February 8, 2023
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Agust铆n Guillam贸n. Barcelona, febrero de 2023

Introducci贸n

Josep Xena Torrent naci贸 el 19 de julio de 1907 en Cass脿 de la Selva, en una humilde familia anarcosindicalista. Fue autodidacta. Trabaj贸 de fontanero y electricista en Palafrugell. Se afili贸 a CNT y aprendi贸 esperanto. Junto con su compa帽era Armon铆a Puig cre贸 una escuela nocturna de esperanto y en 1926 asisti贸 a un Congreso esperantista en Lyon.

Durante la dictadura de Primo de Rivera se neg贸 a realizar el servicio militar, por lo cual se exili贸 en Perpi帽谩n y luego en Par铆s, donde contact贸 con Los Solidarios. Regres贸 a Espa帽a tras la proclamaci贸n de la Rep煤blica. Se dedic贸 a la ense帽anza, racionalista y libertaria, primero en la Escuela Libre de Alaior (Menorca) y, desde 1932, en la escuela Ferrer Guardia de Hospitalet de Llobregat.

Se afili贸 a la FAI. Fue delegado por el Sindicato 煤nico de trabajadores de F铆gols en el Congreso de la CNT de junio de 1931.

A la izquierda de la foto, Josep Xena Torrent; en el centro Dionisio Eroles Batlle. Palacio de la Generalidad de Catalu帽a.
Foto de Josep Maria Sagarra (Barcelona, 27 junio 1937)

En el Pleno de Locales y Comarcales del 21 de julio de 1936, reunido en el Sal贸n Rojo de la Casa CNT, Josep Xena vot贸 por la Comarcal del Baix Llobregat contra el colaboracionismo y el ingreso provisional en el Comit茅 Central de Milicias Antifascistas (CCMA).

El 23 de julio, ante la urgencia y gravedad de las decisiones a tomar, la CNT opt贸 por la organizaci贸n jer谩rquica en un Comit茅 de comit茅s que, en el Pleno de Locales y Comarcales del 26 de julio, fund贸 un Comit茅 de Abastos y vot贸 por unanimidad la definitiva permanencia en el  CCMA. Hubo especial inter茅s por acallar cualquier disidencia con la pol铆tica de unidad antifascista, y muy especialmente la mostrada por Xena y la Comarcal del Bajo Llobregat en el Pleno del 21 de julio..

El resumen de los principales acuerdos alcanzados en este Pleno se edit贸 en forma de Bando[1], para su general conocimiento y acatamiento:

鈥淏ando.

Confederaci贸n Regional del Trabajo de Catalu帽a.

Hoy, domingo, 26, ha tenido lugar un Pleno Regional de Locales y Comarcales de Sindicatos. Los militantes de la CNT, con la responsabilidad que les caracteriza, han examinado la situaci贸n y han tomado acuerdos concretos y terminantes, que comunicamos a todos los sindicatos y al pueblo en general para que se atenga a su cumplimiento [鈥.

La CNT en Catalu帽a, coincide por unanimidad absoluta, en que debe seguir situada en la misma posici贸n. Hoy no hay m谩s problema para el proletariado, no hay m谩s enemigo para el pueblo, que el fascismo sublevado. Contra 茅l todas las energ铆as para aplastarlo; hay que converger con todas las organizaciones coincidentes a su aniquilaci贸n total; hay que dedicar todas las actividades y esfuerzos. Que nadie vaya m谩s all谩. Que nadie tergiverse la actuaci贸n a seguir. Todos los confederados tienen el deber moral de aceptar las decisiones generales, no s贸lo por inter茅s colectivo, sino incluso por inter茅s individual. Los hechos espor谩dicos han sido descartados de la organizaci贸n, por tener tan s贸lo la virtualidad de producir un desgaste de energ铆as est茅ril, y frustrar en algunas ocasiones las posibilidades de realizaciones totalitarias. Hoy por hoy, contra el fascismo, s贸lo contra el fascismo que domina media Espa帽a, y que hay necesidad de destruirlo para siempre, anulando la influencia de la negra sotana que durante siglos ha dominado Espa帽a. En consecuencia, nadie est谩 autorizado, ni se debe atender, para lanzar otras consignas, ni enfocar el movimiento de otra forma.

[鈥 Antes de finalizar, repetimos: Hay un COMIT脡 DE MILICIAS ANTIFASCISTAS Y UN AP脡NDICE SUYO DENOMINADO COMISI脫N DE ABASTOS. Todos tenemos el deber de acatar sus consignas, forma de regular las cosas en todos los 贸rdenes.

Por la Confederaci贸n Regional del Trabajo de Catalu帽a, EL COMIT脡.

Barcelona, a veintis茅is de Julio de mil novecientos treinta y seis鈥.

Era una pol铆tica de hechos consumados, en la que el Pleno del d铆a 26 actuaba como simple altavoz de los acuerdos ya tomados. El acuerdo final no dejaba lugar a dudas sobre la dureza de la oposici贸n que hab铆a encontrado la aceptaci贸n de la posici贸n colaboracionista de los comit茅s superiores de la CNT-FAI, aunque desconocemos los debates, si es que los hubo. El acuerdo sobre el an谩lisis de la situaci贸n revolucionaria existente se cerraba mediante una decisi贸n que hab铆a alcanzado la 鈥unanimidad absoluta鈥, definida como la 鈥渕isma posici贸n鈥, esto es, la que ya hab铆a aceptado provisionalmente la delegaci贸n cenetista que hab铆a parlamentado con Companys, la ya aprobada por el Pleno Regional del d铆a 21, la del Pleno conjunto CNT-FAI del d铆a 23. 驴Qu茅 posici贸n?: 鈥渘o hay m谩s enemigo para el pueblo, que el fascismo sublevado鈥, y por lo tanto ni el gobierno burgu茅s de la Generalidad ni el republicano eran un enemigo a batir, sino un aliado. La renuncia revolucionaria era ya absoluta: 鈥Que nadie vaya m谩s all谩. Que nadie tergiverse la actuaci贸n a seguir鈥. Se apelaba a la obligaci贸n moral de aceptar las decisiones generales[2] y se hac铆a una profesi贸n de fe antifascista: 鈥淗oy por hoy, contra el fascismo, s贸lo contra el fascismo que domina media Espa帽a鈥.

En el Bando destacaban dos cosas: la fort铆sima identificaci贸n del fascismo espa帽ol con la Iglesia cat贸lica y el autoritarismo organizativo de car谩cter piramidal, que no dejaba v铆a alguna a la menor discrepancia, que no toleraba oposici贸n alguna a la decisi贸n adoptada de colaborar con el resto de fuerzas antifascistas.

 El comunicado final del Pleno Regional terminaba con una orden tajante e indiscutible de aceptaci贸n y sumisi贸n al CCMA: 鈥渉ay un COMIT脡 DE MILICIAS ANTIFASCISTAS Y UN AP脡NDICE SUYO DENOMINADO COMISI脫N DE ABASTOS. Todos tenemos el deber de acatar sus consignas, forma de regular las cosas en todos los 贸rdenes.鈥.

El Bando era adem谩s el acta de nacimiento del CC de Abastos, que junto al CCMA y el Consejo de Econom铆a constituyeron los tres pilares sobre los que se sosten铆a la revoluci贸n de julio.

Durante la guerra, Xena ejerci贸 el cargo de concejal (en el 谩rea de econom铆a) en el Ayuntamiento de Hospitalet de Llobregat, como representante de la CNT. En diciembre de 1936, intent贸 aplicar el salario 煤nico en esa ciudad.

El 27 de diciembre de 1936 el Sindicato 煤nico del Ramo de la Alimentaci贸n (cenetista) asalt贸 las cooperativas 鈥淟麓Aven莽鈥 y 鈥淓l Respecte Mutu鈥, incaut谩ndose de las existencias all铆 almacenadas. Como repulsa y protesta a tales acciones, ERC y UGT renunciaron a sus cargos en el consistorio y Francisco Mart铆nez Alb茅s dimiti贸 como alcalde, en favor del primer teniente de alcalde Josep Xena Torrent, de CNT,que asumi贸 el gobierno de la alcald铆a sin oposici贸n. Fue alcalde de Hospitalet desde el 29 de diciembre de 1936 hasta el 9 de febrero de 1937.

La valoraci贸n de Josep Xena sobre las recientes Jornadas barcelonesas de Mayo de 1937

El 13 de mayo de 1937 hubo una reuni贸n de los comit茅s superiores[3],en la Casa CNT-FAI. Xena inform贸 sobre el Pleno Nacional de Regionales, celebrado recientemente en Valencia, en el que se dio cumplida noticia de 鈥渓as maniobras de los comunistas鈥 y de la protesta cenetista, 鈥渟in premeditaci贸n, forzada solamente por las maniobras de Aiguad茅 y [Rodr铆guez] Sala鈥.

Xena explic贸 en el Pleno valenciano como hab铆an intentado buscar todos los parches posibles para evitar el estallido y luego para normalizarlo todo, 鈥減ero no se pudo evitar de ninguna manera鈥. El Comit茅 Nacional (CN) tuvo una notable intervenci贸n, impidiendo que tropas comunistas, y tambi茅n anarquistas, abandonaran el frente para bajar a la retaguardia barcelonesa. Habl贸 de un telegrama cifrado que demostraba 鈥渜ue todo estaba premeditado鈥. En Castell贸n, los compa帽eros quisieron evitar el paso de las tropas que ven铆an a Barcelona. El setenta y cinco por ciento del tiempo del Pleno se dedic贸 a explicar detalladamente lo ocurrido en Barcelona. El Comit茅 Nacional procur贸 鈥渜ue el movimiento fuera lo m谩s reducido posible鈥.  Xena advirti贸 a Marianet, secretario del CN, en dos ocasiones, 鈥渜ue haga lo posible para reprimir sus exabruptos, que a menudo suele lanzar en los Plenos鈥, y tambi茅n en su 煤ltima intervenci贸n radiof贸nica.

Xena comunic贸 su conversaci贸n con Galarza[4] sobre fuerza p煤blica, econom铆a y los sucesos de Amposta, 鈥渁 cuyos arrozales no quieren acudir los campesinos por temor a la represi贸n desatada por Estat Catal谩鈥: fusilamientos y desapariciones. La pr贸xima cosecha de arroz peligra ante la falta de mano de obra. Galarza le ense帽贸 a Xena un telegrama en el que Companys le dec铆a 鈥淨ue nosotros [la CNT] fuimos los 煤nicos que intervenimos en la contienda鈥. Galarza se compromet铆a 鈥渁 respetarnos todo lo posible鈥, pero consideraba imprescindible el 鈥渄esarme de todas las armas largas鈥. A Xena le dio la impresi贸n de que disimuladamente nos avisaba que escondi茅semos las armas largas, para evitar que nos las quitasen a la fuerza. Galarza tambi茅n se sent铆a amenazado por los comunistas. En el mitin del PCE en Valencia se atac贸 a la CNT como quisieron, 鈥測 llegaron incluso a pedir en altas voces [voz alta] nuestro exterminio鈥.

Dijo Xena que a Galarza le preocupaba un cambio de Gobierno que pusiera a las tropas desplazadas a Catalu帽a bajo las 贸rdenes de un comunista, porque podr铆a lanzar todas esas fuerzas contra la CNT-FAI. Era preciso retirar esas tropas de Catalu帽a a la mayor brevedad.

Xena cre铆a que era necesario ganarse las simpat铆as de Galarza, y 鈥渁segurarle que no era nuestra intenci贸n la de destruir la Generalidad, que lo que hemos hecho ha sido solamente defendernos鈥.

Record贸 Xena que Galarza le dijo, como advertencia: 鈥淨ue la CNT y la UGT est茅n preparadas, pues la conjura no ha terminado a煤n鈥. Tambi茅n le explic贸 que fueron los comunistas los que exigieron la incautaci贸n del Orden P煤blico en Catalu帽a. 鈥淢ontseny fue la 煤nica que lo impugn贸. Peir贸 y L贸pez se callaron鈥.

Xena pas贸 a detallar los debates en el Pleno Nacional. Explic贸 al CN, 鈥渜ue si las comarcas y las localidades por hechos insignificantes se levantan en armas es porque no ven la suficiente garant铆a con los Comit茅s Regionales y dem谩s responsables de la Organizaci贸n鈥.

Laborda, de Construcci贸n, inform贸 que el CN 鈥渓es insinu贸 que est谩 en quiebra鈥 y que si tuviera unos cientos de miles de pesetas podr铆a comprar una emisora para hacer propaganda en el extranjero, y desbaratar las calumnias del enemigo.

Se estableci贸 un breve debate sobre el origen y constituci贸n de la Agrupaci贸n de Los Amigos de Durruti, 鈥渟obre los cuales se debe tener mucho cuidado鈥 porque su secretario, Jaime Balius, 鈥渆s un antiguo comunista[5]鈥.

Severino Campos dijo que 鈥渟i el mal [Los Amigos de Durruti] se alarga hablaremos largo y tendido, hay que ir con cuidado porque estos camaradas tienen confeccionado [confeccionan] un semanario[6], y entiendo que el CR y dem谩s deben de intervenir para apaciguar los 谩nimos鈥.

