October 18, 2020
De parte de La Haine
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La confiabilidad de las elecciones del pr贸ximo 18 de octubre en Bolivia es decisiva no solamente para ese pa铆s, tambi茅n lo es para toda Am茅rica Latina. El golpe de Estado que derroc贸 al gobierno de Evo Morales despu茅s de haber ganado las elecciones del a帽o pasado en primera vuelta, despert贸 el temor de toda la regi贸n a un regreso al tenebroso pasado de las dictaduras militares. Esas elecciones, celebradas el 20 de octubre de 2019, dieron la victoria al candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS) por un amplio margen del 47 % de los votos emitidos. Los primeros recuentos lo situaban un 7 % por encima del siguiente candidato, Carlos Mesa, de la derechista Coalici贸n Ciudadana (CC). Hubo una interrupci贸n en el c贸mputo de votos y el resultado final fue favorable al MAS con una diferencia de poco m谩s del 10 % respecto de su principal opositor. Con el 40 % de los votos emitidos y una diferencia inferior al 10 % era preciso ir a segunda vuelta.

La oposici贸n cuestion贸 el ajustado margen del triunfo en primera vuelta y la interrupci贸n temporal del ‘conteo r谩pido’ que anticipa los datos y es paralelo al oficial. El principal candidato de la derecha denunci贸 un supuesto “fraude” incluso antes de finalizar el recuento, haciendo un llamado a sus seguidores a desconocer el resultado en las calles. Este reto cont贸 con el sorprendente apoyo del Secretario General de la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), el controvertido Luis Almagro, quien habl贸 de irregularidades durante las elecciones y, m谩s tarde, convalidando el golpe de Estado, emiti贸 un informe rechazando la validez de los comicios. Al presentarlo ante el Consejo Permanente de la OEA el pasado 12 de noviembre, Almagro declar贸: “En Bolivia hubo un golpe de Estado el 20 de octubre cuando Evo Morales cometi贸 fraude electoral”. En su fantasiosa interpretaci贸n, Morales habr铆a perpetrado un “autogolpe”. Ese mismo d铆a Jeanine 脕帽ez, que ocupaba la vicepresidencia segunda del Senado en representaci贸n de un partido que apenas obtuvo el 4 % de los votos, fue designada presidenta transitoria por consenso entre los golpistas. La Uni贸n Europea se aline贸 con EEUU y la OEA, exigi贸 anular la primera vuelta y celebrar nuevas elecciones.[1]

Durante la jornada electoral -y en los d铆as sucesivos- el candidato opositor Carlos Mesa alent贸 manifestaciones contra los tribunales electorales y ataques a representantes del gobierno del MAS que cobraron un cariz cada vez m谩s violento. En algunas ciudades, por ejemplo en Sucre y Potos铆, los partidarios de CC atacaron e incendiaron el Tribunal Electoral Departamental, forzando la suspensi贸n del recuento de votos y complicando aun m谩s la suma de datos a nivel nacional. Por el alto grado de coordinaci贸n que tuvieron estos ataques, se denunci贸 que la decisi贸n de boicotear los comicios ante un eventual triunfo del MAS ya estaba tomada con antelaci贸n a la jornada electoral.

El golpe c铆vico militar se impuso gracias al amotinamiento inicial de la polic铆a y la implicaci贸n final de las fuerzas armadas. El 10 de noviembre, despu茅s de tres semanas de caos provocado por los golpistas con total inacci贸n de la fuerza p煤blica, el jefe del Ej茅rcito, Williams Kaliman, “sugiri贸” al presidente Evo Morales “que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificaci贸n y el mantenimiento de la estabilidad”. La c煤pula del Ej茅rcito hab铆a sido cooptada por los golpistas. El presidente ind铆gena comprendi贸 que ya no obedecer铆an sus 贸rdenes, con lo cual se vio obligado a dimitir y viajar al exilio.

La resistencia popular al golpe fue heroica incluso despu茅s de la salida del pa铆s de Evo Morales y de la dispersi贸n de los miembros de su gobierno. Durante las primeras dos semanas hubo cortes de carreteras y bloqueos de ciudades y de plantas energ茅ticas, sobre todo en el altiplano y el Tr贸pico de Cochabamba, donde el respaldo al MAS es mayor. Una de las primeras medidas que adopt贸 la presidenta provisional Jeanine 脕帽ez fue habilitar a las fuerzas armadas a cometer ejecuciones extrajudiciales, al exonerarlas por ley de cualquier responsabilidad en el ejercicio de la represi贸n contra civiles. Con estas credenciales, el Ej茅rcito respondi贸 con las masacres del 14 de noviembre en Sacaba (Cochabamba), donde murieron nueve campesinos en enfrentamientos con la polic铆a y los militares y otros 120 fueron heridos; y la masacre del 19 de noviembre en Senkata (La Paz), donde hubo 11 civiles muertos y numerosos heridos. En este distrito de El Alto, los manifestantes hab铆an cerrado el paso a una refiner铆a y fueron tiroteados por tierra y por aire, desde helic贸pteros, para que depusieran su actitud.

