December 1, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
340 puntos de vista


Para cambiar el mundo, es importante en primer lugar tener una idea cabal de cómo funciona. Para esta tarea, ciertas lecturas son realmente clarificadoras al ayudar a comprender mejor la realidad, lo que sin duda es de gran importancia para su posterior transformación en un sentido emancipador. Por ello, es importante formarse intelectual e ideológicamente con lecturas que constituyan una valiosa aportación al respecto. Entre estas lecturas recomendadas, encontramos tres títulos que abordan el fenómeno del poder y sus élites desde distintos ángulos. Nos referimos concretamente a la obra de Charles Wright Mills La élite del poder, la casa de la guerra. El Pentágono es el jefe, de James Carroll, y Seguridad nacional y doble gobierno, de Michael Glennon.

El libro de Mills es un cl√°sico de la sociolog√≠a, al igual que el propio Mills es tambi√©n una referencia obligada en este mismo campo del conocimiento. Sin embargo, la mayor√≠a de la gente desconoce esta obra en la que el autor desarrolla un estudio sociol√≥gico de la √©lite americana desde su formaci√≥n hasta los a√Īos 50. Mills no s√≥lo describe la evoluci√≥n de esta √©lite, sino que, lo que es m√°s importante, explica el enorme poder que ha llegado a concentrarse en sus manos. En su disecci√≥n de la √©lite estadounidense, Mills explica c√≥mo este grupo constituye la minor√≠a que toma las decisiones sobre las cuestiones m√°s importantes en un momento que, en √ļltima instancia, es definitivo para la vida hist√≥rica de un pa√≠s. Esto le lleva a hablar de los distintos miembros de la √©lite gobernante, como los muy ricos, los altos ejecutivos, las empresas ricas, los llamados se√Īores de la guerra, el consejo pol√≠tico, las celebridades, etc., y que engloba a tres grupos claramente diferenciados: la √©lite militar, la √©lite empresarial y la √©lite pol√≠tica.

Del mismo modo, Mills expone la mentalidad de la √©lite, pero tambi√©n todas aquellas caracter√≠sticas que la definen como tal en el contexto de la sociedad americana de los a√Īos 50. Nos muestra c√≥mo se relacionan entre s√≠, sus antecedentes, su sentido de pertenencia a un grupo muy exclusivo, etc., y que, en suma, constituyen elementos que los hacen conformar una clase social diferenciada. Pero lo m√°s importante de su an√°lisis es que el poder nacional reside en las esferas econ√≥mica, pol√≠tica y militar, cuyas estructuras respectivas constituyen el tri√°ngulo de poder sobre el que se asienta la √©lite dirigente. El fruto del trabajo que existe entre estas estructuras es una creciente coordinaci√≥n en la c√ļpula de estos dominios y, por tanto, entre los c√≠rculos dirigentes estadounidenses de militares, empresarios y pol√≠ticos. Estos jefes constituyen camarillas interdependientes cuyas interconexiones e intereses coinciden, lo que los convierte en un grupo coherente.

Es interesante observar c√≥mo Mills destaca el papel cada vez m√°s dominante de la √©lite militar en la pol√≠tica nacional e internacional de Estados Unidos. La influencia de este grupo en las decisiones que se toman en el √°mbito pol√≠tico y econ√≥mico llega a ser decisiva, lo que se debe a que son ellos los que elaboran las sugerencias y demandas que posteriormente aprueba el gobierno. As√≠, las decisiones formalmente adoptadas por el gobierno resultan ser las aprobadas por el alto mando militar, que es el que presenta sus alternativas. Todo esto, a su vez, ha dado lugar a un creciente control militar sobre la econom√≠a para adaptarla a las exigencias de la guerra, lo que ha llevado a la militarizaci√≥n de la econom√≠a, hasta el punto de estar organizada por y para la guerra. Esto ha supuesto que la econom√≠a y el ej√©rcito se hayan fusionado en sus estructuras, hasta el punto de que la concentraci√≥n de la econom√≠a ha supuesto el crecimiento del poder militar que, en √ļltima instancia, es el factor decisivo en la organizaci√≥n de la econom√≠a. La importancia de esta conclusi√≥n se ve reforzada por la realidad de que el Pent√°gono es, hoy en d√≠a, la principal y m√°s importante potencia econ√≥mica de Estados Unidos, con un presupuesto de medio bill√≥n de d√≥lares y una plantilla de unos 5 millones de empleados a su servicio.