La Federaci贸n Local inform贸 que 鈥渁yer en la reuni贸n que tuvimos de Juntas de Sindicato, acordamos indagar cuales eran los camaradas que componen la Junta de los Amigos de Durruti鈥, para que una vez informados, 鈥渃ada uno en su sindicato le llame la atenci贸n y le haga responsable de toda su actuaci贸n鈥.

Xena expuso lo ocurrido en Tortosa, 鈥渄e los compa帽eros asesinados鈥, etc茅tera. Y de lo sucedido en Reus. 鈥淒e la persecuci贸n de los compa帽eros m谩s significados鈥. Que las fuerzas p煤blicas asaltaban las sedes sindicales por la noche, y que arriaban las banderas de la CNT-FAI.

Severino Campos constat贸 que no era suficiente tener un aval sindical, como hab铆a dicho Federica Montseny, para que nadie molestase con desarmes arbitrarios, y que 鈥渟e quitan muchas armas鈥.

Tras acordar el env铆o de Mora al frente de Arag贸n, 鈥減ara reforzar la moral鈥; se nombr贸 a Valero, Laborda, Xena y Castellote como Comisi贸n que deb铆a representar al CR en el Pleno Nacional. Se aplaz贸 la sesi贸n hasta la tarde.

Xena inici贸 la sesi贸n de la tarde, informando sobre el movimiento protestatario del lunes[7] (d铆a 10).

Distribuci贸n pregunt贸 qu茅 posici贸n deb铆a adoptar el CR ante el Pleno.

Xena le respondi贸 que todos los comit茅s deb铆an solidarizarse, y 鈥渟i hay sanci贸n o censuras, ha de ser para todos, porque todos hemos contribuido鈥.

Pol茅mica entre Josep Xena y Severino Campos sobre la estructuraci贸n org谩nica de la CNT y la vigencia del Comit茅 de Comit茅s

El 9 de junio de 1937, se celebr贸 una reuni贸n de los comit茅s superiores[8] extraordinariamente interesante, porque reflejaba el malestar y rechazo por parte de la militancia de base de la actuaci贸n de los comit茅s superiores durante las Jornadas de Mayo. Se respiraba un clima de inminente escisi贸n. Casi todos los que ejerc铆an cargos de responsabilidad quer铆an dimitir, porque no resist铆an los constantes insultos y las peticiones de cese que les hac铆a la militancia cenetista.

Inici贸 la reuni贸n Dionisio Eroles[9], como secretario del Comit茅 Regional (CR) de la Confederaci贸n Regional del Trabajo de Catalu帽a (CRTC), declarando: 鈥淣o quiero continuar m谩s aqu铆. Esperaba este Pleno de Comit茅s, para presentaros definitivamente mi dimisi贸n irrevocable. Seg煤n tengo entendido una reuni贸n de Comit茅s me nombr贸; pues a una reuni贸n de Comit茅s presento mi dimisi贸n鈥.

Le respondi贸 P茅rez[10] (FAI) dici茅ndole 鈥渆l problema no es s贸lo tuyo, es de todos los comit茅s. La Local, por los mismos motivos que t煤 alegas, presentaron la dimisi贸n global, que fue aceptada. Las censuras hacia los Comit茅s son para todos igual. El ambiente hostil hacia nosotros va haciendo ambiente por doquier, y por lo tanto ser铆a cuesti贸n de que todos, globalmente la present谩ramos鈥.

La Federaci贸n Localde Sindicatos, mencionada por P茅rez, matiz贸 que su dimisi贸n hab铆a sido presentada con car谩cter 鈥渋rrevocable鈥, y que 鈥減or esto fue aceptada鈥. Anunci贸 que ya se estaban nombrando los nuevos cargos, pero advirti贸 sobre la necesidad 鈥渄e reflexionar antes de dejar nuestros puestos, porque probablemente ma帽ana se provocar谩 la crisis de la Generalidad鈥, y ante tal posibilidad deb铆an obrar con cautela. Se daban razones de oportunismo pol铆tico externo para una crisis interna.

Ara present贸 su dimisi贸n del sindicato que presid铆a por sus constantes desacuerdos con el Comit茅 Regional. Rillo manifest贸 que tal dimisi贸n le parec铆a improcedente, porque 鈥渓a dimisi贸n se debe presentar cuando las cosas vayan bien鈥. Pujolprotest贸 que se hubiera presentado una dimisi贸n global, que individualmente no aceptaba, mientras contase con el apoyo y confianza de su Sindicato: 鈥淓n este Comit茅, como en todas partes, hay tendencias moderadas y otras extremistas, o sea derechas e izquierdas, yo, como sab茅is, siempre he tendido m谩s por la izquierda; por lo tanto, sin rehusar mi responsabilidad, que me cabe, no por eso estoy conforme con la dimisi贸n. Mi Sindicato por dos veces me ha vuelto a dar la confianza para que yo est茅 aqu铆 en este Comit茅 como delegado suyo, por lo tanto, yo no presento mi dimisi贸n voluntaria. Si el Sindicato, o la Organizaci贸n, [quieren] sacarme de aqu铆, conforme y disciplinado, pero si no es as铆, no鈥.

Eroles, ante el cariz que estaba tomando la reuni贸n, y para evitar la previsible cascada de dimisiones, intervino de nuevo: 鈥淵o, todav铆a no he acabado de explicarme. No quisiera que los compa帽eros presentaran por mi culpa su dimisi贸n, solidariz谩ndose [con] mi acci贸n. Interinamente se podr铆a nombrar un nuevo Secretario, aunque fuera interino, o si no delegar toda responsabilidad al que es hoy Vicesecretario鈥. Aguilaratribuy贸 el malestar existente a meros rumores, que 鈥減oco trascienden fuera de la Organizaci贸n鈥, que deber铆an desmentirse en un Pleno en el que participara 鈥渓a Organizaci贸n en peso鈥. Padrol observ贸 que cualquiera 鈥渜ue ha asistido a todos estos 煤ltimos Plenos, [puede] haber observado y constatado que no solamente las ofensas van dirigidas al compa帽ero Eroles, sino que son para todos los Comit茅s en pleno. El otro d铆a se present贸 la dimisi贸n global de este Comit茅, y lo aprobamos鈥.

Xena, muy combativo y agresivo, hizo la defensa de los comit茅s superiores frente a las cr铆ticas de la militancia de base: 鈥淎parte de un sinf铆n de incidentes, los Plenos en sus acusaciones y ep铆tetos, que nos han dirigido, han mostrado ser irresponsables, porque [pese a] todo el incomodo que parece ser que tienen por nuestra equivocada o acertada actuaci贸n, no han sido capaces de presentar un voto de censura鈥. H谩bil orador, prosigui贸 su argumentaci贸n tocando ahora la fibra sentimental: 鈥淸Al] que quiere a la Organizaci贸n le duele much铆simo todo lo que pasa鈥, para proponer un Pleno regional conjunto de la CNT y de la FAI que recabara un voto un谩nime de confianza de la militancia hacia los comit茅s superiores: 鈥測 si esto no se consigue nos marchamos todos en general y aqu铆 se acab贸鈥. La frase era lo bastante ambigua como para preguntarse qu茅 se acababa: 驴la CNT, los comit茅s superiores, o los ataques e insultos contra 茅stos? Se dirigi贸 Xena directamente, y un tanto teatral, a Eroles, para decirle: 鈥淵 en cuanto a ti, secretario, al nombrarte fue porque te queremos, y si se hizo tu nombramiento de una forma anormal, fue debido a las circunstancias que aquel entonces atraves谩bamos鈥, y que en todo caso ese Pleno Regional conjunto decidir铆a el nombre del nuevo secretario regional de la CRTC.

Eroles 鈥渜ue viene ahora mismo del tel茅fono, nos informa que Laborda, desde Valencia, le ha telefoneado diciendo: 鈥淨ue la Confederaci贸n Regional del Trabajo, est谩 autorizada para poner todas las conferencias que sean necesarias鈥[11]. Y que el general de Orden P煤blico ha ordenado: Que cese la persecuci贸n contra los Sindicatos y dem谩s centros de la Organizaci贸n. Que lo de Juanel y Clar谩 se ha resuelto con gran 茅xito鈥.

La Federaci贸n Local se quej贸, como ya hab铆an hecho otros, de que el 鈥渁mbiente de la calle va contra todos los comit茅s; y que 茅stos [鈥 no podr谩n obrar sin autoridad, porque [鈥 las primeras palabras que nos suenan a nuestros o铆dos son de 鈥渂omberos鈥, 鈥渧endidos鈥, vosotros fuisteis los que dijisteis: 鈥溌lto el fuego!鈥.鈥

Eroles coment贸 un art铆culo, publicado 鈥渁yer por la noche鈥 en El Noticiero en el que se confesaba que ERC se propon铆a desplazar a la CNT del gobierno de la Generalidad 鈥測 empezar la persecuci贸n de los elementos de la misma鈥, consiguiendo la adhesi贸n de UGT y POUM. Para conjurar tal peligro Eroles propuso una reuni贸n del Comit茅 de comit茅s, aunque dici茅ndolo de otra forma: 鈥渉acer una reuni贸n de los Comit茅s, de los compa帽eros que ostentan cargo, de los compa帽eros de mayor responsabilidad鈥.

Vicente P茅rez 鈥淐ombina鈥, aduciendo que cada cual ten铆a su fuente de informaci贸n, dijo que hab铆a una perspectiva de desembarco que, unida a los partidos contrarrevolucionarios, pod铆an obligarles a aceptar un armisticio. Pregunt贸 Combina al CR qu茅 hab铆a de cierto en las disensiones de la UGT con los comunistas, en Madrid y en Castell贸n, y qu茅 orientaci贸n estaba tomando la UGT de Largo Caballero, 鈥渜ue viene a ser el Lenin de Catalu帽a鈥. Erolesle respondi贸 que sobre todas estas cuestiones tendr铆an informaci贸n al d铆a siguiente, gracias a la llegada de una delegaci贸n procedente de Madrid. Combina inform贸 de la petici贸n de la Minor铆a de regidores cenetistas en el Ayuntamiento de Barcelona para radiar un programa.

Se acord贸 un orden del d铆a para la celebraci贸n, al d铆a siguiente, de un Pleno de comit茅s regionales y se reiter贸 el env铆o de las invitaciones, mediante circular, acompa帽adas de los puntos de debate, entre los que destacaban el nombramiento de un secretario regional, aunque fuera interino; la actitud a seguir en la actual situaci贸n pol铆tica y social; as铆 como la nueva estructuraci贸n comarcal de la CNT.

Xena explic贸 qu茅 era eso de 鈥渓a estructuraci贸n org谩nica de la CNT鈥 con un ejemplo algo extravagante: 鈥渜ue todo cuerpo sin un esqueleto que lo sostenga se desmoronar铆a鈥, a帽adiendo que 鈥渁 la CNT le es imprescindible una estructuraci贸n por comarcas鈥, que seguramente dej贸 perplejos a muchos que hasta entonces no hab铆an o铆do hablar nunca de esa nueva estructura.

Eroles advirti贸 que 鈥渦na de las cosas que no podremos decir en la circular es el asunto de las Patrullas, pero en el pleno ya les diremos que no ha habido m谩s remedio que disolverlas, porque hab铆amos de acatar el Decreto鈥.

Tras un debate colectivo sobre la financiaci贸n de las escuelas racionalistas y el aumento de sueldo en Artes Gr谩ficas, Xena plante贸 una cuesti贸n burocr谩tica sobre la capacidad del Delegado de Finanzas para firmar tal incremento de gastos, o si 茅ste deber铆a dar explicaciones detalladas del porqu茅 de estos gastos, pidiendo la autorizaci贸n del Comit茅 de comit茅s: 鈥溌縃ay que dar conocimiento al Comit茅 de los Comit茅s?鈥

Severino Campos y Jos茅 Xena se enzarzaron en una espinosa pol茅mica 鈥渟obre si hab铆a desaparecido el comit茅 de comit茅s, por un acuerdo de un Pleno de Comit茅s; lo que levanta el justo incomodo del compa帽ero Xena, el cual dice: 鈥淨ue esa medida es arbitraria y que si se sigue con ese concepto 茅l presenta la dimisi贸n irrevocable del CR y de todos sus cargos. Alega, y con raz贸n, que este Comit茅 fue creado al calor de la lucha y en justa defensa de los intereses de la Organizaci贸n. Hubo un Pleno Regional y lo aprob贸鈥.鈥

Eroles, como secretario, 鈥減ara cortar el debate y suavizar las asperezas de los contendientes dijo: 鈥渙tro d铆a lo volveremos a plantear de nuevo, y discutiremos sobre el asunto para ver si ha de persistir la disoluci贸n del mismo o su revalorizaci贸n, ya que por lo que se ve, este Comit茅 representa tres Defensas Nacionales鈥.鈥

La trifulca, en junio de 1937, sobre la vigencia o disoluci贸n de ese Comit茅 de comit茅s no hace sino reafirmarnos su existencia en julio de 1936: 鈥渃reado al calor de la lucha鈥. El enfrentamiento entre Severino Campos, que defiende que ya hab铆a sido disuelto, y Xena, que sostiene su permanencia y vigencia actuales, se deb铆a a que era un organismo de car谩cter excepcional, centralista, elitista y autoritario, m谩s propio de un partido leninista que de una organizaci贸n sindical como la CNT, o de una organizaci贸n libertaria como la FAI. Para Campos la excepcionalidad, que lo hab铆a justificado, ya hab铆a pasado; para Xena el Comit茅 de comit茅s segu铆a siendo 煤til. La pol茅mica entre Severino Campos y Jos茅 Xena se produc铆a en un momento muy cr铆tico para los comit茅s superiores, en el que 茅stos eran menospreciados e insultados por la militancia de base, por su actuaci贸n contrarrevolucionaria durante las Jornadas de Mayo. De ah铆 la virulencia de la refriega, entre ambos, respecto a la vigencia o disoluci贸n del Comit茅 de comit茅s, pese a que hab铆a sido citado en diversas reuniones desde el 24 de mayo. Severino Campos patrocinaba, aqu铆, cierta fidelidad a los principios; mientras Xena se alzaba como campe贸n de la preponderancia de los comit茅s superiores y de su papel dirigente sobre la militancia de base.

