April 22, 2021
De parte de La Haine
251 puntos de vista


鈥淪e帽ores: No os dej茅is enga帽ar por la palabra abstracta de libertad. 驴Libertad de qui茅n? No es la libertad de cada individuo con relaci贸n a otro individuo. Es la libertad del capital para machacar al trabajador鈥 . Karl Marx 

La novel irrupci贸n 鈥渓ibertaria鈥, si no a nivel global, s铆 en varios pa铆ses del globo, ha generado cierta perplejidad y escozor entre el mundo 鈥渂ien pensante鈥 y de las 鈥渁lmas bellas鈥 progresistas. Y es que no aciertan a advertir c贸mo es que una contraofensiva de derechas, aparece 鈥渢ravestida鈥 bajo formas que, desde su campo de entendimiento, se les aparec铆an como propias de las izquierdas en general. Y, en vez de ponerse a pensar seriamente sobre el real significado hist贸rico-pol铆tico de tal desplazamiento, intentan conjurarlo de maneras risue帽as, tom谩ndolo en sorna, burlonamente. Pero, sin embargo, el fantasma sigue ah铆, cobrando cada vez mayor nitidez y carnadura 鈥渓ibertaria鈥. Y frente a tal advenimiento ya no caben las conjuras ideol贸gico-morales de las 鈥渁lmas bellas鈥, se hace imperioso el an谩lisis frio de su irrupci贸n hist贸rico-pol铆tica. 

El campo progresista parece impotente para realizar una cr铆tica del libertarianismo actual, puesto que, narcisista como es (鈥渟omos todo lo que est谩 bien鈥, gustan de murmurarse al o铆do), parece incapaz de mayores autocr铆ticas. Y, como se sabe, la cr铆tica de s铆, es condici贸n para la comprensi贸n cr铆tica de los otros. Advertidos de esta situaci贸n, en este articulito se propondr谩, pues, una contribuci贸n a la cr铆tica de los avatares hist贸rico-pol铆ticos del (neo)liberalismo, tal y como se nos presentan actualmente. Va pues. 

De la (dis)torsi贸n neoliberal, a la renovaci贸n (paleo)libertaria del liberalismo 

Como se sabe la (dis)torsi贸n neoliberal del liberalismo cl谩sico, surge como un intento de modernizaci贸n de la perspectiva liberal cl谩sica, ante el derrumbe hist贸rico-pol铆tico de la sociabilidad europea-occidental configurada bajo su sino, a comienzos de la d茅cada del treinta del pasado siglo. El liberalismo cl谩sico, manchesteriano, ser铆a criticado por ingenuamente naturalista y espontaneista. Su 鈥渇ilosof铆a negativa鈥 no ofrec铆a ning煤n 鈥減rograma positivo鈥, por tanto, para generar las condiciones socio-hist贸ricas para el feliz desarrollo de una sociedad capitalista avanzada.

Efectivamente, para el liberalismo cl谩sico, alcanzaba con liberar a la sociedad civil de toda f茅rula pol铆tica, y 茅sta, naturalmente y espont谩neamente se acomodar铆a armoniosamente a las condiciones del libre mercado, dado que este se ajusta a lo que, se supon铆a, era la naturaleza innata del ser humano. La historia dio un gran ment铆s a tal teor铆a, puesto que el libre cambio se trocaba en configuraci贸n de monopolios, y los agentes sociales no se comportaban de acuerdo a lo que su presunta naturaleza les deb铆a haber dictado. Se conclu铆a de ello, que el homo econ贸micus no es un dato natural y espontaneo, sino que tiene que ser formado pedag贸gico-pol铆ticamente. Que el Estado no puede limitarse a ser el 鈥渧igilante nocturno鈥 del orden social, sino que tiene que intervenir proactivamente, para generar las condiciones sociales que posibilitan el desarrollo de una econom铆a y una cultura competitivas, que redunden en una obturaci贸n econ贸mico-pol铆tica a la formaci贸n de monopolios comerciales. Y as铆, con ello, que el nuevo liberalismo deb铆a abandonar su ingenuidad espontanista, y volverse inteligentemente constructivista (advi茅rtase la resonancia pedag贸gico-progresista de semejante trasmutaci贸n). 

