April 20, 2021
De parte de SAS Madrid
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Una investigaci├│n del Corporate Europe Observatory con nuevos documentos revela la estrategia de los representantes de la industria farmac├ęutica (EFPIA/IFPMA) en relaci├│n a la idea de India y Sur├ífrica de renunciar a las patentes en la OMC para tratamientos contra la COVID-19: “Representa una medida extrema para un problema no identificado”.

Pa├şses como India y Sur├ífrica est├ín pidiendo que se renuncie a las patentes en la Organizaci├│n Mundial del Comercio para vacunas y tratamientos contra la COVID-19. Un grupo de 170 premios Nobel y exgobernantes han pedido a Joe Biden que apoye eliminar las patentes de la vacuna contra la COVID-19. Mientras Estados Unidos, Reino Unido y la UE van cogiendo velocidad de crucero con la vacunaci├│n, sobre todo los dos primeros, el resto del mundo no sabe cu├índo tendr├í vacunas. Y en diciembre pasado, en plena segunda ola del virus y cuando las vacunas estaban a punto de ser autorizadas por la Uni├│n Europea, el lobby de las grandes farmac├ęuticas presionaba en Bruselas contra la idea de relajar las normas sobre propiedad intelectual que podr├şan facilitar la fabricaci├│n de vacunas en los pa├şses de rentas bajas y medias, seg├║n revela un informe del Corporate Europe Observatory tras una investigaci├│n con documentaci├│n de las reuniones.

“Los argumentos utilizados por los grupos de presi├│n de las grandes farmac├ęuticas en las reuniones con la Comisi├│n Europea para defender los derechos monopol├şsticos de propiedad intelectual sobre las vacunas son demostrablemente falsos”, afirma el Corporate Europe Observatory (CEO). “Todo est├í en buenas manos, la industria se asegurar├í de que las vacunas lleguen a todos en todo el mundo, no hay necesidad de medidas extraordinarias. Cr├ęanos’. Parafraseando, este es el mensaje central que las compa├▒├şas farmac├ęuticas utilizaron en las reuniones con la Comisi├│n Europea a principios de diciembre de 2020 al oponerse al intercambio de tecnolog├şa a trav├ęs de la relajaci├│n de los derechos de propiedad intelectual para luchar contra la pandemia”, explica el CEO, que revela estos documentos de las grandes farmac├ęuticas conseguidos a trav├ęs de solicitudes de libertad de informaci├│n (FOI), en un momento de escasez de vacunas a escala mundial.

Fuentes relacionadas con la industria farmac├ęutica sostienen: “En estos momentos es m├ís r├ípido que se fabriquen las vacunas existentes en otras f├íbricas que se libere la patente, porque los procesos de aprobaci├│n de gen├ęricos, al menos en Europa, son como los de los originales, con lo que se tardar├şan meses hasta que una f├íbrica pueda ponerse a fabricar gen├ęricos”.

Los derechos de propiedad intelectual, incluidas las patentes, sobre las vacunas y los medicamentos contra la COVID-19 han sido un campo de batalla clave en todo el mundo desde el comienzo de la pandemia. “Esta vacuna ser├í nuestro bien com├║n universal”, afirm├│ la presidenta de la Comisi├│n, Ursula von der Leyen, en abril de 2020.

“Sin embargo, tal y como est├ín las cosas, vemos una estrecha alineaci├│n entre las posiciones de la Comisi├│n Europea y del grupo de presi├│n de las grandes farmac├ęuticas”, explica el informe CEO: “La pelea por los derechos de propiedad intelectual se est├í intensificando. En octubre de 2020, los gobiernos de India y Sur├ífrica presentaron una propuesta en la Organizaci├│n Mundial del Comercio (OMC) para renunciar a los derechos de propiedad intelectual sobre vacunas y medicamentos para permitir que los pa├şses produzcan m├ís por s├ş mismos, lo que tambi├ęn aumentar├şa la producci├│n en general ante la terrible escasez de vacunas y el ritmo actual de la pandemia. Pero Bruselas ha rechazado la idea desde el principio”.

