November 14, 2020
De parte de Asociacion Germinal
124 puntos de vista


La noci贸n de bien com煤n no es de por s铆 despreciable. Cuando hace unos a帽os, por ejemplo, Ram贸n Germinal escribi贸 un ensayo sobre el agua1, opuso lo com煤n tanto a lo privado 鈥攐 sea al Mercado鈥 como a lo p煤blico 鈥攐 sea al Estado鈥, valorando aquellas historias y aquellas experiencias de autogesti贸n y de gratuidad (de las fuentes y de los servicios h铆dricos) sobrevivientes al industrialismo y a su necesidad de centralizaci贸n y de burocracia.

Sobre la cuesti贸n del agua los diferentes grupos pol铆ticos pro-referendum, asociativos, desobedientes y sindicales en cambio han confundido con arte el concepto de com煤n con el de p煤blico.

Estos rey Midas a la inversa 鈥攓ue transforman en mierda todo lo que tocan鈥 no alcanzan a imaginar nada que escape de los margenes de la ley. De la misma manera en que no saben reactivar 鈥攏i tan siquiera mentalmente鈥 aquella historia popular hecha de usos c铆vicos, de reglas comunales, de relaciones vecinales, de fraternidad, de apoyo mutuo. Una historia que el Poder ha comenzado a destruir furiosamente ya a finales de la Edad Media. Primero con la urbanizaci贸n forzada y la industrializaci贸n, luego haciendo que las comunidades humanas sean cada vez m谩s dependientes de sus aparatos tecnol贸gicos y burocr谩ticos. En la guerra que han implementado contra la gratuidad han utilizado todas las armas: el desarraigo, la horca, la c谩rcel, las sirenas de la comodidad, las promesas religiosas y la actividad asalariada de una multitud de juristas, economistas, soci贸logos y fil贸sofos.

Pero donde la falsificaci贸n alcanza lo grotesco es cuando se quiere aplicar 鈥攔eivindic谩ndola鈥 la noci贸n de bien com煤n a algunos aspectos de la producci贸n y de la organizaci贸n capitalistas.

Para sus paladines, el bien com煤n no es, digamos, el pan 鈥攓ue se toca y se come鈥 sino m谩s bien la 芦naturaleza cooperativa de la riqueza social禄, la 芦fuerza creativa y constituyente de la comunicaci贸n禄, la 芦producci贸n inmaterial禄 y el 芦saber colectivo incorporado en los procesos y en los lenguajes禄. 脡stos, en suma, se creen la f谩bula que el Capital cuenta sobre s铆 mismo, tomando al pie de la letra su utop铆a de franquearse de las necesidades materiales de la vida. Ocultando este min煤sculo detalle: si las formas y los objetivos de una actividad asociada son 煤tiles y sensatos, el mejoramiento de la cooperaci贸n es entonces un hecho positivo; pero si en cambio las formas y los objetivos son aprisionados con las cadenas del beneficio y del poder, 驴seg煤n qu茅 hechizo una acrecentada capacidad cooperativa de los seres humanos se vuelve un factor de libertad (si no incluso de comunismo)? 驴Puede ser realmente com煤n aquello que se aleja cada vez m谩s de los sentidos, de los cuerpos, de la comprensi贸n, del control e incluso de la facultad imaginativa de los co-asociados?

Si luego notamos que los ep铆gonos fracasados de la Autonom铆a 鈥攍a cual hab铆a hecho del rechazo al trabajo su rasgo m谩s caracter铆stico鈥 hablan hoy del trabajo como bien com煤n, es dif铆cil pensar en una inversi贸n m谩s completa del sentido. El trabajo asalariado como bien com煤n: no hay nada m谩s lejos de la realidad.

La escuela, que en otro tiempo se la defin铆a como instrumento de selecci贸n de clase y de reproducci贸n del consenso, tambi茅n se vuelve bien com煤n. Y m谩s en general el 芦saber禄, sin siquiera hacer un esfuerzo por aclarar que saber escapa hoy a la valorizaci贸n capitalista. Incluso las metr贸polis 鈥攅s decir, la continuaci贸n en el espacio del conflicto de clases鈥 se vuelven bien com煤n. No 茅ste o aquel rinc贸n del barrio, este edificio, esta pr谩ctica o aquella experiencia, sino la ciudad como tal. El infierno arquitect贸nico y urban铆stico se transforma as铆 en un para铆so a defender.

Aunque desmentir estas groseras mistificaciones es en general muy f谩cil, no podemos estar satisfechos con eso. Intentemos hacer otros razonamientos.