Esta (dis)torsi贸n neoliberal del liberalismo cl谩sico, como se sabe, comenzar铆a a imponerse a comienzos de la d茅cada del setenta del siglo pasado, con un car谩cter marcadamente conservador, autoritario y destructivo. Es lo que se llam贸 la reacci贸n, o, incluso, 鈥渓as revoluciones neoconservadoras鈥.

Mas, pasados veinte a帽os de su implantaci贸n, el neoliberalismo comenz贸 a transitar por su etapa progresista, constructiva y democr谩tica, y a esta inflexi贸n o giro progresista es a lo que se conocer铆a como 鈥渓a tercera v铆a鈥, lo cual no era m谩s que una articulaci贸n claudicante de las viejas socialdemocracias europeas, y del partido dem贸crata estadounidense, con la agenda hist贸rico-pol铆tica neoliberal. Comenzaba la 茅poca del neoliberalismo progresista, o del socioliberalismo sin m谩s, y que es, precisamente, la etapa que parece haber entrado en crisis actualmente, y que comienza a sufrir los furibundos asaltos paleolibertarios, toda vez que el libertarianismo en general se presenta como su relevo hist贸rico-pol铆tico necesario. Y aqu铆 estamos hoy. 

Recapitulemos sucintamente; 驴en qu茅 consist铆a la agenda hist贸rica neoliberal? A) en propiciar una reforma pol铆tica que pusiera al Estado al servicio del mercado, y vigilado por este. B) en configurar una econom铆a y una cultura competitivas que evitasen, econ贸mico-pol铆ticamente, la generaci贸n de monopolios comerciales, y C) en la implementaci贸n de una inteligente ingenier铆a social tendiente a generar una sociabilidad de emprendedores, con 鈥渕enos proletarios y m谩s propietarios鈥

驴Y cu谩l fue la vuelta de tuerca progresista al neoliberalismo? Asumir la victoria hist贸rico-pol铆tica de la econom铆a de mercado, continuar, por tanto, la agenda hist贸rico-pol铆tica neoliberal en tal sentido, s贸lo que cacareando de manera m谩s altisonante contra 鈥渓as corporaciones鈥 o 鈥渓os monopolios鈥, y adicion谩ndole a la misma toda una pol铆tica de 鈥渁mpliaci贸n de derechos鈥 c铆vicos y culturales, lo que le dar铆a toda una epicidad 鈥渄econstructiva鈥 y anti-conservadora, con el que se granjear铆a el apoyo de los antiguos sectores socialistas. Y es contra semejante derrotero, que se sublevan hoy las 鈥渏uventudes鈥 (paleo)libertarias. 

El (paleo)libertarianismo, o la fase superior del (neo)liberalismo 

Allende a sus inicios culturales vinculados a la emergencia sesentista de la denominada 鈥渘ueva izquierda鈥, el (paleo)libertarianismo emerge como tal, como una corriente sub-alterna dentro de la denominada 鈥渞evoluci贸n neoconservadora鈥 (Pinochet, Tatcher, Reagan, Juan Pablo II, etc.), y que actualmente se da a la tarea de recuperar cr铆ticamente su legado, asumiendo desde ya su fracaso hist贸rico tanto a la hora de erradicar los monopolios, generar una sociabilidad capitalista y defender efectivamente sus formas pol铆tico-institucionales frente a los asaltos de los movimientos 鈥減opulistas鈥, etc.

Se trata, de acuerdo con esta perspectiva, de recuperar al liberalismo como el el谩n vital de la sociabilidad capitalista, yendo m谩s all谩 de las 鈥渋nteligentes鈥 ingenier铆as neoliberales, las que son tachadas de economicistas, estatalistas y tecnocr谩ticas. De acuerdo con este diagn贸stico, el neoliberalismo habr铆a fracasado precisamente por ello, degenerando en la generaci贸n de una casta econ贸mico-pol铆tica (el establishment), toda vez que hubo de caricaturizar al liberalismo, reduci茅ndolo a un mero recetario tecnocr谩tico-economicista, estatalmente implementado, y sin ninguna dimensi贸n ni efecto 茅tico-pol铆tico en el 谩mbito de la cultura ni del mundo de la sociedad civil. Y ese es el quid de su 鈥渂atalla cultural鈥.