La versi贸n oficial del gobierno golpista fue que el ex presidente hab铆a impartido 贸rdenes expresas a sus seguidores de “matarse entre ellos si fuera necesario”. Este argumento sirvi贸 para incriminar despu茅s a Evo Morales. En realidad, no hubo ninguna orden de la estructura del MAS ni de los sindicatos urbanos para resistir el golpe (aunque s铆 intervinieron los sindicatos agrarios), se trat贸 de un movimiento popular espont谩neo, cuando las estructuras partidarias ya estaban descabezadas. El ex presidente 脕lvaro Garc铆a Linera asegura que las movilizaciones contra el golpe fueron “una respuesta autoorganizada de quienes se estaban dando cuenta que hab铆an perdido el poder” y que “se movilizaban rompiendo las estructuras tradicionales”, en un momento en que “las estructuras de dirigencia pol铆tica y social [hab铆an quedado] literalmente barridas e inservibles”.[2]

La posverdad alcanz贸 extremos insospechables cuando el ex presidente fue acusado de “sedici贸n” y “terrorismo” por haber alentado las manifestaciones para detener el golpe. Las causas emprendidas por los golpistas en su contra se fueron acumulando con el paso de las semanas y los meses. La persecuci贸n se extendi贸 a sus m谩s estrechos colaboradores, como el vicepresidente y sus ministros. Varios ministros de su gobierno permanecen asilados desde hace un a帽o en la embajada de M茅xico en La Paz, privados de salvoconducto para salir del pa铆s.

El fraude electoral que nunca existi贸

Los medios de comunicaci贸n que secundaron el golpe, vale decir absolutamente todos, acabaron naturalizando el relato oficial del fraude electoral. Pero poco despu茅s de las elecciones qued贸 demostrado que el c贸mputo de los votos se hab铆a realizado correctamente. Evo Morales declar贸 m谩s tarde, desde su exilio en M茅xico: “El golpe de Estado empez贸 el 21 de octubre, despu茅s de las elecciones, con la falsa acusaci贸n de que hab铆a fraude. Ahora me doy cuenta de que la denuncia es el verdadero fraude.”

El informe de la OEA fue objetado y demolido por renombradas instituciones internacionales. El Center for Economic and Policy Research (CEPR), con sede en Washington, public贸 en noviembre de 2019 un informe que cuestiona la metodolog铆a empleada por la Misi贸n de Observaci贸n Electoral de la OEA y la validez de sus conclusiones. Este organismo indica que la interrupci贸n del recuento se produjo en el ‘conteo r谩pido’ pero que no afect贸 al ‘conteo oficial’, el 煤nico legalmente vinculante y que no sufri贸 interrupciones significativas. Tras analizar la consistencia de los patrones geogr谩ficos de votaci贸n con los resultados alcanzados, los investigadores rechazan “las dudas sin fundamento que fueron emitidas por parte de la misi贸n de la OEA en su primer comunicado de prensa y en su informe preliminar”, que fueron “ampliamente citadas y repetidas en los medios de comunicaci贸n”.[3]

Meses m谩s tarde, el 7 de junio de este a帽o, The New York Times publicar铆a un estudio de investigadores independientes que tambi茅n desmiente las conclusiones de la OEA , bas谩ndose en datos recabados a las autoridades electorales bolivianas: “La conclusi贸n […] estuvo basada en datos incorrectos y t茅cnicas estad铆sticas inapropiadas”. Uno de los participantes en la investigaci贸n, Francisco Rodr铆guez, economista de la Universidad de Tulane, declar贸: “Examinamos detenidamente la evidencia estad铆stica de la OEA y encontramos problemas con sus m茅todos”. “Una vez que corregimos esos problemas, los resultados de la OEA desaparecen, sin dejar evidencia estad铆stica de fraude”.

Una parte de la prensa internacional se hizo eco de estas investigaciones, que revelaron la falsedad de las acusaciones de la OEA, pero la prensa de Bolivia mantuvo de manera un谩nime la ficci贸n del fraude para justificar el golpe y deslegitimar d铆a a d铆a al MAS. El control de los medios de comunicaci贸n por parte de los golpistas fue total.

Causas externas del golpe: la hostilidad de Washington

Los sucesivos gobiernos de EEUU mantuvieron una persistente hostilidad contra Bolivia desde que asumi贸 el primer gobierno del MAS en 2006, durante la presidencia de George W. Bush. En 2008, tras la expulsi贸n del embajador estadounidense por intervenir en maniobras de pol铆tica interna, Washington se neg贸 a nombrar un nuevo embajador en La Paz. Desde entonces, y a pesar de un principio de entendimiento con el gobierno de Barak Obama, la relaci贸n diplom谩tica entre los dos pa铆ses se mantuvo solo a nivel de encargado de negocios.