Josep Xena contra la huelga general promovida por el Sindicato del Transporte en agosto de 1937

En la reuni贸n extraordinaria de los comit茅s superiores del 10 de agosto de 1937, Xena denunci贸 que, ayer, el Sindicato del Transporte 鈥測a estaba preparado para impedir con las armas la entrada de los guardias para hacer un registro, y que los grupos y barriadas[12] ya estaban sabedores de esta actitud, y tambi茅n estaban preparadas para solidarizarse a este movimiento de grandes vuelos. Cosa que antes de preparar este movimiento deber铆an de haber dado conocimiento al Comit茅 de Enlace, que es quien ha de controlar todos estos movimientos cuando sean necesarios鈥.

Xena se quejaba, pues, de que no hab铆a funcionado el Comit茅 de Enlace, creado despu茅s de las jornadas de mayo para controlar e impedir estos movimientos de solidaridad de los grupos anarquistas y de los comit茅s de defensa de los barrios con los sindicatos, porque pod铆an desbordar a los comit茅s superiores.

Se trataba de una aut茅ntica insurrecci贸n obrera, promovida por la negativa del Sindicato del Transporte (liderado por Juli谩n Merino) a someterse a un humillante registro policial. La amenaza de Dom茅nech de que se encontrar铆an aislados era s贸lo una estratagema de bur贸crata. La solidaridad combatiente de los comit茅s de defensa de los barrios y de los grupos anarquistas de Barcelona era inmediata e incondicional; la del resto de sindicatos cenetistas muy probable. El Comit茅 de Enlace se presentaba como un dique insuficiente, que no impedir铆a que los comit茅s superiores volvieran a ser desbordados, como ya hab铆a sucedido en mayo[AGI1] .

Las intervenciones m谩s destacadas de Josep Xena en el Congreso Extraordinario de la AIT, reunido en Par铆s en diciembre de 1937

SESI脫N DEL LUNES 13 DE DICIEMBRE, POR LA MA脩ANA

Se abri贸 la sesi贸n del 13 de diciembre de 1937 a las diez y media de la ma帽ana. Presid铆a la sesi贸n la delegaci贸n portuguesa, que concedi贸 la palabra a los espa帽oles.

Xena, por Espa帽a, lament贸 la ausencia de Chile y Argentina. Dijo que empezar铆a por contestar al delegado belga su pregunta sobre si las cosas en Espa帽a podr铆an haber mejorado, si se hubiera ayudado a hacer propaganda a la AIT, afirmando muy confusamente que la propaganda conjunta de la AIT y la CNT ser铆a m谩s eficaz, pero eso no cambiar铆a la situaci贸n espa帽ola. Prosigui贸 su discurso, reprochando a los delegados belgas y holandeses que exigieran a la CNT 鈥渦na exposici贸n de nuestros proyectos鈥 y afirm贸 que iba a esforzarse en darles 鈥渦na respuesta especial鈥, pero luego se hizo un l铆o, hablando de la necesidad de traducir la pregunta por escrito del delegado polaco, a quien tambi茅n quer铆a responder, para acto seguido decir que responder铆a tambi茅n a Francia y Chile cuando estuvieran presentes, constatando entonces que el delegado sueco hab铆a hecho una larga intervenci贸n te贸rica, pero que carec铆a de informaciones pr谩cticas. Y porque carec铆an de esa informaci贸n pr谩ctica, sus deducciones l贸gicas y filos贸ficas estaban 鈥渃ondenadas a la ruina. Son l贸gicas, pero reposan en una base falsa鈥. Las divagaciones de Xena, que quer铆a responder a todas y cada una de las delegaciones al mismo tiempo, le hab铆an conducido a un discurso incoherente y confuso, sin un hilo conductor, que le llevaba a la deriva, sin rumbo.

Maripose贸, de nuevo, sobre la respuesta que quer铆a dar al sueco y al holand茅s que sufr铆an 鈥渦n error enorme, como tambi茅n la intervenci贸n de Shapiro鈥. Tras asegurar que iba a responder a belgas y holandeses, al polaco, a franceses y argentinos cuando estuvieran presentes, ahora dec铆a que iba a responder a suecos y holandeses, pero tambi茅n a Shapiro. Y aqu铆 esboz贸 una especie de argumento, que nadie sab铆a ya exactamente a quien iba dirigido, aunque quiz谩s estaba destinado a todos: 鈥淓l 19 de julio no ha sido el desencadenamiento de la revoluci贸n social. Una revoluci贸n semejante necesita una preparaci贸n, un programa, un objetivo; consiste en destruir y reemplazar las bases de la sociedad actual, del capitalismo y del Estado. En realidad, lo que hab铆a era una revoluci贸n fascista, nos encontr谩bamos frente a un golpe de Estado militar. As铆 pues, no es la CNT quien abri贸 el fuego, quien dio un objetivo preciso, una orientaci贸n general鈥. Los disparates, que la propaganda de los estalinistas hab铆a machacado como dogmas inapelables, se convert铆an ahora, en un congreso de la AIT, en pruebas y explicaciones de la deriva ministerialista de la CNT: en Espa帽a no hab铆a habido ninguna situaci贸n revolucionaria, s贸lo un intento de golpe de Estado fascista.

Y Xena alarg贸 su esbozo de razonamiento, diciendo que 鈥淣osotros lo sabemos, y hasta los ni帽os espa帽oles lo saben, que la revoluci贸n la hace el pueblo en armas. Lo que hicieron los militantes, los n煤cleos revolucionarios, fue salir a la calle con los dem谩s elementos antifascistas para oponerse al golpe de fuerza militar. Las masas no intervinieron m谩s que como movimiento sindical鈥. O sea, que el golpe fascista, seg煤n Xena, no fue detenido, en la que m谩s tarde se llam贸 鈥渮ona roja鈥, por el pueblo en armas, sino por algo as铆 como unos pac铆ficos y desarmados 鈥渆lementos antifascistas鈥.

La incoherencia, el confusionismo, los disparates y la oscuridad expositiva de Xena a煤n no hab铆an alcanzado su cima. Tras regalar a su auditorio con los horrores de lo que llamaba 鈥渞evoluci贸n fascista鈥, para ensalzar as铆 la necesaria resistencia y unidad de los antifascistas, despu茅s de negar y renegar, una y otra vez, que hubiera habido ninguna revoluci贸n social en Espa帽a; por primera vez dio una especie de r茅plica a la intervenci贸n sueca, una respuesta disparatada, pero respuesta al fin y al cabo: 鈥淓l camarada sueco piensa que en Espa帽a, la revoluci贸n no ha sabido vencer al Estado y, como consecuencia de esto, el Estado ha vencido a la revoluci贸n. Nosotros decimos que la revoluci贸n no se ha realizado, por lo tanto, no ha podido ser vencida. No se puede vencer una cosa que no existe en su totalidad鈥. Era la tesis de los estalinistas espa帽oles, repetida, aunque mal expuesta, por el delegado de la CNT.

Xena expuso, acto seguido, lo que dio en llamar las 鈥渞ealizaciones previas鈥 a la victoria en la guerra, alcanzadas ya en Espa帽a, que no eran otras que el fin del poder铆o de la Iglesia, que la administraci贸n directa y comunal de los campesinos, que la mitad de la econom铆a industrial y agr铆cola estaba en manos de los trabajadores, que 鈥渆l proletariado espa帽ol pasa de la simple colectivizaci贸n de los talleres y de las tierras a su socializaci贸n armoniosa鈥. Lo cierto es que, en diciembre de 1937, la econom铆a, el trabajo, y todos los aspectos de la sociedad espa帽ola, estaban sumidos en un r谩pido proceso de militarizaci贸n. Xena vagaba por los campos de su f茅rtil imaginaci贸n.

Xena continu贸 divagando ante los congresistas, pidi贸 respeto por 鈥渓a obra constructiva de la CNT鈥, desilusion贸 a sus antagonistas en el congreso, advirti茅ndoles que 鈥淣o hemos venido aqu铆 para discutir sobre principios, que nos son comunes, y s铆 para poner un t茅rmino a la difamaci贸n que se hace contra las realizaciones y las creaciones de la CNT y del pueblo espa帽ol鈥.

Abord贸 el inevitable y espinoso tema de la militarizaci贸n, adoctrinando a los congresistas que 鈥渟e ha cre铆do que pod铆amos escoger entre dos f贸rmulas鈥, que eran la lucha contra los militares sublevados desde la espontaneidad de 鈥渂andas irregulares y sin disciplina鈥[13], o bien, un nuevo militarismo 鈥渆quivalente al del adversario鈥. Pues esa opci贸n, continu贸 instruyendo Xena, 鈥渘o nos pertenec铆a, primero porque las condiciones de lucha han evolucionado de una manera independiente de nuestra voluntad y despu茅s, porque no est谩bamos solos y hay que reconocer que los comunistas, a pesar de que asesinan y a veces meten en la c谩rcel a nuestros militantes, tambi茅n est谩n presentes en el frente contra el enemigo com煤n, y representan una fuerza con la que es preciso contar鈥.

Y prosigui贸 con su lecci贸n a los congresistas, ense帽谩ndoles que la guerra civil 鈥渉a pasado por tres etapas鈥 que, 驴c贸mo no?, hab铆an sido 鈥渋mpuestas por las circunstancias鈥. La primera etapa fue la lucha en la calle, que en Barcelona y Madrid fue favorable para la CNT; la segunda etapa fue la de 鈥渓as columnas volantes, compuestas de camaradas armados o sin armas, muchas veces sin v铆veres y sin municiones鈥, que no sabemos si Xena ensalza o ridiculiza, porque llegar a decir que esas columnas milicianas 鈥渘o ten铆an frente a ellas, m谩s que esas irregulares o simples avanzadillas del ej茅rcito adverso鈥. La tercera etapa se caracterizaba, seg煤n Xena, por un ej茅rcito enemigo, organizado y equipado por las potencias fascistas, t茅cnicamente muy superior al ej茅rcito republicano; frente al cual era necesario organizar, en la retaguardia, la econom铆a y levantar una industria de guerra, mientras en el ej茅rcito era indispensable imponer la disciplina y un mando 煤nico. Xena se deleitaba en exponer a los congresistas anarcosindicalistas las consignas y el programa de los estalinistas en la Espa帽a republicana, que hab铆a interiorizado hasta hacerlo propio. Paradojas y/o ventajas de la t谩ctica de unidad antifascista, en aras de la cual el movimiento libertario hab铆a renunciado a todo: a un programa propio, a los m茅todos de la lucha de clases, a los propios principios鈥 隆a todo!

Por esta raz贸n Xena dec铆a: 鈥淓sta necesidad [de la militarizaci贸n, la disciplina y el mando 煤nico] se ha impuesto al mismo tiempo a todos los sectores antifascistas. Todos lo han reconocido, todos lo han reclamado y han aplicado soluciones comunes鈥.

A la objeci贸n 鈥渄e que el nuevo aparato militar despose铆a al pueblo, y particularmente a los sindicatos, del control de la fuerza armada, haciendo de ella un organizaci贸n burguesa con contenido reaccionario鈥, Xena respond铆a que los militantes anarcosindicalistas 鈥渘o pose铆an ninguna preparaci贸n t茅cnica鈥; carencia que, al parecer,  los incapacitaba para levantar un ej茅rcito eficaz; y, por otra parte, 鈥減or encima de todo, hab铆a concesiones [mutuas] indispensables, puesto que las fuerzas existentes ten铆an orientaciones pol铆ticas diferentes que merec铆an igualmente el respeto y el derecho a la existencia鈥.