Se critica, por tanto, la idea del 鈥減rograma positivo鈥 de laizzeis faire desarrollado por y desde el Estado, si no como un verdadero ox铆moron, al menos si como una tergiversaci贸n de los principios b谩sicos del liberalismo en general; por lo que se propone una renovaci贸n de la 鈥渇ilosof铆a negativa鈥 de y para el mismo, fiscalizada, ordenada y regulada por y desde la sociedad civil. Frente a la idea de una estatalidad 鈥減roactiva鈥 (pro-mercado o en favor del mercado), reintroducen la cuesti贸n del Estado m铆nimo, puesto que ser铆a la propia estatalidad la que inhibe el desarrollo de una potente y autorregulada sociabilidad liberal, al mismo tiempo que se trata de la causa fundamental para la formaci贸n artificial de los monopolios que obturan el normal desarrollo de una econom铆a y una cultura competitiva (el empresariado se acostumbra a vivir de 鈥渓a teta del Estado鈥, etc.). 

鈥淐onstatado鈥 esto, y as铆 dispuesto el escenario hist贸rico-pol铆tico, el libertarianismo se asume y se presenta como el non plus ultra del liberalismo, al tiempo que se propone como un ultraliberalismo post-neoliberal, la fase superior del liberalismo, m谩s all谩 de cualquier compromiso o de 鈥渢erceras v铆as鈥. Una suerte de neovitalismo ultraliberal, que, contra el mecanicismo economicista y el entendimiento estatalista de la prospectiva neoliberal, pone 茅nfasis en la vivencia de la eticidad liberal (competitiva, meritocr谩tica, emprendedora), pues la fuerza vital del capitalismo no surge s贸lo de su eficacia econ贸mica, sino, m谩s todav铆a, de su espiritualidad liberal; de all铆 que se oponga a 鈥渓a castraci贸n鈥, 鈥渓a censura鈥, o 鈥渓a moderaci贸n鈥 estatal de tales fuerzas vitales (de la libre empresa, la libre concurrencia y el libre mercado, etc.), como si se tratase de medidas contranatura, cr铆menes de lesa humanidad que socavar铆an la dignidad de la condici贸n humana.

No alcanzar铆a, en tal sentido, con proclamar al homo econ贸micus como nuestra condici贸n de ser, habr铆a que pugnar por instalarlo/realizarlo como nuestro propio deber ser, por lo que, al menos en este aspecto, el libertarianismo retoma cr铆ticamente el legado constructivista del prospectismo neoliberal, replante谩ndolo como un imperativo categ贸rico praxeol贸gico, a la manera del viejo self made man, o del 鈥渉azlo tu mismo鈥

Las impol铆ticas (paleo)libertarias 

El liberalismo es la filosof铆a moral de los idiotas; el libertarianismo es la impol铆tica idiotista puesta pr谩cticamente en acci贸n. Hablamos del idiotismo en su sentido cl谩sico, va de suyo, aunque, evidentemente, y a juzgar por sus formas, se tratar铆a, asimismo, del desaforado semblante de sus energ煤menas militancias. Como fuere, y allende a todo el trabajo de negacionismo primero, y de desmarcamiento despu茅s (en principio, quienes adscriben a este giro ultraliberal, negaban la existencia te贸rica e hist贸rica del neoliberalismo), el libertarianismo se presenta como el ac茅rrimo adversario del 鈥減rogresismo鈥, al cual se帽alan con el dedo acusatorio, puesto que habiendo abusado de las estrategias de contenci贸n social en principio propuestas por los te贸ricos neoliberales m谩s prominentes (planes, subsidios, seguros), les habr铆an quitado su car谩cter focalizado y contingente, hasta convertirlas en una instituci贸n permanente, de uso y corte clientelar (faceta 茅sta que habr铆a sido retomada y profundizada, a posteriori, por las 鈥渄emag贸gicas鈥 irrupciones populistas). 