Si nos quedamos en el terreno de los 芦recursos naturales禄, la noci贸n de bien com煤n no pone problemas particulares. En cambio cuando se entra en lo vivo de las relaciones sociales la cuesti贸n se vuelve bastante m谩s complicada. Toda discusi贸n sobre lo que es 芦bien com煤n禄 gira en vano sin un m铆nimo de comprensi贸n acerca de lo que podr铆a ser una sociedad 鈥攐 una comunidad de humanos, o uni贸n de individuos 煤nicos o como se quiera llamar鈥 libre de opresi贸n. En fin, en juego est谩 el modo mismo de concebir la libertad y, por lo tanto, la transformaci贸n social. Si la perspectiva es la de heredar este mundo 鈥攓uiz谩s sin una finanza malvada, sin patrones obtusos, sin gobernantes corruptos, sin multinacionales, etc茅tera鈥, entonces se pueden considerar bien com煤n las actuales estructuras tecnol贸gicas y productivas (en el intento de cambiar las relaciones que las rigen y los productos que fabrican). Si por el contrario se piensa la libertad en t茅rminos de autonom铆a y reciprocidad 鈥攐 sea, muy sencillamente, en t茅rminos de saber, en cuanto individuos asociados, lo que se hace鈥, entonces la perspectiva no puede ser otra que el desmantelamiento 芦radical, racional e irreversible禄. Desmantelamiento no s贸lo de los 贸rganos represivos y financiero-especulativos, sino de las bases mismas de la colectividad capitalizada, de la comida a los transportes, de la t茅cnica a las relaciones amorosas, de las casas a los barrios, del conocimiento social a la relaci贸n con la naturaleza. Es en esta perspectiva que la noci贸n de bien com煤n toma su sentido concreto.

Entonces bien com煤n es aquello que entra en conflicto con el actual orden de las cosas, esa mezcla de exigencias, de valores, de experiencias, de pr谩cticas, de saber hacer que podr铆a transfigurarse en un modo y en un mundo distintos. Ya me parece o铆r a los realistas: 芦驴a destruir todo entonces?禄. No, todo no. Hay una 芦cosa禄 que debemos defender, reconstruir y afinar: la posibilidad de destruir (y de habitar la destrucci贸n).

Bien com煤n son, en este sentido, las luchas de los oprimidos que nos han precedido y aquellas capacidades 鈥攄e edificar, de cultivar, de cocinar, de organizarse鈥 que el Capital no ha exterminado del todo. Por lo tanto, el bien com煤n no puede interesar de una misma manera (inm贸vil y superior al conflicto social) a explotadores y explotados. Ni pertenece gen茅ricamente a los 芦territorios禄, sobre todo en una 茅poca en la cual el h谩bitat humano no es la norma, sino la excepci贸n producida por la ruptura y por las pr谩cticas de autoorganizaci贸n. Ya Leopardi2 ironizaba, con su habitual y refinado sarcasmo, sobre los gazzettieri3 y los fil贸sofos progresistas de su 茅poca, haciendo notar que es bien curioso que la suma de los malestares individuales produzca, como por arte de magia, un bien com煤n. Pero no sirve tanta filosof铆a, basta el m铆nimo coraje para acercarse a ver detr谩s de este p贸quer trucado unos seres aislados, alienados, derrochadores de s铆 mismos y del mundo en el cual sobreviven sin realmente habitarlo 驴pueden de verdad compartir un 芦bien com煤n禄?

Adolf Hitler dec铆a, en una famosa entrevista, que a diferencia del marxismo el nacionalsocialismo no socializaba las f谩bricas o los bancos: socializaba a la gente. Programa este, como se puede ver, ampliamente continuado y perfeccionado por las democracias. Sin romper con esta socializaci贸n no hay posibilidad de compartir. La convivencia 鈥攅vocada en todo momento por sacerdotes y pol铆ticos鈥 emerge realmente s贸lo all铆 donde se rompe el orden de la separaci贸n y renacen juntos la soledad y el encuentro, ambos suprimidos por la sociedad de masas.

Como se puede ver, el concepto de bien com煤n necesita puntualizaciones. Aparte de algunos aspectos de base 鈥攅so que podr铆amos llamar caracter铆sticas gen茅ricas de la especie, tambi茅n 茅stas bajo ataque por parte del dominio鈥, el bien com煤n no es separable del ideal de vida por el cual luchamos, del modo en el cual nos pensamos como individuos en el mundo. Y este ideal no es 鈥攈oy menos que nunca鈥 un 芦recurso禄 ya disponible. Se manifiesta solamente en el enfrentamiento, lo anuncia y lo define. Un enfrentamiento ya definitivo, entre el ser org谩nico y la mercanc铆a. Es algo que chorrea de las luchas, las prefigura, las enuncia y las traspasa. Est谩 engastado 鈥攃omo posible, no como algo dado鈥 en el vientre putrefacto del presente, viene desde lejos y no sabemos de antemano hasta donde llegaremos siguiendo las evidencias, los enigmas, o los jerogl铆ficos. No es un producto que se compra y se vende en la feria de las buenas intenciones. Es una perla que se encuentra en lugares de todo menos que f谩ciles: senderos arduos en medio de las ruinas.

Matus

[De Invece #12 de febrero de 2012, traducido y publicado en Aversi贸n # 4 de mayo de 2012]

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Fuente: Asociaciongerminal.org