September 18, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
178 puntos de vista


La importancia que ha adquirido el 谩rea de la salud mental en este momento hist贸rico de la pandemia del Covid-19 nos proporciona una buena oportunidad para plantear un necesario debate sobre los usos (y abusos) que nuestra sociedad plantea acerca de todo lo relacionado con esta 谩rea tan relevante de la salud.

Podemos decir que la pandemia ha sido una especie de test que ha reflejado, por un lado, el estado de salud mental de la poblaci贸n ante una situaci贸n cr铆tica y,por otro lado, c贸mo la propia sociedad entiende todo lo que tiene que ver con la salud mental. Porque ha habido planteamientos que incluso han considerado que ha habido toda una pandemia paralela de trastornos mentales, casi peor que la del Covid-19.

As铆 pues, la salud mental ha sido considerada como uno de los aspectos clave de la salud, algo que comparto, pero en mi opini贸n con planteamientos inadecuados en bastantes ocasiones, como tratar茅 de mostrar en este art铆culo.

1. La perspectiva biopol铆tica

Considero que no se puede abordar el tema de la salud mental en relaci贸n con la pandemia de modo as茅ptico, como una mera descripci贸n o recolecci贸n de datos, sino que nuestra perspectiva de an谩lisis se ha de hallar vinculada a toda una serie de aspectos ideol贸gicos, de modelo social, en definitiva: a una perspectiva biopol铆tica. Es m谩s, considero que el Covid-19 est谩 poniendo los planteamientos de la biopol铆tica en el centro del debate pol铆tico y social, de un modo como nunca hab铆a ocurrido anteriormente. Y la salud mental es uno de los aspectos m谩s relevantes de la perspectiva biopol铆tica.

Se ha de tener en cuenta que la salud mental, la locura, la sexualidad鈥 no solo son temas t茅cnicos, son tambi茅n temas culturales, sociales, pol铆ticos. Tienen que ver tanto con lo t茅cnico como con la ideol贸gico.

Michael Foucault, fil贸sofo y psic贸logo franc茅s (1926-1984) desarrolla el concepto de 鈥渂iopol铆tica鈥 y plantea que el cuerpo (y la mente) constituyen una materia prima a explotar por el sistema social. Pero la respuesta del sujeto ha de ser emancipadora, frente a los dispositivos de poder que buscan la normalizaci贸n.

Como demostr贸 Foucault en su ya cl谩sica tesis doctoral La locura en la sociedad cl谩sica, el concepto de trastorno mental y de locura ha ido cambiando a lo largo de la historia, no es inamovible, porque se halla vinculado al contexto hist贸rico y social.

El t茅rmino 鈥渂iopol铆tica鈥 fue aportado por Rudolf Kjell茅n, fil贸sofo y pol铆tico sueco de principios del siglo XX, y fue desarrollado en gran parte por Michael Foucault, que plantea que consiste en 鈥渓os mecanismos a trav茅s de los cuales los fen贸menos biol贸gicos de la especie humana se convierten en objeto de estrategia pol铆tica鈥(1975).

En la obra de Foucault, el t茅rmino 鈥渂iopol铆tica鈥 aparece entremezclado con el t茅rmino 鈥渂iopoder鈥, del que no se diferencia claramente. Considera que en el siglo XVII se pasa de la anatomopol铆tica a la biopol铆tica. En la anatomopol铆tica, propia del antiguo r茅gimen, el soberano decide sobre la vida de los s煤bditos.

La biopol铆tica se refiere a grupos, la anatomopol铆tica es de individuos. La biopol铆tica trata de poblaciones. Los individuos son impredecibles, pero a nivel de grupo es posible predecir y medir, como plantea Foucault.

La biopol铆tica abarca 谩reas como:

- la regulaci贸n de los nacimientos, muertes;

- la prevalencia y extensi贸n de las enfermedades, alimentaci贸n;

- el medio ambiente;

- la sexualidad, el aborto;

- la salud p煤blica, la higiene;

- el envejecimiento;

- la locura;

- la vida urbana.

