September 21, 2022
De parte de ANRed
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“El disco es pre pandémico pero fue pandémico en su nacimiento y su salida al mundo es post pandémica así que abarca tres etapas en relación a la pandemia”, reflexiona la cantautora y pianista Bárbara Gilles acerca de su último disco “Tesina” que fue grabado en 2019, lanzado en 2020 en plena cuarentena y recién comenzó a ser presentado en vivo durante este año en formato “power dúo” con Martín Minervini en batería. Por Adrián Sotelo


El nuevo trabajo de la artista oriunda de Temperley está conformado por canciones que “fueron saliendo durante el proceso de tener que hacer la tesina de graduación como Licenciada en Artes Musicales y fue una búsqueda interna muy profunda”. La producción estuvo a cargo de Mica Hourbeigt y la mezcla fue hecha por Hernán Agrasar.

“Yo vengo de la música muy tocada, muy acústica, muy artesanal, hecha con las manos y con las herramientas mecánicas que son los instrumentos, pero venía investigando la intervención digital o electrónica en pequeños simples y ese nuevo concepto se lo propuse a Mica para laburarlo juntas”, cuenta acerca del sucesor de “Carpe Diem” (2012) y de los EPs “Nenúfares” (2018) y “Dijes del Tiempo” (2020) que tiene la particularidad de tener un rumbo más electrónico que los anteriores.

¿Cómo fue la grabación de “Tesina”?

Para la producción contacté a Mica Hourbeigt que había trabajado en discos que habían llamado mi atención. Uno en particular es “Nunca apagar mi fuego” de Marigrá Geranio que me voló la cabeza su diseño sonoro y yo quería ir para ese lado. También estuvo involucrado Martín Minervini que, además de grabar las baterías en el disco, las que fueron tocadas porque otras fueron programadas por Mica, participó en algunas decisiones estéticas, artísticas y de producción. 

¿Hay un motivo por el que hayas querido ir hacia lo electrónico? 

Yo venía coqueteando con eso. Siempre, además del piano, toqué teclados y tengo un par de sintetizadores. Empecé a profundizar un poco más en la tecnología porque no me sentía canchera. Aunque sí me gustaban los sonidos que tenía en mis teclados, programar y tocar con la compu lo sentía siempre muy lejano. Otra razón que explica esta búsqueda es el audio. Sonoramente me gusta mucho. Me interesaba intervenir como un collage los sonidos, darles una vueltita más de tuerca tanto en la voz, en los teclados y en los beats proponer una música que estuviera ya más en el campo de la imaginación y que, cuando la escucharas, no te imaginaras simplemente instrumentos musicales sino que escuches cosas como sintetizadas o artificiales que te propongan una historia distinta. Había una inquietud tímbrica también.

¿Qué artistas electrónicos te gustan o influenciaron?

No me inspiré en artistas cien por cien electrónicos pero me empezó a gustar Mariana Michi que es una increíble multiinstrumentista de Buenos Aires. Radiohead es un faro para mí. Los juegos que hacen, usan la tecnología a su favor sin dejar de trabajar ellos con sus instrumentos de manera artesanal. También me gusta Gorillaz y con mi banda Las Tootsies estudiamos mucho el R & B y el soul que está bordeando todo el tiempo con el hip hop, con cuestiones de usar un poco más herramientas tecnológicas. También me inspiré en el uso que hace de la electrónica Daft Punk y la banda francesa Air. No son nuevos para nada pero con el correr de los años me daban ganas de hacer algo así. Otra influencia grande fue el primer disco de Billie Eilish. 

¿Qué te atrajo del disco de Billie Eilish?

El tratamiento de los bajos y la mezcla «artificiosa». Ese disco me voló la cabeza y lo tuvimos muy en cuenta con Mica y con Hernán para la mezcla. Otra referencia que tuve fue la banda sonora de Jonny Greenwood para la película “Phantom Thread” de Paul Thomas Anderson en la que toca mucho el piano y me encantó esa textura para el arreglo de “Jamás”. Otra influencia es el disco “Bite Orca” de los Dirty Projectors. Usan poca electrónica pero para una búsqueda tímbrica o para lo que se imaginaron a priori. Resuelven de esa forma pero después tienen mucho despliegue instrumental y muchos arreglos extraños.

“La visita” es la letra más misteriosa… ¿está dirigida a alguien en especial?