Xena se atrevi贸 a declamar su apolog铆a del Ej茅rcito Popular, diciendo que no era 鈥渋d茅ntico al ej茅rcito burgu茅s鈥, porque s贸lo lo era entre un cincuenta o setenta por ciento. Cualquier delegado al congreso podr铆a haberse levantado para decirle que un ej茅rcito no deja de ser burgu茅s, aunque el ciento por ciento de sus soldados sean proletarios, sino porque est谩 mandado por oficiales burgueses, porque obedece las 贸rdenes de un gobierno burgu茅s, con el objetivo de defender los intereses de la burgues铆a. Pero quien estaba en posesi贸n de la palabra era el cenetista Xena, el delegado de la comarcal del Baix Llobregat que el 21 de julio de 1936 hab铆a votado el 鈥渋r a por el todo鈥 de Garc铆a Oliver, el presidente del comit茅 revolucionario de industriosa ciudad de Hospitalet.Y Xena prosigui贸 su apolog铆a, ahora de la guerra, diciendo que su brutalidad era atenuada por los militantes de la CNT, aunque sin decir c贸mo. En cuanto a las perspectivas futuras, sobre las que tantos congresistas preguntaban, dijo, por decir algo, que 鈥渢enemos m谩s simpat铆as que nunca entre la masa de los trabajadores y de los combatientes, y es con esto (y no con libros, teor铆as y con ideas) que se puede conquistar una posici贸n de fuerza predominante鈥. De ah铆 se le terci贸 a Xena meterse con el holand茅s De Jong: 鈥淭anto es as铆 que cuando el camarada De Jong pregunta si nuestra influencia real est谩 a la altura de nuestras posibilidades, creemos poderle contestar que la utilizaci贸n de nuestras fuerzas es efectiva y que estamos en lo cierto鈥; y que no era a la CNT a quien hab铆a de ped铆rsele un plan y un calendario 鈥減revios de lo que las circunstancias exteriores nos obligar谩n o nos permitir谩n hacer, en Espa帽a y sobre el terreno internacional鈥, sino que son las distintas secciones de la AIT quienes han de 鈥渄ecirnos hasta qu茅 punto y con qu茅 fuerzas [se prestan] a luchar para ayudarnos, tratando de reducir al m铆nimo los constre帽imientos a que nos somete el bloqueo鈥. La oratoria de Xena repet铆a, como tantas veces hab铆a hecho ya la delegaci贸n espa帽ola, la t谩ctica de darle la vuelta al calcet铆n.

Pas贸 Xena a pontificar, ante el congreso, sobre el car谩cter de la econom铆a y del gobierno de la Generalidad, colocando un disparate mayor junto a otro peor: 鈥渓os trabajadores est谩n contentos de haber eliminado a la burgues铆a de la direcci贸n econ贸mica, en aquellos lugares donde la colectivizaci贸n es un hecho consumado. Lo mismo que el Ej茅rcito Popular, el gobierno de Barcelona no es burgu茅s en el sentido completo de la palabra. Ha perdido entre el ochenta y el noventa por ciento de su fuerza鈥. Xena estaba convencido que la entrada de algunos ministros anarquistas en un gobierno burgu茅s era capaz de cambiar su naturaleza burguesa. Ese enorme error es la clave que nos permite entender su discurso. El peque帽o detalle de que se hubiera dado una patada a los ministros anarquistas, tanto del gobierno de la Generalidad como del central, no hab铆a amilanado a una CNT que segu铆a aspirando a volver al gobierno con m谩s ministros.

Xena plante贸 la pregunta que tantos congresistas hab铆an hecho a la CNT. 鈥溌縌u茅 objetivo persegu铆amos al entrar en el gobierno?鈥 para responder, en coherencia con el pragmatismo cenetista, que el objetivo era 鈥済anar algunas posiciones de fuerza que no exist铆an al margen. Si no las hubi茅semos tomado habr铆an ca铆do en manos de Mosc煤鈥. Xena a帽adi贸 que no pod铆a abandonarse a los trescientos o cuatro cientos mil militantes, o simpatizantes cenetistas, a la direcci贸n y control exclusivo del resto de organizaciones y partidos antifascistas. 鈥淣o hab铆a m谩s que dos caminos: o bien, marcharse o tomar una plaza oficial en la nueva organizaci贸n militar鈥. El primer caso era la victoria de Franco, dijo Xena. Lo que no dijo era que las milicias de voluntarios de julio de 1936 fueron las que definieron el frente de Arag贸n, Madrid y Andaluc铆a, y que el Ej茅rcito Popular no empez贸 a formarse hasta octubre de 1936. Lo que no dijo fue que cada partido y cada sindicato organizaron su propia milicia, desperdiciando la ocasi贸n y la fuerza de organizar un ej茅rcito proletario 煤nico.

Acus贸 a todas las secciones de la AIT de no haber comprendido el car谩cter de la participaci贸n de la CNT en el gobierno, ni de la crisis gubernamental posterior a mayo del 37. Xena aleccion贸 sobre esa crisis de gobierno a un congreso anarcosindicalista, que ten铆a entre sus principios el rechazo al electoralismo y la pol铆tica parlamentaria, dici茅ndoles que no hab铆an sido echados de los gobiernos central y auton贸mico, sino que se hab铆an ido porque ped铆an tres o cuatro ministerios y s贸lo les hab铆an dado dos o tres. Y como no cedieron, se quedaron sin ninguno. Por dignidad, dijo Xena. Era una bella lecci贸n parlamentaria a un congreso antiparlamentario.

Quiso responder a Shapiro que sus reflexiones reposaban en un fundamento falso, porque 茅l cre铆a en 鈥渆l principio elemental de la destrucci贸n necesaria de las antiguas bases para reconstruir la sociedad de arriba abajo鈥. Seg煤n Xena, no era esa la cuesti贸n, sin argumentar por qu茅, salvo una vaga referencia a las circunstancias exteriores, que no explicaba nada.  Quiso responder a De Jong que la CNT se pondr铆a en 鈥渕archa hacia adelante鈥 si 茅l se compromet铆a con el proletariado internacional a responder a las intervenciones exteriores de que ser铆a v铆ctima la CNT, en cuanto se pusiera en marcha. El recurso al exterior lo arreglaba todo y lo respond铆a todo. Y era adem谩s un adecuado reproche a la ineficacia de la solidaridad internacional con Espa帽a, organizada por la AIT.

Y como el argumento era s贸lido, Xena no dud贸 en insistir en el mismo: 鈥淗ab茅is dicho siempre, y nosotros mismos con vosotros, que la Revoluci贸n social no puede producirse en un s贸lo pa铆s. Esta situaci贸n ha sido comprendida por el conjunto de nuestros militantes, y cuando Besnard y Shapiro se sirven de algunas declaraciones extremistas, no citan ni el pensamiento de la CNT, ni el de la FAI, sino que se trasladan [al] terreno de las pol茅micas personales que existen en Espa帽a, terreno que no debe ser abordado en un congreso como 茅ste鈥. Aunque el argumento era irreprochable las consecuencias que infer铆a Xena no lo eran. La imposibilidad de extensi贸n internacional de la revoluci贸n espa帽ola no era raz贸n alguna para que Shapiro y Besnard dejaran de criticar el ministerialismo de la CNT, ni tampoco para que el congreso no conociera, ni valorara, la oposici贸n revolucionaria a la CNT, surgida en Espa帽a. La CNT hizo un tab煤 de la cuesti贸n de esa oposici贸n interna, m谩xime cuando se aproximaba, o coincid铆a plenamente, con las posiciones de algunas secciones (como la CGT-SR) o individuos (Shapiro y Besnard) asistentes al congreso de la AIT.

Le toc贸 ahora al delegado chileno, que hab铆a mostrado 鈥渦na incomprensi贸n realmente hiriente en cuanto 鈥渁l desarme de la retaguardia鈥, diciendo que la CNT hab铆a publicado, en la prensa, notas amenazantes sobre la obligaci贸n del desarme de sindicatos y comunas鈥. Xena pidi贸 que no se especulara sobre las declaraciones de los peri贸dicos (incluidos los anarquistas), acept贸 que 鈥渟in duda hemos querido que las armas fuesen movilizadas hacia el frente鈥, pero sin renunciar a mantener en la retaguardia alg煤n armamento, para protegerse en la retaguardia de los otros partidos antifascistas 鈥渃on un m谩ximo de discreci贸n que debe ser respetado y favorecido en el extranjero鈥.

Ocurr铆a con el desarme lo mismo que con los presos extranjeros, dijo Xena; eran cuestiones que s贸lo preocupaban al congreso y a los extranjeros, no a los cenetistas espa帽oles, 鈥渁unque la complejidad de la situaci贸n no nos permite tratarlas abiertamente. 驴De qu茅 se trata en suma? 隆De un millar y medio de sindicados en las c谩rceles, cuando en otros per铆odos hemos tenido treinta o cuarenta mil! Aun debemos agregar que los revolucionarios han cometido a veces faltas que nada ten铆an que ver con la Revoluci贸n鈥. Mil quinientos presos no eran nada, ni deb铆an importar a nadie, seg煤n Xena. La cantidad no era preocupante. Adem谩s, era necesario desprestigiarlos como delincuentes comunes. Sin embargo, Xena hab铆a cometido un peque帽o desliz sem谩ntico, cuando al hablar de los presos los calific贸 de revolucionarios. Y ah铆 estaba el quid de la cuesti贸n: esos presos molestaban a los bur贸cratas cenetistas, precisamente porque en su mayor铆a formaban parte de esa molesta oposici贸n revolucionaria, que hab铆a surgido en el seno de la CNT como reacci贸n al ministerialismo y la dejaci贸n de principios.

Y Xena expres贸 de este modo su aversi贸n a los revolucionarios: 鈥淓n mayo 煤ltimo [las Jornadas de Mayo de 1937], aprovechando los acontecimientos de Barcelona, un pu帽ado de compa帽eros extranjeros se adue帽贸 de una casa particular y [rob贸] su contenido: m谩quinas de escribir, muebles, ropas, etc茅tera. Fue necesario desaprobar este acto de desorden y abandonar a sus autores a la justicia鈥. Xena se refer铆a, sin duda alguna, a los militantes franceses, y entre ellos muy concretamente a Felix Danon, que ocuparon el Casal del Metge, edificio situado frente al de la Casa CNT-FAI, desde el que impidieron el tiroteo y asalto de las fuerzas estalinistas y de orden p煤blico, durante las Jornadas de Mayo. Danon fue encarcelado, sin ser juzgado hasta un a帽o despu茅s, cuando fue liberado sin proceso alguno. En el momento en que Xena hablaba, en Par铆s, sobre Danon, sin citar su nombre, 茅ste segu铆a preso, en Barcelona, sin juicio y gravemente enfermo. La solidaridad de Xena era nula; su odio a los revolucionarios, infinito.

Xena termin贸 su largu铆simo discurso con un llamamiento a los congresistas para que entendieran que la actual CNT no era la de 1936, y que el deber de todos los asistentes al congreso era romper el injusto y grave boicot que pesaba sobre Espa帽a, no s贸lo en armamento, sino en alimentos, medicamentos, materias primas. Los cenetistas no necesitaban meterse en nuevas aventuras revolucionarias, como aconsejaban algunos, sino resolver los enormes problemas actuales: 鈥淎ntes de invitarnos a hacer frente a otras aventuras y otras dificultades, convendr铆a pensar en los problemas tr谩gicos que la hora presente nos plantea鈥.

SESI脫N DEL MARTES 14 DE DICIEMBRE, POR LA TARDE

El presidente abri贸 la sesi贸n a las 15 horas y veinticinco minutos, constatando la ausencia de V谩zquez, que deb铆a introducir el punto cuatro del orden del d铆a. Propuso pasar a debatir el punto cinco. Espa帽a dijo que se pod铆a 鈥渆mpezar a tratar el punto cuatro sin V谩zquez鈥. El presidente dio la palabra a la delegaci贸n espa帽ola.

Xena, por Espa帽a, explic贸 que tras el congreso de unificaci贸n entre la tendencia treintista y la faista, celebrado en Zaragoza en mayo de 1936, la CNT era, en julio de 1936, una organizaci贸n sin oposici贸n. Dijo, en contradicci贸n con intervenciones anteriores de la delegaci贸n espa帽ola, que 鈥淎煤n, hoy, no hay entre nosotros ninguna fracci贸n de oposici贸n. Tampoco hay una unidad de vista absoluta; se discute por todas partes, y desde hace alg煤n tiempo vemos que se hacen maniobras de tipo marxista para romper la unidad鈥. No sabemos si Xena se contentaba con calificar de marxistas a la oposici贸n interna a la CNT, como hab铆a sucedido con la Agrupaci贸n de Los Amigos de Durruti, calificados falsa e inmediatamente de marxistas, o realmente hablaba de un proselitismo del PSUC y del POUM en las filas anarquistas, realmente inexistente o inapreciable.

La afirmaci贸n que hizo Xena de los trotskistas parec铆a algo m谩s precisa, y no parece que se trate de la tan frecuente confusi贸n entre trotskistas y poumistas: 鈥淟os trotskistas, entre otros, que no tienen movimiento organizado en Espa帽a, procuran crearlo a nuestra costa. No admitimos que esta tentativa pueda hallar un apoyo ni siquiera involuntario, en el secretariado de la AIT, ni que 茅ste pueda ser el sost茅n del movimiento de oposici贸n contra la CNT 鈥渆n el caso en que 茅sta se retirase de la Asociaci贸n Internacional de los Trabajadores鈥. 驴Se refer铆a Xena al falso t贸pico de la influencia y penetraci贸n trotskista en Los Amigos de Durruti?

