July 2, 2021
De parte de Acrata Libertario
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驴Qu茅 est谩 sucediendo en Madrid, Cundinamarca?

Era la noche del 1 de mayo, cuando el alcalde del municipio de Madrid, a escasos 20 kil贸metros de la capital del pa铆s, llam贸 a los habitantes a no salir de sus casas y dejar las calles solas, seg煤n 茅l, dado que los enfrentamientos que se estaban presentando entre la polic铆a local y grupos de manifestantes estaban escalando y era inevitable que se presentar谩 un ataque a la estaci贸n de polic铆a que podr铆a dejar uniformados en riesgo. No solamente no se dio dicho ataque m谩s que con piedras y palos, ni siquiera hubo polic铆as heridos m谩s all谩 de algunos con uno que otro moret贸n, sino que el saldo se hizo del otro lado de la balanza: fue la polic铆a quien mat贸 a dos j贸venes madrile帽os en esta jornada.

Al primero, un mayor en una tanqueta del ESMAD que lleg贸 desde Facatativ谩 le propin贸 un disparo de un gas lacrim贸geno directo al rostro, incrust谩ndoselo directo en el ojo derecho; el segundo joven fue capturado por polic铆as, llevado a la estaci贸n que supuestamente estaba bajo ataque, y en un acto de tortura fue descerebrado, le dejaron da帽o neurol贸gico grave y luego fue abandonado afuera de la estaci贸n, sin prestarle ning煤n auxilio y ni siquiera llamaron una ambulancia, esperando a que muriera afuera, y luego de algunos d铆as en coma muri贸. Sus nombres eran Bryan Ni帽o y Elvis Vivas.

Frente a la sede de gobierno local, posa la bandera nacional al rev茅s y los rostros de los dos j贸venes asesinados, como recuerdo de la sangre que cubre hoy los escritorios de los responsables detr谩s de estos asesinatos.

Andr茅s Tovar, el alcalde de Madrid y quien lleg贸 a este puesto debiendo favores a todas las instancias departamentales y municipales hoy aliadas del gobierno nacional 鈥搚 que, por cierto, ha sido un sector consolidadamente vinculado al volteo de tierras, corrupci贸n y lobby pol铆tico-, intent贸 replicar la estrategia del uribismo a nivel del municipio: mostrar a la polic铆a como una fuerza que est谩 siendo hostigada y que simplemente cumple su deber. Su orden de llamar al ESMAD al municipio y obligar a los habitantes a quedarse en sus casas, no era otra cosa que un plan pensado para que no hubieran testigos en las calles filmando, dado que esta orden no se acompa帽贸 con un llamado a personer铆a, defensor铆a, procuradur铆a ni gestores de convivencia, que pudieran hacer la m铆nima presencia para garantizar el respeto a la integridad de los capturados o el cumplimiento de los protocolos de los antidisturbios, quienes llegaron disparando recalzadas, proyectiles en 谩ngulo directo a cuerpos y cabezas, y gaseando a los vecinos que se atrevieran a grabar desde las puertas y ventanas. La polic铆a es como un perro rabioso: si se le suelta el bozal, no se puede luego decir que no s茅 sab铆a que pod铆a pasar, hay que asumir responsabilidades, sobre todo si se sucede, como parece ser, hab铆a una orden premeditada de usar el mayor uso de la violencia posible por parte de los uniformados.

De las flores a la industria: la misma desigualdad y miseria

Madrid es un peque帽o pueblo ubicado a las afueras de Bogot谩, si bien no limita con 茅l, por lo cual se le suele considerar, a diferencia de otros municipios como Mosquera, Funza, Chia o Cota, un pueblo de segunda en perspectiva desde la elite capitalina, lo que se puede ver en su distribuci贸n demogr谩fica que guarda una de las mayores desigualdades de la regi贸n.

