October 7, 2021
De parte de Nodo50
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Hace algo m谩s de siete a帽os, recogiendo el esp铆ritu del 15M desplegado en las calles, un grupo de universitarios impulsados por m谩s de un mill贸n de personas se atrevieron a dar un paso al frente y desafiar al R茅gimen del 78, que comenzaba su lenta descomposici贸n. 鈥淪i quer茅is cambiar las cosas, meteos en pol铆tica鈥. Y as铆 fue. En mayo de 2014, Podemos sac贸 cinco eurodiputados y m谩s de un mill贸n de votos. Era el inicio de una carrera de fondo que acabar铆a apenas unos a帽os despu茅s, con la coalici贸n de Unidas Podemos sentada en el Consejo de Ministros. A帽os de trabajo y pelea 鈥揑zquierda Unida y sobre todo el PCE acumulaban d茅cadas de lucha鈥 contra unas 茅lites que torpedeaban 鈥揾asta hoy鈥 el camino hacia una Espa帽a al servicio de sus ciudadanos en lugar de profundizar en la degradaci贸n de la propia Democracia. Por el camino, entre otras cosas se quedaba uno de los ide贸logos de aquel movimiento, Pablo Iglesias, que mientras anunciaba su retirada tras no conseguir los objetivos marcados para las elecciones auton贸micas de Madrid, daba paso a una renovaci贸n de la Ejecutiva protagonizada principalmente por mujeres.

Para entender esta transici贸n que hoy se est谩 llevando a cabo en el seno de la organizaci贸n morada, es necesario echar la vista atr谩s y se帽alar algunas de las estrategias de acoso y derribo que han sufrido a lo largo de estos a帽os, ellos y buena parte de la izquierda de este pa铆s.

Es evidente que ha llovido mucho. Ser铆a ingenuo pensar que hasta la entrada de Podemos en la vida pol铆tica de nuestro pa铆s el r茅gimen no se defend铆a. Lo saben bien en Catalunya, y tambi茅n en Euskadi. Lo saben bien los movimientos sociales, incansables luchadores en las calles, art铆fices de la actual democracia. Abuelos y abuelas, que hoy peinan canas, que pusieron por delante incluso su propia vida para traer las conquistas que hoy disfrutamos. Lo saben bien quienes llevan tiempo peleando por el reconocimiento de la memoria democr谩tica de nuestro pa铆s. Prueba de ello son las fosas comunes, que por desgracia simbolizan a煤n a d铆a de hoy algunas de las heridas que siguen abiertas.

La frase 鈥渘o te metas en pol铆tica鈥, popularizada en tiempos del franquismo, vuelve a sonar con fuerza en esta 煤ltima d茅cada. Un aviso a navegantes por parte de un r茅gimen que cada d铆a ataca con m谩s virulencia y a cara descubierta. Acoso personal, difamaci贸n, fabricaci贸n de pruebas falsas para tumbar al adversario, y en 煤ltima instancia ataques frontales a trav茅s de la famosa estrategia del lawfare. Intereses econ贸micos confluyen con los intereses pol铆ticos, y entre ambos unos medios de comunicaci贸n que juegan un papel clave: moldear la opini贸n p煤blica a su favor, manipulando la informaci贸n, creando y/o difundiendo noticias falsas con el objetivo de influir en la sociedad. No obstante, hay un aliado igual de importante para conseguir satisfactoriamente estos objetivos: una parte del poder judicial impulsado por el dominio de la derecha. No es casual que el m谩ximo 贸rgano del poder judicial siga aferr谩ndose a su sill贸n, desprestigiando un pilar clave de la democracia. Todo ello con el apoyo expl铆cito del Partido Popular y de Vox.

La judicializaci贸n de la pol铆tica tiene como consecuencia directa el se帽alamiento y acoso hacia determinadas personas por el mero hecho de defender unas ideas. El poder judicial no s贸lo decide sobre el poder pol铆tico, sino que se sirve de 茅l para alcanzar unos determinados fines. Esto se traduce b谩sicamente en que la fuerza de todo el r茅gimen cae con todo su peso contra ti y los tuyos. Acosan a tu familia 鈥搃ncluyendo a menores鈥 a las puertas de tu casa; te esp铆an con el programa Pegasus que s贸lo posee el Estado, como en el caso de Catalunya; se inventan causas para protegerse de otras causas criminales como la operaci贸n T谩ndem que vincula a Villarejo y a algunos medios de comunicaci贸n 鈥搚 de paso hacer caer a un vicepresidente鈥; usan fondos reservados para poner en marcha operaciones de cloaca; te juzgan de forma dudosa sin pruebas objetivas y te condenan, como en el caso de Isa Serra y Alberto Rodr铆guez, con el fin de criminalizar la protesta. La historia se repite, primero como tragedia y despu茅s como farsa.

驴Van ganando? De momento s铆. Es m谩s, lo hacen pese a que hoy tenemos el gobierno m谩s progresista de los 煤ltimos ochenta a帽os. No digo nada nuevo al recordar que gobernar no significa ostentar el poder. En Espa帽a quienes mandan son los que se sientan en los consejos de administraci贸n de las principales empresas de nuestro pa铆s, en connivencia con el poder pol铆tico y medi谩tico. Tocar, cuestionar o denunciar sus privilegios es causa suficiente para ser se帽alado. Isa Serra, Alberto Rodr铆guez, Irene Montero, Teresa Ar茅valo鈥 por ser de Podemos. Y muchos otros, incluyendo a esta servidora y pasando por actores y actrices como Sara S谩lamo, Anabel Alonso o Carlos Bardem, m煤sicos como Ismael Serrano o Zahara Pop, deportistas como Ana Peleteiro, Alberto Gin茅s o Ray Zapata, periodistas como Cristina Fallar谩s, Ana Pardo de Vera y un largo etc茅tera cuyo 煤nico pecado es defender unas ideas de izquierda.

Los ataques por parte de los portavoces de la ultraderecha ideol贸gica en medios y en redes sociales son buena prueba de ello. Javier Negre, Alvise P茅rez, Eduardo Inda, Toni Cant贸, Marcos de Quinto, Macarena Olona, Rafael Hernando o Teodoro Garc铆a Egea comparten un mismo objetivo: silenciar a todo aquel que cuestione su statu quo: m谩s privilegios para una minor铆a y menos derechos y libertades para la mayor铆a. No es un fen贸meno marca Espa帽a, sino que forma parte de un movimiento a nivel global. La oleada reaccionaria forma parte de ese neoliberalismo autoritario cuyo principal exponente era Trump, pero que ha dejado por el camino numerosos fieles como Bolsonaro, Macri, Orban, Le Pen o Abascal.

De lo que se olvidan quienes pretenden vencer promoviendo el odio y el miedo es que a nosotros nos mueven sentimientos mucho m谩s profundos. Nos mueve la esperanza, el amor, la ternura. Y lo m谩s importante es que detr谩s de esos sentimientos hay muchas mentes y corazones que cada d铆a est谩n m谩s convencidos de que si un d铆a cambia la correlaci贸n de fuerzas, el R茅gimen del 78 tendr谩 los d铆as contados.




Fuente: Luhnoticias.es