January 29, 2021
De parte de Algrano Sembrando La Duda
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Aunque la zona est谩 catalogada de riesgo muy alto de despoblamiento, cuatro j贸venes que recuperaron un poblado en ruinas ahora se enfrentan a multas y desalojos.

Barchel DEL LLIBRE POBLES ABANDONATS
Casas de Barchel. Foto: Agust铆 Hern脿ndez. Del libro 鈥楶obles valencians abandonats鈥

Benag茅ber es un peque帽o pueblo con un censo de 192 habitantes y con un aire un tanto artificial; es de nueva construcci贸n, puesto que el viejo qued贸 hundido bajo uno de los pantanos que inaugur贸 el dictador Franco. Aunque no est谩 considerado como municipio en riesgo de despoblaci贸n, s铆 que recibe parte de los Fondos de Cooperaci贸n Municipal por la Lucha contra el Despoblamiento de los Municipios del Pa铆s Valenciano de 2020 que otorga la Generalitat; adem谩s, est谩 rodeado por muchos municipios en riesgo alto (Sinarcas, Tu茅jar) y muy alto (Chelva, Calles, Camporrobles, Alpuente, Titaguas, Aras de los Olmos). Hablamos de la comarca dels Serrans, la m谩s despoblada de la provincia de Valencia y de las m谩s 鈥榲aciadas鈥 de todo el Pa铆s Valenci脿.

Este contexto es importante para comprender qu茅 pasa a escasos kil贸metros. Nos dirigimos a Casas de Barchel, un pueblo que, siguiendo la tendencia comentada, qued贸 completamente abandonado hace m谩s de cuarenta a帽os; aunque casi toda su superficie pertenece a Chelva, es m谩s f谩cil ir desde Benag茅ber. El libro Pueblos valencianos abandonados. La memoria del silencio, del periodista Agust铆 Hern脿ndez, expone que nos lo encontraremos en el siguiente estado: 芦casas en ruinas alternadas con alguna casa reformada禄. La gu铆a muestra las fotograf铆as de un entorno sin cuidar y lleno de zarzas, con casas con los tejados hundidos y la maleza ocultando las edificaciones y comi茅ndose los frutales de los alrededores.

Llegamos tras andar unos veinte minutos (hay un camino directo para ir a pie o una pista un poco m谩s larga para ir en coche) y nos sorprende una imagen muy diferente de la del libro: las casas est谩n en pie y lucen bonitas y dignas; los caminos est谩n rehechos con cuidado y estilo, y dejan ver setas (estos d铆as hay mucha seta de cardo); el huerto est谩 a rebosar de cultivos de temporada (habas, guindillas, lechugas, tomatillos verdes mexicanos鈥); un peque帽o corral alberga gallinas, gallos y cabras; los olivos y los almendros est谩n podados鈥 En definitiva, vuelve a brotar la vida.

La recuperaci贸n de un pueblo abandonado con el visto bueno oral de los propietarios

Nos recibe un grupo de j贸venes. Aterrizaron aqu铆 en 2014, despu茅s de una de las t铆picas conversaciones entre amigos para cambiar el mundo, una noche en Ontinyent. Con la diferencia de que, mientras a casi todas se les olvida entre lo que dicen que es tener los pies en el suelo (estudios, trabajo, familia, alquiler, hipoteca, etc.), ellos s铆 que se lo tomaron en serio. Dicho y hecho, cogieron el libro de Hern脿ndez y buscaron un lugar donde poner en marcha un modo de vida diferente, autosuficiente y m谩s comprometido con la revitalizaci贸n de las zonas rurales. La primera parada fue Casas de Barchel. Llov铆a mucho y se empaparon completamente. Al pisar el poblado abandonado, recuerdan con un brillo en los ojos que sali贸 el arco铆ris. 芦隆Fue una se帽al!禄, exclaman. Se acabaron de convencer admirando el precioso entorno, estudiando las casas y comprobando que ten铆an agua muy cerca. Empezaron unas cinco personas y ahora la aldea est谩 habitada por catorce; una de ellas, la primera beb茅 barcheliana.

