September 4, 2022
De parte de Indymedia Argentina
216 puntos de vista

La esquina de Juncal y Montevideo, a metros de la Plaza Vicente L贸pez de la ciudad de Buenos Aires, es bien conocida. Est谩 poblada por antiguos y tradicionales apellidos del interior, los mismos que se pueden asociar a la vieja oligarqu铆a. Algunos conservan tierras y otros鈥, apenas pueden exhibir la prosapia de su apellido.

Por Juan Guah谩n.

En estas 煤ltimas dos semanas ese lugar fue ganando espacio medi谩tico, pero el jueves primero pas贸 a la historia. Dentro de a帽os o d茅cadas vendr谩n turistas, visitantes extranjeros y nativos -de eso que llaman 鈥渋nterior鈥- y el acompa帽ante les dir谩: 鈥淎qu铆 fue el atentado a Cristina鈥.

Eso ocurri贸 aquel jueves, a las 21.30 horas. La Vicepresidenta ven铆a de dirigir la sesi贸n del Senado, donde se retir贸 a poco de iniciadas las sesiones. No quer铆a darle el gusto a la oposici贸n de criticarla y tenerla con la casi exclusiva defensa de la campanilla. Pero eso no es lo importante. Lo significativo ocurri贸 cuando llegaba a su residencia, en el barrio de La Recoleta.

Algunos centenares de simpatizantes vivaban su nombre, todos la quer铆an saludar. Inesperadamente, la TV recogi贸 una ins贸lita imagen que dej贸, a la vista de todos, la idea de c贸mo la realidad acecha y muestra la endeblez de la vida humana y pueda dar giros imprevistos a la historia. Se vio a un brazo extendido y una mano que empu帽aba un arma, a cent铆metros de la cabeza de Cristina.

Lo que sigui贸 fue la confusi贸n. En medio de la alegr铆a de ese grupo humano que 鈥搈谩s tarde- podr铆a contar 鈥渓a salud茅 a Cristina鈥, se escuch贸 uno, para otros fueron dos, ruidos met谩licos (detalle solo importante para la investigaci贸n policial). Despu茅s se ir铆a dilucidando que era el martillo de un arma que, oprimido el gatillo, golpea sobre el percutor. Pero la ojiva de plomo no sali贸.

M谩s tarde se vio a la pistola Bersa 38 en el piso, con el cargador que daba la impresi贸n que estaba fuera de lugar. 驴Habr谩 sido por eso que el proyectil no se aloj贸 en la rec谩mara? 隆O el 鈥渇an谩tico鈥, 鈥渓oco鈥 o 鈥渟icario鈥 se asust贸 y no corri贸 la corredera? Si eso fue as铆 el arma que portaba hab铆a perdido su funci贸n de disparar. Tambi茅n queda la duda si ese fue un error, los nervios, o si 茅se era justamente era su prop贸sito.

La seguridad de Cristina fall贸 y la Polic铆a Federal tambi茅n

Que su equipo de seguridad, a cargo de una persona de la confianza de Cristina, el comisario inspector retirado de la Polic铆a Federal Diego Carbone, no estuvo a la altura de las circunstancia, no quedan dudas. D铆as atr谩s, como parte de su formaci贸n, hicieron una prueba y todo habr铆a andado a la perfecci贸n, dicen los funcionarios.

En este caso no fueron capaces de prevenir el hecho, ni actuaron con la celeridad necesaria una vez producido. Si bien falta informaci贸n, los hechos indican que fueron los simpatizantes de Cristina quienes s铆 tuvieron un rol protag贸nico. El Jefe de la custodia se desplazaba cerca de Cristina pero los otros integrantes de la misma llegaron corriendo 鈥渁 los postres鈥.

Evidentemente los mat贸 la confianza de la rutina y aquello de 驴qu茅 puede pasar? Eso los dej贸 a varios metros de distancia y sin capacidad de respuesta, quedaron como 鈥渢estigos privilegiados鈥 del hecho y del modo que la Vicepresidenta segu铆a en el mismo escenario pr谩cticamente indefensa si el ataque hubiera incluido otras personas o mecanismos de ataque.

La custodia del lugar estaba en manos de la Polic铆a Federal conducida desde el gobierno nacional, lo que le quita responsabilidad a la Polic铆a de la Ciudad, involucrada en el conflictivo vallado del s谩bado anterior.