Hace escasos d├şas, m├ís de 170 Premios Nobel y exmandatarios han pedido al presidente de EEUU, Joe Biden, que apoye eliminar las patentes de la vacuna contra la COVID-19 a trav├ęs de una carta abierta: “Salvar├í vidas y nos har├í avanzar hacia la inmunidad colectiva mundial”. Entre los firmantes se encuentran el expresidente del Gobierno Jos├ę Luis Rodr├şguez Zapatero; el exmandatario de Francia Fran├žois Hollande; la exprimera ministra de Nueva Zelanda Helen Clark; el exprimer ministro brit├ínico Gordon Brown y los Premios Nobel Joseph Stiglitz, Elizabeth H. Blackburn y Muhammad Yunus.

En este sentido, la investigaci├│n de Corporate Europe Observatory muestra las maniobras del gran lobby farmac├ęutico EFPIA (Federaci├│n Europea de Industrias y Asociaciones Farmac├ęuticas) para presionar a la Comisi├│n Europea. EFPIA es el principal grupo de presi├│n de las grandes farmac├ęuticas en Europa, con un gasto en lobby de hasta 5,5 millones en 2020 con la participaci├│n de 25 lobistas (4,6 millones en 2019) y ha dejado clara su oposici├│n a “cualquier flexibilizaci├│n de los derechos de propiedad intelectual”.

Los documentos muestran que varios departamentos de la Comisi├│n Europeas se han mantenido en estrecho contacto con la EFPIA desde el estallido de la pandemia. Incluidas conversaciones sobre suministros, sobre todo en los primeros d├şas, y sobre asuntos m├ís pol├şticos, entre ellos los derechos de propiedad intelectual. En medio de la pandemia, la EFPIA se ha reunido a menudo con funcionarios de la UE para discutir c├│mo garantizar normas m├ís estrictas sobre derechos de propiedad intelectual en acuerdos comerciales bilaterales (con pa├şses como Australia, Nueva Zelanda, Canad├í, Indonesia, Chile).

Y, m├ís recientemente, explica el informe, “la EFPIA ha presionado para que la UE rechace la propuesta que se debate actualmente en la OMC. La reuni├│n clave tuvo lugar el 9 de diciembre de 2020 entre la EFPIA y la direcci├│n general de Comercio de la Comisi├│n Europea, responsable de las negociaciones de la OMC. Los dos grandes lobbys farmac├ęuticos llegaron con el mensaje de que la estrategia global apuntaba en la direcci├│n correcta, en gran parte gracias a las compa├▒├şas farmac├ęuticas. Seg├║n el acta, dos lobbistas de la EFPIA presentaron el panorama de colaboraciones que realizan los desarrolladores de vacunas y los que trabajan en los tratamientos de la COVID-19 para aumentar la capacidad de fabricaci├│n y el suministro general de vacunas y tratamientos”.

En ese momento, las tres vacunas principales (Pfizer-BioNTech, AstraZeneca y Moderna) se encontraban en las etapas finales de aprobaci├│n.

La EFPIA distribuy├│ un documento en el que se describe la posici├│n del lobby farmac├ęutico, escrito por la asociaci├│n mundial de los sectores farmac├ęuticos, la Federaci├│n Internacional de Asociaciones y Fabricantes de Productos Farmac├ęuticos (IFPMA), que muestra un alto nivel de unidad entre las grandes farmac├ęuticas. En cuanto a la propuesta de India y Sur├ífrica de renunciar a las patentes para tratamientos y vacunas contra la COVID-19 en la OMC, la posici├│n de EFPIA/IFPMA es elocuente: “Representa una medida extrema para un problema no identificado”.

A d├şa de hoy, solo unos pocos pa├şses en todo el mundo est├ín cerca de una aplicaci├│n sustancial de vacunas (Reino Unido, EE UU e Israel); el n├║mero de muertes diarias en el mundo supera a cualquier momento previo a diciembre de 2020, y lo mismo ocurre con el n├║mero de casos activos y nuevos infectados. Al tiempo, nuevas variantes est├ín ganando terreno en varios pa├şses. Y, a escala mundial, una parte significativa de la humanidad no tiene perspectivas de recibir una vacuna a corto plazo.