Por otra parte, pero en igual sentido, se acusa al 鈥減rogresismo鈥 (al aqu铆 llamado 鈥渟ocioliberalismo鈥), de haber tergiversado, asimismo, el 鈥淓stado de derech@鈥. Socavando el principio de igualdad ante la ley, mediante el auspicio y propiciamiento de toda una serie de 鈥渄iscriminaciones positivas鈥 (principalmente a trav茅s de sus agendas de sexo/g茅nero, etnia/raza y/o de inclusi贸n + diversidad), que habr铆an redundado en otras tantas situaciones de 鈥減rivilegio鈥, y/o, consecuentemente, de 鈥渄iscriminaciones negativas鈥.

Y dado el efectivo predicamento del discurso 鈥減rogresista鈥 en y desde 鈥渓a burocracia鈥 de las instituciones globales, el libertarianismo se autopercibe como el contumaz adversario de un 鈥渘uevo orden mundial鈥, que habr铆a sumido al mundo occidental en una decadencia econ贸mica y una degradaci贸n moral tal, que estar铆a socavado sus propios fundamentos civilizatorios cristiano-liberales, lo cual, de otra parte, se asume como aquello que, precisamente, habr铆a llevado a la degradaci贸n moral y a la decadencia econ贸mica de occidente, en un declinar que habr铆a habilitado el reverdecer de reg铆menes iliberales de diferente 铆ndole. 

Mas, a partir de este punto es que reemergen, a su vez, las tensiones internas dentro del propio campo, en tanto y en cuanto la corriente paleolibertaria (que es la que se estar铆a volviendo hegem贸nica), se opone a la tendencia m谩s ultra, en tanto que entiende que 茅sta, al pretender subsumir todas las libertades civiles en la mera libertad de comercio y concurrencia, contribuir铆a, de igual modo, al socavamiento de los fundamentos civilizatorios de las propias sociedades capitalistas.

Precavidos de los impactos sociales de esta apuesta por la mercantilizaci贸n plena y totalitaria de las relaciones sociales, quienes adscriben al clivaje m谩s peleo, pugnan por conservar/restaurar las instituciones c铆vico-sociales que ser铆an ordenadoras 鈥渘aturales鈥 de la sociedad, si es que el capitalismo no quiere socavarse a s铆 mismo, socavando sus propios fundamentos. Ambos bandos, por lo dem谩s, se critican el uno al otro por 鈥渆conomicistas鈥. Los/las/les ultra critican a los/las paleo por limitar la libertad a sus dimensiones meramente econ贸micas, y los/las paleo critican a las/les/los ultra, por reducir todas las libertades c铆vicas al principio economicista de la libertad de comercio, etc. (se renueva aqu铆, mutatis mutandis, el debate neo/ordo/socioliberal respecto al horizonte hist贸rico pol铆tico de una totalitaria 鈥渟ociedad de mercado鈥, frente al de una integrista o integrada 鈥渟ociedad con mercado鈥). 

Encuadrada esta pol茅mica en el horizonte de expectativas del 鈥渇in de la historia鈥 (de que no habr铆a alternativa civilizatoria m谩s all谩 de las sociedades liberales/capitalistas), la movida libertaria, en general, se nos presenta como huntangtiniana (asumiendo el principio del 鈥渃hoque de civilizaciones鈥); mas sus facciones ultra se muestran fukuyamistas frente al bando de los/las paleo (advirtiendo la persistencia de sectores retardatarios o reaccionarios en el propio 谩mbito, los que se oponen al avance de la sociabilidad liberal, con toda su panoplia de derechos humanos y dem谩s).

Para el clivaje paleo, de seguir la v铆a ultra, el capitalismo socavar铆a sus propios fundamentos civilizatorios; para el clivaje ultra, un posible devenir paleo de libertarianismo, frenar铆a el progreso civilizatorio, amenazando con derivas cada vez m谩s 鈥渋liberales鈥, y esto es lo que se habr铆a anunciado (prefigurativamente) bajo los gobiernos de Trump, Bolsonaro, Ya帽ez, etc., reg铆menes liberal-hierocr谩ticos donde impera el principio de 鈥渞eligi贸n, familia, propiedad y orden鈥, y que bajo la excusa de combatir al 鈥渟ocialismo鈥 y al 鈥渕arxismo cultural鈥, combatir铆an, tambi茅n al propio liberalismo. 