Foucault considera que biopoder es diferente de poder disciplinario, pero ambos pueden ser complementarios y que la salud y la sexualidad pueden ser utilizadas tanto a nivel individual como de poblaciones. Considera que en el siglo XIX la biopol铆tica toma el poder.

En el caso de la psicolog铆a y la psiquiatr铆a, considero que son cada vez m谩s tecnolog铆as, pero hay una ideolog铆a detr谩s: hace cuarenta a帽os se daban electroshocks a los homosexuales, se consideraba una t茅cnica adecuada, la ideolog铆a dominante no se cuestionaba. La pregunta desde la biopol铆tica es: 驴cu谩les son los valores en los que se sustentan las conductas, las intervenciones terap茅uticas, qu茅 es sano y qu茅 es patol贸gico?

2. Biopol铆tica de la locura y los trastornos mentales

La aportaci贸n sobre la locura de Michel Foucault, basada en su investigaci贸n emp铆rica, basada en estudios hist贸ricos, muestra que el concepto de locura no es objetivo, sino que es hist贸rico, social, pol铆tico. Foucault no solo es un te贸rico, sus aportaciones se basan en datos. Investiga a帽os en la biblioteca de la Universidad de Upsala, la mejor en historia de la psiquiatr铆a.

Foucualt (1972) plantea en uno de sus primeros libros, Historia de la locura en la 茅poca cl谩sica, que en la Edad Media la locura fue considerada un misterio sagrado que forma parte del vasto campo de la experiencia humana. Fue vista como una forma especial de raz贸n de tipo ir贸nico que mostraba el absurdo del mundo. La locura era a la vez tr谩gica y c贸mica.

Esta imagen cristaliza en la nave de los locos, un grupo de personas que se hallaba fuera de la sociedad, pero que tambi茅n eran considerados peregrinos en busca de la raz贸n y por extensi贸n de la raz贸n del mundo, representando la conexi贸n entre orden y caos.

Tambi茅n en el Renacimiento la locura era vista como un fen贸meno humano integral.La locura se opon铆a a la raz贸n, pero como un modo humano alternativo de existencia, no como su simple rechazo. En esta l铆nea ve el elogio de la locura de Erasmus, Don Quijote o las tragedias de Shakespeare.

Un elemento central de toda concepci贸n del ser humano es su contacto con la realidad, elc贸mo interpreta el mundo. Para Cervantes y Shakespeare, la locura formaba parte de la naturaleza humana, era una realidad indisociable a nuestra condici贸n humana. En palabras de Foucault, la locura, para estos autores, era 鈥渦n fen贸meno humano integral鈥: no se pod铆a entender al ser humano sin entender su locura.

Foucault (1972) considera que al llegar la edad cl谩sica (siglos XVII y XVIII) tiene lugar el gran cambio, ya quela locura se convierte en la sinraz贸n, en algo ligado a lo inhumano, enlo opuesto a lo racional en el planteamiento cartesiano.

Adem谩s, tiene lugar una gran deshumanizaci贸n ligada al internamiento y se les asocia a la animalidad, el libertinaje y la brujer铆a.Se considera que los enfermos mentales se hallan gobernados por la pasi贸n, no por la raz贸n, algo, como es sabido, tab煤 en gran parte de la cultura occidental, que desde Plat贸n considera que la pasi贸n, la emoci贸n, debe ser dominada, e incluso es vista como algo casi peligroso y pecaminoso en s铆 mismo.

Tras este cambio de planteamiento, a partir de ahora, el loco es inhumano porque no domina sus pasiones y est谩 ciego a la luz de la raz贸n.

Tras todos estos cambios acontece otro de gran relevancia: al final de la Ilustraci贸n, elloco se convierte en 鈥渆nfermo mental鈥. Pero la autoridad del m茅dico no es cient铆fica, es la autoridad que le confiere la sociedad. De este modo, la utilizaci贸n del t茅rmino 鈥渆nfermedad鈥 legitima el trabajo del m茅dico.

En la modernidad el loco se convierte en objeto de estudio de la psiquiatr铆a, que se desprende ya de sus aspectos morales y se convierte en una disciplina cient铆fica.