A pesar de ser un pueblo tradicionalmente agr铆cola, vinculado al cultivo de papa, ma铆z y sobre todo arveja en las bonanzas de los 60 y 70, fue el auge de los negocios de floricultura lo que lo hizo famoso. Las flores, junto con el caf茅, son los 煤nicos productos agr铆colas de alta exportaci贸n del pa铆s que tiene un peso importante en el PIB, no en vano, los empresarios de rosa, claveles, astromelias y dem谩s flores son de los que m谩s han acumulado riquezas en la regi贸n, y que solo se puede explicar dada los fen贸menos de despojo en la regi贸n, precarizaci贸n laboral de personas que pueden trabajar 12 o hasta 14 horas en temporadas altas sobre la proporci贸n de un salario m铆nimo, mientras se exponen a plaguicidas, altas temperaturas en invernaderos y jornadas agotadoras en medio de espinas, y por supuesto, una pol铆tica antisindical hist贸rica en alianza con paramilitares locales. Desde hace varias d茅cadas, el propio negocio de la floricultura es la due帽a de m谩s de la mitad de la fuerza laboral de muchos municipios de la sabana de occidente, si bien este fen贸meno ha venido cambiando en detrimento de la industrializaci贸n, comercio y urbanizaci贸n. (Puede leer art铆culo relacionado: El papel de las j贸venes y las hijas de las trabajadoras de las flores)

Aunque la mayor铆a de v铆as principales y secundarias de Madrid tienen profundos huecos, la malla vial principal y secundaria suele ser reemplazada cada 2 o 3 a帽os porque se hace con los m铆nimos requerimientos de dise帽o para ahorrar 鈥搑obar- en recursos, y muchos barrios e incluso veredas de alto flujo vehicular tienen las calles destapadas, mientras que la prioridad a nivel local y regional se ha establecido casi exclusivamente en la conexi贸n vehicular con la capital, Bogot谩: Un peaje en cada entrada del municipio, doble calzada para el tr谩fico de mulas y furgones, y cada vez m谩s parqueaderos y bodegas de tr谩ileres son el paisaje que domina en la periferia madrile帽a. Esta mejora en el tr谩fico econ贸mico ten铆a un solo fin: la instauraci贸n de zonas francas y m煤ltiples industrias en el municipio, si bien jam谩s se acompa帽贸 de un mejoramiento del transporte humano, que adolece de busetas que no les cabe un alma en horas pico, precios de transporte intermunicipal elevados y que suelen subir de precio por encima del IPC, y falta de rutas. Pero 驴por qu茅 el auge de la industria en el municipio?

El tri谩ngulo entre la clase corrupta, las constructoras y los sectores bancarios ha sido el principal ganador de un modelo urbanizador agresivo, que poco o nada deja a las personas m谩s desfavorecidas.

Dado que Madrid ha sido un pueblo hist贸ricamente de vocaci贸n agr铆cola, muchas tierras han permanecido con enfoque rural, con lo cual son mucho m谩s baratas, disponibles y de extensi贸n en comparaci贸n a lo que sucede en Bogot谩, que ha experimentado una alta urbanizaci贸n desde los a帽os 90. Sin embargo, no es tan f谩cil acceder a estas tierras, mucho menos, cambiar su vocaci贸n rural a industrial o residencial, precisamente por una tradici贸n agr铆cola que no ha estado muy lejos de la capital y hace parte del panorama regional.

De esa forma, la elite del municipio que ha sido la hist贸ricamente gobernante, y que se puede sintetizar en unas 14 o 15 familias que mayoritariamente han vivido del erario p煤blico, entraron al negocio de la industrializaci贸n y comercializaci贸n de terrenos: han recibido d谩divas de empresarios para, de manera fraudulenta o copando los espacios de gobierno a trav茅s de artima帽as, cambiar la vocaci贸n de las tierras, mientras sus hijos ingenieros y contadores llenan la planilla de nuevas empresas, tal cual como sucedi贸 con el volteo de tierras del que salieron beneficiados los hijos de Uribe en l铆mites entre Madrid y Mosquera. Actualmente, hay varias investigaciones avanzadas por estos hechos a Giovanni Villarraga, exalcalde y antecesor espiritual de actual mandatario, varios de sus exfuncionarios y exconcejales, incluso de cargos tan lejanos al tema de ordenamiento como la secretar铆a de Educaci贸n, dado que la planilla corrupta empresarial da para ofrecer sobornos en todos los campos posibles (ver Link).

