November 19, 2022
De parte de Nodo50
102 puntos de vista
paro bolivia
Foto: Juan Carlos Torrej贸n (EFE)

En cierta medida, la historia de Bolivia se pudiera narrar a partir de sus censos, no solo por el registro demogr谩fico que representan sino por las disputas pol铆ticas que implicaron.

En lo que respecta a los poderes territoriales, el censo importa por las cuotas de representaci贸n parlamentaria en el Congreso y las partidas presupuestarias. La Constituci贸n de 2009 y su impulso de descentralizaci贸n territorial reforzaron estas cualidades auton贸micas ligadas a los dineros de Estado.

El departamento de Santa Cruz es el de mayor crecimiento demogr谩fico en lo que va de siglo XXI en Bolivia y en 2012 se proyectaba que ser铆a el m谩s poblado para 2022, cuando se pretend铆a realizar el duod茅cimo censo nacional. Esa planificaci贸n no se pudo cumplir por la crisis pand茅mica, en consecuencia, la disputa entre el gobierno de Santa Cruz y el nacional se dirime, en su superficie, en torno a la definici贸n de la fecha final. De realizarse en 2023, como demanda Camacho, gobernador de Santa Cruz, los resultados 鈥 que se suponen favorables al departamento 鈥 se tendr铆an en cuenta para las elecciones de 2025. No suceder铆a as铆 de realizarse el censo en 2024, como propone Arce. Para el gobierno nacional, por cuestiones t茅cnicas y pol铆ticas, conviene el 2024. Pero los beneficios electorales y presupuestarios del censo no son tan relevantes. Se trata, ante todo, de una batalla pol铆tica.

La disputa pone en disyuntiva una vez m谩s la historia del proceso de cambio boliviano: 驴Qui茅n vence? 驴Qu茅 actor demuestra mayor capacidad pol铆tica? y 驴Qu茅 implicaciones tendr谩 el desenlace?

驴Por qu茅 Santa Cruz?

Hasta la segunda mitad del siglo XX, Bolivia era el Altiplano y sus valles centrales adyacentes. Quechuas y aymaras, las poblaciones originarias mayoritarias, se establecieron en esta zona. La corona espa帽ola impuls贸 la extracci贸n minera en esta 谩rea, usando la mano de obra all铆 abundante. Las principales ciudades, en consecuencia, tambi茅n se establecieron en los Andes. La rep煤blica olig谩rquica no alter贸 esta disposici贸n altiplano-c茅ntrica de la demograf铆a, la pol铆tica y la econom铆a bolivianas. Tanto es as铆 que en un libro de 1925, El factor geogr谩fico en la nacionalidad boliviana, Jaime Mendoza afirmaba que el n煤cleo de la naci贸n era la meseta andina. El defecto geogr谩fico era la falta de costas, perdidas en la Guerra del Pac铆fico contra Chile. Las tierras bajas del Este eran, para 茅l, meras 芦prolongaciones禄 del macizo. Por ello la Guerra del Chaco (1932鈥1935) es recordada como un redescubrimiento del pa铆s, pues en la lucha contra Paraguay por territorios del Chaco se desplazaron grandes grupos humanos del Altiplano a las inh贸spitas, agrestes y casi despobladas 谩reas del Oriente. La derrota final tuvo mucho que ver con el profundo desequilibrio entre las dos regiones.

El descubrimiento y explotaci贸n de hidrocarburos y la revoluci贸n de 1952 incorporaron al Oriente a la econom铆a boliviana. En cuanto a revoluci贸n, mientras realizaba una reforma agraria en el Altiplano y los valles centrales, tendencias agraristas del MNR en alianza con intereses estadounidenses propiciaron inversiones dirigidas al desarrollo de la agricultura en el Este鹿. Inicia as铆 el capitalismo agrario en las tierras bajas, en particular las del Chaco, en torno a Santa Cruz, ciudad provinciana pero la m谩s importante del Oriente. El ascenso del narcotr谩fico a partir de la d茅cada de 1970 ser谩 otra fuente de acumulaci贸n de capitales para estas tierras, donde se produc铆an y comerciaban drogas hacia Brasil y Argentina. Este dinamismo econ贸mico ha sido ascendente: para el 煤ltimo cuarto del siglo XX Santa Cruz integraba la tr铆ada de los departamentos m谩s importantes de Bolivia, junto a La Paz y Cochabamba.