Para Foucault, la raz贸n y la locura, a trav茅s del proceso que hemos descrito, han sido progresivamente separadas a trav茅s de la historia, especialmente en los tiempos modernos, de modo que parece que la locura esun tipo de verdad que deber ser diagnosticada y curada por las disciplinas cient铆ficas.

Foucault (1972) considera que el poder del psiquiatra le viene conferido porque ayuda de modo muy eficiente a guardar y proteger el orden social. As铆, a principios del siglo XVIII se inventa la enfermedad mental y se crea un 谩rea especializada.

As铆, para Foucault hay tres etapas en la concepci贸n de la locura:

Edad media y Renacimiento: misterio, visi贸n alternativa y tragic贸mica del mundo;

siglos XVII y XVIII: problema moral, exceso de pasiones;

siglos XIX-XX: enfermedad mental.

Hoy podr铆amos a帽adir en el siglo XXI que para la psiquiatr铆a dominante la locura es unasimple alteraci贸n neurol贸gica que hay que erradicar por medios biol贸gicos.

2.1. Malestar psicol贸gico no es sin贸nimo de trastorno mental. La medicalizaci贸n de la vida cotidiana

Se ha de tener en cuenta que no es lo mismo malestar psicol贸gico que trastorno mental, aunque nuestro modelo social de consumo los equipara, ya que se considera que cualquier necesidad debe ser cubierta por el mercado en el modelo de sociedad neoliberal dominante. En alguna estanter铆a ha de haber el producto que resuelva esa necesidad, sea la que sea.

Pero los trastornos mentales se parecen m谩s a las alteraciones musculares y del movimiento que a otras enfermedades m茅dicas. As铆 las intervenciones requierenrehabilitaci贸n, ejercicio鈥 en pocos casos la soluci贸n es la cirug铆a, siguiendo el s铆mil estrictamente m茅dico. El estr茅s y el duelo se han de elaborar, no se extirpan como un tumor.

Como es sabido, de suyo incluso a nivel embriol贸gico, el sistema nervioso y el sistema muscular tienen el mismo origen, son similares.

El modelo de clasificaci贸n psiqui谩trica del DSM-V, el modelo dominante, se considera ate贸rico, cuando en realidad, por su acriticismo, no hace sino reflejar el modelo social neoliberal.

2..2. Salud mental es psicodiversidad

La salud mental ha de plantearse en un marco biopol铆tico, basada en el respeto a la diversidad psicol贸gica, sexual, cultural, en definitiva de psicodiversidad, no confundiendo diferencia con enfermedad y escuchando todas las voces, no solo las de los expertos.

As铆 como todos aceptamos y valoramos la biodiversidad, considero que no ocurre lo mismo con la enorme diversidad de funcionamientos psicol贸gicos que genera nuestra vida ps铆quica, la psicodiversidad; m谩s bien se considera que se ha de circular por un carril bien restringido

Desde la perspectiva de la psicolog铆a y la psiquiatr铆a evolucionista, la selecci贸n natural ha escogido preservar una gran psicodiversidad, una enorme cantidad de tipos de funcionamiento ps铆quico que han aparecido en la larga historia evolutiva, en vez de poseer unos pocos tipos de conductas. Y la raz贸n de esta elecci贸n es porque la evoluci贸n no puede prever, en un mundo que va cambiando permanentemente, qu茅 funcionamientos ser谩n los m谩s adaptativos en el futuro. Como no hay manera de saberlo, la evoluci贸n ha ido guardado en el c贸digo gen茅tico un gran repertorio de posibilidades de conducta, aunque algunas de ellas resulten disfuncionales en el mundo de hoy.

Como consecuencia de este funcionamiento, cada sujeto debe realizar un gran trabajo para integrar todo ese enorme elenco de posibilidades de conducta. Y ese proceso de integraci贸n y maduraci贸n dura toda la vida del sujeto, especialmente hasta los 20 a帽os, y requiere de un medio que le facilite y le ayude a realizar esa integraci贸n, lo cual no siempre lamentablemente ocurre. No siempre la familia, la sociedad, ayudan.