Esto, por supuesto, tambi茅n se ha traducido en una agresiva urbanizaci贸n, que se expresa en dos maneras: vivienda de inter茅s social, muy peque帽a y con bajo acceso a servicios sociales para las clases bajas, y viviendas de alto valor para las clases altas que se han venido desplazando al municipio. Por un lado, las viviendas de inter茅s social tienen que compartir el territorio con los habitantes hist贸ricos del municipio y todos sus problemas, por ejemplo, al d铆a de hoy no se ha aumentado la carga del sistema sanitario (que a煤n depende de un solo hospital de un solo piso) o el n煤mero de colegios (muchos de ellos que duraron y duran a帽os como elefantes blancos), mientras que a los barrios de clase alta se les ha venido proveyendo de las mayores comodidades posibles, como el 煤nico espacio comercial de alta envergadura, una decente semaforizaci贸n y una malla vial adecuada.

Sin embargo, para el pueblo, todo este vaiv茅n pol铆tico de las altas esferas solo ha representado dos cosas: desigualdad y miseria. Desigualdad, porque se tiene la idea, real por cierto, que la clase empresarial que se beneficia de Madrid mayoritariamente ni siquiera vive en el municipio o lo hace solo en los sectores de alta alcurnia, oscilando con apartamentos que han conseguido en Miami, y administra a trav茅s de una clase pol铆tica que vive del erario p煤blico y a la complacencia de corruptos; y miseria porque las trabajadoras de flores y operarios de industria siguen ganando un salario m铆nimo que cada vez alcanza para menos, mientras sus propias condiciones de vida son cada vez m谩s precarias.

La venda que cae

La Primera L铆nea, conformada por los j贸venes de las clases populares como medida de defensa luego de los asesinatos por parte de la pol铆cia.

Para sostenerse en el poder, la clase dominante local se ha apoyado hist贸ricamente en l铆deres pol铆ticos de poca monta que pueden convencer, barrio por barrio, cuadra por cuadra, familia por familia, votar por x o y candidatos simplemente a cambio de un favor, de un puesto, de un almuerzo, de 50 mil pesos o persuadidos de que se va a mejorar en algo el polideportivo, la escuelita o el sal贸n comunal, y que, con suerte, uno de los obreros que trabaj茅 ah铆 puede ser un familiar o que uno que otro encargo se lo dar谩n a quien d茅 su voto. En los concejos de estos municipios han pasado varios personajes pintorescos: el due帽o del parqueadero, el mec谩nico automotriz, el comerciante de la zona pulposa o el abogado de cuentagotas; todos ellos subidos para ser comprados con facilidad y nombrados por el partido pol铆tico que m谩s r谩pido d茅 el aval, en el pasado, incluso de izquierda: no hay 茅tica, no hay moral, solo curules y puestos a cambio de favores, desde los m谩s peque帽os hasta los m谩s costosos.

Sin embargo, Madrid siempre ha tenido una semilla de rebeld铆a, especialmente desde el sector juvenil y cultural que no ha vendido su conciencia. Desde hace a帽os existen colectivos, asociaciones y agrupaciones que han resistido desde la autogesti贸n, la construcci贸n de asambleas populares y la contracultura. De esa forma, la resistencia, denuncia y protesta no ha sido la excepci贸n a lo largo del tiempo, y ha crecido exponencialmente en los 煤ltimos tiempos conforme el propio movimiento social ha venido explotando desde la firma de los acuerdos de paz, lo que signific贸 el resurgir de demandas hist贸ricas y el posicionamiento de debates p煤blicos que eran ocultados por el rugir de las balas. En este aspecto, es preciso recordar que Madrid cumple un rol estrat茅gico en los planes militares a nivel nacional, pues alberga tanto la central de mantenimiento de la fuerza a茅rea (que funciona como base) como una escuela de suboficiales, adem谩s de ser entrada estrat茅gica a la capital, por lo cual, se le ha querido imponer una tradici贸n militarista desde arriba (por ejemplo, es com煤n que los ni帽os de los colegios tengan que asistir por obligaci贸n a las ferias militares de ciencia de la fuerza a茅rea, donde se ha querido instalar el discurso de enemigo interno).

