January 22, 2021
De parte de Nodo50
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El futuro de ese centro ilegal de detenci贸n ser谩 un term贸metro m谩s para tomarle la 鈥渇iebre鈥 al nuevo-viejo equipo gobernante.

Aunque no pareciera integrar la agenda prioritaria de la nueva administraci贸n estadounidense, Guant谩namo seguir谩 ocupando un lugar esencial en el debate global sobre la indignidad humana. El futuro de ese centro ilegal de detenci贸n ser谩 un term贸metro m谩s para tomarle la 鈥渇iebre鈥 al nuevo-viejo equipo gobernante.

Las voces cr铆ticas vuelven a sintonizar la denuncia y acrecientan la exigencia de acabar con esa instalaci贸n donde todav铆a se alojan 40 prisioneros. Luego de cuatro a帽os de ronquera sistem谩tica y de m谩s de una d茅cada de promesas incumplidas por parte de los sucesivos gobiernos de ese pa铆s, hay que terminar con esa c谩rcel 鈥渧ergonzosa para los Estados Unidos y para la comunidad internacional en su conjunto鈥.

Quienes acaban de alzar la voz son un grupo de expertos de las Naciones Unidas. A trav茅s de un comunicado, emitido el segundo lunes de enero de 2021, reclaman el cierre del penal y la investigaci贸n de los abusos de las garant铆as fundamentales cometidos en el mismo.

鈥淕uant谩namo deber铆a haberse cerrado hace mucho tiempo鈥, afirman conjuntamente Nils Melzer, relator especial sobre tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, Leigh Toomey, Elina Steinerte, Miriam Estrada-Castillo, Mumba Malila y Seong-Phil Hong, todos ellos integrantes del Grupo de Trabajo sobre Detenci贸n Arbitraria. Suscriben tambi茅n la posici贸n cr铆tica del organismo internacional Agnes Callarmard, relatora especial sobre ejecuciones sumarias o extrajudiciales, y la relatora especial Fionnuala N铆 Aol谩in, a cargo de protecci贸n de los derechos humanos en la lucha antiterrorista (https://news.un.org/es/story/2021/01/1486412).

Los relatores forman parte de los denominados Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos, el mayor 贸rgano de expertos independientes del sistema de la ONU. Investigan y supervisan situaciones de derechos humanos en pa铆ses problem谩ticos o dan seguimiento a temas espec铆ficos sobre ciertos derechos esenciales violados.

Los detenidos actuales en la c谩rcel de la Bah铆a de Guant谩namo 鈥搕odos entre 38 y 73 a帽os de edad y con 13 a 19 a帽os de encarcelamiento en sus espaldas鈥 corren el riesgo de morir en prisi贸n por el r谩pido deterioro de su salud debido al envejecimiento y los da帽os f铆sicos y mentales causados por las condiciones crueles e inhumanas de su encarcelamiento, subrayaron estos expertos.

De los cuarenta, solo uno fue formalmente condenado, y cumple su pena. Varios permanecen encarcelados, sin cargos, y podr铆an ser liberados, pues no se los acusa de nada. As铆 lo se帽ala Yves Prigent, encargado del seguimiento de la situaci贸n en Guant谩namo para la secci贸n francesa de Amnist铆a Internacional. Quien agrega que 24 de los detenidos est谩n en un 鈥渓imbo legal鈥 pues, aunque se los remiti贸 a un juez, a煤n no se los ha interrogado鈥 (https://www.amnesty.org/en/documents/amr51/3474/2021/en/ )

Diecinueve a帽os de abusos

El centro de detenci贸n de m谩xima seguridad de Guant谩namo est谩 enclavado en la bah铆a del mismo nombre en el sudeste de Cuba, dentro del territorio de la base naval que los Estados Unidos establecieron all铆 tras la guerra hispano-estadounidense de 1898. Luego de la independencia de esa naci贸n caribe帽a, los Estados Unidos se apropiaron indefinidamente de este territorio mediante la f贸rmula de 鈥渁rriendo a perpetuidad鈥. Cuba rechaza la validez del acuerdo firmado bajo renovadas amenazas b茅licas, concretamente, de una nueva invasi贸n, de parte del gigante del norte.

Establecido por el gobierno del presidente George W. Bush a inicios de 2002 tras el atentado contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001, este centro de detenci贸n extraterritorial tuvo como prop贸sito mantener fuera del sistema judicial federal de los Estados Unidos a los detenidos acusados de terrorismo en aquellas naciones donde sus fuerzas armadas promovieron operaciones militares partir de 2002. De esta manera, los Estados Unidos han pretendido evadir su obligaci贸n de reconocer y respetar las garant铆as de las Convenciones de Ginebra, fundamentalmente el derecho a la defensa.

Guant谩namo lleg贸 a alojar m谩s de 750 prisioneros de una veintena de pa铆ses, muchos de los cuales han padecido 鈥搚 contin煤an padeciendo鈥 detenciones prolongadas e indefinidas aun cuando no han sido procesados ni condenados por ning煤n delito ni por autoridad judicial competente e independiente bajo el debido proceso legal. Sin duda alguna, algo que los relatores de las Naciones Unidas consideran 鈥渁rbitrario y que constituye una forma de trato cruel, inhumano y degradante e, incluso, tortura鈥.

Desde sus comienzos, 鈥渓a tortura y los malos tratos han sido rampantes y contin煤an institucionalizados鈥 el estado de derecho est谩 suspendido de facto y鈥 se niega la justicia鈥.

Las tensiones entre las pol铆ticas del poder ejecutivo y el poder judicial estadounidenses en torno a Guant谩namo no tardaron en aparecer. En 2006, la Corte Suprema de los Estados Unidos declar贸 ilegales los procedimientos excepcionales en esa prisi贸n, aunque la controversia legal al respecto perdura en la actualidad.