Seg├║n un an├ílisis escrito en enero de 2021 por The Economist Intelligence Unit, 85 pa├şses no ver├ín un despliegue sustancial de vacunas hasta 2023, y en los meses posteriores a esa evaluaci├│n las cosas no han mejorado. En el momento de redactar el informe del CEO (10 de abril de 2021), solo 3 de los 54 pa├şses africanos han podido vacunar al 1% de los ciudadanos. De hecho, la OMS ha descrito la situaci├│n actual como un “fracaso moral catastr├│fico”.

Mientras tanto, la escasez ha desencadenado restricciones a la exportaci├│n en la UE, EE UU, India y otros pa├şses, y las empresas farmac├ęuticas se encuentran bajo una inmensa presi├│n para cumplir sus compromisos, que en muchos casos no pueden hacer.

A pesar de esta situaci├│n, en la reuni├│n de diciembre de 2020, la EFPIA enumer├│ un gran n├║mero de empresas involucradas en la investigaci├│n y desarrollo sobre “1.100 tratamientos y vacunas potenciales”, y argument├│: “La industria tiene la capacidad para hacer frente a la pandemia”. Los ├║nicos obst├ículos para una r├ípida implementaci├│n de la vacuna a nivel mundial eran la “preparaci├│n del pa├şs”, las “aprobaciones reglamentarias oportunas” y el “escrutinio de la cadena de suministro”.

“Y nadie parece cuestionar que la capacidad de fabricaci├│n es el problema principal. Hoy de esto trata el debate sobre las vacunas, de c├│mo aumentar la producci├│n en una situaci├│n de escasez”, dice el informe: “Eso plantea la pregunta de c├│mo encontrar capacidad de fabricaci├│n adicional, dado que las empresas farmac├ęuticas no han cumplido con las expectativas y los contratos hasta ahora”.

Seg├║n los an├ílisis, la industria farmac├ęutica de India puede producir hasta 2.400 millones de dosis al a├▒o. Pero, por el momento, solo una f├íbrica, el Serum Institute of India, ha cerrado un acuerdo para producir una de las vacunas clave (AstraZeneca) y est├í previsto que produzca solo 1.000 millones de vacunas este a├▒o.

Desde la Coalici├│n para las Iniciativas de Preparaci├│n para Epidemias (CEPI), una de sus expertas, Nicole Lurie, declar├│ recientemente en un seminario web organizado por la Universidad de Columbia: “Todav├şa hay un exceso de capacidad. El desaf├şo es que en este momento las empresas que han establecido vacunas son realmente reacias a formar asociaciones, particularmente con algunos fabricantes de pa├şses en desarrollo”.

“Si, como afirman las grandes farmac├ęuticas, los derechos de propiedad intelectual no son una barrera para el acceso a las vacunas, ┬┐por qu├ę sigue siendo tan limitado? ┬┐Por qu├ę no se est├í poniendo a trabajar a docenas de productores locales para suministrar vacunas al mundo?”, se pregunta el CEO.

En octubre pasado, Moderna anunci├│ que “mientras la pandemia contin├║e, no aplicar├í” sus “patentes relacionadas con el covid-19 contra aquellos que fabriquen vacunas destinadas a combatir la pandemia”.

No obstante, como publicaba el New York Times, hay disputa con las patentes de Moderna, ya que la patente de la investigaci├│n que forma la base de su vacuna pertenece al Gobierno de EEUU.

Seg├║n el documento de la EFPIA de diciembre de 2020, “los desarrolladores de las vacunas aprobadas pueden participar en acuerdos de fabricaci├│n, que pueden incluir transferencia de tecnolog├şa, proceso con tenedores de licencia o fabricantes contratados cuidadosamente seleccionados”.

