May 31, 2021
De parte de La Haine
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Bashar al Asad fue reelegido presidente de Siria para un cuarto mandato, en unas elecciones celebradas en un pa铆s destrozado por la sangrienta guerra promovida por Occidente, que a pesar de eso insiste en que los comicios no eran “ni libres ni justos”. Eso en castellano se llama doble moral.

Durante una rueda de prensa el presidente del Parlamento, Hammud Sabbagha, anunci贸 que Bashar al Asad hab铆a sido reelegido con el 95,1 por ciento de los votos. 14,2 millones de personas acudieron a las urnas, de los 18,1 millones convocadas a votar, lo que implica una tasa de participaci贸n del 76,64. por ciento.

Elegido por primera vez en el a帽o 2000, el martes critic贸 a los reg铆menes occidentales, empezando por EEUU y los pa铆ses europeos, que impulsan la guerra terrorisdta para destruir un pa铆s que le hace sombra a Israel, y al mismo tiempo evitar una salida al Mediterraneo para el petr贸leo iran铆.

El presidente ruso Vladimir Putin felicit贸 a al Asad por su victoria en las elecciones y le dijo en un telegrama que ese triunfo confirma su alta autoridad pol铆tica. “Los resultados del voto confirmaron la confianza de sus conciudadanos”, declar贸 Putin seg煤n un comunicado del Kremlin, agregando que Asad logr贸 “la estabilizaci贸n r谩pida de la situaci贸n” en el pa铆s.

A su vez Ir谩n congratul贸 a Asad por su “firme victoria”. “La Rep煤blica isl谩mica de Ir谩n felicita al presidente Asad y al pueblo sirio resistente por su firme victoria en esta elecci贸n”, escribi贸 el ministerio de Relaciones Exteriores iran铆 en un comunicado. “La celebraci贸n exitosa de la elecci贸n y la participaci贸n masiva del pueblo sirio constituyen una etapa importante en la instauraci贸n de la paz.” 

Antes incluso de que se anunciaran los resultados, cuando el escrutinio estaba a punto de terminar, decenas de miles de sirios salieron a las calles de varias ciudades del pa铆s gritando consignas a favor del Gobierno. En la localidad costera de Tart煤s (oeste), multitudes ondeaban banderas y portaban retratos de Bashar al Asad, mientras otros bailaban y tocaban tambores, seg煤n im谩genes difundidas por la televisi贸n siria.

Miles de personas se concentraron tambi茅n en Latakia, tambi茅n a orillas del mar, y en la capital, Damasco. En Sweida, en el sur del pa铆s, una multitud se congreg贸 frente a la sede de la gobernaci贸n, al igual que en Alepo.

Necesidades gigantescas

Se trata de las segundas presidenciales desde que en 2011 comenz贸 una guerra en la que participan bandas terroristas armadas y financiadas por Occidente. La guerra ha dejado m谩s de 388.000 muertos y la econom铆a por los suelos, especialmente por el robo del petr贸leo por parte de EEUU y Turqu铆a.

Seg煤n los registros, el pa铆s cuenta oficialmente con un poco menos de 18 millones de electores. Pero con la fragmentaci贸n del pa铆s por la guerra y el exilio de millones de personas, el n煤mero de votantes es en realidad algo m谩s bajo. En un pa铆s con la econom铆a destrozada y las infraestructuras en ruinas, Bashar al Asad se presentaba como el hombre de la reconstrucci贸n, tras haber encadenado triunfos militares con el apoyo de Rusia e Ir谩n, y haber recuperado m谩s de dos tercios del territorio.

En una Siria polarizada por la guerra terrorista, las regiones aut贸nomas kurdas del noreste, que apoyan a EEUU, ignoraron los comicios, al igual que el 煤ltimo basti贸n yihadista y rebelde de Idlib (noroeste), donde viven unos tres millones de personas.

Frente a Asad se presentaron dos personalidades con mucho prestigio: el exministro y parlamentario Abdallah Sallum Abdallah y un miembro de la oposici贸n, Mahmud Marei. Seg煤n el presidente del Parlamento, estos obtuvieron respectivamente el 1,5 y el 3,3 por ciento de los votos, respectivamente.

La ley electoral exige que los candidatos hayan vivido en Siria diez a帽os consecutivos antes de los comicios, por lo que quedaron excluidas de facto las figuras de la derecha en el exilio, muy debilitada ante los avances del Gobierno en la recuperaci贸n del territorio. Su principal coalici贸n, financiada por EEUU, denunci贸 como siempre que los comicios eran una farsa.

Siria, como el propio Asad, es objeto de sanciones occidentales. Y las necesidades para la reconstrucci贸n son gigantescas. Un reciente informe cifra en m谩s de 1,2 billones de d贸lares el costo econ贸mico de la guerra, que deber铆an pagar las potencias que originaron el conflicto.




Fuente: Lahaine.org