Xena concluy贸 su penosa intervenci贸n pidiendo al congreso un voto de censura al camarada Pierre Besnard, por su pretendido apoyo a la oposici贸n interna cenetista. Tras afirmar primero que no exist铆a ning煤n movimiento de oposici贸n, Xena habl贸 del apoyo del secretariado de la AIT al 鈥渕ovimiento de oposici贸n contra la CNT鈥. La contradicci贸n era tan evidente como absurda. Sin embargo, Xena hab铆a realizado un feliz hallazgo, tan sencillo y falaz como contundente: bastaba con denigrar a Los Amigos de Durruti, y al resto de la oposici贸n interna, primero como marxistas y luego como trotskistas, para conseguir no s贸lo desprestigiarlos, sino incluso que desaparecieran como tal oposici贸n interna. Lo de Xena era aut茅ntica magia de conejo y chistera. Era evidente que, si Los Amigos de Durruti eran trotskistas, dejaban de ser una oposici贸n interna anarquista. Quiz谩s por eso hablaba unas veces de que exist铆a una oposici贸n interna, y otras, que no exist铆a tal oposici贸n. Xena no debat铆a, hac铆a propaganda, y la propaganda no atiende a la l贸gica del discurso, sino que lo distorsiona en aras de vender un producto. Xena vend铆a el voto de censura a Besnard.

SESI脫N DEL JUEVES 16 DE DICIEMBRE, POR LA TARDE

El secretario general[14] constat贸 que el congreso volv铆a a estar en un atolladero, y ahora en una de las cuestiones m谩s graves del congreso. Las comisiones se hab铆an mostrado inoperantes: una no hab铆a presentado resoluci贸n y la otra presentaba un texto que no hab铆a obtenido la unanimidad. 鈥淗ay que hallar soluciones pr谩cticas, que permitan alcanzar el resultado buscado. No hay que hacer textos que puedan ser rechazados aqu铆 o all谩鈥. Tras estas consideraciones Besnard explic贸 que hab铆a redactado un texto muy simple, que presentaba 鈥渆n nombre de la CGT-SR鈥. Se dio lectura a esa resoluci贸n.

Espa帽a acept贸 鈥渟in reserva y absolutamente, la proposici贸n de Besnard鈥. Chile pregunt贸 si eso significaba que se abandonaba la resoluci贸n elaborada por la comisi贸n. El secretario (Besnard) respondi贸 que cre铆a que s铆, puesto que no permit铆a llegar a un acuerdo. Xena, por Espa帽a, opin贸 que a la resoluci贸n de Besnard deber铆a agregarse 鈥渦n p谩rrafo sobre la uni贸n y la solidaridad en el seno de la AIT, y otro sobre el asunto del boicot鈥, dirigido al resto de organizaciones obreras.

Alemania intervino incisivamente, para manifestar que la resoluci贸n elaborada por la CGT-SR era demasiado imprecisa sobre la 鈥渁cci贸n internacional鈥 que deber铆a desarrollar la AIT; y adem谩s dejaba 鈥渆n la sombra, el objeto principal del cual se reclama, la cuesti贸n del frente proletario antifascista鈥. Alemania propuso, ya que su resoluci贸n trataba ese tema con mayor claridad, que se aprobasen las dos resoluciones: esto es, la de Besnard y la alemana. Era un intento desesperado del delegado alem谩n del DAS para conseguir que su resoluci贸n fuese aceptada. Tambi茅n era una cr铆tica al oportunismo demostrado por Besnard y la CGT-SR, que hab铆an abandonado sus convicciones y su enfrentamiento ideol贸gico con la CNT, en aras de obtener un consenso, que salvara del naufragio al congreso en curso. 

V谩zquez, por Espa帽a, explic贸 que los espa帽oles hab铆an analizado la resoluci贸n de Portugal-Alemania-Chile, y pensaban que no ten铆a nada que ver con el orden del d铆a, puesto que se basaba 鈥渆n la idea del frente proletario anarquista鈥. Seg煤n Xena, esa resoluci贸n 鈥渞ompe todo contacto con las Internacionales autoritarias y el Frente Popular鈥. Esa resoluci贸n exclu铆a adem谩s 鈥渢odos los movimientos antifascistas鈥, salvo algunos de escasa importancia. Xena conclu铆a que esa resoluci贸n supondr铆a la enemistad de la CNT con estas organizaciones, 鈥渜ue le facilitan cierta ayuda鈥. La CNT se pronunciaba claramente a favor de la propuesta de Besnard y en contra de la propuesta de la comisi贸n Portugal-Alemania-Chile.

Holanda constat贸 que en el congreso hab铆a en ese momento diez secciones que representaban situaciones nacionales distintas. Manifest贸 que comprend铆a que la CNT se opusiera a una resoluci贸n que 鈥渃ondena su pol铆tica鈥, y se uni贸 a la propuesta francesa, pero advirti贸 que 茅sta no conten铆a elementos pr谩cticos que facilitasen la constituci贸n de un Frente Internacional, impulsado por la AIT. Hizo tambi茅n su propia propuesta.

El secretario general propuso que al agregado espa帽ol relativo al boicot se a帽adiera una frase que indique 鈥渜ue este plan debe ser puesto en pr谩ctica bajo la direcci贸n de la AIT鈥. Xena matiz贸 que la AIT pod铆a tratar de tomar la direcci贸n, pero sin atribuirse abiertamente ese papel. El secretario retir贸 la correcci贸n propuesta por esta otra: 鈥渟ustituir la expresi贸n 鈥渙brero鈥 por la expresi贸n 鈥減roletario鈥 en el texto considerado鈥.

Anderson, por Suecia, acept贸 la proposici贸n francesa de la CGT-SR y la correcci贸n espa帽ola, pidiendo que se retirase la alusi贸n a los emigrantes, por parecerle reiterativa. El secretario general le respondi贸 que 鈥渓as secciones emigrantes tienen una actividad especial. Hay que tener en cuenta su trabajo particular y diferente鈥. Espa帽amanifest贸 su acuerdo con Anderson. El secretario general acept贸 la supresi贸n del p谩rrafo.

Alemania consider贸 que exist铆an dos tipos de texto a redactar: los destinados a la propaganda y los internos a la organizaci贸n.  La resoluci贸n francesa de la CGT-SR pertenec铆a a la primera categor铆a; 鈥渓a nuestra a la segunda鈥. Prosigui贸 el delegado alem谩n sarc谩sticamente: 鈥淣o hemos cre铆do necesario introducir en ella declaraciones de amor, sino indicaciones precisas susceptibles de guiar a nuestros militantes en su trabajo. Es un hecho que la oposici贸n se despierta en todas las Internacionales. El momento ha llegado (es un signo de la hora) en que ellas no pueden m谩s y no deben m谩s seguirlas y que no saben a d贸nde ir. Nada m谩s que proletariamente estos movimientos [reunir铆an] una fuerza diez veces tan grande como la AIT. A t铆tulo de ejemplo, me bastar谩 nombrar las IWW, el NAS, el BMW, etc茅tera. Si queremos hacer diplomacia con las Internacionales, ellas no nos reconocer谩n, y sus oposiciones ser谩n puestas a un lado por nuestro movimiento鈥. El delegado alem谩n del DAS ridiculizaba, con toda raz贸n, la resoluci贸n que hab铆a presentado Besnard, en nombre de la CGT-SR; y la calificaba de propaganda de cara al exterior. La resoluci贸n alemana era de otro temple; se dirig铆a a los militantes anarcosindicalistas, como gu铆a para la acci贸n revolucionaria. Es necesario subrayar, adem谩s, que se presentaba como v铆a para la agrupaci贸n de todas las oposiciones revolucionarias (tan denostadas por la CNT), al margen de las grandes organizaciones (anarquistas o no) y de las Internacionales.

Polonia se帽al贸 que en la intervenci贸n anterior hab铆a algo que era 鈥渋ncomprensible o inaceptable鈥. Si en una resoluci贸n se afirmaba que la CNT no pod铆a aliarse, ni con la Segunda, ni con la Tercera Internacionales, 鈥渘o se puede o no se debe reclamar lo contrario p煤blicamente鈥. Y afirm贸 que s贸lo la proposici贸n de la CGT-SR pod铆a obtener la unanimidad.

Alemania, insisti贸 en que cre铆a que ambas resoluciones pod铆an aceptarse conjuntamente: una para uso p煤blico y otra como documento interior. La esquizofrenia, la dualidad de pensamiento (uno externo y otro interno) y el secretismo empezaban a instaurarse en la AIT. Los escasos elementos revolucionarios hac铆an malabarismos, y equilibrios imposibles, en el seno de unas organizaciones reformistas y antifascistas.

Horacio Mart铆nez Prieto, por Espa帽a, exclam贸 impertinentemente que 鈥渉ay que terminar con esto鈥.  Acus贸 a la insistencia alemana de conducir al congreso de nuevo al punto de partida inicial. Compar贸 la situaci贸n con la existente en Asturias, en 1934, cuando se propuso la Alianza Obrera: 鈥渓a mayor铆a de las regiones eran contrarias a esta proposici贸n. Y sin embargo la mayor铆a ha debido inclinarse ante la l贸gica de los hechos y volver a tomar en cuenta la propuesta de las minor铆as. Lo mismo ocurre hoy, y ser铆a vano levantarse en contra, tanto m谩s cuanto que la mayor铆a como representaci贸n, representa en realidad una minor铆a de afiliados. No podemos admitir que se haga obligatoria una proposici贸n totalitaria, que hipoteca nuestra futura actividad forz谩ndonos a romper nuestros compromisos鈥. De nuevo, la CNT bland铆a su reivindicaci贸n de un mayor peso en las votaciones, como central que dispon铆a de dos millones de afiliados, incomparable con el resto de secciones de la AIT.

HM Prieto manifest贸 que no estaba dispuesto a 鈥渜ue se descuiden fuerzas, que aporten su ayuda a la guerra o a la revoluci贸n鈥, y que la delegaci贸n cenetista no hab铆a renunciado a la resoluci贸n de un Pleno Nacional de Regionales, que les hab铆a encomendado la defensa del pacto de unidad antifascista. Propuso a Alemania que retirase su moci贸n, si quer铆a que Espa帽a retirase la suya. Y concluy贸 su parlamento con un llamamiento a la necesidad de 鈥渃ontar con las Internacionales como factores pol铆ticos鈥.

El presidente propusovotar la resoluci贸n de la CGT-SR, con el a帽adido de la CNT. Chileopin贸 que primero deb铆a votarse la resoluci贸n de la comisi贸n, 鈥渙ficialmente designada por el Congreso鈥. Dijo que pensaba, como su colega alem谩n, que ambos textos eran complementarios, ya 鈥渜ue el primero precisa nuestra t谩ctica y el segundo la exterioriza en el contenido, bajo la forma de un llamamiento a la opini贸n鈥. El presidente someti贸 a votaci贸n la proposici贸n de la comisi贸n, que s贸lo obtuvo el voto favorable de Chile, por lo que no fue aprobada. Argentina, pese a que no pod铆a votar, manifest贸 su simpat铆a por la proposici贸n franco-espa帽ola, que fue sometida a votaci贸n por el presidente. Shapiro objet贸 que 鈥渓a resoluci贸n comprende en realidad dos partes, de las cuales, la segunda anula la primera. Hay que votarlas separadamente. Holanda pregunt贸 d贸nde estaba la contradicci贸n. Shapiro replic贸 que 鈥渓o habr铆a dicho si se me hubiera dejado hablar鈥. Jensen, por Suecia, expres贸 su deseo de o铆r a Shapiro, antes de pasar a la votaci贸n.

Shapiro explic贸 la contradicci贸n: si el congreso decid铆a impulsar la formaci贸n de un Frente Proletario Antifascista, esto es, de un frente pol铆tico, su organizaci贸n y consignas no era un asunto de la AIT, sino del congreso; si el congreso optaba s贸lo por hacer proposiciones a otros sectores ideol贸gicos, estas propuestas deber铆a hacerlas la AIT a las otras internacionales sindicales. Seg煤n Shapiro, se trataba de propuestas que no pod铆an yuxtaponerse; hab铆a de escogerse entre la alianza obrera pol铆tica con el Komintern (estalinista) y/o la Internacional Obrera (socialista), o bien la alianza sindical, como las que hasta el momento se hab铆an realizado. Shapiro diferenciaba entre alianza pol铆tica y alianza sindical, y adem谩s aseguraba que ambas alianzas no s贸lo eran distintas, sino que no pod铆an yuxtaponerse.

Holanda expres贸 su incomprensi贸n a las sutilezas de Shapiro, aseverando que 鈥渆s seguro que debe dirigirse a los obreros, y adem谩s en su lugar de trabajo鈥, desechando que hubiera de escribirse a las organizaciones pol铆ticas. Asegur贸 adem谩s que no ve铆a, en la resoluci贸n, indicio alguno que permitiera la interpretaci贸n que le hab铆a dado Shapiro.