Las alteraciones que se dan en los trastornos mentales formar铆an parte de un amplio repertorio de conductas y funcionamientos psicol贸gicos que habr铆an sido adaptativos en otras 茅pocas. Y la selecci贸n natural los habr铆a conservado, no los habr铆a eliminado porque a煤n siguen proporcionando ciertas capacidades y ventajas (por eso se transmiten a las siguientes generaciones) as铆 como porque pueden hallarse asociados a una mayor capacidad de reproducci贸n sexual, tambi茅n porque las dificultades a que dan lugar estos trastornos no son tan invalidantes en muchos casos como para impedir la reproducci贸n. Adem谩s, los trastornos mentales no han sido eliminados por la evoluci贸n porque el trastorno mental es una respuesta transitoria a los duelos extremos que el sujeto por sus limitaciones no puede elaborar. Pero esta desconexi贸n transitoria, a pesar de que supone grandes tensiones para el sujeto, le evita el suicidio, o el tener que utilizar la violencia contra el grupo al encontrarse sin ninguna otra salida ante situaciones muy dif铆ciles.

Los trastornos mentales son fallos transitorios, epis贸dicos, y en general limitados, en los complejos procesos de integraci贸n del sistema nervioso, del aparato mental, que no evitan la reproducci贸n; parad贸jicamente, a veces la incrementan por la creatividad que poseen las personas que los padecen. Los trastornos mentales se dan por brotes, como las enfermedades autoinmunes, no son permanentes,en general.

2.3. Salud mental no es normalidad

Siguiendo los planteamientos expuestos en los apartados anteriores, no se puede aceptar que la salud mental se basa en el cumplimiento delas normas sociales, porque surgen inmediatamente toda una serie de preguntas. 驴Cu谩les son esas normas? 驴C贸mo podemos conocer cu谩les son las apropiadas? 驴Qui茅n tiene la potestad de dictarlas? La respuesta es que en el DSM (2016) la delimitaci贸n de esas normas se realiza a trav茅s del consenso,del acuerdoentre los profesionales que hacen la clasificaci贸n. Dicho esto, se nos plantean de entrada al menos dos cuestiones inquietantes:

驴C贸mo se escoge de modo apropiado a los profesionales que dictaminan las normas a seguir, en un 谩rea como la de la salud mental, inmersa en un gran debate, con multitud de enfoques? La respuesta es que los profesionales que redactan el DSM (2016) est谩n lejos de ser una representaci贸n del saber delos psiquiatras y psic贸logos cl铆nicos. M谩s bien son profesionales escogidos de modo sesgado, entre los que adem谩s no son infrecuentes, por ejemplo, los conflictos de intereses con la industria farmac茅utica, las multinacionales de la sanidad, las aseguradoras, etc茅tera. El riesgo es que se acaben adoptando las normas ligadas al modelo social, al poder.

La adaptaci贸n a las normas socialmente establecidas es el criterio fundamental por el que la psiquiatr铆a actual define qu茅 es la salud mental. Esta es la filosof铆a en la que se basa la clasificaci贸n norteamericana de los trastornos mentales, el famoso DSM, que se pretende convertir, tal como se ha dicho con frecuencia, en la biblia de la psiquiatr铆a y la psicolog铆a cl铆nica. Al definir de este modo la salud mental, se entroniza la figura del norm贸pata, la persona perfectamente adaptada a su sociedad, como ideal, como modelo a seguir.

3. La sexualidad no es un tema solo para la sexolog铆a

La sexualidad va mucho m谩s all谩 de las recetas o t茅cnicas del consultorio del psic贸logo, sex贸logo o psiquiatra. O de las t茅cnicas posturales. Tiene mucha ideolog铆a. E ideolog铆a es sin贸nimo de dogmatismo en muchas ocasiones.

驴Por qu茅 hay una conducta sexual adecuada, sana鈥? 驴Qui茅n lo decide? Desde la perspectiva evolucionista podemos ver que hay una gran biodiversidad y psicodiversidad sexual.

