May 15, 2022
De parte de CNT
155 puntos de vista
DOSIER Represi贸n | Madrid | Ilustraci贸n: @SUGE_SAGU | Extra铆do del cnt n潞 430

Fraga ya lo vio en los 60. 驴Por qu茅 dejar que los autores, periodistas o creadores se la cuelen a los censores pudiendo hacer que el miedo les corte las alas? De aquella ley de multas, secuestros y suspensiones vive la actual 鈥榣ibertad鈥 de informaci贸n actual. Un sistema de barreras autoimpuestas que no solo llega a los medios de comunicaci贸n. Las actividad sindical tambi茅n sufre la represi贸n de la propia autocensura.

Aparentemente, quitar la censura previa en cualquier tipo de actividad o de informaci贸n, es sin贸nimo de mayor libertad. Que no tenga que pasar por un organismo que apruebe su contenido, dar铆a alas a cualquiera para crear, moverse y actuar. Pero es una trampa. Una trampa muy antigua que, sin embargo, se sigue usando para reprimir los movimientos que quieren cambiar el sistema. Y por lo que se puede ver, es mucho m谩s eficaz que la censura previa. Solo hay que remontarse al Franquismo para comprobar c贸mo era casi un deporte 鈥榗ol谩rsela鈥 a los censores fascistas. Libros, publicaciones, pel铆culas, anuncios y sinf铆n de productos culturales afinan su iron铆a, su falsa inocencia y explota muchas veces la ignorancia de quienes estaban al cargo de la censura. Besos, relaciones homosexuales, pu帽os en alto o cualquier gesto que sacara a la mujer de su 鈥榩uesto鈥 impuesto hac铆a saltar las alarmas. Pero son muchos los ejemplos que tenemos hoy d铆a de c贸mo los censores no encontraban el mensaje subversivo que conten铆an miles de productos culturales que obtuvieron la v铆a libre de la censura.

Solo con multas o el perjuicio econ贸mico que supone el secuestro de una publicaci贸n, hace que muchos creadores suavicen su mensaje, se contengan en su cr铆tica o directamente descarten publicar una columna, un v铆deo o una vi帽eta

La censura previa no era ni mucho menos un invento de Franco, ya que desde la dictadura de Primo de Rivera se impuso. Pero es muy llamativo ver c贸mo el r茅gimen franquista en un intento de legislar absolutamente todo, acaba con un sistema represor colador. Mientras se censuraban libros como 鈥楲a Regenta鈥 de Leopoldo Alas Clar铆n o 鈥1984鈥, de George Orwell; se permit铆an otras mucho m谩s afiladas con la actualidad espa帽ola. Ejemplos son 鈥樎ienvenido, M铆ster Marshall!鈥 de Berlanga, cuya s谩tira no vieron venir los censores o el conocido 鈥榁iridiana鈥 de Bu帽uel. Obras con un trasfondo que sin una m铆nima mirada exterior, de contexto y cr铆tica podr铆a pasar por obras correctas en cuanto a moralidad. De hecho, estos y otros ejemplos impulsaban a los creadores y creadoras a afilar su ingenio para pasar la censura previa sin mermar nada su discurso cr铆tico. Algo que un ministro franquista detect贸 y quiso modificar el sistema para que mensajes subversivos se dejaran de colar ante la ineficiencia de los censores.

Ese ministro era Manuel Fraga. El mismo que se manten铆a c贸modo formando parte de gobiernos que firmaban sentencias de muerte y que no mucho despu茅s dec铆a defender la democracia. En 1966 se aprobaba una nueva legislaci贸n que sustitu铆a a una orden en Franco de 1938 sobre la censura previa. La Ley Fraga, como se conoci贸 la nueva orden en los a帽os sesenta, eliminaba ese paso previo a la publicaci贸n, hablaba de libertad de expresi贸n y estaba muy pensada para transmitir una imagen moderna de la dictadura en el exterior. 驴Pero realmente abr铆a la mano a la libertad? Ni mucho menos.

Fraga sab铆a que no hay nada m谩s censor que el miedo del propio creador. Numerosas y elevadas multas, suspensi贸n de la actividad o el secuestro de las publicaciones eran algo que s铆 que hac铆a temer a los creadores y que s铆 que provocaba que se contuviera y se lo pensaran mucho m谩s que con los censores. Mientras con la censura previa te la pod铆as jugar a que te echar谩n para atr谩s el libro o recortaran esa escena y poco m谩s, con la Ley Fraga supon铆a buscar la ruina de una editorial o el cierre para siempre de un peri贸dico si al salir la publicaci贸n se consideraba -por los millones de afines al r茅gimen que hac铆an de censores gratis en el tardo franquismo- que atentaba contra los ideales de la dictadura. Incluso la c谩rcel para el ilustrador, el director de cine o de la revista.

Franquismo y capitalismo, de la mano

Seg煤n la Asociaci贸n de Prensa de Madrid (APM) el 75% de los periodistas cede a las presiones y el 57% se autocensura. Esta organizaci贸n privada sit煤a el origen de esta situaci贸n en la precariedad, el miedo al despido o la temporalidad en la profesi贸n.

