January 11, 2021
De parte de La Haine
0 puntos de vista

En realidad, la jueza estaba tramando algo completamente distinto al retrasar la audiencia para la fianza

Algunos sectores sintieron alguna esperanza el pasado lunes tras el fallo de la jueza Vanessa Baraitser en contra de la solicitud de extraditar a Julian Assange a EEUU, donde se arriesgaba a que le encerraran por el resto de su vida, de que finalmente pudiera estar cambiando de rumbo.

Washington quer铆a que se silenciara permanentemente a Assange y que se convirtiera en ejemplo, para demostrar as铆 a otros periodistas su aterrador alcance y su poder de represalia desde que el fundador de Wikileaks expuso los cr铆menes de guerra estadounidenses en Iraq y Afganist谩n hace una d茅cada.

Sin embargo, hab铆a razones para sospechar de lo que realmente estaba haciendo Baraitser, incluso cuando dictamin贸 a favor de Assange. Esta juez de distrito tiene todo un historial de asentir en casos de extradici贸n, incluidos varios que recientemente han sido anulados en apelaci贸n por un tribunal superior.

Durante las audiencias en septiembre, Baraitser se mostr贸 sin cesar complaciente con los abogados que representaban a EEUU, a la vez que mostraba un desd茅n absoluto por el equipo legal de Assange, obstruy茅ndolo en todo momento. Su desprecio por Assange y su cosmovisi贸n pol铆tica y moral fue quedando patente durante todo el proceso. A menudo llegaba al tribunal con un guion preparado que se pon铆a a leer, fingiendo apenas haber escuchado los argumentos legales presentados ante ella.

Su guion favoreci贸 siempre la l铆nea de Washington, salvo en las ocasiones en las que adopt贸 una posici贸n a煤n m谩s hostil hacia Assange que la requerida por EEUU Esa posici贸n incluy贸 aislarlo del resto del tribunal en una caja de metacrilato inexpugnable, trat谩ndolo m谩s como a Hannibal Lecter que como a un editor y periodista que lucha por la libertad de prensa.

La mayor parte del tiempo, Baraitser parec铆a, de forma desconcertante, m谩s una fiscal que una jueza.

Primero, una sentencia peligrosa

As铆 pues, apenas result贸 sorprendente, como expliqu茅 en mi anterior escrito, que, aunque neg贸 la reclamaci贸n de extradici贸n, apoyara todos los argumentos presentados por EEUU atribuy茅ndose el derecho a procesar a Assange -y a cualquier otro periodista- por el crimen de hacer periodismo. Ignor贸 los hechos, el testimonio experto presentado en el tribunal y las alegaciones jur铆dicas -todos los cuales favorec铆an a Assange-, y en cambio apoy贸 lo que equival铆a a un caso puramente pol铆tico postulado por EEUU

Hizo caso omiso de las advertencias del equipo legal de Assange de que aceptar la l贸gica pol铆tica para la extradici贸n equival铆a a un ataque total a las libertades period铆sticas fundamentales. Estableci贸 un precedente legal aterrador para que EEUU pueda apresar a periodistas extranjeros y procesarlos por 鈥渆spionaje鈥 si exponen los cr铆menes de Washington. Su decisi贸n tendr谩 de forma inevitable un efecto profundamente paralizador en cualquier publicaci贸n que intente desenterrar la verdad sobre el estado de seguridad nacional de EEUU, con terribles consecuencias para todos nosotros.

Baraitser, aunque respaldaba de buena gana el caso pol铆tico para la extradici贸n y juicio de Assange, sac贸 al mismo tiempo del aprieto al fundador de Wikileaks al aceptar las preocupaciones humanitarias planteadas por los expertos m茅dicos y penitenciarios. Todos hab铆an defendido que lo que cab铆a esperar era que la extradici贸n a EEUU hiciera que Assange tuviera que pasar el resto de su vida en una b谩rbara prisi贸n de m谩xima seguridad estadounidense, algo que podr铆a agravar los problemas de salud mental y el riesgo de suicidio.

A continuaci贸n, una sentencia perversa

Su fallo, aunque profundamente perturbador en sus implicaciones pol铆ticas y legales, al menos suger铆a que Baraitser estaba dispuesta a adoptar un enfoque compasivo con respecto a la salud de Assange, aunque no reconociera su denuncia period铆stica de los cr铆menes de guerra occidentales. Deber铆a haber salido libre en ese mismo momento si EEUU no hubiera declarado de inmediato que iba a apelar su decisi贸n.

Teniendo en cuenta el descargo de Assange por parte de Baraitser, su equipo esperaba que la fianza -su liberaci贸n de una prisi贸n de alta seguridad mientras se desarrolla el largo proceso de apelaciones- resultara una formalidad. Se apresuraron a hacer tal solicitud tras la sentencia de extradici贸n del lunes, asumiendo que la l贸gica legal de su decisi贸n dictaba su liberaci贸n. Baraitser puso reparos y sugiri贸 que prepararan su caso y se lo presentaran con m谩s detalle el mi茅rcoles.