Como en otras realidades latinoamericanas, la amplitud geogr谩fica del pa铆s supon铆a grandes distancias entre asentamientos humanos, lo cual funcionaba como base para los regionalismos y proyectos de Estado federado. Santa Cruz de la Sierra fue parte de esta tendencia nacida con la rep煤blica. Sin embargo, el movimiento actual le debe mucho al dinamismo econ贸mico del departamento alcanzado en el siglo XX.

Su despertar pol铆tico brota del vac铆o de autoridad estatal que provoc贸 el ciclo insurreccional ind铆gena-popular en Bolivia entre 2000 y 2005. A帽o clave fue el 2003, cuando S谩nchez de Lozada es expulsado de la presidencia y la balanza se inclina en favor de los insurgentes. El anterior alineamiento entre los intereses de la oligarqu铆a cruce帽a y el gobierno neoliberal central es uno de los puntos que el movimiento popular har谩 estallar.

Desde un escenario lejano a la insurrecci贸n altipl谩nica y de los valles, la oligarqu铆a all铆 existente pronto hilvan贸 un proyecto pol铆tico neoliberal-autonomista, por medio del Comit茅 C铆vico Pro Santa Cruz.

El triunfo electoral de los insurgentes, con Evo Morales a la cabeza, dio lugar a un n铆tido enfrentamiento entre el regionalismo olig谩rquico cruce帽o y el nacionalismo ind铆gena y popular del nuevo bloque hist贸rico. Desde 2006 varios procesos pol铆ticos han sido campo de batalla privilegiado de este conflicto, en particular el proceso constituyente, el golpe de 2019 y la actual pugna por el censo.

El proceso constituyente culmin贸 en una gran victoria del bloque ind铆gena popular. Pero otras crisis como la del TIPNIS虏 y el refer茅ndum de 2016 que perdi贸 Evo, terminaron en cierto empate de fuerzas no antag贸nico al dominio del MAS. El golpe de 2019, en cambio, fue una victoria de la oligarqu铆a, para la cual el Comit茅 Santa Cruz fue basti贸n de resistencia y base de operaciones. Es cierto que no supieron ni pudieron sostener su dominio ante las presiones del bloque ind铆gena popular, que en 2020 restituy贸 la presidencia del MAS. Pero esto no borra de la memoria olig谩rquica el 茅xito del 2019, y ahora actualizan su capacidad pol铆tica en contra del nuevo gobierno progresista y en torno a la disputa por el duod茅cimo censo nacional.

鈥淓l triunfo electoral de los insurgentes, con Evo Morales a la cabeza, dio lugar a un n铆tido enfrentamiento entre el regionalismo olig谩rquico cruce帽o y el nacionalismo ind铆gena y popular del nuevo bloque hist贸rico鈥

La violencia democr谩tica

Si hay algo en com煤n en la manera en que se proyectan acci贸n y pensamiento en estos conflictos es que su horizonte es la democracia participativa y representativa. Su objeto de conquista es el aparato gubernativo en su heterogeneidad, es decir, desde sus dos conflictos fundamentales: el que ocurre entre federalismo y centralismo, y el que se dirime entre los partidos de clase y sus facciones.

Toda pugna est谩 recubierta de un lenguaje legal, como si la legalidad fuese la fuente directa de la legitimidad.

