastadas. El pasado abril, en uno de los momentos m谩s dif铆ciles de la pandemia, la 鈥渞eina de las ma帽anas鈥 entrevist贸 a un empresario, Francesc Maristany, que criticaba al Gobierno porque no le compraba sus test de coronavirus cuando m谩s falta hac铆an. Conseguirlos en el mercado internacional era una tarea muy ardua pero ah铆 estaba 茅l, dispuesto a salvar vidas, y el Gobierno lo ignoraba.

Santiago Abascal comparti贸 un fragmento de esta entrevista en su cuenta de Twitter con las siguientes palabras: 鈥淨uiero felicitar a Ana Rosa por esta entrevista, un oasis en el desierto acr铆tico de la gran mayor铆a de medios, sometidos al Gobierno, y empe帽ados en ocultar o blanquear la tragedia鈥. Luego se supo que Maristany ni fabricaba ni distribu铆a estos tests sino que dirig铆a una empresa de ropa y electrodom茅sticos. Pero su bulo ya hab铆a salido por televisi贸n (en la cadena m谩s vista de Espa帽a) y hab铆a recorrido las redes ayudando a fraguar un concepto que se gritar铆a con furia en las posteriores caceroladas y manifestaciones: 鈥淕obierno, asesino. Gobierno, dimisi贸n鈥.

TELEVISI脫N
Una intervenci贸n de Santiago Abascal en el programa de televisi贸n de Ana Rosa Quintana. CAPTURA DE PANTALLA

Otra de sus informaciones m谩s pol茅micas de los 煤ltimos d铆as fue la que narraba el asesinato de un hombre de etnia gitana en Rociana del Condado (Huelva). Esta persona hab铆a sido vista en los alrededores de un campo de habas y fue supuestamente disparado por el due帽o de la finca, que despu茅s se entreg贸 a la Guardia Civil alegando que cre铆a que le iba a robar. La reconstrucci贸n de los hechos emitida en El programa de AR abundaba en testimonios que aplaud铆an el crimen y disculpaban al presunto asesino. La propia presentadora afirm贸 que el homicidio pod铆a entenderse como 鈥渓eg铆tima defensa鈥.

Varias asociaciones protestaron se帽alando que la informaci贸n y los posteriores comentarios de Quintana pod铆an fomentar los delitos de odio contra la comunidad gitana. Al d铆a siguiente pidi贸 disculpas. Cuando difundi贸 el bulo de los tests tambi茅n se disculp贸. No tiene problemas con eso. Pero las disculpas no consiguen borrar totalmente el rastro de un mal trabajo period铆stico. Y hablamos solo de lo que son errores objetivos, sin entrar a valorar sus amables y repetidas entrevistas a Abascal e Isabel D铆az Ayuso.

La televisi贸n de la desinformaci贸n destaca por dar prioridad a la opini贸n frente a la informaci贸n. Est谩 llena de tertulias, un formato especialmente exitoso, y en ellas, por supuesto, se guarda el m铆nimo de pluralidad exigible para no caer en la total desverg眉enza. En los 煤ltimos tiempos ha sido singularmente llamativo el fen贸meno de las puertas giratorias para los expol铆ticos, en su inmensa mayor铆a de derechas (o revelados, por fin, como tales, como es el caso de Jos茅 Luis Corcuera o Joaqu铆n Leguina): Juan Carlos Girauta, Cristina Cifuentes, Celia Villalobos, Manuel Cobo, Jos茅 Manuel Garc铆a Margallo鈥 Si el periodismo se guiara por la m谩xima de Izzy Stone (鈥淭odos los gobiernos mienten鈥), se invitar铆a a los pol铆ticos a los plat贸s para responder a preguntas, no para cederles un p煤lpito desde el que seguir haciendo pol铆tica activa lejos de sus esca帽os. Es evidente que tambi茅n se hacen entrevistas para rehabilitar a un pol铆tico, no hay m谩s que ver las atenciones que Isabel D铆az Ayuso ha recibido en El programa de AR, pero al menos es el formato correcto y una forma de guardar las apariencias.

Obviamente, tambi茅n con la informaci贸n se desinforma, no solo con la opini贸n. Informativos Telecinco, el programa que dirige Pedro Piqueras (no es el 煤nico caso pero s铆 el m谩s evidente por ser, adem谩s, el telediario m谩s visto de Espa帽a con mucha diferencia), est谩 lleno de sucesos, la secci贸n favorita del periodismo sensacionalista. Para este apartado tambi茅n ten铆a Bourdieu una tesis pertinente. Dec铆a el sabio franc茅s en un juego de palabras intraducible: 鈥Le fait-divers fait diversion鈥 (鈥楲os sucesos divierten鈥). Divierten, atraen a la audiencia y conforman una imagen del mundo.