Cuando la Polic铆a Federal introduce al atacante dentro de un patrullero, las c谩maras muestran que se sienta junto a la puerta izquierda del veh铆culo, sin polic铆as que lo separen de la puerta y detr谩s del conductor polic铆a, quien queda al alcance de sus brazos libres. Un 鈥渄escuido鈥 que no condice con las circunstancias del momento y no est谩 avalado en los manuales de procedimiento.

Es probable que ninguna de estas anomal铆as cambie lo sustancial del hecho, pero s铆 deja mal parados a la custodia de Cristina, la actuaci贸n de la Polic铆a Federal y al Ministro de Seguridad, An铆bal Fern谩ndez.

Peligrosos antecedentes: echando le帽a al fuego y ocultando la realidad social

Al momento del atentado hab铆an pasado nueve d铆as desde aquel martes 23 de agosto cuando la actual Vicepresidenta hizo su defensa indignada por la impunidad que tienen quienes cometieron hechos semejantes a los que motivaban su persecuci贸n. En eso la ex Presidenta tiene raz贸n.

En aquel extenso mensaje televisivo aport贸 informaci贸n, no considerada por el Fiscal, sobre el modo que operan empresarios y funcionarios del Estado. All铆 incluy贸 鈥搊bviamente- a los macristas, tambi茅n a los propios. Entre ellos a su marido, a quien involucr贸 en negocios que beneficiaron al grupo Clar铆n. Hasta se podr铆a decir que se autoincrimin贸. Pero todo eso 隆qu茅 importa! 鈥淭odo es as铆 en la Argentina鈥, fue la justificaci贸n que sentenci贸.

Le siguieron febriles jornadas. Han pasado 12 agitados d铆as que est谩n influyendo sobre los rumbos pol铆ticos a los que asistiremos en los pr贸ximos meses. Fueron jornadas militantes donde sus adictos la rodearon, en su domicilio ubicado en un 鈥渢erritorio enemigo鈥 -que ella eligi贸-, vitorearon su nombre y adelantaron su deseo que volviera a la Casa Rosada. El atentado del jueves pasado tuvo a esas movilizaciones como su eje principal.

De ese modo Cristina consigui贸 aunar tres objetivos inmediatos: Defenderse, atacando; alinear al peronismo y la mayor parte de sus aliados detr谩s de su suerte y poner un manto sobre la realidad social y el 鈥渁juste鈥 en marcha.

El s谩bado 27 la cuesti贸n hab铆a dado otra vuelta de tuerca. El gobierno de la Ciudad Aut贸noma 鈥揅ABA- orden贸 impedir que los cristinistas se acercaran. Para ello cometi贸 diversas tropel铆as que, adem谩s de afectar la libre circulaci贸n de personas, provocaron un esc谩ndalo a煤n mayor al que pretend铆an resolver.

Se pudieron escuchar 贸rdenes policiales de prestar una 鈥渁tenci贸n especial鈥 a funcionarios sin fueros (diputados) o dejar 鈥渙lvidado鈥 un contenedor cargado de piedras al alcance de quienes acercaban su solidaridad con 鈥渓a se帽ora鈥, sin olvidarse de desplazar en una ambulancia 鈥揳 la vista de los movilizados- a personal policial.

Pero fue este 煤ltimo viernes a la noche que se produjo el hecho m谩s significativo, desde que estos sucesos se desataron. Lo temido se produjo y conmovi贸 a la sociedad. Cientos de miles de argentinos marcharon para solidarizarse con lo acontecido a Cristina y 鈥渄efender esta democracia鈥. De aqu铆 en m谩s esos sucesos formar铆an un aspecto principal铆simo en los rumbos a seguir en el aparato pol铆tico y la conducci贸n del pa铆s.

Pero Cristina est谩 consiguiendo y en exceso los objetivos planteados.

De todas maneras hay otra mirada. Transcurre el tiempo y las demandas de los millones de desamparados, que padecen los objetivos de oficialismo y oposici贸n, no forman parte de la agenda del gobierno. Para tranquilidad de los oficialistas y del poder econ贸mico esas demandas han sido opacadas. Por lo cual pueden los primeros seguir con el 鈥渁juste鈥 y los segundos observar c贸mo el gobierno peronista aplica un Plan que a ellos les resultar铆a muy dif铆cil sostener.