La presencia militar no se limita a la esfera econ√≥mica y pol√≠tica, sino que tambi√©n se manifiesta en el campo de la investigaci√≥n a trav√©s del desarrollo cient√≠fico y t√©cnico, que depende principalmente de las inversiones multimillonarias que el Pent√°gono realiza a trav√©s de ‚Äúsus contratos‚ÄĚ con las universidades. As√≠ que hay una militarizaci√≥n de la ciencia, pero tambi√©n de la educaci√≥n. Asimismo, los militares tambi√©n est√°n presentes en el √°mbito de la comunicaci√≥n y el mundo audiovisual, tanto para imponer sus propias ideas como para moldear el imaginario colectivo con el fin de crear una percepci√≥n social positiva de las instituciones militares. Esto se expresa en la industria del cine, pero tambi√©n en la radio y la televisi√≥n. Todo esto forma parte de una tendencia dominante en la sociedad estadounidense, que es la del militarismo, hasta el punto de que los militares han dejado de ser un medio para conseguir fines pol√≠ticos debido a la creciente presencia e influencia de los militares en los c√≠rculos de poder que toman las decisiones importantes. As√≠, los militares no son un medio para el poder civil, sino que buscan sus propios fines y transforman otras instituciones en instrumentos a su servicio.

El militarismo pretende someter todos los √°mbitos de la vida a una l√≥gica militar. Pero esto no excluye la existencia de una coincidencia de intereses y una coordinaci√≥n de objetivos entre militares, pol√≠ticos y empresarios. Existe una complementariedad e intercambiabilidad mutua que les da unidad y cohesi√≥n, a lo que hay que a√Īadir una mentalidad de √©lite com√ļn y un sentido de pertenencia. Todo esto significa que, en la pr√°ctica, es un peque√Īo grupo de personas el que toma las decisiones importantes en nombre del pa√≠s en su conjunto, en el que los l√≠deres militares desempe√Īan un papel dominante. En √ļltima instancia, Mills concluye que en Estados Unidos mandan el caudillo y el l√≠der empresarial, mientras que el poder y la influencia del pol√≠tico profesional han disminuido.

En cuanto al libro de James Carroll, cabe destacar que se trata de un estudio hist√≥rico sobre el nacimiento y desarrollo del Pent√°gono. El autor, hijo de un general de contraespionaje de las Fuerzas A√©reas de EE.UU. que ha estado destinado en el Pent√°gono durante las dos √ļltimas d√©cadas, ofrece una investigaci√≥n de primera mano que recorre todos los entresijos de esta instituci√≥n militar, que se presenta como una gran entidad burocr√°tica que domina la pol√≠tica nacional e internacional estadounidense. De hecho, Carroll describe el Pent√°gono como un centro de poder burocr√°tico a gran escala que ha desarrollado fuerzas impersonales fuera de control. La alta concentraci√≥n de poder en manos de esta instituci√≥n ha hecho que desempe√Īe un papel central en la vida nacional de Estados Unidos al coordinar las fuerzas econ√≥micas, pol√≠ticas, tecnol√≥gicas, culturales y acad√©micas del pa√≠s.

Es muy interesante la multitud de ejemplos concretos que ofrece Carroll para demostrar cómo el poder militar acaba imponiéndose a todos los demás poderes. Tanto es así que en la práctica son los militares los que ejercen el poder real, aunque en una apariencia fijada por el constitucionalismo del sistema político estadounidense. Sin embargo, existe una dependencia del liderazgo civil-político con los militares. Esto se ve, por ejemplo, cuando los generales se negaron a permitir que el Secretario de Defensa Robert McNamara viera los planes de guerra nuclear del Pentágono, argumentando que no tenía autorización. O cuando el propio Pentágono se encargó de todos los preparativos y detalles del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial sin ninguna supervisión civil, ni siquiera del presidente. El propio Carroll llega a argumentar que una autoridad tan dependiente de las estructuras subordinadas no es una autoridad en el sentido real de la palabra, tal y como sucede en la relación entre la autoridad civil y el poder militar que él mismo describe a lo largo de su obra.

A diferencia de otras guerras en las que particip√≥ Estados Unidos, en 1945 no hubo licencia para las tropas, sino s√≥lo una parte de ellas. El Pent√°gono, que en un principio fue dise√Īado para coordinar las fuerzas militares mientras durara la guerra, se convirti√≥ en un marco burocr√°tico y militar permanente que desde entonces concentra la mayor parte del poder nacional en Estados Unidos, pero tambi√©n el poder internacional. Las condiciones hist√≥ricas que lo hicieron posible fueron, por un lado, la retenci√≥n de una gran parte de las tropas alistadas en 1945, pero sobre todo la distorsi√≥n de la realidad internacional avivando el miedo a la amenaza sovi√©tica para favorecer las ambiciones del poder militar, y por otro lado la situaci√≥n de una sociedad y una econom√≠a organizadas por y para la guerra que requer√≠an un alto nivel de gasto p√ļblico. Todo ello facilit√≥ la carrera armament√≠stica y desplaz√≥ permanentemente el poder nacional de la Casa Blanca al Pent√°gono. As√≠ se produjo la subordinaci√≥n de la pol√≠tica al ej√©rcito. La toma de decisiones recay√≥ en los mandos militares y en los asesores del Consejo de Seguridad Nacional, lo que permiti√≥ la militarizaci√≥n de la agenda de la Casa Blanca y el presidente se convirti√≥ en reh√©n de estas fuerzas fuera de control.