Sí, está dirigida a una persona con quien tuve desde chica una relación de enemistad. Dejó este mundo repentinamente y siendo muy joven. Escuché en una charla de Darío Sztajnsrajber que «un enemigo a veces es alguien más cercano que un amigo porque mientras mi amigo me reconforta, mi enemigo me interpela.» Cuando esa persona dejó de existir físicamente me di cuenta de hasta qué punto formaba parte de mis pensamientos. Y fueron muchísimas las veces que soñé con ella.

“Kintsukuroi” es el título del corte de difusión… ¿qué significa la palabra? 

Kintsukuroi o Kintsuji es el arte japonés de reparar piezas de cerámica rotas, cementándolas con oro o plata. De esa forma, la pieza rota y luego reparada con esta técnica adquiere más valor que cuando estaba intacta. Japón y sus metáforas insuperables… 

¿Qué me podés contar del videoclip de la canción?

El video fue realizado por Guillermo Borghi, un pianista que, además, es experto en el videojuego Line Rider, que lo creó un estudiante estadounidense y se juega gratis online. Yo lo usaba mucho para dar clases porque resulta muy útil para graficar gestos musicales. Sólo conocía ejemplos de Line Rider con música clásica. De casualidad vi un trabajo de Guille animando a Bosch, el protagonista del jueguito, con un pedacito de un tema de Spinetta y en el acto decidí que tenía que hacerlo con un tema mío. Sentía cariño por ese personajecito y el talento de Guille me deslumbró. 

¿Cómo es tu relación con el folclore?

En mi primer disco, la canción “Tristeza Folk” tiene un aire a huayno y en mi primer EP había un vals que devenía en chacarera. No soy una experta. Cuando lo incorporo a mis composiciones nunca es desde la pureza. Pero lo amo. Sus figuras rítmicas me seducen. Admiro a grandes pianistas de nuestro folklore, como el Cuchi, el Negro Aguirre, Lilián Saba. Pero yo no vengo de ese palo, entonces todo lo que hago suena medio límbico. Asumo al folklore como influencia pero con muchísimo respeto.

“Caballo mágico” tiene aires folclóricos… ¿cómo lo creaste? 

Justamente una reflexión sobre el rol del piano en mis temas disparó “Caballo mágico”. En general, los guitarristas me odiaban, porque les proponía cosas muy pianísticas para tocar, desde las tonalidades y las texturas. Entonces me propuse componer un tema «amigable» para la guitarra. Estaba por irme de gira con dos amigas cantautoras guitarristas y no quería matarlas con el repertorio compartido. Así nació esta canción. Imaginando rasguidos. La toqué mucho en vivo con diferentes guitarristas durante años. Sin embargo, a la hora de cristalizarla en el estudio, ya quería algo más.

¿Qué aportó Leopo?

Lo convoqué a Leopo porque es un gran gran guitarrista, pero además tiene un estilo muy personal, distinto a todos. Confiando en que la canción no lo iba a traicionar, y en su genialidad creativa, le pedí que jugara e hiciera lo que quisiera, que no me importaba hacer nada ortodoxo. Hizo unos arreglitos tan leopísticos como delicados. Quedé muy feliz con que esa sea la versión definitiva del tema.

La canción que cierra el disco, “Todos los días”, fue seleccionada por el CCK… ¿cómo viviste eso?

Sí, fue una convocatoria del CCK por el 8M. Buscaban canciones de mujeres o de disidencias pertenecientes a las minorías que sufren violencia de género y que estuvieran enmarcadas en la temática de Ni Una Menos. La canción trata sobre los femicidios. Seleccionaron ocho composiciones de autoras de todo el país con las que se armó un repertorio que lo interpretó Daniela Herrero en un concierto en el CCK que fue grabado y subido a internet en marzo. El 3 de junio que es el día de lucha contra la violencia machista, el Ni Una Menos en sí mismo, fuimos convocadas las autoras a interpretar nosotras mismas los temas en La Cúpula. Fue súper emocionante. Se armó una lista de temas que fue muy fuerte por todo lo que dicen esas canciones.

¿Cuáles son tus planes futuros?

Tocar mucho en vivo y los temas nuevos ir sacándolos de forma más inmediata. No tomarme dos años para grabar un disco completo sino volver al formato del single, ir sacando canciones sueltas. Y estoy muy concentrada en armar fechas interesantes en vivo. No tengo ninguna agendada porque paré un poquito la pelota pero hacia fin de año seguramente va a reactivarse la cosa. Me reencontré con el vivo este año y creo que nunca lo había disfrutado tanto.





Fuente: Anred.org