Dicho manto oculta el drama de los millones que son los que padecen las pol铆ticas aplicadas en estos a帽os  鈥搃ncluido el actual 鈥渁juste鈥- de todo lo cual no habla, como si fuera algo distante o ajeno, aunque la Vicepresidenta lo maneje tras las sombras a trav茅s de sus adl谩teres de agrupaci贸n kirchnerista La C谩mpora.

Los efectos de lo acontecido

Da la impresi贸n que lo ocurrido en estos d铆as mostr贸 los puntos m谩s altos de esta 鈥済rieta鈥, hasta transformarla en un aut茅ntico 鈥渁bismo鈥. Ante los sucesos conocidos, Cristina y -con ella- el gobierno se proclamaron adalides de la 鈥渄efensa de la democracia鈥. Con esa consigna ocuparon el centro del escenario promoviendo la multitudinaria movilizaci贸n del d铆a viernes. De ese modo el cristinismo marc贸 su victoria, pero tambi茅n los l铆mites de la misma.

El atentado del jueves coloc贸 a Cristina en una 贸ptima situaci贸n para su primer objetivo: 鈥渄efenderse atacando鈥. Es dif铆cil separar el reciente atentado del imperante odio gorila. El mismo no es producto del avance de sus ideas, sino del fracaso de las mismas, lo que abre las posibilidades de respuestas extremas. Ahora es la oposici贸n la que est谩 metida en una encerrona.

El segundo objetivo de Cristina, un disciplinamiento pol铆tico de las distintas expresiones del peronismo y sus aliados detr谩s de su suerte es importante e imprevisto.

Todo aquello que parec铆a imposible fue evolucionando a su favor en la medida que fue creciendo el nivel de agresi贸n de las pol铆ticas y decisiones procesales de sectores afines al macrismo.

Estos dos 茅xitos colocan a Cristina en una buena posici贸n con vistas a los pr贸ximos procesos electorales. Las perspectivas que ten铆a la oposici贸n de un triunfo casi asegurado, est谩n zozobrando. A sus internas se les debe agregar el impacto que seguramente tendr谩 el atentado que sufri贸 la ex Presidenta.

Pero todo lo dicho aparece cuestionado cuando se coloca en el escenario la situaci贸n de los millones afectados por 茅stas y anteriores pol铆ticas en cuya decisi贸n Cristina tiene grandes responsabilidades. Ello incluye variados temas, entre los cuales se destacan: la brutalmente err贸nea designaci贸n de Alberto Fern谩ndez para la presidencia y el aval a Sergio Massa para que act煤e como bombero.

Aunque ella deba 鈥渢ragarse el sapo鈥 de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las actuales pol铆ticas de 鈥渁juste鈥 desplegadas por un fervoroso cr铆tico suyo, Gabriel Rubinstein, el vice de Massa. Ello sin contar las estrechas relaciones que Massa mantiene con funcionarios estadounidenses que 鈥渋ntoxican鈥 los tradicionales v铆nculos que Cristina despliega, desde hace a帽os, con la dirigencia progresista de la regi贸n.

Aqu铆 el problema no est谩 en la superestructura pol铆tica sino en otras dos cuestiones que marcan los l铆mites de Cristina. Uno de ellos tiene que ver con los principales afectados por esas pol铆ticas, los sectores m谩s humildes, el n煤cleo duro de esa fuerza pol铆tica y que resulta ser el principal damnificado por esas pol铆ticas.

Ese sector forma parte de la mitad de los argentinos que rondan el l铆mite de pobreza. La orientaci贸n electoral de ese sector est谩 estrechamente ligada a la evoluci贸n de la econom铆a, particularmente la inflaci贸n. Esa definici贸n ser谩 determinante a la hora de la opci贸n electoral.

El segundo aspecto es m谩s conceptual y tiene que ver con la credibilidad de su discurso que se vuelve cada vez m谩s dif铆cil de sostener para un peronismo hambriento de una bandera que es su nave insignia desde su aparici贸n: la Justicia Social.

Por 煤ltimo, la 鈥渄efensa de la democracia鈥, bandera con la que se convoc贸 a la reciente y multitudinaria movilizaci贸n, tambi茅n tiene un l铆mite con la actual pol铆tica econ贸mica. Esa bandera puede perder fuerza en la medida que el pueblo trabajador no vea atisbos de la Justicia Social que una democracia supone.

Juan Guah谩n es analista pol铆tico y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)


Fuente: https://estrategia.la/2022/09/04/atentado-a-cristina-hechos-antecedentes-y-efectos/




Fuente: Argentina.indymedia.org