Neoliberalismo y Postmodernismo: apostillas sobre el 鈥渕arxismo cultural鈥 

鈥淣adie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los dem谩s. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos鈥. Karl Marx 

Recientemente se ha dicho que ante este posible devenir ultra/paleolibertario del liberalismo, el progresismo y las izquierdas en general parecer abroquelarse en la defensa del capitalismo tal cual es ahora. Este postulado, si bien no del todo inexacto, tiende a soslayar que, al menos desde el sector conservador del libertarianismo, tambi茅n se realiza una defensa del capitalismo, si bien no tal cual es actualmente, s铆 como lo habr铆a sido en tiempos pret茅ritos.

Mas lo que sin lugar a dudas es cierto, es que las izquierdas han quedado subordinadas a las agendas progresistas, apareciendo como el ala radical de un postmodernismo que no es la l贸gica cultural de un capitalismo que meramente es, sino que en la medida en que va siendo, deviene, y que se encuentra atravesando una mutaci贸n civilizatoria que lo pone en crisis, toda vez que se adentra en tal proceso de mutaci贸n civilizatoria, para transitar la crisis que viene atravesando. El capitalismo actual va dejando de lado sus horizontes pancivilizatorios (de finales del siglo pasado, cuando el fin del bloque sovi茅tico), abri茅ndose a perspectivas societales transcivilizatorias, y es a tal devenir al que se oponen las corrientes libertarias, toda vez que entienden que un derrotero tal, podr铆a poner fin si no al propio capitalismo como tal, muy probablemente s铆 a sus versiones civilizatorias demo-liberales, y/o liberal-cristianas. 

El advenimiento de la post-modernidad, en este sentido, significar铆a la culminaci贸n de los procesos de transformaci贸n civilizatoria que la propia modernidad hab铆a inaugurado. 鈥淭odo lo sagrado es profanado鈥 y 鈥渢odo lo s贸lido se desvanece en el aire鈥. Mas, en esta 鈥渘ueva era鈥 capitalista se propende hacia la utilizaci贸n de 鈥渆nerg铆as alter-nativas鈥, disponiendo de las 鈥渆spiritualidades鈥 como fondo de reserva de energ铆as renovables, t茅cnicamente emplazadas, e industrialmente dispuestas para diferentes fines 煤tiles apetecidos (en t茅rminos de industrias culturales y de la provocaci贸n t茅cnica de las mismas sobre su 鈥渕ateria prima鈥). Una racionalidad l谩bil va desplazando al racionalismo f茅rreo, al tiempo que se da lugar a la reemergencia y actualizaci贸n de formas 鈥渁rcaicas鈥 de (des)sujeci贸n-subjetivaci贸n, que se desenvuelven junto y a la par con formas tecno-pol铆ticas de post-humanismo, etc. En todo caso, la era de 鈥渆l Hombre鈥 parece haber terminado; el androcentrismo se nos (de)muestra cada vez m谩s andr贸gino, y una deconstrucci贸n continua deviene en imperativo categ贸rico para el desarrollo y la reproducci贸n del locus/socius capitalista. 

Todo este complejo de procesos nos conduce a una 鈥渘ueva normalidad鈥 en la que el paso del bio-capitalismo al bioscapitalismo supone un desplazamiento desde la fisio-pol铆tica hacia la axio-pol铆tica. Desde el paradigma socio-biol贸gico, al paradigma socio-semi贸tico. De la maximizaci贸n de la zoe (fisicalidad), a la valorizaci贸n de los bios (espiritualidad). Y donde la econom铆a moral de la(s) multitud(es), y la movilizaci贸n propositiva de la fuerza de trabajo social en base a la (lucha por la) autovalorizaci贸n de los propios estilos de vida, se conjuga con mercantilizaci贸n (tur铆stica) de las experiencias y la capitalizaci贸n de las conductas. Se pasa desde un marco epist茅mico filo-gen茅tico -o gen茅tico-positivista-, a un encuadre semio-l贸gico -o sem铆urgico-radical-, el cual se encuentra determinado por el devenir cada vez m谩s cibern茅tico de las industrias culturales, la virtualizaci贸n de los procesos de socio-productivos, y la subsunci贸n cibernol贸gica de la realidad social. 