HM Prieto, por Espa帽a, espet贸 que se dejara de jugar con las palabras: 鈥減roletario es la misma cosa que obrero y no hay dos proposiciones, sino una sola, la proposici贸n franco-espa帽ola鈥. V谩zquez, tambi茅n por Espa帽a, busc贸 la bronca: 鈥淓s posible que la CGT-SR tenga apego a su espl茅ndido aislamiento. Pero el resto de organizaciones tienen contactos con organizaciones no sindicales (e incluso no obreras). Es un hecho, y Shapiro no puede pretender hacer una resoluci贸n s贸lo para 茅l鈥. No s贸lo se negaba el arraigado principio anarcosindicalista del apoliticismo, sino que se consideraba el pacto con partidos pol铆ticos obreros y/o burgueses como una pr谩ctica com煤n de todas las secciones de la AIT. En un congreso de la AIT (anarcosindicalista), la CNT reprochaba a Shapiro su fidelidad a ese apoliticismo.

Shapiro argument贸 que 鈥渄irigirse a los obreros es una cosa y dirigirse a un partido es otra 驴Qu茅 quieren en realidad los compa帽eros espa帽oles? 驴Su idea es tal que pueden unirse internacionalmente con los partidos pol铆ticos?鈥. Explic贸 que, en Francia, partido socialista y partido comunista hab铆an creado una comisi贸n de trabaz贸n, para preguntar a continuaci贸n, a los espa帽oles, si pretend铆an que la AIT crease un organismo semejante. Advirti贸 a los espa帽oles que comprend铆a su necesidad de ampliar el 谩mbito de su propaganda, pero que 茅sta deb铆a hacerse siempre en 鈥渆l terreno estrictamente sindical鈥.

Xena, por Espa帽a, refut贸 a Shapiro: 鈥渆sta distinci贸n es artificial y no responde a la realidad鈥 y puso el ejemplo de Suecia, con una sindical afiliada a la FSI que combat铆a ferozmente a la secci贸n sueca; mientras el partido socialista de oposici贸n manten铆a relaciones muy cordiales con la secci贸n sueca de la AIT.

Chile indic贸 que la resoluci贸n deb铆a ser m谩s precisa, y concretar qu茅 posici贸n deb铆a sostener la AIT, ante la posibilidad de concluir alianzas internacionales con Internacionales sindicales y/o pol铆ticas.

V谩zquez, por Espa帽a, declar贸, con su prepotencia habitual, que el asunto era muy sencillo: 鈥淓l secretariado de la AIT al dirigirse a las otras Internacionales, deber谩 hacerlo p煤blicamente, con una gran agitaci贸n, orientada por todas nuestras secciones hacia la base obrera de estas internacionales. As铆 se demostrar谩 que, si los jefes no hacen lo que es necesario, no es nuestra culpa, y se agrupar谩 a los elementos que quieren obrar鈥. Respecto a la diferenciaci贸n, expuesta por Shapiro, entre alianza sindical o pol铆tica, dijo V谩zquez que era perjudicial, porque 鈥渟i se empieza a introducir la palabra 鈥渟indical鈥, ya nada se podr谩 hacer. Las grandes organizaciones sindicales est谩n dominadas por los partidos, y los sectores de oposici贸n no son organizaciones sindicales鈥.

Holanda se帽al贸, con gran habilidad, las contradicciones y debilidades de la argumentaci贸n de V谩zquez: 鈥淟a delegaci贸n espa帽ola ha hablado al comienzo de este Congreso, de la necesidad de colaborar con la segunda y tercera internacionales. Si esta colaboraci贸n se efect煤a, ser谩 necesariamente con la condici贸n absoluta de no tener ning煤n contacto con los movimientos de oposici贸n o disidencia, y para servirse de nosotros como escudo contra esos movimientos. Si, por otra parte, reconoc茅is que seremos conducidos a basar nuestra acci贸n sobres estos opositores y disidentes, no se trata de reconocer las direcciones, que son las enemigas directas. Y ahora os pregunto, camaradas espa帽oles: 驴Qu茅 influencia cre茅is obtener para la AIT coloc谩ndola a remolque de las organizaciones que tienen cuarenta millones de miembros, contando los sindicatos rusos? 驴C贸mo podr茅is creer que tomaremos la direcci贸n de tal bloque, cuando en Holanda, por ejemplo, los sindicatos socialistas tienen cien veces m谩s miembros que los nuestros?鈥. Holanda hab铆a ridiculizado la posici贸n espa帽ola, con unas preguntas tan sencillas y razonables, como dif铆ciles de contestar.

V谩zquez rectific贸, excus谩ndose en la err贸nea interpretaci贸n que el traductor hab铆a hecho de sus palabras. Explic贸 que no hab铆a ninguna contradicci贸n en sus argumentos, sino 鈥渆stados sucesivos鈥. Dijo que se trataba, en primer lugar, de hacer una intervenci贸n acerca de las Internacionales; en segundo t茅rmino, una protesta ante sus bases, si la respuesta es negativa o no responden; y como tercer punto, como continuaci贸n de esa agitaci贸n, se tratar铆a con las oposiciones que hubieran sostenido nuestras proposiciones. V谩zquez concluy贸 que 鈥渘o se trata de fusi贸n con las Internacionales, sino de pacto de inteligencia, o de alianza, nada m谩s鈥.

El presidente pregunt贸 si pod铆a dar por terminada la discusi贸n, y considerar que se hab铆a alcanzado la unanimidad. Francia expres贸 su deseo de obtener la unanimidad, pero que no era posible, porque no pod铆an oponerse al mandato de su organizaci贸n, 鈥渜ue no admite contacto alguno con las intervenciones pol铆ticas鈥.

V谩zquez, por Espa帽a, propuso votar alternativamente las palabras 鈥渙brero鈥 y 鈥渟indical鈥. HM Prieto quiso agregar unas palabras, comparando las posiciones de la AIT con las de la FAI, en Espa帽a, que se hab铆a mostrado remisa a participar directamente en el gobierno, 鈥渁unque colaboraba en 茅l鈥. Eso era un error. Afirm贸 HM Prieto que 鈥減or esta distinci贸n entre 鈥渟indical鈥 y 鈥減ol铆tico鈥 extendemos un velo entre nosotros y la realidad: el velo de los principios mal comprendidos. Se trata, por parte de los compa帽eros holandeses, de un prejuicio irracional, que les pedimos que abandonen para mirar las cosas de frente鈥. El pragmatismo sin principios de HM Prieto ten铆a muy claro que los principios eran siempre un estorbo para comprender la realidad, y actuar adecuadamente.

Holanda justific贸 su posici贸n, aunque era la cl谩sica del anarcosindicalismo: 鈥淒eseamos hacer comprender a los obreros que los partidos (muy a menudo los sindicatos tambi茅n, cuando van a remolque, o detr谩s de las burocracias) no son organizaciones de su clase. Es por esto que hemos mantenido distancias entre nosotros y los pol铆ticos, en lugar de reconocer en ellos, de una manera oficial, a los portavoces de la clase obrera鈥. Holanda parec铆a tener la necesidad de justificar las razones de su posici贸n anarcosindicalista, frente al pragmatismo espa帽ol.

Shapiro propuso 鈥渜ue el t茅rmino 鈥渁lianza鈥, que implica una uni贸n org谩nica fuera cambiado en favor de la palabra 鈥渆ntente鈥.鈥滶l presidente someti贸 a votaci贸n las palabras 鈥渙brera鈥 y 鈥渟indical鈥, que dio un resultado de empate a cuatro votos. Shapiro, por Francia, para resolver el empate, retir贸 la propuesta francesa. El presidente dio por aprobada la palabra 鈥渙brera鈥, y propuso pasar a las resoluciones en suspenso de los puntos 3 y 5, preguntando si se aceptaba la declaraci贸n de la comisi贸n de resoluciones, y pasar al orden del d铆a.

V谩zquez insisti贸 que las actas del congreso deb铆an ser remitidas a cada una de las secciones, pero que no deb铆a hacerse publicidad alguna, salvo aquellas que el congreso decidiera publicar. Shapiro le replic贸: 鈥淣ing煤n discurso debe ser publicado鈥. A lo que V谩zquezargument贸 que bien ser铆a necesario publicar algunas resoluciones, exceptuando las que pod铆an suponer desacuerdos. El presidente someti贸 a votaci贸n la aceptaci贸n de las conclusiones referentes a los puntos 3 y 5, que fueron aprobadas por unanimidad. El secretario general record贸 los temas pendientes, como la financiaci贸n de la AIT y lugar de residencia del secretariado. Se levant贸 la sesi贸n a las diecinueve horas y diez minutos.

SESI脫N DEL VIERNES 17 DE DICIEMBRE, POR LA MA脩ANA

Se abri贸 la sesi贸n, a las diez y cuarenta y cinco minutos, presidida por HM Prieto, planteando la discusi贸n sobre el octavo punto del orden del d铆a.

Xena, por Espa帽a, propuso Par铆s como residencia del secretariado de la AIT, y un secretariado de cinco o siete miembros, que deber铆an ser nombrados en el presente congreso. Sueciaexpres贸 su deseo de que el secretariado general fuese espa帽ol. Holanda propuso un secretariado de cinco o siete miembros, si los gastos generados lo permit铆an. R眉diger advirti贸 que, en ese caso, deber铆a discutirse 鈥渁ntes el punto ocho, y al mismo tiempo y conjuntamente el presupuesto de la AIT鈥. Chileaceptaba cinco miembros y la sede parisina, al tiempo que propon铆a establecer una lista de candidatos, que fuera votada por correo. Argentina propuso que se eligieran centrales, y que 茅stas fuesen las que eligieran al representante al secretariado. Italiaaceptaba Par铆s, pensaba que un secretariado de cinco miembros era demasiado caro y se opon铆a a la modalidad de elecci贸n propuesta por Argentina. Suecia estaba de acuerdo con un secretariado de cinco, pero en cuanto a la elecci贸n propon铆a escoger primero al secretario general, y el resto del secretariado que fuera escogido entre miembros de la misma Central que el secretario general. Lewin, por Alemania, manifest贸 su conformidad con la sede parisina y con el secretariado de cinco miembros. Cre铆a que la nominaci贸n del secretariado estaba unida a su financiaci贸n. Rechaz贸 de plano la propuesta electiva argentina, porque la tarea de nombrar al secretariado y la discusi贸n de su composici贸n incumb铆a a los congresos de la AIT. Francia consideraba que era acertada la elecci贸n de Par铆s, a causa de la guerra en Espa帽a, y tambi茅n manifestaba su acuerdo respecto a los cinco miembros.

El secretario general resumi贸 las distintas posiciones manifestadas por las secciones, concretando que no hab铆a oposici贸n a un secretariado compuesto por cinco miembros, elegidos en este congreso. En cuanto al aspecto financiero 鈥渄ebemos dirigirnos a los compa帽eros espa帽oles, con las sumas que la central espa帽ola nos debe, por las cotizaciones no pagadas, el asunto estar铆a pronto arreglado鈥. Rechaz贸 la propuesta argentina, porque significaba que la AIT estar铆a mucho tiempo sin secretario general.

V谩zquez, por Espa帽a, declar贸 que no ve铆a c贸mo pod铆a votarse al secretariado en este congreso. Respecto al tema financiero declar贸 que se destinar铆a a la AIT el diez por ciento de los ingresos del comit茅 nacional de la CNT. Alemania propuso que, si no era posible nombrar cinco secretarios, a causa de la cuesti贸n financiera, que se nombrasen tres. Holanda opin贸 que no le parec铆a pr谩ctico el nombramiento de los secretarios por las secciones. La delegaci贸n espa帽ola calcul贸 que el diez por ciento destinado a la AIT ascender铆a a ciento ochenta mil francos. Manifest贸 que, si esa cantidad no era suficiente, se har铆an suscripciones, pero sigui贸 considerando que, a煤n resuelta la cuesti贸n financiera, no era posible elegir al secretariado en el presente congreso.

El congreso vot贸 qu茅 central estar铆a encargada de las tares del secretariado general. S贸lo exist铆a la candidatura espa帽ola, que obtuvo cinco votos a favor, dos abstenciones y un voto en contra. Las centrales que deb铆an suministrar los secretarios adjuntos eran: Francia, Alemania, Portugal y Espa帽a[15]. La delegaci贸n de la CNT invit贸 a los congresistas a la proyecci贸n de varios films espa帽oles, a las quince horas. La sesi贸n se reanudar铆a a las diecisiete horas.

SESI脫N DEL VIERNES 17 DE DICIEMBRE, POR LA TARDE

Presid铆a Xena, por Espa帽a. El presidente apel贸 a la responsabilidad de todas las secciones para resolver el problema presupuestario de la AIT. Polonia pregunt贸 sobre el pronunciamiento del congreso respecto a la ayuda que se deb铆a prestar a la secci贸n polaca. Argentinacomunic贸 al congresoque el consejo federal de la FORA hab铆a decidido hacer todo lo posible para ponerse al corriente de pago en sus cotizaciones, y que una cantidad de 3914 pesos hab铆a sido enviada a la CNT-FAI. El secretario general se帽al贸 que todo ese dinero recibido de la Argentina era para la AIT. De Jong, por Holanda dijo que, si se quer铆a ayudar a Polonia, deb铆a hacerse algo concreto. Respecto al presupuesto de la AIT, afirm贸 que era l贸gico y necesario saber antes 鈥渃u谩ntos secretarios habr谩 y cu谩nto se les pagar谩鈥.

V谩zquez, por Espa帽a, propuso que se destinara para la edici贸n de un peri贸dico polon茅s la cantidad de quince mil francos por a帽o, sin que eso afectase a otro tipo de ayudas, seg煤n posibilidades, y de la misma forma que a otras secciones.