Un jaque mate al ingenio que con el capitalismo m谩s salvaje ha encontrado su mayor aliado. Solo con multas o el perjuicio econ贸mico que supone el secuestro de una publicaci贸n, hace que muchos creadores suavicen su mensaje, se contengan en su cr铆tica o directamente descarten publicar una columna, un v铆deo o una vi帽eta. 驴Nos suena en la actualidad? Empezando por el secuestro que supuso la portada de El Jueves solo por tocar a la monarqu铆a, el despido de la reportera de RTVE en Palestina, Yolanda 脕lvarez, al ser inc贸moda para el gobierno de ocupaci贸n de Israel o la m谩s reciente denuncia contra Movistar+ para evitar la cr铆tica a la extrema derecha. De hecho, seg煤n la Asociaci贸n de Prensa de Madrid (APM) el 75% de los periodistas cede a las presiones y el 57% se autocensura. Esta organizaci贸n privada sit煤a el origen de esta situaci贸n en la precariedad, el miedo al despido o la temporalidad en la profesi贸n. Una asociaci贸n que curiosamente no es de las primeras ni en denunciar despidos ni en se帽alar a los empresarios que fomentan situaciones como los falsos freelance.

Estos son casos que conocemos porque no hubo precisamente esa autocensura que Fraga impulsaba como la m谩s eficiente. Los casos que no conocemos son esos instantes en el que el escritor de un libro sobre la corrupci贸n pol铆tica en Espa帽a prefiere no poner el nombre de ese embajador que acept贸 un soborno; ese en el que editan un podcast sobre el terrorismo de Estado ya que solo puede poner lo que literamente pone en una sentencia europea y no lo que todos conocemos gracias a miles de testimonios de tortura; o ese periodista que por hablar claro en Twitter sobre los recortes de servicios p煤blicos en una comunidad aut贸noma ha visto como su programa de televisi贸n se cancelaba.

Mientras que en muchos libros de texto vemos que 鈥榞racias a Fraga鈥, la Ley de Prensa se flexibiliz贸 y as铆 llegamos a 1978 con una Constituci贸n que 鈥榞arantiza鈥 la libertad de informaci贸n por completo, la realidad contrasta sola. Y no solo la autocensura es 煤til en el mundo de los medios de comunicaci贸n. La cultura lo es de nuevo. Mientras los 鈥榦fendiditos鈥 de la derecha y el patriarcado hablan de la pol铆tica de cancelaci贸n -spoiler, no existe-, hay humoristas en los juzgados y raperos exiliados. Mientras hay una avalancha de libros que hablan de la 鈥榠deolog铆a de g茅nero鈥, que niega la pobreza extrema, la xenofobia o los cr铆menes hom贸fobos, observatorios de la violencia y de los discursos del odio tienen que mirar pliegos y pliegos de condiciones para lograr las subvenciones p煤blicas o de fundaciones que les permiten hacer su trabajo. Un se帽alamiento claro o una denuncia inconveniente para el poder del momento, puede hacer que en un abrir y cerrar de ojos ese servicio p煤blico que deber铆a partir de la Administraci贸n desaparezca.

Un juez conocido por sus sentencias contra insumisos y sindicalistas, condenaba a tres a帽os y medio de c谩rcel a siete compa帽eros de CNT Gij贸n por el delito de coacci贸n y de obstrucci贸n a la justicia. Dicen que no esperaban otra cosa que no fuera una sentencia condenatoria de parte del juez Lino Rubio Mayo, conocido por sus duras sentencias a insumisos y a sindicalistas, como el caso C谩ndido y Morala, los sindicalistas de Naval Gij贸n que inspiraron la pel铆cula Los lunes al sol.

Contra las huelgas, los piquetes y la libertad sindical

Y mucho m谩s. El movimiento sindicalista ha visto como en los 煤ltimos a帽os la autocensura ha sido impulsada con sentencias, multas y condenas de prisi贸n a las y los compa帽eros. Desde huelgas reprimidas por los antidisturbios, hasta multas por repartir panfletos, pasando por una sentencia que en CNT conocemos de cerca. El pasado mes de junio un juez conocido por sus sentencias contra insumisos y sindicalistas, condenaba a tres a帽os y medio de c谩rcel a siete compa帽eros de CNT Gij贸n por el delito de coacci贸n y de obstrucci贸n a la justicia. Dicen que no esperaban otra cosa que no fuera una sentencia condenatoria de parte del juez Lino Rubio Mayo, conocido por sus duras sentencias a insumisos y a sindicalistas, como el caso C谩ndido y Morala, los sindicalistas de Naval Gij贸n que inspiraron la pel铆cula Los lunes al sol. Por ello cuando recibieron a las 13h de ayer, mi茅rcoles 23 de junio, una sentencia de 125 p谩ginas con un fallo condenatorio supieron enseguida que la iban a recurrir. El magistrado condena a tres a帽os y medio de prisi贸n a cada uno de los siete acusados, por los delitos de coacciones y obstrucci贸n a la justicia. Los hechos ocurrieron en una protesta por explotaci贸n delante de una pasteler铆a de la ciudad. Un caso similar fue el de la condena por violear el derecho al trabajo de dos activistas en un piquete informativo en Granada en 2012, usando una ley que est谩 hecha para garantizar el derecho a huelga en contra de los que reclaman mejores condiciones laborales. 驴Qu茅 mensaje manda esto al resto de las trabajadoras y trabajadores que piden sus derechos? Que se anden con ojo. Que piensen bien si les conviene participar en una protesta, en un piquete o en el reparto de octavillas ya que se pueden encontrar de frente a los restos de la justicia franquista y sus herederos. Ellos siguen haciendo la ley -como la Ley Mordaza-, siguen imponiendo multas desorbitadas y dem谩s obst谩culos y siguen mandando un mensaje muy certero: la autocensura es la hija de la represi贸n y el producto estrella de la falsa Transici贸n.




Fuente: Cnt.es