Tras la decisi贸n de la Corte Suprema, la administraci贸n Bush impuls贸 en el Congreso una ley que, en nombre de la lucha contra el terrorismo, permite detener sin la revisi贸n judicial debida a cualquier individuo, como lo se帽ala Amnist铆a Internacional en un informe que acaba de publicar. Este tipo de detenci贸n extrajudicial ha provocado olas de protestas y cr铆ticas de la opini贸n p煤blica internacional. Durante estas casi dos d茅cadas se denunciaron numerosos casos de tortura y condiciones de detenci贸n degradantes.

Seg煤n la prensa de los Estados Unidos, los costos de mantenimiento de Guant谩namo son millonarios. Solo en el a帽o 2018, alcanzaron aproximadamente 540 millones de d贸lares, lo cual representa un promedio de 13 millones de d贸lares por cada detenido.

Un boomerang que vuelve a los dem贸cratas

Luego de cuatro a帽os de trumpismo, la pelota regresa al terreno dem贸crata. En 2008, el presidente Obama hab铆a anticipado su intenci贸n, a la postre no cumplida, de cerrar este centro penitenciario.

El entonces vicepresidente Joe Biden se comprometi贸 a tomar decisiones claras. En la Conferencia de Seguridad de M煤nich de 2009 鈥 tal como lo recuerda el documento de Amnist铆a Internacional-, Biden afirm贸: 鈥淩espetaremos los derechos de aquellos que llevemos a la justicia. Y cerraremos el centro de detenci贸n de la Bah铆a de Guant谩namo鈥 Los tratados y las organizaciones internacionales que construyamos deben ser cre铆bles y eficaces鈥.

Amnist铆a Internacional interpela: 鈥淐uando Joe Biden entre a la Casa Blanca, tendr谩 la oportunidad de cumplir con lo que dijo en ese momento鈥. Despu茅s del per铆odo de la administraci贸n Trump, durante el cual los Estados Unidos ha ignorado o postergado la consideraci贸n de muchas cuestiones sociales, ambientales y de justicia, las tareas de la administraci贸n Biden son muy grandes. Sin embargo, como insiste Amnist铆a International, esto no justifica que no se pueda darle prioridad al cierre de Guant谩namo a fin de empezar a trabajar r谩pidamente para resolver legalmente la situaci贸n de cada caso de los detenidos y adem谩s comprometerse nuevamente a respetar las leyes internacionales de derechos humanos. Y enfatiza: 鈥淣o se trata solamente de las 40 personas que a煤n est谩n presas en Guant谩namo, 鈥渟ino tambi茅n de los cr铆menes de derecho internacional de ayer鈥 y la falta de rendici贸n de cuentas por los mismos.

Voces coincidentes

鈥淟lamamos a las autoridades estadounidenses a que procesen a las personas detenidas en Guant谩namo, en pleno cumplimiento de las leyes de derechos humanos, o a que se las libere o repatr铆e inmediatamente respet谩ndose el principio de no devoluci贸n鈥, reclaman los ocho expertos de las Naciones Unidas en el comunicado del 11 de enero.

Adem谩s, insisten en que Estados Unidos debe respetar sus obligaciones legales internacionales, llevar a cabo investigaciones inmediatas e imparciales de presuntas violaciones de derechos humanos y brindar reparaci贸n y rehabilitaci贸n a quienes han sufrido detenciones arbitrarias prolongadas o cualquier forma de tortura o malos tratos.

鈥淐on la entrada de un nuevo gobierno en Estados Unidos y a medida que nos acercamos al vig茅simo aniversario del 11 de septiembre de 2001, Guant谩namo debe cerrarse para siempre鈥, enfatizan.

Limbo jur铆dico

Por otra parte, estos expertos insisten en la necesidad de la 鈥渄estituci贸n de las comisiones militares [Tribunales militares] por consider谩rselas incompatibles con las obligaciones de Estados Unidos en virtud del derecho internacional鈥.

Sostienen, adem谩s, que los detenidos en Guant谩namo 鈥渉an sido sometidos a torturas o son v铆ctimas de traumas comparables mientras viven en un limbo legal, fuera del alcance del sistema judicial constitucional estadounidense鈥.

Y apuntan 鈥渜ue las comisiones militares todav铆a est谩n en procesos previos al juicio sobre mociones para suprimir pruebas que han resultado de actos de tortura鈥. Esos procedimientos podr铆an tomar a帽os, por lo que no se esperan juicios a corto plazo, lo que significar铆a la detenci贸n indefinida de los reclusos.

Esas metodolog铆as procesuales militares 鈥渧iolan los requisitos de imparcialidad, independencia y no discriminaci贸n y nunca debieron haber sido utilizadas en la forma en que se usaron en Guant谩namo. Estas personas deben recibir una audiencia justa y p煤blica por parte de un tribunal civil competente, independiente e imparcial previamente establecido por ley鈥, concluyen los expertos de la ONU.

En una naci贸n convulsionada que no termina de reacomodarse ante los hechos vividos en los 煤ltimos a帽os y, muy particularmente, a partir del reciente 6 de enero, el respeto de los derechos humanos universales podr铆a dividir las aguas pol铆ticas durante el Gobierno de Biden. La deuda de credibilidad hacia la comunidad internacional -que sigue mirando azorada a Washington y los sucesos del Capitolio- es enorme. Derrumbar los muros de la infamia de Guant谩namo podr铆a operar como una se帽al positiva desde la Administraci贸n Biden para que la comunidad internacional que defiende los derechos humanos recupere la confianza en su pa铆s.




Fuente: Rebelion.org