De Jong, manifest贸 su acuerdo con la propuesta de V谩zquez. El congreso vot贸 por unanimidad la resoluci贸n polaca, con las modificaciones de V谩zquez y de Jong.

Se volvi贸 a la discusi贸n sobre el secretariado. Espa帽a dijo que, ante todo, era necesario saber cu谩l era el sueldo de los secretarios, teniendo en cuenta su residencia en Par铆s. Francia coment贸 que 鈥渉emos aceptado para nuestros propagandistas y empleados estables la tarifa de sesenta francos por d铆a, pagable seis veces por semana鈥. El presidente consider贸 que 鈥渟er铆a necesario pagar los secretarios seg煤n su situaci贸n familiar鈥. El secretario cavil贸 que no convendr铆a fijar una cantidad demasiado peque帽a: 鈥淧ersonalmente tengo mil francos de jubilaci贸n, recibo mil francos por mes de la AIT, y a煤n tengo un d茅ficit de diez mil francos por a帽o鈥. El presidente (Xena) observ贸 que 鈥渓os delegados de la CNT, en la Oficina de Prensa, en Par铆s, reciben tres mil francos por mes, cada uno鈥. Francia calcul贸 que 鈥渓os estables de la CGT tienen un sueldo de mil ochocientos francos por mes鈥.De Jongopin贸 que 鈥渓a AIT no puede gastar m谩s de mil ochocientos francos por mes para pagar a sus secretarios, no teniendo m谩s que cincuenta mil francos a su disposici贸n para la propaganda鈥. El presidente propuso pagarles cien francos por d铆a, pagables cinco d铆as a la semana. De Jong insisti贸 en que 鈥渃inco secretarios es demasiado, cuando se tienen doscientos mil francos de presupuesto, no se pueden gastar ciento treinta mil francos en salarios. No debemos sobrepasar el treinta por ciento del presupuesto en mano de obra鈥. V谩zquez, por Espa帽a, propuso buscar compa帽eros que combinasen ser miembros del secretariado con un trabajo pagado, a帽adiendo 鈥渟i la CGT-SR hace ese esfuerzo, la CNT har谩 otro por su lado鈥. De Jong, por Holanda, pregunt贸. 鈥溌縌u茅 esfuerzo?鈥. Respondi贸 Espa帽a que la CNT pagar铆a el sueldo del secretario general y del secretario adjunto que enviara, esto es, el sueldo de los dos espa帽oles en el secretariado de la AIT. Alemania exterioriz贸 su desacuerdo con la posibilidad de combinar un trabajo pagado con la funci贸n en el secretariado: 鈥淣o queremos secretarios de honor, sino secretarios efectivos. No queremos secretarios inactivos que dir谩n s铆, s铆, a todo鈥.

Holanda mostr贸 su disconformidad con el delegado alem谩n. Expreso en primer lugar que la discusi贸n trataba del destino de la suma dispuesta por la AIT para gastos. Era impensable que se destinara el ochenta por ciento al pago de sueldos de los secretarios, cuando por esa misma cantidad pod铆an financiarse diez peri贸dicos. Razon贸 que 鈥渓a AIT debe pagar sus secretarios. Es una cuesti贸n de principios. Pero se debe guardar la proporci贸n justa [鈥 en el presupuesto de la AIT鈥. Propuso que las secciones interesadas en tener un delegado en el secretariado, lo pagaran, sin 鈥済ravar demasiado el presupuesto de la AIT鈥.

Espa帽a mostr贸 su sorpresa ante el rechazo de su propuesta de buscar militantes, que combinaran un trabajo pagado con sus funciones en el secretariado. 鈥淣ada hay degradante en ello. Nos oponemos al sistema de la burocracia alemana鈥. Rechaz贸, por otra parte, que esos funcionarios-trabajadores se convirtiesen en t铆teres por estar demasiado ocupados por su trabajo.

Jensen, por Suecia, se burl贸 del debate en curso, se帽alando con sarcasmo que, si el presupuesto apenas daba para pagar un secretario, c贸mo era posible que se quisieran cinco. Indic贸, adem谩s, que no hab铆a trabajo para tanto secretario, y que se opon铆a a la creaci贸n de una Central burocr谩tica en Par铆s. Opin贸 que bastaba con un secretario general pagado, y a lo sumo dos secretarios adjuntos, voluntarios.

Espa帽a sostuvo su anterior propuesta de cinco secretarios, pero a帽adi贸 que no insistir铆a, si se consideraba que el trabajo de la AIT pod铆a hacerlo un solo secretario general.

El presidente concluy贸 que 鈥渁parte de la cantidad prometida por la CNT, ella puede pagar sus dos secretarios. Esto facilitar铆a la resoluci贸n del problema financiero鈥. Inst贸 a que la AIT se pusiera al trabajo con plena responsabilidad y present贸 el presupuesto del futuro secretariado.

En el apartado de ingresos las cotizaciones de la CNT ascend铆an a ciento noventa y cinco mil francos, y el resto de secciones cuarenta mil, con unos ingresos totales de doscientos treinta y cinco mil francos. En la columna de gastos destacaban los setenta y cinco mil francos destinados al pago de cinco secretarios, los cincuenta mil destinados a la ayuda de distintas secciones, los quince mil ya acordados a Polonia, y los sesenta y cinco mil destinados a propaganda. El resto se destinaba al pago de alquiler y costes diversos.

Argentina explic贸 que la FORA no retribu铆a a sus permanentes, pero que, si se aceptaba el principio de retribuir a los secretarios de la AIT, cre铆a que bastaba con dos por la CNT y uno por Francia. Insisti贸 en que la FORA siempre hab铆a sido contraria a la retribuci贸n de los cargos.

De Jong, por Holanda, analiz贸 el presupuesto previsto, calculando que la contribuci贸n real de los espa帽oles ser铆a de doscientos cuarenta y cinco mil francos, suma a la que habr铆a de a帽adirse el sueldo de sus dos secretarios en la oficina de la AIT, lo cual hac铆a un total de doscientos ochenta y cinco mil francos. Esto significaba que el cuarenta y cuatro por ciento del presupuesto ser铆a absorbido por los sueldos de los secretarios. De Jong expresaba su descontento, porque no se hab铆a previsto nada para la prensa, viajes, traducciones, etc茅tera.

Jensen, por Suecia, se adhiri贸 a la proposici贸n del presupuesto, loando el esfuerzo de la CNT por conseguir un secretariado importante.

Tras 鈥渦n debate bastante violento y confuso鈥, el Congreso pas贸 a la votaci贸n. Bronca y jaleo, ruido y furia. Votaron a favor: Suecia, Espa帽a y Portugal; en contra: Holanda; se abstuvieron: Francia, Italia, Chile, Alemania y Polonia; Argentina no vota. El resultado de la votaci贸n abri贸 鈥渦n debate igualmente violento y confuso鈥. Bronca y furia, ruido y jaleo. La discusi贸n termin贸 con la aprobaci贸n de los presupuestos. 鈥淪e pasa a puntos diversos鈥.

El delegado franc茅s notific贸, provocadoramente, que 鈥渆n el curso de la discusi贸n del informe moral, la CGT-SR ha advertido que presentar铆a diversas proposiciones鈥, y prosigui贸 desgran谩ndolas ante el congreso. En primer lugar, la cuesti贸n de SIA, que para la CGT-SR era un error de la CNT, proponiendo a la AIT que se abstuviera de mantener relaci贸n alguna con esa organizaci贸n. En segundo t茅rmino, record贸 que la delegaci贸n francesa a煤n esperaba 鈥渦na rectificaci贸n p煤blica a prop贸sito de Ganin鈥. En el tercer punto, la CGT-SR ped铆a que, las personas habilitadas ante la CNT, fueran siempre los representantes regulares de las organizaciones afiliadas a la AIT. La cuarta proposici贸n ped铆a que el secretariado de la AIT, en Par铆s, no tuviera 鈥渞elaciones con los elementos excluidos de la CGT-SR.

Jensen, por Suecia, pidi贸 al congreso que no se discutieran las proposiciones francesas y pasar al orden del d铆a, advirtiendo que a煤n no se hab铆a discutido los puntos dos y tres. Francia dijo, por provocar, que 鈥渆n este caso, retiramos los puntos dos y tres鈥. V谩zquez, por Espa帽a, manifest贸 su acuerdo sobre los puntos uno y cuatro.

El delegado de la CGT-SR, por Francia, ley贸 en continuidad con su labor provocativa, 鈥渦na moci贸n sobre los presos pol铆ticos鈥, que dec铆a as铆:

鈥淓l Congreso extraordinario de la AIT, reunido en Par铆s, en diciembre de 1937, protesta contra el gobierno contrarrevolucionario de Negr铆n, que detiene en las prisiones de la Espa帽a Republicana a millares de anarquistas y de revolucionarios antifascistas, cuyo solo crimen hab铆a sido querer profundizar la revoluci贸n antifascista libertaria.

El Congreso conf铆a que la CNT emplear谩 todos los medios de presi贸n que puedan conducir a la libertad de todos los presos pol铆ticos a fin que la lucha contra el fascismo pueda ser llevada con m谩s energ铆a que nunca.

El Congreso no puede olvidar, en esta ocasi贸n, a todos los anarquistas y anarcosindicalistas encarcelados en los pa铆ses fascistas o seudo dem贸cratas, y pide a sus diversas secciones que contin煤en, sin descanso, la propaganda a favor de nuestros camaradas detenidos.

El Congreso constata adem谩s que, m谩s terrible que nunca, la persecuci贸n de nuestros compa帽eros, en la URSS, ha llegado a tal apogeo que no ha quedado uno solo de nuestros compa帽eros en libertad.

El Congreso pide al secretariado de la AIT, y a todas las secciones de la AIT, que no disminuyan su propaganda contra el bolchevismo, la forma m谩s hip贸crita del fascismo, y contra un r茅gimen que ha demostrado la expresi贸n m谩s formidable de la opresi贸n pol铆tica y social de un pueblo鈥.

V谩zquez, por Espa帽a, acept贸 鈥渆sta resoluci贸n sin los dos 煤ltimos p谩rrafos鈥, que propuso reemplazar por el siguiente:

鈥淟a libertad de los antifascistas abrir谩 posibilidades a la unidad de acci贸n de los trabajadores del mundo entero para abatir su enemigo secular: el fascismo鈥.

El propio V谩zquez sinti贸 la necesidad de explicar el cambio de p谩rrafos: 鈥淐onsideramos que es un asunto de oportunidad el no atacar en este momento a Rusia鈥. La parrafada era err贸nea, puesto que el fascismo, nacido en 1919, no era secular, ni mucho menos, en 1937; pero sobre todo era cobarde: la unidad antifascista estaba por encima de todo, incluyendo en ese todo, a los propios presos, ya fuera en Rusia o en Espa帽a. El oportunismo de la burocracia cenetista era manifiesto y despreciable.

Francia replic贸 a V谩zquez que 鈥淣o puede haber oportunidades ante la represi贸n sangrienta que sufre Rusia. Mantenemos nuestra resoluci贸n鈥. Polonia propuso, con miras a obtener la unanimidad, que se suprimiera el 煤ltimo p谩rrafo y se a帽adiera al final del pen煤ltimo las siguientes palabras: 鈥測 protesta contra鈥. De Jong, por Holanda espet贸: 鈥淓s imposible, cuando se habla de represi贸n, no hablar de la de Rusia. El Congreso debe hablar de ella鈥. Espa帽a se excus贸, diciendo que en un asunto tan importante era necesario obtener la unanimidad, pero si 茅sta no se consegu铆a, la resoluci贸n deb铆a ser retirada.

V谩zquez quiso justificar lo injustificable, argumentando que 鈥渆n el momento que solamente Rusia manda armas a Espa帽a, no se puede aceptar esta resoluci贸n鈥. Un antimilitarismo, revolucionario y consecuente, no s贸lo hubiera rechazado la consigna y la acci贸n de enviar armas a Espa帽a, porque la alternativa revolucionaria pasaba por extender la revoluci贸n a cada pa铆s, como 煤nico m茅todo clasista de solidaridad real y eficaz con la Espa帽a revolucionaria, sino que jam谩s hubiera postergado la reivindicaci贸n de liberaci贸n de los presos, con miras a contentar al proveedor de armamento. Tan contrarrevolucionario era aceptar esa resoluci贸n, como rechazarla; los m茅todos y los objetivos de clase campaban muy lejos del congreso.

V谩zquez propuso otra resoluci贸n 鈥渕谩s general鈥:

鈥淓l Congreso extraordinario de la AIT toma nota, con dolor, de la existencia de millares de presos anarquistas y anarcosindicalistas, encerrados en todos los pa铆ses y en raz贸n con sus principios de justicia y libertad, exige la libertad de todos los presos sociales, existentes en todos los pa铆ses, sin distinci贸n de r茅gimen.

El Congreso recomienda a todas sus secciones intensificar sus campa帽as para la libertad de todos los presos antifascistas, y muy especialmente de los que existen en los reg铆menes denominado antifascistas鈥. La resoluci贸n de V谩zquez era un brindis al sol.