M谩s all谩 de las cr铆ticas ya se帽aladas a la (dis)torsi贸n neoliberal del liberalismo, este proceso de 鈥渟ubversi贸n de todos los valores鈥, es lo que desde la corriente paleo, denuncian, entre c谩ndida y capciosamente, como la pregnancia de un presunto 鈥渕arxismo cultural鈥 que, cual 鈥渧iejo topo鈥, ser铆a, como no pod铆a ser de otra manera, el agente responsable de la degradaci贸n y declive de occidente.

Y si bien es cierto que todo este ultraliberalismo puede transformarse en su contrario toda vez que se nacionalice, volvi茅ndose integrista y totalitario (de la indiferencia brutal a la persecuci贸n sistem谩tica; de la competencia como lucha por la vida, al genocidio sistem谩tico y planificado), la izquierda no pude seguir subordinada a la agenda liberal-progresista, como lo est谩, si es que el menos pretende plantarle cara a este ineluctable desaf铆o. Y, para ello, lo primero que deber铆a de reconocer, es la hegemon铆a actual del denominado 鈥渘eoliberalismo progresista鈥, para advertir, fehacientemente, que se encuentra subsumida y sublaternizada por la misma, sin poder proponer una perspectiva cr铆tica y superadora a la vez, de toda su agenda de inclusi贸n + diversidad, etc. (con todo su desplazamiento desde las tendencias universalistas de los derechos sociales, hacia las tendencias focales de los derechos c铆vicos y culturales. De la defensa de los intereses -socio-econ贸micos- de 鈥渓as grandes mayor铆as鈥, al reconocimiento y reivindicaci贸n -pol铆tico-cultural- de las diversas 鈥渕inor铆as鈥.

De los derechos al bienestar general, a los derechos por el malestar particular, etc.; dando cuenta, asimismo, de la 铆ndole colonial-policial de tal agenda de 鈥渄erech@s鈥, de sus iron铆as, paradojas, apor铆as, etc.). De no hacerlo as铆, corre el riesgo de aparecer ante las masas de trabajadores/as cada vez m谩s precarizadas e invisibilizadas, como garante de un 鈥渟istema鈥 que gestiona progresistamente la degradaci贸n sistem谩tica de sus condiciones de existencia, dej谩ndoles hu茅rfanas de representaci贸n, y contribuyendo, consecuentemente, a que presten su atenci贸n a la impol铆tica militante de quienes hoy por hoy se venden como los antisistema.

De igual modo, se torna imperioso reposicionar y oponer la perspectiva de las libertades positivas, frente a la idea negativa de la libertad, tal y como se milita desde el libertarianismo. Se debe persuadir a la ciudadan铆a en general, y a su clase trabajadora en particular, que m谩s que de sustraer las 鈥渂arreras鈥 jur铆dico-administrativas que obturan el 鈥渘atural鈥 desenvolvimiento de su 鈥渁utonom铆a鈥 individual, su liberaci贸n consiste en la conquista de las condiciones socio-econ贸micas que le permitan desenvolverse con autonom铆a, en base a un efectivo control sobre sus condiciones materiales de existencia. Que, por tanto, la libertad del otro, m谩s que como un l铆mite a mi libertad, debe operar como una condici贸n sin la cual yo mismo no podr铆a ser libre, pues, para ejercer efectivamente mis facultades y deseos, preciso de una interacci贸n con los dem谩s, que no sea meramente negativa, sino que, precisamente, se presente de forma positiva. Y que, por fin, las libertades (in)dividuales nunca son meramente individuales, sino que presentan siempre un car谩cter social, es decir, que s贸lo se vuelven posibles en el marco de la convivencia con los dem谩s. Hic rhodus hic salta.

La Haine




Fuente: Lahaine.org