September 24, 2021
De parte de Amor Y Rabia
268 puntos de vista



por Giorgio Agamben

11 de mayo de 2020

Lo que llama la atenci贸n en las reacciones a los dispositivos de excepci贸n que se han puesto en marcha en nuestro pa铆s (y no s贸lo en 茅ste) es la incapacidad de observarlos m谩s all谩 del contexto inmediato en el que parecen funcionar. Son raros quienes intentan en cambio, como requerir铆a un an谩lisis pol铆tico serio, interpretarlos como s铆ntomas y se帽ales de un experimento m谩s amplio, en el que est谩 en juego un nuevo paradigma de gobierno de los hombres y las cosas. Ya en un libro publicado hace siete a帽os, que ahora vale la pena releer atentamente (Temp锚tes microbiennes, Gallimard 2013), Patrick Zylberman describi贸 el proceso por el cual la seguridad sanitaria, hasta ahora al margen de los c谩lculos pol铆ticos, se estaba convirtiendo en una parte esencial de las estrategias pol铆ticas estatales e internacionales. Se trata nada menos que de la creaci贸n de una especie de 芦terror sanitario禄 como instrumento para gobernar lo que se ha definido como el worst case scenario, el escenario del peor caso. Es seg煤n esta l贸gica de lo peor que ya en 2005 la Organizaci贸n Mundial de la Salud hab铆a anunciado de 芦dos a 150 millones de muertes por la pr贸xima gripe aviar禄, sugiriendo una estrategia pol铆tica que los Estados en ese momento no estaban a煤n preparados para asumir. Zylberman muestra que el dispositivo que se suger铆a se articulaba en tres puntos: 1) construcci贸n, sobre la base de un posible riesgo, de un escenario ficticio, en el que los datos se presentan de forma que favorezcan comportamientos que permitan gobernar una situaci贸n extrema; 2) adopci贸n de la l贸gica de lo peor como r茅gimen de racionalidad pol铆tica; 3) organizaci贸n integral del cuerpo de los ciudadanos de forma que se refuerce al m谩ximo la adhesi贸n a las instituciones de gobierno, produciendo una especie de civismo superlativo en el que las obligaciones impuestas se presentan como prueba de altruismo y el ciudadano ya no tiene un derecho a la salud (health safety), sino que pasa a estar jur铆dicamente obligado a la salud (biosecurity).

Lo que Zylberman describ铆a en 2013 se ha verificado hoy puntualmente. Es evidente que, m谩s all谩 de la situaci贸n de emergencia ligada a un virus determinado que en el futuro puede dar paso a otro, lo que est谩 en juego es el dise帽o de un paradigma de gobierno cuya eficacia supera con creces la de todas las formas de gobierno que la historia pol铆tica de Occidente ha conocido hasta ahora. Si ya en el declive progresivo de las ideolog铆as y creencias pol铆ticas, las razones de seguridad hab铆an permitido que los ciudadanos aceptaran restricciones a las libertades que antes no estaban dispuestos a aceptar, la bioseguridad ha demostrado ser capaz de presentar el cese absoluto de toda actividad pol铆tica y de todas las relaciones sociales como la forma m谩s elevada de participaci贸n c铆vica. De este modo, se ha podido asistir a la paradoja de organizaciones de izquierda, tradicionalmente acostumbradas a reivindicar derechos y denunciar violaciones de la constituci贸n, que aceptan sin reservas limitaciones de las libertades decididas por decretos ministeriales sin ninguna legalidad y que ni siquiera el fascismo hab铆a so帽ado nunca con poder imponer.

Es evidente 鈥攜 las propias autoridades gubernamentales no dejan de record谩rnoslo鈥 que el llamado 芦distanciamiento social禄 se convertir谩 en el modelo de la pol铆tica que nos espera y que (como han anunciado los representantes de una llamada task force, cuyos miembros est谩n en flagrante conflicto de intereses con la funci贸n que se supone que deben desempe帽ar) se aprovechar谩 este distanciamiento para sustituir en todas partes las relaciones humanas en su fisicalidad, que se han convertido como tales en sospechosas de contagio (contagio pol铆tico, se entiende), con los dispositivos tecnol贸gicos digitales. Las conferencias universitarias, como ya ha recomendado el Ministerio de Educaci贸n, Universidades e Investigaci贸n de Italia, se har谩n a partir del pr贸ximo a帽o de forma permanente en l铆nea, ya nadie se reconocer谩 mir谩ndose a la cara, que podr谩 ser cubierta con una mascarilla sanitaria, sino a trav茅s de dispositivos digitales que reconocer谩n datos biol贸gicos recogidos obligatoriamente y cualquier 芦concentraci贸n禄, ya sea por motivos pol铆ticos o simplemente por amistad, seguir谩 estando prohibida.

Se trata de una concepci贸n integral de los destinos de la sociedad humana en una perspectiva que, en muchos sentidos, parece haber asumido de las religiones ahora en su ocaso la idea apocal铆ptica de un fin del mundo.  Despu茅s de que la pol铆tica fue reemplazada por la econom铆a, ahora 茅sta tambi茅n, para poder gobernar, tendr谩 que ser integrada con el nuevo paradigma de bioseguridad, al que todas las dem谩s exigencias tendr谩n que ser sacrificadas. Es leg铆timo preguntarse si tal sociedad podr谩 todav铆a definirse como humana o si la p茅rdida de las relaciones sensibles, de la cara, de la amistad, del amor, puede ser realmente compensada por una seguridad sanitaria abstracta y presumiblemente completamente ficticia.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com