Argentina solt贸 que la resoluci贸n francesa 鈥渘o es una resoluci贸n鈥. V谩zquez, por Espa帽a, enred贸 la discusi贸n en curso para afirmar que, si se aprobaba la resoluci贸n de la CGT-SR 鈥減edimos que cuando se publique se mencione el voto 鈥渆n contra鈥 de la CNT鈥.  Bronca y confusi贸n, ruido y furia.

Se vot贸, al fin, la resoluci贸n francesa, que obtuvo tres abstenciones y tres votos nulos. Ante este resultado, V谩zquez present贸 entonces, en firme, su proposici贸n, tomando como base la resoluci贸n de la CGT-SR, modificada. La CGT-SR lament贸 鈥渘o poder votar esta resoluci贸n con los cambios propuestos por V谩zquez鈥. Sometida a votaci贸n, esa resoluci贸n fue aprobada. Holanda pidi贸 que, cuando se publicara la resoluci贸n, no se hiciera p煤blico el resultado de la votaci贸n.

El delegado de Alemania dio lectura a una declaraci贸n del grupo DAS, pidiendo a la CNT la devoluci贸n de 鈥渟u material que se encuentra en Espa帽a鈥; a lo que contest贸 la delegaci贸n espa帽ola que har铆a todo lo posible para conseguirlo.

Alemania ley贸 dos proposiciones para las tareas del secretariado, y luego solicit贸 al congreso la discusi贸n del tema Souchy. El presidente pregunt贸 al congreso si quer铆a discutir esa cuesti贸n. Bronca y confusi贸n, ruido y furia.

Souchy pidi贸 que se le permitiera entregar al secretariado de la AIT 鈥渓as piezas acusatorias contra 茅l鈥 y su propia defensa, que el congreso acept贸. Argentina solicit贸 la traducci贸n al castellano de actas y acuerdos del congreso, para obtener una mayor difusi贸n. El secretario generalsolicit贸 al congreso un acuerdo para el inmediato env铆o de circulares a todas las secciones, pidiendo el voto para el secretariado de la AIT, evitando as铆 la ausencia de secretariado durante mucho tiempo. Alemania comunic贸 que 鈥渆nviaremos nuestro informe sobre el caso Souchy ante el nuevo secretariado鈥.

El congreso estuvo reunido toda la tarde y noche sin interrupci贸n. Ante lo avanzado de la hora y la fatiga generalizada de los delegados, Xena renunci贸 a su discurso de clausura.

El presidente cerr贸 el congreso con estas palabras: 鈥淟a AIT depender谩 del concurso moral y material de cada una de sus secciones. Hay que luchar en todas partes por la unidad, como lo hemos hecho en este Congreso. 隆Viva la AIT! 隆Viva la revoluci贸n social!鈥. Cansancio y confusi贸n. Prepotencia de unos y temor de los dem谩s. Aspereza, dudas y desconfianza. Decepci贸n y desesperanza.

El Congreso extraordinario de la AIT fue clausurado el viernes 17 de diciembre, a las veintid贸s horas y quince minutos.         

Despu茅s del Congreso: Josep Xena en 1938

En 1937 y 1938 Xena fue secretario del CR de la FAI. En diciembre de 1937, Josep Xena Torrent, junto a David Antona Dom铆nguez, Horacio Mart铆nez Prieto y Mariano Rodr铆guez V谩zquez, form贸 parte de la delegaci贸n espa帽ola al Congreso extraordinario de la AIT reunido en Par铆s.

El 20 de febrero de 1938 hab铆a ca铆do Teruel y el 7 de marzo se  inici贸 una ofensiva nacionalista en Arag贸n, que lleg贸 r谩pidamente hasta el Segre. La superioridad artillera y a茅rea de los franquistas provoc贸 la desbandada del ej茅rcito republicano. El 3 de abril las tropas franquistas entraban en L茅rida y Gandesa. Hacia el 15 de abril se detuvo la ofensiva sobre Catalu帽a, pero ese mismo d铆a las avanzadillas nacionalistas llegaron a Vinaroz, partiendo en dos la Espa帽a republicana y aislando Catalu帽a. Esta grave situaci贸n b茅lica impuls贸 la militarizaci贸n en todos los sectores y organizaciones.

El 18 de marzo se pact贸 la unidad sindical CNT-UGT. El 31 de marzo se ampli贸 el Frente Popular de Catalu帽a, con la entrada de la FAI, Estat Catal谩 y las dos sindicales. El 2 de abril de 1938 se constituy贸 el Comit茅 Ejecutivo del Movimiento Libertario de Catalu帽a[16]. Los firmantes que acordaron la constituci贸n de ese Comit茅 Ejecutivo eran diez: J. Joan Dom茅nech, J. Tapia, M. Seva, S. Molero, Juli谩n Merino, F. Rufinelli, Juan Garc铆a Oliver, Manuel Escorza, J. Gim茅nez y Federica Montseny. En la primera circular de ese Comit茅 Ejecutivo, firmada por su secretario Aurelio Fern谩ndez, se daba el nombre de los dem谩s componentes: Josep Juan Dom茅nech, Juan Garc铆a Oliver, Germinal Esgleas, Fern谩ndez Guardamino, Francisco Isgleas, Manuel Mart铆nez, Juli谩n Merino, Josep Xena y Fidel Mir贸.

Los objetivos fundamentales del Comit茅 Ejecutivo del Movimiento Libertario de Catalu帽a eran sostener a cualquier precio la guerra contra el fascismo, aceptar e imponer la militarizaci贸n, intensificar la producci贸n, perseguir a desertores y pr贸fugos, castigar a los disidentes, la participaci贸n de la CNT en el gobierno de la Rep煤blica y la permanencia en el Frente Popular Antifascista de Catalu帽a. En resumen, se trataba de imponer la plena militarizaci贸n en todos los 谩mbitos de la sociedad civil y en la propia organizaci贸n CNT-FAI.

La exclusi贸n m谩s sonada fue la de Josep Asens, ya que ese Comit茅 Ejecutivo acord贸 鈥渋nhabilitarlo para cargos de cualquier naturaleza en el Movimiento Libertario, sanci贸n que le es impuesta por su actuaci贸n irresponsable y cobarde鈥, a causa de su huida a Francia, en el verano de 1937, para evitar su encarcelamiento por la justicia republicana.

El 5 de abril de 1938, el cenetista Segundo Blanco fue nombrado ministro de Instrucci贸n P煤blica en el gabinete de Negr铆n, que este eligi贸 de una terna propuesta por CNT, en la que figuraban adem谩s Juan Garc铆a Oliver y Horacio M. Prieto.

 Marianet y Horacio Mart铆nez  Prieto, desde el Comit茅 Nacional, ejercieron una f茅rrea oposici贸n a este Comit茅 Ejecutivo catal谩n, que (muy desprestigiado) solo dur贸 unos seis meses[17]. La guerra hab铆a devorado a la revoluci贸n. No hab铆a m谩s perspectiva ni horizonte que la unidad antifascista, con el objetivo 煤nico de ganar la guerra al fascismo.

Josep Xena en el exilio

En el exilio franc茅s estuvo en la c谩rcel, detenido en Perpi帽谩n y Montpellier. Gracias a las gestiones de Montseny y Esgleas, pudo refugiarse en Am茅rica. Primero en Santo Domingo, luego en Nicaragua y finalmente en Venezuela (desde 1945).

En Venezuela fund贸 un centro cultural y un ateneo libertario. Colabor贸 con el 贸rgano de la Federaci贸n Obrera Regional de Venezuela (FORVE), y en 1963 fue secretario general de los grupos confederales en ese pa铆s..

Particip贸 en el Congreso de Limoges de 1960, aline谩ndose tras las posiciones de la pareja Montseny/Esgleas. En julio de 1976 intervino en un mitin en Toulouse representando a la FORVE.

Durante la Transici贸n particip贸 en el V Congreso de la CNT de 1979. Colabor贸 con el peri贸dico CNT (1986). Dio algunas conferencias en Hospitalet (1982) y Barcelona (1986), pero continu贸 residiendo en Caracas hasta su muerte, acaecida el 15 de mayo de 1988 en Caracas. Su compa帽era Armon铆a Puig falleci贸 en Caracas el 22 de junio de 1989.

Agust铆n Guillam贸n

Barcelona, febrero de 2023

Fuentes usadas:

Ateneu Llibertari Estel Negre: entrada Josep Xena, aqu铆: http://www.estelnegre.org/documents/xena/xena.html

Diccionari biogr脿fic del Moviment Obrer als Pa茂sos Catalans. Publicacions de la Abadia de Montserrat, 2000.

Entrada Josep Xena Torrent en Wikipedia

GUILLAM脫N, Agust铆n: Hambre y violencia en la Barcelona revolucionaria (de julio de 1936 a septiembre de 1937). [Tetralog铆a: 1. La revoluci贸n de los comit茅s; 2. La guerra del pan; 3. Insurrecci贸n; 4. La represi贸n contra la CNT y los revolucionarios]. Descontrol, 2015-2017.

GUILLAM脫N, Agust铆n: CNT versus AIT. Los comit茅s superiores cenetistas contra la oposici贸n revolucionaria interna e internacional (1936-1939). Descontrol, 2022.

I脩脥GUEZ, Miguel: Enciclopedia del anarquismo ib茅rico. Tomo III. Asociaci贸n Isaac Puente, Vitoria, 2018

Nosaltres, L鈥橦ospitalet anarquista. Josep Xena: La CNT a l鈥檃juntament?, aqu铆: https://cntlhospitalet.wordpress.com/2020/08/01/1075/


[1] El original de ese BANDO se reproduce en GUILLAM脫N, Agust铆n: Barricadas en Barcelona, Ediciones Espartaco Internacional, Barcelona, 2007, pp. 224-225.

[2] La mec谩nica organizativa cenetista de car谩cter horizontal y federalista quebr贸 r谩pidamente, convirti茅ndose en una mera ratificaci贸n formal de los debates y decisiones ya adoptadas por los comit茅s superiores .

[3] 鈥淩euni贸n del Comit茅 Regional de Catalu帽a, estando presentes todos los Comit茅s responsables, celebrada el d铆a 13 de Floreal [mayo] del a帽o 1937鈥. [IISG 鈥 CNT 39A1]

[4] 脕ngel Galarza Gago (1892-1966) era Ministro de Gobernaci贸n por el PSOE.

[5] Jaime Balius hab铆a militado durante algunos meses en el Bloc Obrer i Camperol (BOC), que en 1935 se fusion贸 con Izquierda Comunista (IC) para formar el POUM.

[6] El Amigo del Pueblo public贸 doce n煤meros desde el 19 de mayo de 1937 hasta el 1 de febrero de 1938.. No era, pues, un semanario y su salida era irregular.

[7] Ignoramos a qu茅 protestas se refiere. El lunes d铆a 10 no se publicaron ni Solidaridad Obrera ni La Vanguardia.

[8] Reuni贸n del Comit茅 Regional celebrada el 9 de junio de 1937, estando presentes los dem谩s comit茅s responsables. (Barcelona, 9 junio 1937)鈥. [IISG-CNT 39 A].

[9] A consecuencia de las  Jornadas de Mayo, Eroles hab铆a sido destituido de su cargo de Jefe de los Servicios de Orden P煤blico. Dado que Valerio Mas, secretario regional de la CRTC, hab铆a sido nombrado consejero de la Generalidad, Eroles le sustituy贸 interinamente en dicha secretar铆a.

[10] Manuel P茅rez Fern谩ndez, autor de un relato biogr谩fico sobre su experiencia en la Mallorca fascista, reeditado por Calumnia Edicions, en 2009: Cuatro meses de barbarie. Mallorca bajo el terror fascista.

[11] Tras las Jornadas de Mayo  la CNT, que estaba fuera del gobierno, hab铆a visto controladas y limitadas sus conferencias telef贸nicas.

[12] Los grupos anarquistas y los comit茅s de defensa de los barrios.

[13] S贸lo le faltaba llamar 鈥渢ribus鈥 a esas 鈥渂andas鈥 para usar la misma terminolog铆a que los estalinistas. Parec铆a estar hablando de las columnas de Durruti y Ortiz, que en los primeros d铆as definieron el frente de Arag贸n.

[14] Pierre Besnard era el vigente secretario general de la AIT.

[15] Finalmente, Horacio Mart铆nez Prieto fue nombrado secretario general de la AIT. Los secretarios adjuntos eran Roca por CNT, R眉diger por la FAUD alemana, Besnard por Francia y Das Neves por Portugal. Dada la renuncia de HM Prieto, el secretariado interino decidi贸 que Mascarell sustituyera a HM Prieto como secretario general de la AIT  [IISG-61-C3]

[16] I脩脥GUEZ, Miguel: Enciclopedia del anarquismo ib茅rico. Isaac Puente, 2018 ; LORENZO, C茅sar M. : Le mouvement anarchiste en Espagne. Pouvoir et r茅volution sociale. Les 脡ditions Libertaires, 2006.

[17] Fundado el 2 de abril de 1938, se autodisolvi贸 en su reuni贸n del 29 de septiembre de 1938, aunque a煤n sigui贸 agonizando hasta noviembre de 1938, en un lento y penoso proceso de desaparici贸n e inoperancia.


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Fuente: Portaloaca.com