September 25, 2021
De parte de Acracia
170 puntos de vista


Dijo aquel fil贸sofo, tan influyente en la modernidad para bien y para mal, que la creencia religiosa ven铆a a ser 芦el consuelo de los afligidos禄. No puedo estar m谩s de acuerdo. Dejemos claro que semejante aseveraci贸n poco o nada aporta sobre lo ben茅volo o no de la religi贸n, ya que la misma vendr铆a a ser una consecuencia de los males terrenales. Si a las carest铆as materiales o f铆sicas, se une el miedo, la inseguridad y las promesas de una existencia mejor, m谩s ac谩 o m谩s all谩, el desprop贸sito viene a ser mayor. En la actualidad, al menos en las sociedades mal llamadas desarrolladas, la carest铆a material est谩 habitualmente mezclada con todo suerte de malestares f铆sicos y psicol贸gicos, lo cual empuja a que gran parte del personal abrace sin pudor las m谩s variopintas y descabelladas creencias, teor铆as, doctrinas y terapias. Al parecer, la tremebunda crisis sanitaria que estamos sufriendo en los 煤ltimos tiempo ha hecho que los libros llamados de autoyuda aumenten sus ventas de forma notable. Para que luego digan que la gente no lee. El problema, por supuesto, al menos en este caso, no es la falta de lectura. El problema es que鈥 隆madre m铆a qu茅 lecturas!

De verdad tenemos un horizonte vital tan penoso como para asumir de modo acr铆tico la cantidad de superficialidad, cuando no de abierta estulticia, presente en los libros y terapias de autoayuda. Uno va a creer en Dios o en el reiki o en forzar la carcajada a ratos, si eso le hace sentirse mejor, pero de verdad que somos incapaces de no ver que estamos hablando de un mero consuelo, m谩s o menos eficaz a corto plazo. De verdad que no somos capaces de profundizar en nuestra existencia, tan vinculada a todos los 谩mbitos del conocimiento, lo cual no niega admirarse de otros campos m谩s espirituales, si se quiere, como es la creaci贸n art铆stica o los propios valores humanos. S铆, me pongo algo solemne y sesudo, pero cabreante resulta la civilizaci贸n que hemos construido y todo lo que gira en torno a ella. Vivimos en una sociedad de consumo marcada por las tendencias de un mercado supuestamente libre, por supuesto una falacia, ya que est谩 sujeto a intereses de los que m谩s tienen.

Ahora mismo, se est谩 celebrando en la capital del reino la Feria del Libro, amalgama de autores y editores con distinta suerte y objetivos, pero con la obligaci贸n siempre de vender m谩s y mejor. La llamada 芦autoayuda禄 supone, al parecer, unos ingresos anuales de millones de euros para las empresas. Y, soy consciente, es obvio, que entre tanta basura puede haber alg煤n conocimiento valioso. El mercado es as铆. Pero somos incapaces de observar que la posmodernidad nos depara una sociedad centrada casi de forma absoluta en la gesti贸n del yo, que niega toda forma de conciencia social, y con una f谩cil asimilaci贸n por parte de un p煤blico que interesa que no est茅 demasiado formado en el pensamiento cr铆tico ni en la capacidad de discernimiento. La cuestionable b煤squeda de la fortaleza emocional, a un nivel estrictamente individual, normalmente apelando a una felicidad meramente superficial, cuando no distorsionadora, junto a h谩bitos de vida m谩s o menos saludables, son los temas m谩s usuales en todas estas joyas editoriales bien formadas en el caldo de cultivo de las crisis econ贸micas peri贸dicas. Si empece est茅 texto mencionado a cierto autor de los inicios de la modernidad, voy a recordar a otro m谩s de mi gusto, que aseguraba que la gente ten铆a diversos caminos de liberaci贸n. Unos, imaginarios, entre los que se encontraban la religi贸n y las drogas, pero donde podemos englobar a mucho de lo mencionado en la actualidad. Otro, real, constitu铆a la v铆a de la revoluci贸n social. Pues eso.

Juan C谩spar




Fuente: Acracia.org