Para Foucault, la sexualidad es un dispositivo de poder t铆pico de la modernidad plena. Es un complejo entramado de convenciones, normas pr谩cticas, conocimientos鈥ue buscan el gobierno de los cuerpos, de los comportamientos y las subjetividades mediante la definici贸n e imposici贸n de identidades sexuales鈥a identidad sexual act煤a como un operador biopol铆tico (Bernini, 2017).

Foucault analiza, bas谩ndose en estudios hist贸ricos, los valores que han guiado la sexualidad a lo largo de los siglos. Aplica el mismo m茅todo que he explicado en relaci贸n con la locura. Descubre tambi茅n que la sexualidad ha estado estrechamente vinculada a los mecanismos del poder.

Foucault (1981) analiza por ejemplo la confesi贸n cat贸lica como elemento que va m谩s all谩 de lo estrictamente religioso, tal como escribe en 鈥淟as confesiones de la carne鈥. 驴Por qu茅 tanto inter茅s en la confesi贸n, en conocer todas las vivencias de la sexualidad鈥?, todo eso es biopol铆tica.

Foucault (1981) dice que parad贸jicamente los confesores se lo tomaron tan en serio explorando los pecados de la carne que desarrollaron mucho el 谩rea de la sexualidad.

En su primera etapa, Freud considera que lo que le explican sus pacientes sobre su sexualidad infantil son hechos reales. Despu茅s considera que son fantas铆as, expresiones de deseos reprimidos. Las dos cosas se pueden dar a la vez. Onfray critica que Freud adec煤a su discurso sobre la sexualidad a los c谩nones de la sociedad burguesa.

Wilhelm Reich desarrolla con todas sus consecuencias la idea freudiana de que la sociedad reprime la sexualidad y esto da origen a la neurosis. Critica que Freud no se atreve a ir hasta el final de lo que ha descubierto. En 1933 Reich es expulsado tanto de la Sociedad Psicoanal铆tica como del Partido Comunista, los dos polos que quer铆a unir.

Reich considera que el capitalismo necesita gente d贸cil y pasiva y por eso favorece la represi贸n sexual para evitar que tengan energ铆a. Organiza centros para j贸venes llamados Sexpol y promueve actividades para la liberaci贸n sexual. Para Reich, el psicoan谩lisis ha de cambiar la realidad externa, el capitalismo, no solo la personalidad.

M谩s adelante, Marcuse, en Eros y civilizaci贸n (1984[1955]) Considera que el capitalismo avanzado posee sofisticados mecanismos de alienaci贸n de las clases populares y sigue siendo profundamente represor de los instintos a pesar de su apariencia menos autoritaria.

Marcuse se帽ala c贸mo la cultura occidental demasiado, vinculada a la raz贸n, no valora el cuerpo, el placer, la sexualidad. Reivindica aFreud como un revolucionario por plantear la represi贸n sexual y se帽alar las relaciones entre civilizaci贸n y represi贸n. Pero para Marcuse no es aceptable mantener esta represi贸n.

Para Marcuse el capitalismo regula y manipula los placeres, los estilos de vida. Plantea el concepto de sublimaci贸n no represiva.

La escuela cl谩sica que proviene del libro de Simone de Beauvoir El segundo sexo publicado en 1949 en el que escribe su famosa frase 鈥淣o se nace mujer: se llega a serlo鈥.

M谩s adelante, en 1990, en El g茅nero en disputa, Judith Butler va mucho m谩s all谩 y plantea que no solo el g茅nero, sino tambi茅n el sexo y la sexualidad son tambi茅n categor铆as construidas socialmente, no son algo naturalmente dado. Cuestiona tambi茅n el concepto de deseo que considera socialmente construido.

4. Racismo y migraci贸n desde la perspectiva de la biopol铆tica

El concepto de biopol铆tica aparece en Foucault inicialmente en relaci贸n con el racismo y el colonialismo. Foucault considera el racismo como uno de los elementos centrales de la biopol铆tica.