Recientemente, como en el resto del pa铆s y la regi贸n, es el pueblo raso quien m谩s ha sufrido las consecuencias de la pandemia, especialmente, dado que el uso agr铆cola de la tierra de anta帽o podr铆a en estos momentos garantizar los m铆nimos vitales de demanda de agua, soberan铆a alimentaria e incluso un acceso m谩s o menos digno a vivienda; sin embargo, el modelo agresivo floricultor, industrial y urbanizador sufri贸 un stop dif铆cil de parar cuando se decret贸 el aislamiento obligatorio y que, por supuesto, no afecto de la misma manera a las de abajo como a los de arriba, pues no era obligatorio ni para los de arriba, ni obligatorio para la fuerza laboral que ten铆a que seguir cumpliendo su ritual desde la madrugada de llenar bolsillos ajenos. Esto se ha notado particularmente en la industria de las flores, detenida durante meses porque en el primer mundo no se regalaban flores al mismo ritmo de antes, y que en Madrid, tuvo especial repercusi贸n en las mujeres y j贸venes que depend铆an de trabajar temporalmente o todo el a帽o en esta industria, mientras la alcald铆a en su arribismo llamaba a la poblaci贸n a quedarse en casa, al tiempo que cercaba el comercio informal desplaz谩ndose a 谩reas sin flujo de personas y negando una ayuda integral a las peque帽as empresas y negocios, como lo demuestran las ayudas ofrecidas que terminaron siendo funcionando como deudas. (Puede leer tambi茅n: La revoluci贸n tecnol贸gica y los momentos que vivimos)

No es gratuito, por supuesto, que sean estos j贸venes, mano de obra barata, sin estudios superiores, los migrantes, desempleados y padres o madres de familia sin futuro ni ayudas, quienes hayan aceptado el llamado el pasado 28 de abril a bloquear las calles del pa铆s. Si bien la indignaci贸n explot贸 como nunca antes hab铆a sucedido, esta ha sido recogida por los procesos hist贸ricos que ya se hab铆an tejido en el campo popular madrile帽o, por ejemplo, con el propio comit茅 del paro, que ya ven铆a trabajando desde el 2019.

Cuando se junta un proceso de acumulado social de resistencia, la indignaci贸n y una alcald铆a torpe, la receta de la rebeld铆a est谩 hecha: no solamente se logr贸 bloquear el 28 de abril la v铆a que conduce del occidente del pa铆s a la capital por la entrada de la calle 13, sino que el paro se extendi贸 hasta el primero de mayo, en homenaje a las madres y padres de aquellos muchachos que tambi茅n han sido quienes les han llenado los bolsillos a los floricultores desde hace d茅cadas. Luego de varios d铆as de paro, Andr茅s Tovar se sum贸 a la estrategia del uribismo de acabar el paro a sangre y fuego, como lo demuestra la muerte de estos dos j贸venes y decenas m谩s de heridos y torturados, producto de sus decisiones no lamentables, sino conscientes.

Sin embargo, ni los infiltrados en la protesta, ni los patrulleros que han accionado armas de fuego en las protestas, ni el apoyo del ESMAD desde Facatativ谩 y Bogot谩, ni la fuerza a茅rea patrullando las calles madrile帽as, ni los contratos o promesas que ha sorteado el alcalde dentro del comit茅 del paro ni la primera l铆nea, ha logrado parar la hoguera de la rebeld铆a: han sido casi dos meses de bloqueo de las principales v铆as del municipio, de confrontaciones con el Estado, pero tambi茅n de olla popular para calmar el hambre, de asambleas deliberativas, de murales, de cultura, de mercado campesino y de otras acciones de solidaridad que ha vivido este peque帽o pueblo, que quiere caminar a pasos avanzados contra la 茅lite corrupta, e incluso en contra de sectores populares que a煤n est谩n esperando las migajas de la clase pol铆tica, en b煤squeda de seguir ara帽ando esa venda que les impide ver m谩s all谩 del favor que hoy dan, y del permanente infiero que nunca para.