Una de las conclusiones de Carroll, aunque no muy sorprendente por lo que recoge a lo largo de su obra, es que la guerra contra el enemigo exterior, representado por la amenaza soviética y el comunismo internacional, fue una guerra contra el pueblo estadounidense para aumentar el poder del ejército y del gobierno federal, de nuevo bajo el pretexto de salvaguardar la seguridad nacional. Los objetivos de la política nacional se definieron en términos militares con lo que la sociedad y toda la economía pasaron a estar al servicio de objetivos igualmente militares. Este proceso de militarización culminó con el traspaso del mando civil de la bomba atómica a un mando militar, al que siguió un espectacular aumento del gasto militar y el inicio de una carrera armamentística alentada por los propios generales estadounidenses al exagerar las capacidades militares soviéticas. El resultado de esta dinámica fue la concentración del poder nacional en manos de los militares, hasta el punto de carecer de supervisión civil y monopolizar todas las capacidades necesarias para decidir el inicio de una guerra y, en caso necesario, actuar en contra del consejo del poder político presidencial.

Adem√°s de destacar la supremac√≠a del poder militar en la pol√≠tica estadounidense, Carroll plantea una idea muy interesante relacionada con la acumulaci√≥n de poder del Pent√°gono. La organizaci√≥n burocr√°tica generada en torno a esta instituci√≥n militar se caracteriza por su impersonalidad, que la hace existir por y para s√≠ misma. Esto da lugar a la aparici√≥n de una fuerza metapersonal basada en la organizaci√≥n militar establecida en el Pent√°gono, que, dado su tama√Īo y capacidad abrumadora, escapa a cualquier intento de control, al tiempo que ejerce un dominio indiscutible sobre la direcci√≥n pol√≠tica nacional. Digamos que el Pent√°gono es una instituci√≥n con vida propia. Esto hace que el estudio de Carroll sea en cierto modo el reverso del an√°lisis sociol√≥gico de Mills, al centrarse en la dimensi√≥n hist√≥rica de la supremac√≠a militar en la pol√≠tica estadounidense y en el car√°cter impersonal de la fuerza que representa el Pent√°gono como gran entidad burocr√°tica que despliega su actividad a gran escala. Un tema expuesto de forma brillante y elocuente hasta el punto de atrapar al lector.

Por √ļltimo, encontramos el libro de Michael Glennon, que aborda la cuesti√≥n del poder en Estados Unidos desde la perspectiva de la ciencia pol√≠tica. En este interesante y documentado estudio sobre la seguridad nacional en Estados Unidos, Glennon, profesor de derecho internacional en la Universidad de Tufts (Massachusetts), muestra con gran claridad el funcionamiento real del gobierno federal y c√≥mo, en contra de la imagen p√ļblica que ofrecen los medios de comunicaci√≥n, √°reas decisivas como la seguridad y la pol√≠tica exterior est√°n en manos de un enorme entramado burocr√°tico que opera de forma aut√≥noma, sin control y con una opacidad casi total.

La tesis central de Glennon es la del gobierno dual, que toma, a su vez, de Walter Bagehot para explicar que en Estados Unidos hay de facto dos gobiernos. Por un lado, est√°n las instituciones madisonianas, compuestas por la presidencia, el congreso y los tribunales, y organizadas seg√ļn las disposiciones establecidas en la constituci√≥n. Es el gobierno visible el que, a la vista del p√ļblico, es el que realmente ejerce el mando. Sin embargo, como explica Glennon a lo largo de su investigaci√≥n, hay otro gobierno que es el que realmente establece la pol√≠tica gubernamental y que tiene su origen en la burocracia federal, compuesta por altos funcionarios, generales, directores de agencias de inteligencia, etc. En la pr√°ctica, esta gran burocracia es la que realmente manda. En la pr√°ctica, esta gran burocracia que permanece invisible para el p√ļblico en general es la que toma las decisiones b√°sicas que conforman la pol√≠tica del gobierno, de modo que limitan las opciones del presidente hasta el punto de que apenas tiene autoridad.