Foucault considera que se trata de un nuevo poder destinado a defender a la sociedad de lo que empieza a percibirse como la peor amenaza contra su marcha sana: los peligros biol贸gicos representados por la parte insana de la poblaci贸n.

El racismo puede plantearse desde la perspectiva de Foucault como un mecanismo que posibilita el ejercicio del biopoder estatal, habilitando y tramitando la cuesti贸n o el problema de la construcci贸n del 鈥渆nemigo pol铆tico鈥 como 鈥減eligro biol贸gico鈥.

Hay dos grandes corrientes en relaci贸n con la migraci贸n y la salud mental:

la psiquiatr铆a transcultural: perspectiva m谩s social y comunitaria;

la etnopsiquiatr铆a: perspectiva m谩s culturalista.

Foucault se帽alaba que el poder act煤a disciplinariamente, excluyendo, a los locos, los presos鈥 yo a帽adir铆a en el mundo de hoy a los inmigrantes sin papeles.

Tambi茅n desde la perspectiva biopol铆tica, el planteamiento del S铆ndrome de Ulises (Achotegui, 2002) recoge el estr茅s y duelo extremo de muchos inmigrantes en el mundo de hoy. El concepto integra la perspectiva psicol贸gica del estr茅s y el duelo con la perspectiva social y pol铆tica del racismo y la exclusi贸n social estructural.

Y tambi茅n habr铆a que hacer referencia a Frantz Fanon, psiquiatra de la Martinica, colonia francesa que lucha en Argelia por la independencia de la colonia y que escribe Los condenados de la tierra (1962), referente del pensamiento postcolonial, y que escribe la famosa frase 鈥淯n negro no es un hombre, un negro es un hombre negro鈥.

5. Biopol铆tica en la sociedad del siglo XXI

5.1. La atenci贸n. El oro del siglo XXI. Los neuroderechos

En la sociedad actual hay demasiada informaci贸n y poca capacidad de atenci贸n: la atenci贸n es el oro del siglo XXI.

Se ha de tener en cuenta que la memoria de trabajo humana posee la capacidad de trabajar a la vez con apenas siete u ocho elementos. De ah铆 que la lucha por captar nuestra atenci贸n es el equivalente a las guerras del petr贸leo del siglo XX. La atenci贸n es un bien escaso, es como uno de esos minerales raros.

Lamentablemente existe en la sociedad actual toda una ingenier铆a psicol贸gica para controlar nuestra atenci贸n y que sigamos consumiendo productos como Facebook, Instagram鈥s muy importante ser conscientes de que la libertad de atenci贸n es un derecho, Hoy hablamos ya abiertamente de neuroderechos, entre los que se incluir铆an:

- libertad de atenci贸n;

- derecho a las propias percepciones sensoriales;

- derecho a la memoria y los propios recuerdos que son una parte fundamental de nuestra identidad;

- derecho a la capacidad de razonamiento;

- elcontrol de las propias emociones.

5.2. Duelos y retos de la salud mental en la sociedad actual

Podr铆amos decir que en el mundo de hoy habr铆a los siguientes duelos ante las situaciones de alienaci贸n que provoca el modelo de sociedad dominante:

I. Duelo por la intimidad: somos muy transparentes a trav茅s de los datos y rastros que vamos dejando continuamente.

II. Duelo por la tierra: cambio clim谩tico, alimentos con insecticidas鈥

III. Duelo por los riesgos f铆sicos: el Covid-19 es la muestra m谩s significativa.

IV. Duelo por la soledad: sociedad individualista, menores redes familiares.

V. Duelo por la creciente desigualdad e inequidad: tenemos un 鈥渋nstinto鈥 茅tico que rechaza lo injusto. Hay personas inconmensurablemente ricas y que siguen aumentado su riqueza y otras que viven en la pobreza.

Obviamente la elaboraci贸n de esos duelos comporta tambi茅n cambiar el modelo social para revertir las situaciones injustas.