Hace seis a帽os de esto, y desde entonces no han parado de trabajar por el pueblo que ahora han rebautizado, simplemente, como Barchel. Han reformado las casas y ahora tienen ocho dormitorios, una biblioteca com煤n, una ducha, dos ba帽os, un taller, una cocina, un cuarto de estar muy muy aislado, una bodega, un horno moruno, un corral, una zona para fregar los platos, huerto a pleno rendimiento, almendros y olivos recuperados y mejorando la producci贸n鈥 Lo primero que hicieron fue averiguar qui茅nes eran los propietarios (cinco familias) y pedirles permiso para su proyecto colectivo. Dieron el visto bueno de palabra 芦sin ning煤n problema禄, satisfechos de que volviera la vida al antiguo pueblo. Solo una casa, reformada, era intocable porque es una segunda residencia. Hay que recordar que un acuerdo oral es legalmente vinculante, aunque dif铆cilmente demostrable.

As铆 fueron pasando los meses y despu茅s los a帽os. Uno de los due帽os, que hac铆a de intermediario con una de las familias, les visitaba con frecuencia y compart铆an comidas y cenas. La relaci贸n con el vecindario del pueblo m谩s pr贸ximo, Benag茅ber, es correcta; unos les tienen afecto, otros sienten indiferencia y otras chismorrean, nada fuera de lo normal, como pasa con cualquier reci茅n llegado. 芦Algunos nos conocen, con cari帽o, como los hippies con estudios禄, r铆en, y es que todos tienen titulaci贸n universitaria.

Los pobladores se organizan en grupos de trabajo que cuentan con sus asambleas, una general a la semana, donde el objetivo es tomar las decisiones por consenso; se debaten desde cuestiones t茅cnicas hasta los cuidados, para garantizar la buena convivencia. Viven de diferentes trabajos: alguien ha montado una cooperativa de instalaci贸n de placas el茅ctricas, otros hacen la vendimia en Francia y en pueblos de los alrededores, ayudan a hacer podas, trabajan en una granja de caracoles, ofrecen servicios de distribuci贸n de fruta y verdura en Val猫ncia鈥 Toda persona que trabaja fuera del pueblo tiene que devolver a la colectividad un m铆nimo del 20% de los ingresos, aunque, como conviven en el mismo espacio, l贸gicamente la mayor parte la invierten en el espacio. Desde hace un tiempo, tambi茅n asisten a ferias donde venden productos propios, como panes caseros, cerveza, vino, cremas naturales, pendientes y otros productos.

芦Vinimos con la idea de crear y llevar a cabo una forma de vida alternativa a la que nos ofrece el sistema capitalista, huyendo del consumismo feroz, el individualismo y la depredaci贸n de los recursos que el planeta nos ofrece. Llegamos cargadas de ilusiones y esperanzas de vivir siendo coherentes con nuestros principios, deseosas de demostrar que se puede hacer realidad lo que muchas veces hab铆amos considerado una utop铆a鈥 Y aqu铆 seguimos, seis a帽os m谩s tarde禄, exponen en su manifiesto.

BARCHEL pobladores
Repobladoras cultivando la huerta en Barchel
Plaza ahora BARCHEL
Vista actual de la plaza de Barchel

驴Cu谩ndo cambi贸 todo?

El entendimiento flu铆a sin obst谩culos hasta que un d铆a les dijeron que se ten铆an que ir. El problema es que el consentimiento inicial fue de palabra y, como intuyeron tiempo despu茅s, la propiedad era compartida por una familia grande que no acababa de entenderse y la repoblaci贸n fue el punto que los uni贸. 芦Si tienes un enemigo com煤n, es m谩s f谩cil volver a juntarse. Es lo que hicieron con nosotros禄, suspiran. Y creen que su intermediario no quiso ponerse en contra de toda la familia.

La Veu dialog贸, in situ, con el yerno de la familia que los denunci贸, pero no quiso hacer declaraciones para el reportaje y descart贸 el contacto con los propietarios porque no quieren hablar con la prensa. Seg煤n explican desde Barchel, hace tiempo que 茅l se pasa por all铆 en su tiempo libre para ocuparse de los frutales ahora que se han recuperado. Sin su versi贸n de los hechos, nos queda la de las repobladoras. Una de ellas, nos relata cronol贸gicamente lo que pas贸: hace dos a帽os, les lleg贸 a los propietarios una denuncia de la Confederaci贸 Hidrogr脿fica del X煤quer por utilizar agua del r铆o para regar el huerto. Las repobladoras los tranquilizaron y les dijeron que asum铆an el compromiso de pagar las multas que se impusieron.

