May 15, 2021
De parte de SAS Madrid
203 puntos de vista


La presidenta no es neoliberalismo en estado puro, sino el neoliberalismo pasado por las clases medias y por la protecci贸n estatal, con los que PSOE y PP, indistintamente, han gobernado el pa铆s durante m谩s de 30 a帽os.

Una mueca que se extiende de oreja a oreja: la media circunferencia que solo Joker ha logrado en el mundo del c贸mic. Los p贸mulos ligeramente marcados, de piel brillante, transparente como la del blanco reptil b铆blico. Los labios apretados, finos, como los de la mism铆sima Thatcher, alineados para que la palabra articulada quede bien impresa en nuestros o铆dos: vocales bien abiertas y un acento castizamente impostado. As铆 era la sonrisa de Esperanza Aguirre, la lideresa hasta antes de ayer. Y as铆 es cada vez m谩s la sonrisa de Ayuso, la lideresa de la pr贸xima d茅cada.

Madrid es una caja de misterios. Lo es para los de fuera, pero tambi茅n para los de dentro que apenas recorren tres o cuatro parcelas de las mil posibles en esta ciudad. El PP madrile帽o es tambi茅n una inc贸gnita, especialmente para las izquierdas, que con demasiada altaner铆a y poco an谩lisis pretenden vencerlo. (A la luz de los resultados electorales, con poco, escas铆simo 茅xito.)  

En Madrid, hay PP para rato, m铆nimo para otra d茅cada. Vamos seguros a los treinta a帽os, muy probablemente a los cuarenta: gobierno eterno. Solo su hom贸logo gallego y el PSOE andaluz (al menos hasta hace poco) han logrado hegemon铆as tan prolongadas. Muy pocos son capaces de sortear las crisis y reinventarse frente a los cambios de sus respectivas sociedades. En el pertinaz gobierno del PP, hay sin duda estructuras clientelares: esa particular forma de hacer circular el dinero entre el partido y determinadas empresas, entre las instituciones y toda clase de chiringuitos culturales, pol铆ticos y sociales. Pocas dudas: el PP tiene una enorme capilaridad social. Quien quiera estudiar estas redes puede recurrir a los expedientes de la P煤nica, Lezo o G眉rtel. All铆 encontrar谩 al partido en su m谩ximo esplendor castizo: constructoras, pelotazos, pol铆ticos 鈥渁fortunados鈥 y mucha 鈥渃ultura鈥. 

Sin embargo, cometer铆amos un error si reduj茅ramos el PP, como se ha hecho con el PSOE andaluz o con la Convergencia catalana, a una mera estructura de intereses creados por medio de un sistema clientelar y corrupto. Si el PP es tan exitoso se debe a que, en cierta forma, coincide con la sociedad a la que se dirige, con algunos de los rieles sobre los que esta se desplaza. La pregunta est谩 en saber reconocer las promesas, el estilo, la ret贸rica y la imagen con los que los profesionales de la pol铆tica 鈥渕anipulan nuestros sue帽os鈥. Apenas unos apuntes:

Primera proposici贸n: Ayuso no es facha de capea, copa y puro, misa de domingos e hipocres铆a cat贸lica, seg煤n la imagen y parodia de las izquierdas. Antes bien, es una chica de su generaci贸n, de la misma que Pablo Iglesias. Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense. So帽adora y trepadora, se tatu贸 una rosa en su antebrazo. No la rosa socialista, que sin duda podr铆a haberse marcado si la vida (esto es, las 鈥渙portunidades鈥) la hubiera llevado por otro camino. Es la rosa del grupo tecno y siniestro de los a帽os noventa, Depeche Mode. Nada en ella nos habla de otro t贸pico que el de la median铆a cultural de los recuentos de la clase media de su generaci贸n, ahora convertida en clase pol铆tica, la misma median铆a donde crece su contraparte de izquierda. Y sin embargo, Ayuso, a diferencia de la mayor parte de los pol铆ticos de la nueva izquierda, ha tenido una gran escuela, quiz谩s la 煤nica gran escuela de la derecha desde los tiempos de Fraga. 

Segunda proposici贸n: Ayuso no es trumpismo, sino la evoluci贸n de una corriente previa, la de los neocons madrile帽os de Aguirre. Ayuso es la 煤ltima entrega de los neoconservadores madrile帽os, el gran laboratorio del PP de los a帽os noventa, y de nuevo la versi贸n triunfante del PP, terminados de aguar los rescoldos del 15-M y los recuerdos de la corrupci贸n popular. Ayuso entra a gobernar el partido despu茅s de que todos los sucesores de Aguirre (al menos dos generaciones) acabaran quemados o imputados en las grandes purgas internas del partido que conocemos como 鈥渆sc谩ndalos de corrupci贸n鈥.

No hay nada casual en que Ayuso sea la marioneta del gran ventr铆locuo Miguel 脕ngel Rodr铆guez, el 鈥渂arbas鈥, viejo halc贸n de Aznar, 煤ltimo superviviente del entonces poderoso 鈥渃lan de Valladolid鈥. Los neocon espa帽oles (v茅ase al respecto este trabajo de Pablo Carmona, Beatriz Garc铆a y Almudena S谩nchez) se caracterizan por su orientaci贸n atlantista, anticomunistas, neoliberales en lo econ贸mico, conservadores en lo pol铆tico, liberales a medias, privatizadores redomados, pero tambi茅n estatalistas en la protecci贸n de sus clientelas sociales: contradicciones andantes y cambiantes seg煤n quien habla, seg煤n a qui茅n se dirijan. El rasgo m谩s definitorio de los neocon es su estilo: agresivo, s贸lido, correoso. Las patocher铆as de Ayuso son menos una provocaci贸n, que un arte: estar siempre en el centro de los medios, en el centro de las conversaciones, en las redes sociales y en las cafeter铆as. 