Es cierto que ninguna regla sobre los derechos de propiedad intelectual impide que los desarrolladores de vacunas negocien licencias con otros productores o acuerden un “contrato de fabricaci├│n”. Pero las normas sobre los derechos de propiedad intelectual generan “que rara vez tengan inter├ęs en hacerlo. Los derechos conferidos a los monopolios de las vacunas les han permitido dar la espalda a los intentos internacionales de compartir tecnolog├şa, con un bloque unificado de grandes agrupaciones farmac├ęuticas que rechazan el COVID Technology Access Pool, la iniciativa C-TAP creada bajo los auspicios de la OMS para asegurar el acceso para todos. Como consecuencia, ese grupo de tecnolog├şa compartida permanece vac├şo, dejando, por ejemplo, a productores de gen├ęricos sin medios para fabricar”, afirma el Corporate Europe Observatory: “Dejar los derechos de las vacunas a unas pocas empresas significa dejarles el poder de decidir si permitir la producci├│n en las econom├şas emergentes o no. Y los propietarios de vacunas han mostrado muy poco inter├ęs en expandir la producci├│n a trav├ęs de licencias o fabricaci├│n por contrato. Por ejemplo, Pfizer-BioNTech no ha suscrito ning├║n acuerdo de este tipo fuera de Europa, Israel y EEUU. La ├║nica empresa que ha hecho acuerdos con cinco empresas en el sur para producir vacunas es AstraZeneca debido a la presi├│n de sus socios de la Universidad de Oxford, con acuerdos en Indonesia, India, Jap├│n, Australia, M├ęxico, India y otros lugares”.

AstraZeneca, adem├ís, precisamente por este v├şnculo universitario, vende su vacuna pr├ícticamente a precio de coste, casi diez veces m├ís barata que Pfizer, por ejemplo. Los problemas de AstraZeneca, no obstante, vienen por sus problemas para entregar las vacunas acordadas y por sus efectos secundarios con casos de trombos, algo que tambi├ęn se est├í investigando con la de Janssen, cuya distribuci├│n est├í parada en EEUU y la UE.

Los t├ęrminos de todos estos acuerdos siguen siendo secretos, pero la mayor├şa de ellos se refieren a cantidades relativamente peque├▒as, con algunas excepciones notables. Sin el Serum Institute of India, los pa├şses de bajos ingresos se encontrar├şan en serios problemas.

Este fin de semana, la RAI public├│ los contratos de la UE con Moderna y Pfizer.

“Hay una cuesti├│n financiera en juego, pero COVAX ha recorrido un largo camino con fondos de gobiernos y fondos de caridad con v├şnculos corporativos, entre ellos la Fundaci├│n Bill y Melinda Gates”, explica el informe: “El verdadero problema es el suministro. Por el momento, COVAX tiene un acuerdo con Pfizer para la entrega de solo 1,2 millones de dosis a trav├ęs del programa, mientras que AstraZeneca ha firmado un acuerdo sobre 340 millones de dosis. A corto plazo, el destino de COVAX depende de AstraZeneca. Se supone que el suministro de AstraZeneca para COVAX proviene de una sola f├íbrica, el Serum Institute of India. Seg├║n el SII, cuentan con una capacidad de 1.000 millones de dosis, pero hasta ahora el contrato con AstraZeneca ha desatado una pelea de perros por los productos, con el Reino Unido reclamando 10 millones de dosis, la UE pidiendo otros 10 millones y finalmente el Gobierno indio interviniendo y deteniendo todas las exportaciones hasta junio de 2021 para asegurar el suministro del SII a la propia India”.

Estos problemas de COVAX contrasta con la tesis del lobby farmac├ęutico de que “COVAX es la ├║nica v├şa viable”.

Los derechos de propiedad intelectual no han sido una “barrera para la colaboraci├│n” entre el sector p├║blico y las empresas privadas, afirma el documento de la EFPIA, “han sido una fuerza habilitadora” y garantizan que “la pr├│xima generaci├│n de inventores e inversores siga participando”.

“Esto es indudablemente cierto”, dice el CEO: “Sin duda, es un rentable para un inversor que las instituciones p├║blicas y los gobiernos dejen a unas pocas empresas con los derechos exclusivos de recetas de vacunas vitales para todo el mundo. Pero, adem├ís de la pregunta de si es el camino correcto a seguir dadas las circunstancias, existe otra pregunta sobre cu├índo una empresa puede leg├ştimamente reclamar tal propiedad”.