6. Salud mental y biopol铆tica en tiempos de covid-19

Considero que para hacer un planteamiento que integre la salud mental en el marco de un planteamiento biopol铆tico, en este caso espec铆fico adaptado al contexto del Covid-19, se han de tener en cuenta al menos los siguientes aspectos:

6.1. Tipolog铆a de grupos sociales desde la perspectiva de la afectaci贸n de la salud mental

Se ha de diferenciar colectivos en relaci贸n con c贸mo ha afectado la pandemia del Covid-19:

Profesionales sanitarios. Este grupo ha sido sometido no solo al riesgo de la pandemia (que ha hecho estragos entre los profesionales; sin ir a las estad铆sticas yo mismo he sido testigo de la muerte) sino a un estr茅s enorme porque han tenido que desarrollar en bastantes casos una especie de medicina de guerra. En este colectivo s铆 que ha habido un incremento del 铆ndice de trastornos mentales, suicidios, cuadros de estr茅s muy intensos que no entrar铆an en el 谩rea de la psicopatolog铆a.

Poblaci贸n vulnerable excluida: obviamente, las clases populares han vivido la pandemia en mucho peores condiciones. Dado mi trabajo en un centro de atenci贸n en salud mental a los inmigrantes he podido observar de primera mano:

Las grandes dificultades para cumplir los confinamientos por las condiciones de las viviendas, la necesidad de trabajar dadas las malas condiciones de vida. En Espa帽a, hay datos de que la pandemia tuvo mucha m谩s incidencia en distritos como Vallecas en Madrid o Nou Barris en Barcelona, donde los datos de movilidad indican que fue mucho mayor que en el resto de Madrid y Barcelona.

El tener que trabajar en empleos de alto riesgo de contagio. Por ejemplo, los mataderos donde los trabajadores viven abarrotados en las propias f谩bricas, trabajando en ambientes h煤medos y a bajas temperaturas (lo que aumenta el peligro del Covid-19). As铆, la cadena Tyson, uno de los principales procesadores de carne en los Estados Unidos, pas贸 de 1.600 empleados afectados a 7.000 en un solo mes, seg煤n un an谩lisis del Washington Post. Un estudio reciente de Food & Environment Reporting Network, una organizaci贸n sin fines de lucro, estim贸 que hab铆a al menos 17.000 infectados.Tambi茅n en Espa帽a hemos tenido casos en mataderos de Huesca y Lleida. Los trabajadores de la fruta, por ejemplo, han continuado trabajando en las mismas condiciones extremas de siempre en un momento de hipocondr铆a colectiva, durmiendo en las calles de Lleida sin medidas higi茅nicas, sin protecci贸n contra el Covid, como lo ha se帽alado la plataforma Fruita amb Justicia Social.

Los inmigrantes han sido uno de los pilares en los que nuestra sociedad se ha basado para resistir la cuarentena (que ha sido c贸moda para las personas con ingresos medios o altos). En gran parte porque los inmigrantes han sido fundamentales para mantener muchas de las estructuras b谩sicas de producci贸n, distribuci贸n y venta, trabajando en los puntos m谩s peligrosos de todas las cadenas.

Los ni帽os y menores inmigrantes han padecido la brecha digital. Han tenido grandes dificultades para poder seguir estudiando. Hay casos que hemos conocido de ni帽os que ten铆an que encaramarse en las ventanas de su casa para poder captar el wifi de un edificio cercano y poder seguir los estudios online. Eso en los casos en que pose铆an ordenadores para trabajar.

Pacientes psiqui谩tricos. Aqu铆 los datos, quiz谩s sorprendentemente, no son tan relevantes. Es una poblaci贸n que ya ten铆a el aislamiento como un gran problema y no ha sido el sector precisamente m谩s afectado.

Los menores y j贸venes. Aqu铆 s铆 que hay datos que nos han mostrado un incremento de las consultas psiqui谩tricas, intentos de autolisis, etc茅tera. Este es en mi opini贸n uno de los puntos m谩s importantes para la investigaci贸n y el debate: por qu茅 estos j贸venes tienen tanta labilidad.

