September 23, 2021
De parte de La Haine
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La ayuda dise帽ada desde una l贸gica neolocolonial margin贸 a los haitianos. De cada 100 d贸lares que don贸 el imperio, 98,40 regresaron a EEUU en forma de contratos o sueldos

Cuando hace 11 a帽os el terremoto pulveriz贸 a Hait铆, junto con miles de casas 鈥搚 m谩s de 200 mil v铆ctimas鈥 cay贸, como un castillo de naipes, todo el Estado haitiano. Literalmente. Todas las sedes de los ministerios 鈥搄unto con el emblem谩tico Palacio Presidencial鈥 quedaron en ruinas, salvo una. M谩s all谩 de lo anecd贸tico, la verdad es que el mundo nunca estuvo interesado en que en Hait铆 existiera un organismo estatal fuerte. S贸lo un servil centro colonial.

Por eso desde hace d茅cadas 鈥搚a cuando finalmente se acept贸 la sola existencia de este pa铆s鈥 se privilegiaba la ayuda internacional canalizada por fuera del Estado mediante el incontable n煤mero de organismos internacionales y oeneg茅s. As铆, 茅stas, al ir suplantando las funciones que correspond铆an al Estado, lo minaban a煤n m谩s.

Y cuando se le daba el dinero a los gobiernos 煤tiles 鈥損ara el desarrollo, para la infraestructura, etc茅tera鈥 como el de Jean-Claude Baby Doc Duvalier (1971-1986) o los de los neo-duvalieristas, como Michel Sweet Micky Martelly (2011-2016) y el recientemente asesinado Jovenel The Banana Man Mo茂se (https://lahaine.org/eB1N), el mundo cerraba los ojos cuando 茅stos se forraban los bolsillos.

Cuando habl茅 hace unos a帽os de esto con Alex Dupuy, el soci贸logo haitiano, autor de un estudio denominado Haiti and the world economy, the fault of the Haitian underdevelopment [Hait铆 y la econom铆a mundial, la falla del subdesarrollo haitiano], 茅ste apuntaba a razones estructurales del subdesarrollo: 鈥渘o es que 鈥榚l mundo le haya dado la espalda al pa铆s鈥; todo lo contrario: la pobreza haitiana es consecuencia directa de los intereses de los imperios 鈥揊rancia, EEUU鈥 y de los perversos v铆nculos con los mercados internacionales: desde la colonia hasta la desregulaci贸n neoliberal鈥.

Durante esta 煤ltima, iniciada por Baby Doc, se alent贸 p.ej. la emigraci贸n masiva del campo a las ciudades, para proporcionarles a las maquiladoras mano de obra barata, la misma soluci贸n que fue ofrecida despu茅s del terremoto de 2010.

Se forz贸 la privatizaci贸n de casi todas las 谩reas de la econom铆a y la esfera social, junto con la abolici贸n de aranceles, algo que at贸 a Hait铆 completamente a la importaci贸n de granos desde EEUU. Cuando hac铆a falta 鈥揷uando al poder llegaba una fuerza que a ojos de los haitianos [y del mundo] representaba el cambio, como Jean-Bertrande Aristide con su Fanmi Lavalas (1991 y 2004)鈥, el mundo literalmente sacud铆a al Estado haitiano. Ven铆an los coups d鈥檈tat.

De hecho, la oenegenizaci贸n de Hait铆 fue dise帽ada antes como estrategia de asfixia y bullying, para no darle chance a Aristide. Si s贸lo en una d茅cima parte el mundo fuera tan eficiente en la (re)construcci贸n del Estado en Hait铆, como lo ha sido en su destrucci贸n…, dec铆a Dupuy.

La reconstrucci贸n prometida, tras 2010, por la comunidad internacional  鈥搃deada por Paul Collier, el especialista en combate a la pobreza e implementada por… Bill Clinton鈥 que privilegi贸 el modelo de la exportaci贸n por encima p.ej. de la reactivaci贸n del campo para garantizar la seguridad alimenticia, era en s铆 misma, una cat谩strofe.

Los esquemas de ayuda dise帽adas desde una l贸gica neolocolonial marginaron a los haitianos. De cada 100 d贸lares que don贸 el gobierno estadounidense, 98,40 regresaron a EEUU en forma de contratos o sueldos. 鈥淭ras el terremoto, Hait铆 se convirti贸 en una 鈥楻epublica de las oeneg茅s鈥, d贸nde el inexistente Estado no ten铆a ninguna capacidad para responder a las necesidades de sus ciudadanos鈥, dec铆a Dupuy.

El argumento de la corrupci贸n 鈥損ara no financiar al gobierno鈥, tras el caso de Duvalier cuando el Fondo Monetario Internacional sab铆a que sus fondos acababan directamente en los bolsillos de los ‘tonton macoutes’, 鈥搚 luego de Martelly o Mo茂se鈥, sonaba a煤n m谩s hueco ante el esc谩ndalo que involucr贸 a los empleados de Oxfam en una red de prostituci贸n.

As铆 que cuando el mes pasado, cuando todav铆a no hab铆a bajado el polvo despu茅s del asesinato del presidente, otro terremoto golpe贸 al pa铆s 鈥揺sta vez con ‘apenas’ algo m谩s de 2 mil v铆ctimas鈥 nuevamente han sido expuestos todos los puntos ciegos del modelo dominante de ayuda.

Hait铆 necesita ayuda, pero no de los oenegeros que no bajan de sus camionetas blancas: era una de las cr铆ticas m谩s suaves.

A pesar de que ahora 鈥揷omo las veces pasadas鈥 los haitianos han sido siempre los primeros en organizar y brindarla, el mundo, por m谩s incre铆ble que parezca, segu铆a ignorando la necesidad de articularse con organizaciones locales 鈥搗iendo al pa铆s como un desierto social, cuando en realidad cuenta con riqu铆sima experiencia de autorganizaci贸n desde abajo鈥 y mostr谩ndose incapaz de abandonar el modelo de asistencia que prioriza las ganancias de los que la ofrecen.

La 煤nica v铆a 鈥揷omo bien apuntaban en este contexto unos activistas鈥 es: i) parar 鈥渓a pornograf铆a del desastre鈥; ii) invertir en la capacidad de los haitianos; iii) apoyar las prioridades identificadas localmente; iv) enfocar los proyectos en los contrapartes locales y la relaci贸n con ellos; v) coordinar o notificar sus pasos a los funcionarios locales y al ministerio correspondiente. El hecho de que su sede 鈥揷omo el propio Palacio Presidencial, el mejor ejemplo del fracaso de las promesas de hace 11 a帽os鈥 pueda continuar a煤n en ruinas, no es ninguna excusa para no hacerlo.

@MaciekWizz




Fuente: Lahaine.org