January 28, 2021
De parte de Paco Salud
284 puntos de vista


AYER HIZO TRES AÑOS DE LA COLOCACION DE LA PLACA EN MEMORIA
DE LOS COMPAÑEROS QUE DIERON SU VIDA EN DEFENSA DE LA LIBERTAD EN CADIZ

 Esta fue la
convocatoria:

Acto: colocación de la placa en memoria de l@s compañer@s
que dieron su vida en defensa de la libertad, como consecuencia del vil golpe
de estado fascista de 1936

Lugar: Mercado Municipal de Abastos, junto al edificio de
Correos de la Capital gaditana. Plaza de Las Flores

Mañana, sábado día 27 de enero de 2018 a las 13.00 horas,
tendrá lugar la colocación de una placa en memoria de l@s compañer@s que
lucharon y dieron la vida en defensa de la libertad. Esta placa, tenía que
haberse colocado hace 22 años, pero por cuestiones políticas ajenas a nuestra
voluntad no ha sido posible. Contamos con vosotr@s, compañeros. Salud.

Este artículo lo escribió, un viejo militante de la CNT-AIT
de Cádiz, que ya nos dejó y se publicó por jóvenes Anarcosindicalistas de la
CNT-AIT de Cádiz, que éran miembros de un Ateneo Libertario “Ateneo de Estudios
Sociales “ Fermín Salvochea”. Estos recuerdos se publicaron en Julio de 1979 en
una revista de la cuál se editaron varios números que se llamaba “Germinal”.

Entraron los bárbaros. Cádiz y el 18 de julio de 1936 No
podíamos dejar de dedicarles unas líneas a los hechos ocurridos en esta Ciudad
en aquellas fechas luctuosas del mes de Julio del 36 que dicho sea de paso.-
veníamos denunciando desde hacia tiempo en nuestra prensa Confederal y
Libertaria, como en todos los actos públicos, lo que el fascismo y las derechas
reaccionarias venían preparando contra la República y el pueblo en General.
Desde el primer momento de la sublevación, los hombres mas representativos de
la U.G.T. y de la C.N.T., igualmente de los partidos políticos de izquierda, se
personaron en el Gobierno Civil, para entrevistarse con el Gobernador Civil de
la provincia, Don Mariano Zapico.

Se le planteó la urgente necesidad a la situación creada por
las fuerzas sublevadas, que se les entregaran algunas armas a los hombres mas
responsables de las dos Centrales Sindicales, y también a los representantes de
los partidos de Izquierda, teniendo en cuenta que, en ese mismo edificio se
hallaban las armas intervenidas por la aduana del alijo descubierto en un barco
cargado de carbón en este puerto, destinadas a los elementos falangistas y de
derechas.

El señor Zapico, desgraciadamente para el y para todos,
confió más en la palabra de “honor” dada por el General López Pinto que en la
de los hombres que en aquellos momentos críticos estaban dispuestos de verdad a
defender la República con todas sus consecuencias. Las buenas y asustadizas
palabras del Señor Zapico no convencieron a los allí reunidos que trataron por
todos los medios de convencerle de su grave error, error que mas tarde pagaría
con su vida y también de las demás personas que desde el primer momento
trataron de ayudarle a él y al régimen que en ese momento representaba.

Mas tarde, el Señor Zapico sería fusilado en el Castillo de
Santa Catalina en compañía de unos hombres que en todo momento fueron leales a
la República: El Teniente Coronel de Carabineros, D. Leoncio Jaso Paz, D.
Antonio Yañez, Capitán de la Guardia de Asalto, y el telegrafista de servicio
del Gobierno Civil, Parrilla Asensio, socialista y muy querido por todos
nosotros y por todos sus amigos y compañeros.

El 18 de Julio de 1.936, sobre las 15 horas, el ejército
sale a la calle. Son el Regimiento de Artillería y el de Infantería declarando
el estado de Guerra. Mientras unos de los contingentes leían y fijaban los
bandos, otros más numeroso, rodearon el Gobierno Civil. Desde el Paseo de
Canalejas, unos y otros por la Plaza de España disparaban contra dicho
edificio, obligando al Señor Zapico a entregarse, e igualmente, a todos los que
con él se encontraban dentro de dicho edificio. Todos los paisanos fueron
detenidos y conducidos a la prisión provincial y al “Miraflores” barco
carbonero que se encontraba fondeado en la bahía. El personal militar, al
Castillo de Santa Catalina.