6.2. La importancia de diferenciar factores de riesgo de causas de los trastornos mentales en relaci贸n con el covid-19

En el contexto actual de la crisis del Covid-19, hay un planteamiento que busca tranquilizarnos, entretenernos, en la l铆nea de la autoayuda, que no estemos inc贸modos con las restricciones provocadas por la pandemia, pero mientras tanto, mientras nos distraemos, muchos de los pilares en los que se sustenta nuestra sociedad est谩n comenzando a moverse. Y lo hacen adem谩s en una direcci贸n inquietante.

A nadie se le escapa que esta situaci贸n, esta crisis, est谩 comportando un grave riesgo de p茅rdida en derechos sociales, laborales, de privacidad鈥nte lo cual la tranquilizaci贸n no es una respuesta muy adecuada, es m谩s adaptativo inquietarse y plantar cara, y resolver los problemas, aunque no sea agradable. 驴No es m谩s adaptativo ante esta situaci贸n el estar alerta, aunque resulte inc贸modo? 驴Es la tranquilidad y la comodidad el criterio para valorar la salud mental? Yo creo que no, pero el modelo social s铆 que lo coloca en el centro de la idea de la salud mental.

La pandemia ha dado lugar a situaciones que son factores de riesgo que incrementan las posibilidades de padecer trastornos en el 谩rea de la salud mental. Pero tambi茅n en el debate se ha de tener en cuenta que factor de riesgo no es lo mismo que causa.

Lamentablemente, la tendencia predominante son los modelos bio-bio-bio que medicalizan y psiquiatrizan no solo las situaciones de estr茅s y duelo que hay en la vida, sino lo que los compa帽eros brit谩nicos denominan 鈥渓a medicalizaci贸n de la miseria鈥, olvidando algunos factores protectores de la salud mental como la resiliencia de las personas, la red de apoyo social con la que cuenta(la familia, los amigos, la comunidad鈥), la eficacia de los sistemas de ayuda (como el propio sistema sanitario) y la capacidad de las personas de adaptarse activamente, autoorganiz谩ndose para cambiar las situaciones injustas o inadecuadas.

Se plantea en qu茅 condiciones se encuentran nuestros servicios de salud tras a帽os de recortes, as铆 como que la intervenci贸n en salud mental va mucho m谩s all谩 del tratamiento, y ha de tener en cuenta la promoci贸n de la salud, la prevenci贸n sobre los grupos de riesgo, la detecci贸n e intervenci贸n precoz, la rehabilitaci贸n, la reinserci贸n y la evitaci贸n de reca铆das.

Joseba Achotegui es psiquiatra, psicoterapeuta y profesor titular de la Universidad de Barcelona. Director del postgrado “Salud mental e intervenciones psicol贸gicas en inmigrantes, minor铆as y excluidos sociales” de la Universidad de Barcelona en colaboraci贸n con la Universidad de Berkeley y la Universidad Par铆s V. Director del SAPPIR (Servicio de Atenci贸n Psicopatol贸gica y Psicosocial a Inmigrantes y Refugiados) del Hospital Sant Pere Claver de Barcelona. Cofundador de la Red Atenea, Red global de ayuda psicol贸gica y psicosocial a inmigrantes en situaciones extremas. Exsecretario General reelecto de la Secci贸n de Psiquiatr铆a Transcultural de la Asociaci贸n Mundial de Psiquiatr铆a.

Blog 鈥淪alud mental en tiempos dif铆ciles鈥 en el diario P煤blico (http://blogs.publico.es/joseba-acho…)

Editor del International Journal of Migration and Communitariam Perspective y de Ediciones el Mundo de la mente.

https://josebaachotegui.com/

Referencias

Bernini, L. (2017) Las teor铆as queer. Ed. Egales. Madrid.

Butler, J. (2001) El g茅nero en disputa. Paid贸s. Barcelona.

De Beauvoir, S. (2005 ) El segundo sexo. Editorial C谩tedra. Madrid.

DSM V (2016) Manual de Diagn贸stico Estad铆stico de Psiquiatr铆a. Panameriana. M茅xico.

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Marcuse, H. (1984) Eros y civilizaci贸n. Ariel. Barcelona.


Fuente: https://vientosur.info/biopolitica-…




Fuente: Grupotortuga.com