February 28, 2022
De parte de ANRed
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Las compa帽铆as petroleras contaminan el medio ambiente de las regiones pobres y celebran ganancias r茅cord en los mercados burs谩tiles. El movimiento clim谩tico debe encontrar una manera de resistir. Dos activistas explican c贸mo puede funcionar esto. Por Louise Wagner y Elias K枚nig.


Un vistazo r谩pido a los titulares de las 煤ltimas semanas podr铆a dar la impresi贸n de que 2022 no comenz贸 particularmente bien para la industria petrolera: en Per煤, el grupo espa帽ol Repsol fue responsable de un grave desastre petrolero a mediados de enero despu茅s de que miles de barriles de petr贸leo se vertieran en un accidente de un petrolero. Las im谩genes de las playas contaminadas dieron la vuelta al mundo y el pa铆s sudamericano declar贸 el estado de emergencia medio ambiental. Solo unos d铆as despu茅s, el vecino Ecuador tambi茅n experiment贸 una grave crisis. En medio de la selva amaz贸nica, un deslizamiento de tierra da帽贸 un oleoducto. M谩s de un mill贸n de litros de petr贸leo se vertieron en las regiones circundantes [regiones de selva amaz贸nica en la frontera de las provincias de Napo y Sucumbios, con riesgo inmediatamente declarado de contaminaci贸n del r铆o Coca].

Casi al mismo tiempo tambi茅n se acumularon informes procedentes del este de Tailandia. Despu茅s de una fuga en un oleoducto submarino, se form贸 una marea negra que se extend铆a r谩pidamente y el gobierno tuvo que cerrar las 鈥減layas de ensue帽o鈥 de la regi贸n de Rayong, que eran populares entre los turistas. En Argentina miles de personas han estado tomando las calles durante semanas para protestar contra las decisiones adoptadas por el gobierno poco antes del fin de a帽o 2021. Estas permitir铆an al grupo argentino YPF, al grupo noruego Equinor y a Shell buscar materias primas f贸siles en la costa utilizando m茅todos s铆smicos. Estos m茅todos est谩n asociados con un enorme ruido bajo el agua y representan una amenaza directa para la orientaci贸n de los animales marinos.

Las empresas celebran el 茅xito en el mercado de capitales

Sin embargo, si nos fijamos en los mercados burs谩tiles, la situaci贸n es bastante diferente: la industria del petr贸leo y el gas est谩 en auge. Hay un estado de 谩nimo de celebraci贸n, por ejemplo, en la compa帽铆a petrolera Shell, que ha multiplicado por catorce(!) sus ganancias en el 煤ltimo trimestre de 2021. Exxon Mobil registra las mayores ganancias en siete a帽os. Incluso el grupo espa帽ol Repsol, que estuvo involucrado en varios esc谩ndalos, ha pasado el mes econ贸micamente sin mayores problemas. Esto muestra lo bien que est谩n organizadas las empresas f贸siles. Los gobiernos a menudo tienen poco con lo que oponerse a ellas, especialmente en los pa铆ses donde se extraen las materias primas. Dado que la facturaci贸n anual de algunas corporaciones supera el rendimiento econ贸mico de pa铆ses enteros, esta impotencia no es sorprendente.

Pero, 驴qu茅 significa esto para el movimiento de resistencia clim谩tico, cuya resistencia hasta ahora parece estrellarse debido a la influencia de la poderosa industria del petr贸leo y el gas? En los pa铆ses donde se extraen principalmente los recursos, las y los activistas est谩n experimentando una enorme represi贸n. Regularmente, las y los ecologistas son amenazados o incluso asesinados. Sin embargo, en una sociedad racista, poco importa lo que ocurra en los pa铆ses del Sur. En los pa铆ses en los que se encuentran las sedes de las empresas transnacionales, este tema est谩 muy a menudo ausente de la ret贸rica del movimiento de protesta. Los gobiernos incluso consideran a las industrias f贸siles como socias en la lucha contra la crisis clim谩tica.