Lo que se pide:

Mercado campesino, organizado por el Comit茅 del Paro y asociaciones productoras locales

A pesar de que hay una apuesta clara por la construcci贸n de poder popular desde abajo, donde se plantee construir una negociaci贸n en funci贸n de lo que se quiere que sea el territorio, realmente las 3 condiciones que pide el comit茅 del paro para iniciar la negociaci贸n son muy elementales: rechazo a la militarizaci贸n del municipio por orden nacional y retiro del ESMAD; acto de perd贸n p煤blico a las familias de los j贸venes de los asesinados y las otras v铆ctimas del abuso policial; y asumir la responsabilidad pol铆tica por estos abusos, es decir, que no quede como una cuesti贸n propia de la instituci贸n policial sino entender integralmente las fallas que llevaron a estos homicidios, con aras de garantizar justicia, verdad y no repetici贸n.

A pesar de ser algo muy sencillo, y que con humildad la Alcald铆a hubiera podido asumir incluso si tiene que bajar la cabeza, no es algo que ni siquiera se haya planteado, sino que la estrategia ha sido otra: se han citado diferentes actores de la elite pol铆tica madrile帽a, para ver cu谩ntos contratos o puestos le pueden dar a los integrantes del comit茅 del paro, as铆 sea un mercado, o buscando a quien pueden acercar a las diferentes tendencias pol铆ticas, quiz谩 un contrato de asesor铆a en comunicaciones, una secretaria o hasta alguien a quien pongan a dar tintos, todo vale con tal de que no se afecte la impoluta -impune- hoja de vida de los responsables de todo esto, quienes no quieren perder sus puestos pues en un a帽os aspiran a llegar a nuevos cargos -botines-. Pero la dignidad del pueblo ya es demasiada para venderse, no solamente porque han rechazado estas propuestas que se hacen por separado y debajo de cuerda buscando dividir al pueblo, sino porque la unidad se ha venido fortaleciendo y ahora el encuentro con las otras resistencias de la sabana y del pa铆s es cada vez m谩s inevitable.

Sin lugar a duda, esto no es una lucha del corto plazo, se sabe que luego de instalar la mesa de negociaci贸n hay cosas que el r茅gimen no quiere soltar, no solamente por la importancia de Madrid dentro del propio plan ciudad-regi贸n que pretende metropolizar Bogot谩 hacia las afueras, por ejemplo, con la construcci贸n de un nuevo aeropuerto sobre la red de humedales de Madrid y Facatativ谩, que atenta directamente al medio ambiente y la poblaci贸n, sino tambi茅n porque la elite local no quiere renunciar a los privilegios que ha construido, a los negocios que cada concejal monta con la plata que recibe de los privados, ni a la posibilidad de acabar con el poco verde rural que queda en el pa铆s para d谩rselo al mejor postor (o al que m谩s porcentaje ofrezca), mucho menos, de perder la cierta impunidad que da el poder y ser cuestionados en los cimientos de sus capitales econ贸micos y pol铆ticos.

Por eso, lo que el comit茅 del paro ha venido construyendo y peleando es tambi茅n hacia adentro del pueblo: aumentar el poder popular, crecer la participaci贸n ciudadana en las actividades, legislar sobre el territorio y gestionar cada vez m谩s iniciativas como la alimentaci贸n o comercio de peque帽os productos agr铆colas. Mientras los responsables pol铆ticos de la muerte de Bryan y Elvis se niegan a dar ese m铆nimo perd贸n, ser谩 el pueblo quien tenga que asumir esa memoria para no perderla con cada mural, cada pinta y cada canci贸n, porque parece que hasta algo tan elemental como el decir 鈥減erd贸n鈥 no lo quieren hacer, y si lo llegan a hacer, ser谩 entredientes y anteponiendo un pero. Esto es una bola que sigue y sigue creciendo mientras se juntan m谩s rebeld铆as, y eso es lo interesante: lo que se quiere y planea es una lucha para largo aliento, aunque los pasos se dan en el d铆a a d铆a, en cada olla comunitaria, en cada asamblea, en cada piedra.

Steven Crux

Julio 2021




Fuente: Acratalibertario.wordpress.com