Ahora parece claro que la jueza manipul贸 al equipo de defensa de Assange. Al parecer, al igual que a los abogados de Assange, el exembajador brit谩nico Craig Murray, que asisti贸 e inform贸 sobre las audiencias en detalle, asumi贸 que Baraitser quer铆a un caso irrebatible por parte de la defensa para justificar la decisi贸n de liberar a Assange bajo fianza.

Hab铆a buenas razones para sentir confianza. Cualquier movimiento para evitar su liberaci贸n parecer铆a perverso dado que ella hab铆a decidido que Assange no deber铆a ser extraditado ni juzgado en EEUU

Peligro de suicidio

Los enga帽贸 a todos. Baraitser neg贸 la libertad bajo fianza, lo que indica efectivamente que cree que su sentencia podr铆a ser err贸nea y quedar anulada en un tribunal superior. Eso es algo ins贸lito. Sugiere que no tiene confianza en su propio juicio sobre los hechos del caso. Como ha se帽alado Murray: 鈥淗a habido pocos o ning煤n precedente de que el Tribunal Superior revocara cualquier fallo en contra de una extradici贸n por motivos de salud de la Secci贸n 91鈥.

Cualquier apelaci贸n de EEUU contra la decisi贸n de Baraitser de descargar a Assange ser谩 dif铆cil de ganar. Sus abogados tendr谩n que demostrar que se equivoc贸 no en su interpretaci贸n de la ley, sino al evaluar hechos verificables. Tendr谩n que demostrar que la enga帽aron los expertos en prisiones que advirtieron -en base a las consideraciones presentadas por EEUU- que Assange iba a ser sometido a un confinamiento solitario permanente e inhumano en una c谩rcel estadounidense de m谩xima seguridad, o que tambi茅n la enga帽aron los expertos m茅dicos que la avisaron de que en esas condiciones Assange correr铆a un riesgo significativo de suicidio.

Pero la perversidad de la decisi贸n de Baraitser es a煤n m谩s profunda. Su fallo mantiene a Assange encerrado en Belmarsh, una prisi贸n de alta seguridad en Londres que es la versi贸n brit谩nica de una c谩rcel de m谩xima seguridad estadounidense. Su negativa a liberarlo, o ponerlo en arresto domiciliario con un dispositivo de monitoreo GPS, contradice flagrantemente las evaluaciones de los expertos con las que estuvo de acuerdo durante la decisi贸n de extradici贸n del lunes: que Assange corre un alto riesgo de suicidio. Esas evaluaciones de expertos se basan en su estado actual, causado por su encarcelamiento en Belmarsh.

A diferencia de Assange, la mayor铆a de los reclusos de Belmarsh han sido condenados o acusados de delitos graves. Aunque Assange cumpli贸 hace mucho tiempo su 煤nica transgresi贸n, una violaci贸n menor de las regulaciones de fianza del Reino Unido, se le ha retenido de forma sistem谩tica en condiciones a煤n peores que a los otros prisioneros.

Si la salud mental de Assange est谩 en tan mal estado y corre tanto riesgo de suicidarse, es por el horrible r茅gimen de abusos que tenido que soportar ya en Belmarsh durante los 煤ltimos dos a帽os, un r茅gimen clasificado como tortura por el experto de la ONU en el tema, Nils Melzer. Elevar las esperanzas de liberaci贸n de Assange y luego encerrarlo de nuevo en su celda, neg谩ndole la oportunidad de ver a su pareja y a sus dos hijos peque帽os por primera vez desde marzo, corre el riesgo de llevarlo hasta el l铆mite, un extremo del que Baraitser es muy consciente y en el que bas贸 su decisi贸n de denegar la extradici贸n.

Sin 鈥渞iesgo de fuga鈥

En realidad, la jueza estaba tramando algo completamente distinto al retrasar la audiencia para la fianza hasta el mi茅rcoles, dos d铆as despu茅s. Pretend铆a -al igual que presumiblemente quienes han estado supervis谩ndola entre bastidores- remodelar la imagen de su tribunal, que durante meses ha dado la apariencia de estar totalmente comprometida con la administraci贸n estadounidense.

Cuando los medios corporativos levantaron brevemente la cabeza de su letargo para reconocer de forma significativa por vez primera las audiencias de Assange, Baraitser quiso asegurarse de que esos informes se帽alaran cu谩n independiente era su tribunal. Durante dos d铆as, los comentaristas pudieron jactarse de la soberan铆a legal brit谩nica y los valores humanitarios, aun cuando la mayor铆a aceptaba t谩citamente su peligrosa premisa de que la demanda de EEUU para pedir la extradici贸n de Assange est谩 justificada.