En el informe tambi├ęn se recuerda “el apoyo financiero masivo de instituciones p├║blicas para la investigaci├│n de vacunas”, y apunta: “Estamos siendo testigos de una estafa importante. Una evaluaci├│n inicial de la financiaci├│n p├║blica del desarrollo de vacunas muestra que las seis vacunas m├ís destacadas han recibido una media de alrededor de 1.500 millones de euros de fondos p├║blicos en apoyo. ┬┐Qu├ę proporci├│n de los costes de investigaci├│n cubre esto? Esa pregunta no tiene respuesta para todas las vacunas, debido a la falta de transparencia tanto de las empresas como de los poderes p├║blicos”.

El CEO recoge el informe anual de uno de los actores, BioNTech en Alemania: “Esa empresa, junto con su empresa socia Pfizer, ha recibido alrededor de 2.000 millones de euros en apoyo p├║blico, de los cuales 370 millones de euros provienen del gobierno alem├ín y cerca de 2.000 millones de d├│lares del Gobierno de los Estados Unidos. Seg├║n su informe anual de 2020, los costes de investigaci├│n y desarrollo ascendieron a 645 millones de euros, un aumento de unos 420 millones de euros en comparaci├│n con el a├▒o anterior, debido principalmente a los gastos para el desarrollo de la vacuna Pfizer-BioNTech, un poco m├ís que la cantidad recibida del gobierno alem├ín. Dado que los costes se repartieron a partes iguales entre las dos empresas, una estimaci├│n aproximada del coste del desarrollo de la vacuna lo sit├║a ligeramente por debajo de los 1.000 millones de euros, o la mitad de la financiaci├│n p├║blica de una estimaci├│n de Medicins Sans Fronti├ęres”.

Las proyecciones son que Pfizer-BioNTech espera recibir una avalancha de dinero este a├▒o. “Seg├║n una estimaci├│n conservadora, los ingresos de 15.000 millones de d├│lares de las ventas de la vacuna por parte de Pfizer este a├▒o lo convertir├ín en el segundo f├írmaco que m├ís ingresos genera en cualquier momento y en cualquier lugar, seg├║n informes de la industria, con un beneficio estimado de 4.000 millones de euros (s├│lo superado por un f├írmaco contra la artritis). Otros analistas alcanzan una cifra mucho m├ís alta al tomar en cuenta una decisi├│n reciente de aumentar la producci├│n a 2.500 millones de dosis, y un beneficio de 3-5 d├│lares por dosis: entre 7.500 y 12.500 millones de d├│lares beneficios (es decir, 10.500 millones de euros)”, afirma el Corporate Europe Observatory.

En la OMC, a principios de marzo de 2021, el mensaje de la UE fue que se necesita una asociaci├│n m├ís estrat├ęgica con la industria para resolver los problemas de acceso a las vacunas. “La propiedad intelectual es un factor clave para proporcionar un marco que permita esta cooperaci├│n”, dijo el representante de la UE, seg├║n recoge el CEO: “Hay demasiados signos de fracaso en la estrategia de la UE para lograr un despliegue mundial de la vacunaci├│n. En Europa y Estados Unidos, los estados con los bolsillos m├ís llenos, eligieron algunas grandes compa├▒├şas farmac├ęuticas dej├índoles los derechos de monopolio de las vacunas, con miles de millones en la mitad de los pa├şses del mundo con pocas perspectivas de ver un despliegue completo de las vacunas. Este fracaso debe abordarse r├ípidamente, y el primer paso debe ser que los pol├şticos y las instituciones p├║blicas tomen el volante y neutralicen la amenaza de los exorbitantes derechos de propiedad intelectual. Esto incluir├í revertir las promesas hechas a Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, Johnson & Johnson y similares, y revertir los derechos de propiedad intelectual. Por el momento, la exenci├│n propuesta en la OMC por India y Sur├ífrica cuenta con el apoyo de m├ís de 100 pa├şses. Los que bloquean son los gigantes farmac├ęuticos con acuerdos de compra excesivamente generosos, unidos en la EFPIA y respaldados por gobiernos de pa├şses ricos como la UE y EEUU”.

Enlace relacionado ElDiario.es 19/04/2021.




Fuente: Sasmadrid.org