Como anunciara Cayetana 脕lvarez de Toledo, los de Ayuso se han tomado en serio que si el PP quiere ganar no puede renunciar a la batalla cultural. Vean para el caso su 鈥渟ocialismo o libertad鈥. Y vean con qu茅 duende ha digerido a Ciudadanos: lo mismo que est谩 acabando de hacer con Vox. En el agit-prop neocon hay un exceso de ideolog铆a, un exceso de movilizaci贸n, un exceso de teatralizaci贸n, un exceso tras otro exceso. Algo de lo que carec铆a la derecha formal y de orden, y que aprendi贸 de los revirados de la extrema izquierda, que tanto en Estados Unidos como en Spain (desde Irving Cristol a Jim茅nez Losantos) inventaron ese 鈥渘eo鈥 a帽adido a 鈥渃onservadurismo鈥. Como con Sendero Luminoso y el pensamiento Gonzalo, se puede decir que existe un PP madrile帽o y un pensamiento Aguirre.

Tercera proposici贸n. Ayuso es procesismo. Lejos del t贸pico anticatal谩n, los del PP han estudiado con sa帽a la llengua de Ramon Llul. Casi todos tienen el C1 o el C2 del CIFALC que les permitir铆a opositar en Catalunya. Sin secretismo leen a Guillem Mart铆nez, y asimilan que la guerra de lugares, en tanto sustituto de la lucha de clases, es un fil贸n de alta rentabilidad pol铆tica. M谩s o menos, el procesismo de Ayuso consiste en enfrentar una f谩bula con otra f谩bula: el nacionalismo catal谩n con el orgullo madrile帽o, el despecho perif茅rico a los capitalinos con la apolog铆a de la xuleria madrilenya, el odio al Madrid facha con la celebraci贸n del Madrid liberal. Todo muy emocional. Tambi茅n han aprendido a hacer frente al totalitarismo de S谩nchez 鈥搑ecuerden en esta 茅poca de excesos verbales 鈥渆l peor gobierno desde Fernando VII鈥濃. Y lo han hecho, como se hace en Catalu帽a, en nombre de Madrid y del pueblo de Madrid. As铆, Ayuso nos repite hasta la saciedad: 鈥淢adrid quiere libertad鈥, 鈥淢adrid quiere salir de ca帽as鈥, 鈥淢adrid est谩 orgulloso de ser Madrid鈥, etc., etc.

Cuarta proposici贸n. Ayuso es la clase media, como la clase media es el Estado. Este es el punto fundamental de todo el galimat铆as que no entiende la izquierda. Ayuso no es neoliberalismo en estado puro, sino el neoliberalismo pasado por las clases medias y por la protecci贸n estatal, con los que PSOE y PP (indistintamente) han gobernado el pa铆s durante m谩s de treinta a帽os. Ayuso habla a la clase media, a todos nosotros, y lo hace francamente, sin los rodeos t铆picos de los progres (tambi茅n tan de clase media). Ayuso nos dice: abajo los impuestos, abajo el impuesto de patrimonio y el de sucesiones, dos punto menos de IRPF. Tambi茅n nos dice: libertad de educaci贸n. 鈥淣uestros hijos primero, por supuesto鈥. Lo que quiere decir que tendr谩s tu reserva en la ense帽anza concertada (pagada por todos, obviamente); pero tambi茅n si quieres p煤blica, nos encargaremos de hacer que en tu instituto haya clases para pobres (malos estudiantes) separadas de las clases de 鈥渘uestros hijos鈥 (los orientados, como no, al bachillerato y la Universidad). Ayuso no est谩 tampoco contra los seguros m茅dicos privados, est谩 dispuesta a untarles pasta cuando haga falta. Pero a la vez nos dice, si te pones muy malito, aqu铆 est谩 鈥渢u鈥 sanidad p煤blica (a veces de gesti贸n privada) como 煤ltimo recurso. 驴Acaso no ha abierto el 煤ltimo gran hospital p煤blico de la regi贸n, el gran almac茅n Isabel Zendal? 

Deber铆amos celebrar que Ayuso sea la nueva Ceau葯escu de la clase media madrile帽a: entre un 80 y un 90 % de la gente bien de los barrios bien ha votado por ella y contra el 鈥減ensamiento 煤nico de la dictadura progre鈥. Pero, Ayuso no es solo clase media. Si no est谩s del todo seguro de tu lugar social, y apenas tienes un currito o un negocio que amenaza con ruina, Ayuso tambi茅n est谩 ah铆. Por eso, en este a帽o y pico de pandemia, no ha dejado de susurrarnos al o铆do: Madrid ciudad abierta, que nada se detenga, que nadie tenga miedo a perder su empleo, 鈥渁 currar todos鈥. 驴A alguien le sorprende que gane abrumadoramente las elecciones? 驴A alguien le sorprende que derrote a esta izquierda?

AUTOR: Emmanuel Rodr铆guez

Emmanuel Rodr铆guez es historiador, soci贸logo y ensayista. Es editor de Traficantes de Sue帽os y miembro de la Fundaci贸n de los Comunes. Su 煤ltimo libro es ‘驴Por qu茅 fracas贸 la democracia en Espa帽a? La Transici贸n y el r茅gimen de 1978’. Es firmante del primer manifiesto de La Bancada.

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Fuente: Sasmadrid.org