May 8, 2021
De parte de ANRed
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Unos ni帽os recogen la parte met谩lica de una pantalla, en Agbogbloshie, barrio de Accra, Ghana. No se protegen para manipular productos qu铆micos como el mercurio o el plomo. Fotograf铆a de la serie fotogr谩fica 鈥榁ertedero de basura 2.0鈥, de Andrew McConnell.

Aunque se estima que los residuos electr贸nicos representan s贸lo un 2% de los flujos de desechos s贸lidos, llegan a significar el 70% de los residuos peligrosos que terminan en los vertederos. Los pa铆ses del Norte Global se benefician de que otros se queden con sus residuos, externalizando (e invisibilizando) sus graves impactos socioambientales. Por Elvira C. P茅rez  y Sara Dom铆nguez / El Salto.


鈥淓st谩n matando gente y tienen que hacerse responsables鈥 afirma el periodista y activista ambiental, Mike Anane, en el documental de Cosima Dannoritzer 鈥淟a tragedia electr贸nica鈥. Hace referencia a los graves impactos provocados por el tr谩fico de residuos de aparatos el茅ctricos y electr贸nicos (RAEE) en Ghana. Puede parecer una afirmaci贸n exagerada, pero Naciones Unidas habla de un preocupante 鈥渢sunami electr贸nico鈥. En 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de basura electr贸nica en el mundo, de las cuales s贸lo se gestionaron apropiadamente el 17,40 %, seg煤n el 煤ltimo informe del Observatorio Mundial de Residuos Electr贸nicos. Los c谩lculos para 2050 apuntan a 120 millones de toneladas de residuos al a帽o y, de no revertirse la tendencia, para entonces ser谩n millones las toneladas almacenadas, incineradas o vertidas al aire libre sin prevenci贸n.

No solo eso, en un escenario de recursos escasos como es el actual (y, a煤n m谩s en el futuro) se dejan de aprovechar materiales que podr铆an tener, como m铆nimo, una segunda vida. Considerando la cr铆tica situaci贸n que vivimos actualmente sobre la disponibilidad de semiconductores y diversos materiales, as铆 como la alocaci贸n o asignaci贸n derivada de la sobreexplotaci贸n de recursos naturales cada vez m谩s limitados y demandados, hace que estos residuos se revaloricen y se espera que cada vez m谩s en los pr贸ximos a帽os. En concreto, actualmente se estima que el valor de los materiales de estos residuos es de al menos 62.5 billones de d贸lares anuales, lo cual supera el PIB de muchos pa铆ses.

Los costes socioambientales que se derivan del uso masivo de aparatos electr贸nicos no se reflejan en su precio y suelen ser invisibles y desconocidos para el gran p煤blico. Se trata de un ejemplo perfecto de c贸mo el modelo econ贸mico capitalista externaliza los impactos de una forma de producci贸n y consumo que no se sostiene. Al igual que ocurre con el cambio clim谩tico, sus impactos se reparten de forma desigual. Mientras el uso y disfrute de la tecnolog铆a se produce mayoritariamente en el Norte Global, los habituales receptores de estos y otros residuos peligrosos son los territorios del Sur Global. Es aqu铆 donde se depositan estos desechos sin control, generando una contaminaci贸n que crece al igual que lo hacen los residuos. Sin protecci贸n, ni prevenci贸n frente a los da帽os al medio ambiente o la salud, las comunidades cercanas sufren sus efectos da帽inos, mientras trabajan de forma precaria e insegura, en muchas ocasiones como 煤nica forma de supervivencia.

Se desconoce el destino final de 44,3 millones de toneladas de basura electr贸nica. Aunque las tasas de reciclaje var铆an 鈥揺n Europa, se recicla m谩s del 40 % de estos residuos, frente al 0,9 % de 脕frica鈥, tambi茅n lo hacen los vol煤menes generados, que alcanzan los casi 25 millones de toneladas m茅tricas en Asia, 13,1 millones en Am茅rica (es f谩cil suponer de d贸nde proviene la mayor铆a) o 12 en Europa; frente a los 2,9 millones de toneladas de 脕frica o el 0,7 de Ocean铆a. Esto se refleja tambi茅n en la generaci贸n de residuos per c谩pita, en los que Europa se sit煤a a la cabeza con 16,2 kilos, frente a 2,5 en 脕frica. Prestando atenci贸n a las cifras, queda claro que, aun a pesar de liderar en reciclaje y recuperaci贸n de materiales electr贸nicos, Europa genera una inmensa cantidad de residuos electr贸nicos que escapan de la v铆a formal de reciclaje. La pregunta es: 驴qu茅 ocurre con ellos?