El público que se encontraba en aquellos alrededores en
aquellos momentos, silvaron y abuchearon fuertemente al ejercito, mientras
seguían los disparos contra el pueblo. Desde las cinco de la tarde del 18,
hasta el medio día del 19, los grupos de trabajadores estuvieron hostigando a
las fuerzas sublevadas, ya reforzadas con un Tabó de Regulares, que por la
mañana fue desembarcado en el muelle por el “Churruca” ( en el momento de salir
a la mar, se uniría a la escuadra leal a la República ), frente a este gran
contingente, mas los dos Regimientos de guarnición provistos de fusiles,
ametralladoras, cañones y bombas de mano, un puñado de trabajadores y algunos
hombres más leales a la República tuvieron el valor de enfrentarse a ellos con
unas cuantas pistolas y escasa munición; algunas de estas armas fueron cedidas
o quitadas a los guardias de asaltos o municipales.

Defendiendo Correos y Telégrafos, había un grupo de hombres,
cuatro guardias de asalto y dos guardias civiles que según ellos se encontraban
allí contra su voluntad, en su declaración esa misma mañana, cuando fue tomado
el edificio por las fuerzas Africanas. En compañía de estas fuerzas, venía el
General Varela, un oficial de la guardia civil, algunos militares más y unos
cuantos falangistas no conocidos por nosotros. Mientras el General Varela y sus
acompañantes insultaban a los guardias de asalto, nosotros en el departamento
de transmisiones, nos pusimos unos babis de los telegrafistas francos de
servicio y con ellos pudimos burlar la vigilancia de los moros y ganar la
calle.

Ya en ella marchamos hacia Puerto Chico con dirección al
campo del Sur. Igualmente, los compañeros que durante la noche del 18 y la
mañana del 19 ocupaban, las azoteas del café de la Marina, la del economato
Gades, la de los Gallegos y otras mas de dicha plaza, pudieron salir de ellas
saltando de una azotea a otra ganando las casas de la calle Libertad. El primer
muerto de aquella lucha desigual, fué el compañero José Bonat del ramo de la
madera, que caería en la acera del café Moderno frente a los puestos de churros
de un disparo en la cabeza hecho desde un balcón.

La lucha aislada, de hostigamiento seguiría desde los
distintos barrios de la ciudad, principalmente, el barrio de Santa María donde
ninguna fuerza se atrevía a entrar. Y a pesar de las amenazas de aplicar la
muerte a todos los trabajadores que no se presentaran al trabajo, la huelga
general se mantuvo ocho días. Se establecieron rigurosos controles falangistas
en todas las salidas de Cádiz, tanto por mar cómo por tierra. Los soldados de
los cuarteles de Santa Elena y San Roque, no dejaban de disparar a las azoteas
y calles del barrio desde donde se hostigaba constantemente. Ya desde los
primeros días se estableció en el casino Gaditano el cuartel y checa de los
falangistas donde se metía a todos los detenidos y eran sometidos a los mas
horrendos tormentos y torturas por un puñado de señoritos crapulosos y
degenerados.

En el Aero Club y en el comedor vasco, con domicilio en la
calle Ancha era donde se reunian unos cuantos fascistas de baja catadura moral
que todo los dias confeccionaban las listas de los hombres que se encontraban
detenidos en la prisión o en el barco Miraflores para ser sacados por la noche
y asesinarlos, bien en los fosos o en otros sitios de la ciudad, tales como la
plaza de Toros, La Puerta de la Caleta, las tapias del Hospicio. Muchos de
estos fusilamientos se hacían en pleno día para aterrorizar a todo el pueblo, y
en muchos de ellos, se obligaba a presenciarlos.

Pero lo que jamás podrá olvidar ni perdonar el pueblo de
Cádiz, fue aquel grupo de hienas sanguinarias mandadas y dirigidas por el
célebre ladrón y estafador profesional PULCELL, bien conocido en los medios
policiales y habitual inquilino de la cárcel de Cádiz, a este sujeto se le
daría carta blanca para violar los domicilios y sacar de ellos a cientos de
trabajadores y antifascistas para asesinarlos en mitad de la calle.