En cuanto a los militares, la pol铆tica real se mantiene en las sombras, en el reino de la conspiraci贸n. Es cierto que el MAS no logr贸 crear un cuerpo militar nuevo, pero al menos ha logrado convertir al ej茅rcito y la polic铆a en campos de batalla, divididos a lo interno entre lealtades jer谩rquicas, simb贸licas o clientelares. En 煤ltima instancia, no obstante, la memoria de este cuerpo represivo no dejar铆a de remitirlo a su historia sangrienta en contra del pueblo boliviano. As铆 lo confirma su toma de partido mayoritaria por la oligarqu铆a durante el golpe de 2019. Pero entonces ambos bandos fueron d茅biles y a la larga el bloque ind铆gena popular se impuso. Ahora los militares permanecen al margen, acaso a la espera de una evidencia irrefutable de los oligarcas, que el gobierno deber谩 evitar a toda costa. Entre tanto, el recurso a la violencia es respetuoso de la legalidad/legitimidad, opera con cautela y hasta discreci贸n. Al parecer, su empleo asiduo no forma parte de la 茅tica del gobierno.

Lo cierto es que aqu铆 la coerci贸n ha sido raqu铆tica y la hegemon铆a ha sufrido de hipertrofia. En efecto, si en Bolivia hay un ej茅rcito permanente desplegado y en lucha es el de la sociedad civil. De este ej茅rcito civil forma parte no solo el poderoso Comit茅 Pro Santa Cruz sino los potentes movimientos sociales que, en estrecha alianza con el gobierno, han sostenido el poder del bloque ind铆gena popular. Y, como es de esperar, la relaci贸n Estado-movimientos sociales 鈥 que el MAS permite y sostiene 鈥 es asim茅trica y hasta jer谩rquica, donde el gobierno tiene la primac铆a y la prioridad ante la urgencia de salvar lo conquistado. Tambi茅n en esta tupida trama de instituciones civiles la geopol铆tica opera en favor de la diferencia regional: la fuerza, extensi贸n, pertenencia pol铆tica y combatividad de los movimientos sociales del Altiplano y los valles centrales es incomparablemente superior a la que tienen en tierras bajas. Quiere esto decir que all铆, en Santa Cruz, por tradici贸n hist贸rica y actualidad de las relaciones de fuerza, la oligarqu铆a tiene las de vencer en la batalla civil. Pero hay una pr谩ctica pol铆tica de los ind铆genas de tierras bajas que tiene una ense帽anza geopol铆tica crucial: sus m谩s relevantes victorias han implicado una marcha hacia La Paz, como si all铆 radicara el n煤cleo del Estado.

Las 煤ltimas noticias anuncian el dictamen de la mesa t茅cnica de negociaci贸n interdepartamental, auspiciado por el gobierno. El censo ser谩, seg煤n la mesa, en 2024. Antes del resultado se retir贸 la delegaci贸n de Santa Cruz, para escapar de la implicaci贸n vinculante del dictamen de la mesa, cuya composici贸n prefiguraba un fallo en favor del MAS desde el principio. 驴Qu茅 queda por hacer cuando se apuesta por el pacifismo de la democracia mientras otros explotan su lado violento?

Todo orden democr谩tico se asienta sobre un momento originario de excepcionalidad, por lo cual el estado de excepci贸n est谩 en su fondo hist贸rico.

Su forma no tiene por qu茅 ser necesariamente militar o armada pero s铆 decididamente violenta o dictatorial. La oligarqu铆a, por la tradici贸n de dominaci贸n que ha acumulado en peligrosos sedimentos, ya ha sabido apelar a este lado oscuro de la democracia en otras ocasiones, con notable 茅xito en 2019. 驴Sabr谩 el bloque ind铆gena popular repetir, cuando el momento lo exija, la excepcionalidad que lo llev贸 al poder en 2005? Mientras tanto, Camacho anuncia la continuidad del paro y el incremento de las presiones.


Notas:

[1] Zavaleta, Ren茅: 芦Carta a Mariano Baptista Gumucio, 18 de noviembre de 1962禄, en Mariano Baptista Gumucio, Cartas para comprender la historia de Bolivia, Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, La Paz, 2016 [2013].

[2] Territorio Ind铆gena y Parque Nacional Isiboro S茅cure, por donde el gobierno central pretend铆a hacer pasar una carretera que conectara Villa Tunari y San Ignacio de Moxos. La pugna local escal贸 a nivel nacional y represent贸 una crisis para el gobierno.




Fuente: Alai.info