Inicialmente la causa se archiv贸, pero se retom贸 con una sanci贸n de 5000 euros. Los due帽os se asustaron y se reunieron durante una comida en abril del 2019. Reiteraron que 芦no quer铆an tener problemas de ning煤n tipo禄, pero ya no les serv铆a la promesa de las habitantes de pagar la multa y espetaron: 芦No, realmente lo que queremos es que os vay谩is禄. Recurrieron la denuncia alegando que el caudal 芦no altera el curso del r铆o y que la cantidad empleada es m铆nima禄, y finalmente tendr谩n que pagar 500 euros. Aun as铆, esto marc贸 el inicio de las tensiones con dos de las familias propietarias.

En esa comida de s谩bado, las repobladoras respondieron que no quer铆an irse y les propusieron una oferta de compra; los propietarios aceptaron esperar. La sorpresa lleg贸 dos d铆as despu茅s, cuando el lunes siguiente se present贸 en Barchel la Guardia Civil anunciando que la familia hab铆a interpuesto una denuncia 芦por ocupaci贸n, allanamiento de morada, construcci贸n y riego ilegal禄. 芦Es decir, cuando vinieron a hablar con nosotros ya nos hab铆an denunciado y no fueron capaces de dec铆rnoslo禄, lamentan. La acusaci贸n afecta a una peque帽a casa que hab铆a sido un almac茅n de herramientas y ahora se aprovechaba como dormitorio de una de las pobladoras, una porci贸n del aparcamiento, una parte del huerto y, adem谩s, a una segunda construcci贸n que todav铆a no hab铆an restaurado y que utilizaban como almac茅n.

De las cuatro familias propietarias, una denunci贸 y una segunda les apoy贸 atestiguando en el juicio. La relaci贸n con las otras dos es 芦tranquila禄. Una de ellas es buena porque todav铆a vive un antiguo habitante de Barchel que les visita, y la segunda, tambi茅n lo hac铆a hasta que muri贸 el a帽o pasado. 芦Realmente a quienes les va bien que estemos aqu铆 es a las personas mayores que habitaron el poblado. Las 煤ltimas pobladoras ven todo el valor de lo que estamos haciendo y de vivir de este modo. Pero las familias que no lo han vivido, no lo ven禄, sostienen las actuales habitantes.

Desalojo, en cualquier momento

Tuvieron el juicio en septiembre de 2019 en el Juzgado de Instrucci贸n n.潞 2 de Ll铆ria por delito leve de usurpaci贸n. En la sentencia, ratificada por la Audiencia Provincial de Val猫ncia, la jueza impone unos 300 euros de multa a cada una de las cuatro acusadas; es decir, un total de 1.200 euros y el desalojo de los inmuebles. Las repobladoras denuncian irregularidades e imprecisiones en el texto, por ejemplo, las acusan de haber roto candados, a pesar de que en las fotos de la propiedad reclamada se aprecia claramente que se trata de una construcci贸n en ruinas.

Despu茅s de que el Tribunal Supremo haya desestimado el recurso de las repobladoras, ahora est谩n a la espera de que se haga efectivo el desalojo de la casa habitada y de la que todav铆a estaba en ruinas. El abogado de las condenadas les ha comunicado que avisar谩n con diez d铆as de antelaci贸n. Las repobladoras de Barchel tienen la intenci贸n de convocar, para ese d铆a, una acci贸n reivindicativa pac铆fica para visibilizar su lucha y la necesidad de recuperar espacios rurales abandonados, esos tan reivindicados por la clase pol铆tica y de los cuales tanto se habla en los medios de comunicaci贸n, pero que, a la hora de la verdad, se topan con el muro de la propiedad privada.

芦La propiedad privada est谩 consumiendo los pueblos rurales, los dirige hacia su extinci贸n hist贸rica y cultural, y los transforma en urbanizaciones o pueblos fantasma de vacaciones. Pedimos y reivindicamos legitimar nuestra presencia en el poblado de Barchel desde una perspectiva de repoblaci贸n rural, sostenibilidad medioambiental, autogesti贸n y recuperaci贸n y mantenimiento de la historia del entorno禄, reclaman las repobladoras.


Extra铆do de: soberaniaalimentaria.info
Autora: Raquel Andr茅s
Publicado originalmente en: La Veu (en valenci脿)

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Fuente: Algranoextremadura.org