Con este forajido iban una cuadrilla con los mismos
instintos perversos que él, sin olvidar los hermanos Guerra Castillo, González,
practicante de la fábrica de tabacos Miguel Moya, portuario, que se dedicaba
todos los años a colocar los palos del Corpus, Fernando Sánchez operario de la
Fábrica de Tabacos, algunos de estos perros son bien conocidos por aquellos
compañeros que tuvieron la desgracia de habitar en algunas de las bodegas del
Miraflores donde eran insultados todos los días e incluso se les negaba el agua
¿ Quien no recuerda también a Lahera, Quirell, Parodi, Venancio, y aquel
tullido y perverso Quintero, fiscal de esta Audiencia ¿. La cobardía de Quintero
la demostró también al denunciar como rojo a su propio compañero, también
fiscal señor Franco, que viviría aquellos días momentos muy delicados hasta que
fue puesto mas tarde en libertad al quedar demostrado, que las acusaciones que
se le hicieron por este reptil eran falsas.

El azote de sangre de aquellos primeros meses, sembrarían el
miedo y el terror en esta ciudad, donde todos los detenidos y asesinados eran
conocidos como honrados trabajadores. Se cumplirían con creces, las palabras
del general Varela: “ En Cádiz, no dejaremos ni un solo republicano ni nadie
que huela a izquierda con vida ”.

Los asesinatos sembrarían de luto esta ciudad, entre los
cientos de compañeros muertos por la barbarie falangista, sólo nombramos los
que en estos momentos recordamos: Clemente Galés, Emilio Cabezuelo, Juan Ríos,
Emilio Castilla, José Carrascal, Vicente Ballester, los hermanos Alvarado
Quirós, Manuel López ( el Madri ), Antonio Carrero, Cebada, Sergio, Califor
nia, José López Pedroza, Antonio Mila Ruiz, José Durante, Fernando Vargas ( El
Bombo ), Julio Fernández, Julio Vázquez, Antonio Peña, Rogelio Millán, Paco
López, Juan Rueda, José Ruiz, Mejías, José Ramírez, Severiano, ( este compañero
dejó nueve hijos ), Melchor, Emilio Castilla y José Arias.

También a otros apreciables amigos de UGT., Socialistas,
Comunistas y Republicanos con los cuales nos unía una leal amistad, como
fueron, Juan Castillo ( también dejó nueve hijos ),El Lápi, Peña, Bernardino,
Norberto Iglesias, Fernando Péculo, Calvo Cuadrado, Aguado de Miguel, López
Giraldez, Barraza, Corripio, Dueña, Barras Artes, Biondi, Azcárate, Moles,
Manuel de la Pinta, Camerino, Pinto, Florentino Revuelta, Miranda de Saldí,
Juan Moreno.

La lista sería interminable cuarenta y tres son para
nosotros muchos años, pero todos ellos estarán siempre en nuestros
pensamientos. Hoy desde estas líneas le rendimos un profundo y leal recuerdo a
todos ellos y a los demás antifascistas que fueron vilmente asesinados por la
hiena fascista, y que supieron morir fieles a sus ideales que siempre deben
estar en nuestro pensamiento y en toda la clase trabajadora de esta ciudad.
Nosotros, con toda confianza esperamos que, estas nuevas promociones que hoy
militan en las organizaciones obreras, dignifiquen con su conducta y su
fidelidad a sus ideales, el recuerdo de todos los compañeros que lucharon y
fueron inmolados por una sociedad Libre y Humana.

Nosotros, los Libertarios, que no tenemos que rectificar
nada de nuestra limpia y fiel trayectoria bajo la enseña roja y negra de la
Libertad, estaremos siempre igual que aquellos compañeros, a darlo todo cuando
de defender a la clase trabajadora en sus justas y legítimas reivindicaciones
se trate. ¡ Compañeros! No olvidemos ni un solo momento, que, nuestra
emancipación y nuestra verdadera y autentica Libertad dependerá siempre de
nuestra propia lucha.

RECUERDO A TODOS LOS COMPAÑEROS QUE NOS DEJARON PARA
SIEMPRE.

Juan Lopez Martinez

CNT-AIT  CADIZ-CHICLANA




Fuente: Pacosalud.blogspot.com