December 5, 2021
De parte de La Haine
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La marcha que culmin贸 el 29 de noviembre es la mayor movilizaci贸n popular que ha visto Bolivia desde que el Movimiento al Socialismo gan贸 la Presidencia en 2006

La marcha de m谩s de un mill贸n de personas que concluy贸 el 29 de noviembre en la plaza San Francisco (La Paz), que hab铆a comenzado en Caracollo (Cochabamba) el 22, result贸 un hito pol铆tico que sorprendi贸 a propios y ajenos por su car谩cter multitudinario. No ser铆a exagerado decir que es la mayor movilizaci贸n popular que ha visto Bolivia desde que el Movimiento al Socialismo (MAS) gan贸 la Presidencia, por enero de 2006. A casi 16 a帽os desde entonces, y de los 22 que pasaron desde la marcha 鈥淧or el Territorio y la Dignidad鈥, los pueblos en la calle han vuelto a hablar con contundencia.

Al respecto algunas reflexiones:

  1. Contundencia popular frente al golpismo. Los 煤ltimos acontecimientos desestabilizadores con epicentro en Santa Cruz, como los paros arengados por el gobernador Camacho y su brazo armado 鈥抏l Comit茅 C铆vico Pro Santa Cruz y la Resistencia Juvenil Cochala鈥 en contra de dos leyes econ贸micas, parecieron ser un parteaguas en las perspectivas de la gesti贸n de Luis Arce. La escalada continu贸 con el planteo de Camacho (con poco eco en otras latitudes bolivianas conducidas por opositores) de la federalizaci贸n del sistema pol铆tico del pa铆s. Todo indicaba la inauguraci贸n de una etapa inusualmente convulsa para un presidente electo hace poco m谩s de un a帽o: el Gobierno hubo de retirar y abrogar las leyes en disputa, la econom铆a cruce帽a (de los peque帽os) y la vacunaci贸n se detuvieron por unos d铆as, y ya parec铆a que Arce ir铆a a gobernar a la defensiva hasta que culminara su mandato, si es que lo dejaban. El mes pasado, como revel贸 la 煤ltima encuesta de CELAG, el 57 % de los bolivianos pensaba que podr铆a producirse un golpe de Estado en un futuro cercano. Sin embargo, la poderosa marcha 鈥渄el mill贸n鈥 que concluy贸 en La Paz, grit贸 colectivamente que el golpismo no va a pasar; que la democracia que se recuper贸 en las urnas se respeta. Otra demanda concordante con la primera, y 茅sta s铆 fue hacia los responsables pol铆ticos, fue la de justicia y reparaci贸n a las v铆ctimas del golpe de Estado.
  2. Unidad. La marcha, encabezada desde el inicio por Evo Morales, pero secundada de cerca por Arce y David Choquehuanca, tambi茅n mostr贸 que las normales diferencias dentro de una gesti贸n de Gobierno, no cuentan cuando las amenazas de desestabilizaci贸n y golpe se tornan reales. Todos los mensajes fueron inequ铆vocamente en la misma direcci贸n, incluyendo los de los cientos de organizaciones sociales, ind铆genas y campesinas.
  3. Plurinacional-popular. El componente social de la marcha dijo mucho. A pesar de las diatribas medi谩ticas que avizoraban la p茅rdida de apoyo popular al Gobierno, la 鈥渕uerte pol铆tica鈥 de Evo Morales y una supuesta desastrosa gesti贸n econ贸mica que empobrec铆a a la gente, mientras los l铆deres hablaban en el palco, la fila de gente llegaba hasta El Alto, a unos 10 kil贸metros de ah铆. Y no era s贸lo el MAS, no eran solamente funcionarios del Gobierno enviados a 鈥渉acer bulto鈥, como la oposici贸n quiso instalar: mujeres, hombres, j贸venes y adultos mayores, campesinos, ind铆genas, comerciantes, productores; muchos organizados, otros no, pero todos estaban all铆, sabiendo que volv铆an a hacer historia. Historia, porque lo vivido en los 煤ltimos a帽os ense帽贸 que la calle no se cede, no se abandona; porque la calle vaciada en una sociedad polarizada es igual al avance de los procesos antipopulares y reaccionarios, como se pudo constatar en 2019.
  4. Liderazgos. El Gobierno consigui贸 un respaldo expl铆cito que posiblemente no esperaba. A pesar de los excelentes indicadores de recuperaci贸n econ贸mica y protecci贸n sanitaria, empezaba a predominar cierto clima de desconcierto respecto del rumbo, de lo acertado o no de las medidas tomadas, de una supuesta 鈥渓entitud鈥 en la toma de decisiones, de una inadecuada comunicaci贸n, o de la idoneidad de parte del g La marcha demostr贸 que buena parte del 55 % que apoy贸 en 2019 respalda a Arce y a Evo. Cada uno de ellos tiene hoy un rol muy diferente al que ejercieron hace unos a帽os, y esta marcha ha demostrado que cada quien ocupa un rol pol铆tico distinto, pero complementario.
  5. El desaf铆o. Es una inc贸gnita si este apoyo popular en la calle tendr谩 una lectura que vaya m谩s all谩 de la defensa de la democracia y del proceso pol铆tico popular en curso. En cuanto a la evaluaci贸n de la gesti贸n, 驴fue s贸lo una defensa del modelo econ贸mico en curso o es, tambi茅n, una se帽al de que hay respaldo para medidas m谩s audaces? Como bien afirma 脕lvaro Garc铆a Linera, el 鈥渘uevo progresismo鈥 tiene como caracter铆stica, entre otras, la de estar encabezado por 鈥渓iderazgos administrativos鈥 de las instituciones del Estado en favor del campo popular. Quiz谩s, en el caso boliviano, se hayan abierto las puertas para pensar en la aplicaci贸n de un nuevo programa de reformas de segunda generaci贸n.

Celag




Fuente: Lahaine.org