Cuando Baraitser cerr贸 de golpe la puerta de la celda una vez m谩s ante las narices de Assange, dej谩ndolo exactamente donde estaba antes de que ella lo descargara, se present贸 su decisi贸n como poco m谩s que un fallo t茅cnico basado en una evaluaci贸n razonable del 鈥渞iesgo de fuga鈥 de Assange.

En realidad, no hay riesgo alguno de que Assange se fugue, y nunca lo hubo. No 鈥渉uy贸 tras pagar la fianza鈥 en 2012 al dirigirse a la embajada de Ecuador. Busc贸 asilo pol铆tico all铆 para escapar de la amenaza real de que le extraditaran a EEUU por su labor period铆stica. Las autoridades ecuatorianas le aceptaron porque cre铆an que sus temores eran aut茅nticos.

En aquel entonces, una fiscal sueca hab铆a reactivado las demandas de que Assange regresara a Suecia para ser interrogado sobre endebles acusaciones de agresi贸n sexual, acusaciones que hab铆an sido rechazadas por una fiscal anterior. Ahora sabemos que esa investigaci贸n se mantuvo viva ante la insistencia brit谩nica. No obstante, Suecia se neg贸 a dar garant铆as de que no extraditar铆a a Assange a EEUU, donde un gran jurado estaba preparando los cargos en su contra.

Colusi贸n il铆cita

La decisi贸n de Assange de buscar asilo en la embajada estuvo, por supuesto, completamente justificada por el hecho de que EEUU s铆 buscaba su extradici贸n tan pronto como pudieran ponerle las manos encima.

Baraitser dej贸 incluso que se le viera el plumero en la audiencia de fianza, interrumpiendo su propia narrativa de que se hab铆a 鈥渇ugado鈥 en 2012 cuando declar贸, 隆como evidencia contra Assange!, que hab铆a entrado en la embajada para evadir la amenaza de extradici贸n a EE.
UU.

Al hacer esa declaraci贸n socavaba la narrativa promovida durante a帽os por todos los medios corporativos en el Reino Unido de que Assange se hab铆a 鈥渆scondido en la embajada de Ecuador para huir de la investigaci贸n sueca鈥. (De hecho, esa declaraci贸n fue t铆picamente corrompida a煤n m谩s por los medios de comunicaci贸n, incluido en particular The Guardian, que se refiri贸 repetidamente no a una investigaci贸n, algo que no iba a ninguna parte, sino a 鈥渃argos de violaci贸n鈥 completamente imaginarios).

Baraitser explot贸 y acentu贸 el sufrimiento de Assange para dejar bien a su tribunal, agregar un barniz de credibilidad a una sentencia pol铆tica profundamente defectuosa y crear la impresi贸n de que estaba emitiendo su juicio bas谩ndose en los hechos en lugar de en una connivencia il铆cita con las autoridades estadounidenses que negaban a Assange sus derechos.

驴Qu茅 viene ahora?

驴Ad贸nde se encamina ahora el caso?

La 煤nica esperanza inmediata de Assange es que su equipo legal pueda apelar la decisi贸n de la fianza y ganar, o que EEUU tire la toalla y decida no presentar su propia apelaci贸n sobre el fallo de extradici贸n en las pr贸ximas dos semanas.

Si Washington presiona para que se presente una apelaci贸n, algo que todav铆a parece probable, Assange va a tener que soportar muchos meses m谩s en la c谩rcel de alta seguridad de Belmarsh, con un deterioro de salud en unas circunstancias infectadas de covid, es posible que no sobreviva si contrae la enfermedad. Como advirtieron los expertos, el coste de haber pasado casi dos a帽os sin pr谩cticamente ning煤n contacto con otros seres humanos, sin estimulaci贸n mental, sin perspectivas de liberaci贸n -con su caso ignorado por la mayor铆a de sus compa帽eros y el p煤blico-, intensificar谩 su desesperaci贸n, su profunda depresi贸n y el peligro de que intente quitarse la vida.

Su muerte parece ser cada vez m谩s el resultado que Gran Breta帽a y EEUU desean, posiblemente el 煤nico por el que se han estado esforzando. Esa es sin duda la conclusi贸n de Yanis Varoufakis, el intelectual p煤blico y exministro de Finanzas griego, que ha visto muy de cerca cu谩n dispuestas est谩n las 茅lites europeas y estadounidenses a aplastar despiadadamente la disidencia.

Incluso aunque la muerte de Assange no fuera el objetivo de las autoridades estadounidenses y brit谩nicas, se han asegurado temerariamente de que tal posibilidad sea cada vez m谩s probable, y as铆 van a seguir hasta que pongan fin de una vez a su encarcelamiento y tortura.

counterpunch.org. Traducido del ingl茅s para Rebeli贸n por Sinfo Fern谩ndez. Extractado por La Haine.




Fuente: Lahaine.org