Residuos fuera del radar

Se apunta que el 8 % de estos residuos (habitualmente de aparatos peque帽os) acaban en vertederos en origen junto a otros residuos o incinerados. Entre el 7 y el 20 % (la indeterminaci贸n de la cifras refleja la falta de informaci贸n sobre el tema) acaban en el tr谩fico ilegal con destino a otros pa铆ses donde ser谩n vertidos 鈥搒in condiciones apropiadas鈥 para su almacenaje o recuperaci贸n informal de materiales. Otros tantos acaban como mercanc铆a de segunda mano e incluso donaciones. En estos casos, cuando acaba su vida 煤til no retornan a los pa铆ses de origen, que de esta manera eluden gestionar unos residuos que tambi茅n han contribuido a generar.

Que a nivel global se desconozca el destino final de m谩s de 44 millones de toneladas de RAEE generadas en 2019 refleja que, a pesar de que la legislaci贸n 鈥搑egida por el Convenio de Basilea鈥 proh铆be exportar recursos t贸xicos y que hay capacidad (y necesidad) para tratarlos adecuadamente; resulta m谩s ventajoso no hacerlo. Ghana es uno de los pa铆ses receptores de este tipo de residuos y cuenta con m煤ltiples vertederos, entre ellos Agbogbloshie en su capital Acra, considerado como uno de los vertederos electr贸nicos m谩s grandes del mundo.

En Agbogbloshie multitud de personas practican lo que se conoce como miner铆a urbana, donde los recursos se extraen de los residuos. El vertedero est谩 inundado de televisiones, pantallas, ordenadores, electrodom茅sticos, etc., que son desmontados para posteriormente revender sus componentes y tambi茅n obtener los metales pesados que contienen. Se queman diferentes partes como bobinas y cables para extraer y vender al peso el cobre, aluminio y otros metales valiosos, generando un humo t贸xico que se respira sin protecci贸n. En menor medida a veces se consigue reparar ciertos dispositivos para luego revenderlos en los mercados.

En este vertedero mayoritariamente son hombres y ni帽os los que tratan directamente con los residuos, rodeados de mujeres y ni帽as que venden comida y agua para beber, lavarse y apagar el fuego de la quema de cableados. El suelo de Agbogbloshie est谩 considerado uno de los suelos m谩s t贸xicos del mundo, donde numerosos animales comen del mismo y donde personas de todas las edades conviven en su d铆a a d铆a. Adem谩s, un r铆o atraviesa el vertedero llevando toda su elevada toxicidad al mar donde desemboca a escasos minutos.

Y es que los impactos sociales y medioambientales de los residuos electr贸nicos son brutales, m谩s en pa铆ses en v铆as de desarrollo como Ghana donde no se poseen los medios adecuados para garantizar su apropiado reciclaje. Esto provoca un grave desastre medioambiental donde el entorno ya nada tiene que ver con lo que era hace a帽os, y unas consecuencias sociales que afectan no s贸lo a la gente que manipula directamente los residuos sino a todos los alrededores donde se encuentran escuelas, templos y numerosos mercados con multitud de personas. Son muchos los casos de enfermedades derivadas de esta situaci贸n, como enfermedades respiratorias, c谩ncer, problemas cut谩neos, etc. Los an谩lisis de sangre de la gente de Agbogbloshie as铆 como otros vertederos electr贸nicos de China y otros pa铆ses muestran unas elevadas tasas de metales pesados.

Respuestas a un problema global

Est谩 claro que es dif铆cil mantener el nivel de consumo que llevamos hoy en d铆a. Por ello, la recuperaci贸n, reciclaje y reutilizaci贸n es m谩s que una opci贸n un camino inevitable a seguir. Es necesario, por tanto, un cambio de modelo econ贸mico que abandone la senda del crecimiento ilimitado sobre la falacia de los recursos infinitos. Se hace necesario acabar con la econom铆a lineal para dar un paso a una econom铆a circular donde se apliquen las 4Rs (reducir, reparar, reutilizar y reciclar) con pol铆ticas adecuadas y regulaciones auditadas. As铆, los aparatos electr贸nicos deber铆an dise帽arse para ser m谩s duraderos y reduciendo el uso de sustancias t贸xicas; as铆 como, m谩s f谩ciles de reparar y, en su caso, reciclar.

La miner铆a urbana o recuperaci贸n de materias primas secundarias de los dep贸sitos antropog茅nicos parece una oportunidad en un escenario de recursos escasos. La recuperaci贸n de materiales es un sector que emplea a muchas personas en el mundo, como tambi茅n lo hace el comercio de segunda mano. Sin embargo, no hace falta insistir en los problemas que conlleva hacerlo sin las medidas de protecci贸n apropiadas. De la misma manera que no hace falta insistir en que el consumo de tecnolog铆a y aparatos electr贸nicos no deber铆a hacerse por mandato de la moda y la publicidad, sino de forma consciente y responsable. Ello conlleva a reconsiderar los residuos electr贸nicos, reevaluar la industria electr贸nica y replantear el sistema en beneficio de todas las partes: consumidores, fabricantes, trabajadores, la sociedad, su salud y el medio ambiente.

Fuente: El Salto





Fuente: Anred.org