La burocracia de la seguridad nacional es la que realmente tiene el poder en los Estados Unidos. Sin embargo, las instituciones constitucionales s√≥lo cumplen una funci√≥n de legitimaci√≥n de este entramado burocr√°tico, que se oculta a la opini√≥n p√ļblica porque desmoralizar√≠a a la sociedad y le har√≠a perder la fe en su gobierno. Esto demuestra que la presidencia norteamericana no es una instituci√≥n piramidal en la que el presidente da √≥rdenes que la burocracia se encarga de ejecutar, sino que la situaci√≥n real es la contraria en la medida en que los generales y almirantes han conseguido poner a los jefes de departamento bajo sus √≥rdenes, o los cargos pol√≠ticos delegan directamente en los bur√≥cratas la elaboraci√≥n de las pol√≠ticas gubernamentales. As√≠, hemos descubierto que esta red de altos funcionarios se encarga de redactar la legislaci√≥n que luego se aprobar√° en el Congreso sin que ellos sepan realmente lo que se aprueba.

Las disposiciones constitucionales son ‚Äúpapel mojado‚ÄĚ, como ocurre con la separaci√≥n de poderes, porque ni siquiera el Congreso tiene capacidad para supervisar la pol√≠tica de seguridad del poder ejecutivo. Adem√°s, los propios comit√©s de inteligencia que existen en el Congreso y el Senado, lejos de supervisar la actividad de la burocracia, se encargan de proteger a las principales agencias de espionaje, as√≠ como de evitar recortes presupuestarios, en lugar de proteger al p√ļblico de sus transgresiones. Asimismo, el poder de los altos funcionarios est√° fuertemente respaldado por el hecho de que los senadores y diputados delegan en ellos la toma de decisiones, d√°ndoles v√≠a libre para decidir seg√ļn sus intereses.

Esta red de bur√≥cratas, que tiene su origen en la √©poca del presidente Truman y cuyos miembros Glennon denomina ‚Äútrumanitas‚ÄĚ, es la que determina las l√≠neas generales de la pol√≠tica gubernamental y toma las principales decisiones que el presidente se encarga de legitimar con su firma. Constituye un gobierno en la sombra que escapa al escrutinio p√ļblico.

El secreto, las amenazas exageradas y el conformismo son las principales caracter√≠sticas del gobierno en la sombra. Sus miembros son los que conforman el inter√©s nacional de EE.UU. por encima de cualquier administraci√≥n que eventualmente ocupe la Casa Blanca. Las pol√≠ticas que dise√Īan y aplican se vuelven tan fuertes que los nombramientos pol√≠ticos no pueden escapar de ellas, ni tampoco los sucesivos presidentes. El principal objetivo de esta red de bur√≥cratas es garantizar la estabilidad y el mantenimiento del statu quo, lo que se manifiesta en la continuidad de las pol√≠ticas de seguridad nacional entre diferentes presidentes, como ocurri√≥ con Bush y Obama.

En definitiva, se trata de una obra fundamental y necesaria para entender el funcionamiento del gobierno estadounidense y la lógica que sigue la élite dominante de este país en los procesos de toma de decisiones, y que desmonta el mito de que las caras visibles de las instituciones oficiales, como es el caso del presidente, son las que realmente tienen el mando.

En conclusi√≥n, puede decirse que los tres trabajos aqu√≠ examinados constituyen una valiosa investigaci√≥n para entender el funcionamiento del sistema de dominaci√≥n vigente en Estados Unidos, y que por extensi√≥n nos permiten tener una idea de su funcionamiento en el resto de los pa√≠ses con reg√≠menes constitucionales y parlamentarios. Desde un punto de vista diferente, autores con distinta formaci√≥n intelectual y biogr√°fica, se extraen conclusiones similares sobre la primac√≠a de la instituci√≥n militar como columna vertebral del Estado y el sistema de poder que sustenta. Esto nos da una idea general, pero al mismo tiempo bastante aproximada, de la l√≥gica sobre la que se articulan las relaciones de poder y la organizaci√≥n de la sociedad, que tambi√©n sugiere v√≠as para su desarticulaci√≥n. Estas rutas pasan por el fin de una instituci√≥n tan desastrosa como el ej√©rcito, protagonista de innumerables guerras y responsable de la p√©rdida de incalculables vidas humanas, sin olvidar los cuantiosos da√Īos econ√≥micos causados al pueblo en forma de impuestos y empobrecimiento. Formas que, en definitiva, implican la abolici√≥n del Estado, cuya convivencia social forzada impone a trav√©s de la instituci√≥n militar.

Esteban Vidal

Traducido por Joya

Original: le-libertaire.net/larmee-controle-militaire-croissant-leconomie-politi


Tomado de: https://www.primaveravalenciana.inf…




Fuente: Grupotortuga.com