Hay una vieja m谩xima de la prensa amarilla anglosajona con la que suelen explicar c贸mo eligen sus temas y qu茅 extensi贸n le dan: 鈥淭etas, perros, ni帽os y un miembro de la familia Kennedy鈥. La diferente composici贸n y combinaci贸n de estos ingredientes puede dar lugar a un texto breve o a un especial de varias p谩ginas. Espa帽a tambi茅n ha consumido este tipo de productos, pero entre lo picante y lo sangriento, siempre tuvo debilidad por lo segundo. Podr铆a decirse que el peri贸dico El Caso desapareci贸 por verse incapaz de competir en el terreno de la cr贸nica negra con la televisi贸n.

鈥淟a sangre y el sexo, el drama y el crimen siempre han vendido bien. Y ha sido el reinado de las audiencias el que los ha devuelto a las portadas de los peri贸dicos, a la apertura de los telediarios, cuando hasta hace poco estos temas, a causa de una preocupaci贸n por la respetabilidad impuesta por el modelo de prensa seria, hab铆an sido sido apartados o relegados鈥, explicaba Bourdieu. La bestia grande y fuerte, otra vez.

Ahora bien, es importante aclarar que eso que ocupa tant铆simo tiempo en los informativos de Piqueras no es el mundo. 鈥淟a elevaci贸n de los sucesos a noticias de primer rango los transforma en realidad social鈥, explicaba el soci贸logo Laurent Mucchielli. 鈥淎s铆, los sucesos no solo dan pie a un discurso sobre una violencia que se ha hecho insoportable, sino tambi茅n sobre que la violencia aumenta, que se fortalece鈥 Lo que, sin embargo, es tan falso como decir que los aviones son hoy m谩s peligrosos y se estrellan m谩s鈥 solo porque hay muchas noticias de accidentes en la televisi贸n.

El grado m谩s perverso en el tratamiento de la informaci贸n de sucesos se alcanza cuando las mismas im谩genes violentas se repiten en bucle, una y otra vez, para conseguir un efecto de saturaci贸n. Y para ello, en el caso espa帽ol, se ha elegido un lugar predilecto: Barcelona. A fuerza de repetir d铆a tras d铆a las mismas im谩genes (una pelea a machetazos, el robo del reloj a un turista; los ejemplos son reales y ocuparon todos los tramos informativos a lo largo de varios d铆as) podr铆a llegar a creerse que Barcelona es una ciudad sin ley en la que es mejor no poner un pie. Y esto, adem谩s de ser mentira, es tambi茅n una forma pol铆tica de 鈥渃onfigurar el mundo, nuestro mundo鈥, como dec铆a Lolo Rico.

Los magacines matinales usan este recurso de las im谩genes en bucle hasta la n谩usea. La pantalla se divide en dos, en una mitad est谩 el conductor o conductora del programa haciendo una conexi贸n con el enviado especial y en la otra mitad se repiten im谩genes del suceso. Una y otra vez, una y otra vez, durante minutos y m谩s minutos de preciosa televisi贸n. Al cabo de varios d铆as es posible que pienses que el mundo es un lugar horrible y que hace falta que llegue alguien con mano dura que pare todo esto.

Pero para convertirte en un verdadero fascista* todav铆a hay que dar un paso m谩s. Cuando te den a elegir entre dos informaciones, una veraz y otra a todas luces falsa, debes elegir voluntariamente la segunda. Has de tomar partido por la mentira, sabiendo que es mentira, y hacerlo sin que eso te importe ni te impida compartirla. Parece algo irracional pero funcion贸 en la campa帽a del Brexit en el Reino Unido, funcion贸 con Trump en EEUU y funcion贸 con Bolsonaro en Brasil. Tambi茅n puedes intoxicarte voluntariamente con determinados personajes que encontrar谩s en la red, pero tambi茅n en la televisi贸n. No tiene p茅rdida.

芦Fascista禄, seg煤n la RAE: 1. Perteneciente o relativo al fascismo. 2. Partidario del fascismo. 3. Excesivamente autoritario.

Fe de errores: Inicialmente se dec铆a Sussana Griso en lugar de Ana Rosa Quintana.

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Fuente: Attac.es