Un d铆a de acci贸n internacional

Por lo tanto, el movimiento clim谩tico se enfrenta a dos desaf铆os: en primer lugar, los cr铆menes ecocidas de las corporaciones f贸siles en los pa铆ses del Sur y su influencia masiva en las sociedades del Norte deben ser situadas en el centro de atenci贸n. En segundo lugar, las preocupaciones de las personas de las regiones m谩s afectadas deben estar situadas en primer plano. Porque son ellas quienes han resistido durante mucho tiempo frente a las estructuras de poder neocoloniales de las corporaciones multinacionales.

Un d铆a internacional de acci贸n contra el capitalismo f贸sil organizado con poca antelaci贸n el viernes 4 de febrero, mostr贸 c贸mo esto puede funcionar. Como consecuencia de los numerosos desastres petroleros de las 煤ltimas semanas, m谩s de 50 grupos de 19 pa铆ses se reunieron bajo el lema de una Global Coastline Rebellion (Rebeli贸n costera global). Las protestas fueron apoyadas en particular por grupos de los pa铆ses del Sur, como Argentina, Per煤 y Sud谩frica. Mediante varias acciones, pidieron un levantamiento mundial de las comunidades costeras contra aquellas corporaciones que destruyen sus medios de vida.

Una cuesti贸n de deuda clim谩tica

Tambi茅n se produjeron manifestaciones contra la industria f贸sil, incluida la empresa alemana Wintershall DEA, en Hamburgo y Berl铆n. El movimiento clim谩tico europeo se uni贸 a grupos de Am茅rica Latina. Las protestas se centraron, entre otras cosas, en la demanda de reparaciones a las comunidades da帽adas y la cancelaci贸n de la deuda de los pa铆ses del Sur. A cambio, las materias primas f贸siles se dejar铆an en el suelo: deuda clim谩tica contra deuda financiera, o 芦climate debt swap鈥 (intercambio de deuda clim谩tica), como lo llam贸 el activista argentino Esteban Servat.

La orientaci贸n internacional de las protestas, tanto en sus reivindicaciones como en su organizaci贸n, es importante. Solo de esta manera se pueden desenmascarar las contradicciones de la pol铆tica de ubicaci贸n clim谩tica/nacionalista del gobierno federal de Alemania, que transfiere de forma mal definida los costes de una transformaci贸n supuestamente ecol贸gica del capitalismo a los pa铆ses del Sur. Pero sin restringir dr谩sticamente el poder de las compa帽铆as de petr贸leo y gas con sede en el Norte y organizar democr谩ticamente la producci贸n de energ铆a, los objetivos clim谩ticos tanto en el Norte como en el Sur ser谩n inalcanzables. Esto requiere una presi贸n masiva desde abajo.

Un solo d铆a de acci贸n es solo una gota en el oc茅ano. Pero la amplitud de la movilizaci贸n espont谩nea muestra lo grande que es el potencial para un movimiento clim谩tico orientado internacionalmente. Sin embargo, a煤n m谩s notable que el tama帽o de los grupos y pa铆ses involucrados es la inversi贸n exitosa de las relaciones de poder anteriores: las preocupaciones de las y los directamente afectados por la extracci贸n de materias primas f贸siles se han colocado en el centro de las protestas de un movimiento de justicia clim谩tica en su mayor铆a blanco y euroc茅ntrico. La gente se reuni贸 m谩s all谩 de los movimientos y pa铆ses, en una acci贸n dirigida por el Sur contra instituciones neocoloniales como el FMI, el Banco Mundial y las empresas transnacionales. Como record贸 uno de los organizadores en Berl铆n: 芦Tal vez 茅ste pueda ser el comienzo de una nueva forma de movilizarse; en la que el Norte puede unirse con el Sur y llevar a cabo la lucha contra las corporaciones que nos matan禄.

Art铆culo publicado originalmente por la revista Der Freitag. Traducci贸n al espa帽ol: Faustino Eguberri para Viento Sur.





Fuente: Anred.org