M谩s all谩 de los grandes desacuerdos geopol铆ticos, de la expulsi贸n de la DEA y de la ret贸rica antimperialista del MAS, lo que ha determinado la hostilidad de Washington hacia el Estado Plurinacional de Bolivia fue el 茅xito econ贸mico de los sucesivos gobiernos de Evo Morales, en un proceso conducido por su ministro de Econom铆a Luis Arce, el ahora candidato presidencial. Entre 2006 y 2019 el PIB boliviano se quintuplic贸, pasando de unos 9.500 millones de d贸lares a 45.000 millones; y tambi茅n se multiplic贸 por cinco el salario m铆nimo en un contexto econ贸mico de escasa inflaci贸n. En solo 14 a帽os de gobierno del MAS la esperanza de vida de los bolivianos se increment贸 10 a帽os, de 63 a 73 a帽os. Todo ello en base a un programa y a un proyecto pol铆tico que nacionaliz贸 los recursos naturales, que aspira a desarrollar su propia industria de sustituci贸n de importaciones y que puso condiciones a la presencia de multinancionales, impidi茅ndoles que tuvieran participaciones de control en empresas estrat茅gicas. Un programa emanado de las bases sindicales e ind铆genas inspirado en ideas e intelectuales de la izquierda marxista. La colisi贸n con Washington tarde o temprano ser铆a inevitable.

La presidencia de Donald Trump increment贸 las acciones para expulsar al MAS del gobierno de Bolivia, al principio de forma poco visible y despu茅s sin disimulo. Una vez consumado el golpe, la presidenta provisional Jeanine 脕帽ez agradeci贸 al Secretario de Estado, Mike Pompeo, el respaldo recibido desde el primer d铆a de gobierno.

Bolivia es una pieza que se ha cobrado EEUU en el tablero geopol铆tico de Am茅rica Latina, aunque m谩s no sea moment谩neamente. Con asombrosa rapidez, el gobierno golpista dio sus primeros pasos en pol铆tica exterior expulsando del pa铆s a centenares de m茅dicos cubanos y reconociendo al autoproclamado Juan Guaid贸 como presidente de Venezuela, tras romper relaciones con el gobierno de Nicol谩s Maduro. Un giro de 180 grados en sinton铆a con el gobierno de Donald Trump, principal valedor internacional del golpe.

Causas internas: la alianza c铆vico-militar golpista

El golpe de Estado ya hab铆a empezado a consumarse dos d铆as antes de ser legitimado por la OEA con el aval de un supuesto fraude. La polic铆a boliviana se hab铆a amotinado, dejando el territorio ‘liberado’ a los comandos fascistas de ultraderecha que impon铆an el terror en las calles, incendiando las viviendas de dirigentes pol铆ticos del MAS, secuestrando y amenazando de muerte a las autoridades. Imposible olvidar las im谩genes de humillaci贸n de la alcaldesa de Vinto, Cochabamba, Patricia Vera, a quien cortaron salvajemente el pelo y la ti帽eron de rojo, le orinaron encima y le echaron gasolina, adem谩s de golpearla y obligarla a caminar descalza hasta la plaza y arrodillarse. Una imagen que deja clara la intenci贸n de esas razias: acosar a todos los miembros del gobierno para poner al MAS de rodillas.[4]

El golpe ven铆a larv谩ndose desde mucho tiempo atr谩s. Un sector de la sociedad boliviana, la derecha social y pol铆tica que lo promovi贸, hab铆a decidido desencadenar el caos si no consegu铆an desplazar al MAS del gobierno por la v铆a electoral. Los m谩ximos dirigentes de los comit茅s c铆vicos de Santa Cruz y otros departamentos incitaron a sus juventudes paramilitares a desplazarse a La Paz y atacar las viviendas de los miembros del gobierno, que en muchos casos fueron saqueadas e incendiadas sin intervenci贸n de las fuerzas de seguridad, que permanec铆an “amotinadas”. En los d铆as sucesivos y con la polic铆a ausente, se produjeron las tropel铆as de las bandas fascistas, que incendiaron las casas de representantes pol铆ticos de izquierda y de sus allegados, incluida la del presidente Evo Morales y la de su hermana. El Ej茅rcito se abstuvo de intervenir.

El principal cabecilla e impulsor del golpe en las calles fue Luis Fernando Camacho, un fundamentalista cristiano del Comit茅 C铆vico de Santa Cruz que destila fanatismo en sus enfebrecidas proclamas pol铆tico-religiosas. No hay que subestimar su influencia en Santa Cruz de la Sierra, donde tiene la capacidad de congregar a decenas de miles de personas para iniciar su discurso increpando a Satan谩s, conmin谩ndolo a retirarse de la pol铆tica boliviana.[5] Al consumarse el golpe, su mayor obsesi贸n fue llegar con la Biblia “a Palacio”, en un gesto que pretend铆a exorcizar las tradiciones culturales diversas que irrumpieron por primera vez en la vida pol铆tica del pa铆s durante el gobierno del presidente ind铆gena. El gesto m谩s representativo del contenido racista del golpe fue la quema de la wiphala por parte de la derecha “c铆vica”.

La adhesi贸n de las Fuerzas Armadas a la asonada c铆vico-militar fue negociada en persona por el padre de Luis Fernando Camacho, un pr贸spero empresario cruce帽o que antecedi贸 a su hijo en la direcci贸n del Comit茅 C铆vico de Santa Cruz. El ahora candidato refiri贸 sin pudor a sus adeptos la reuni贸n que su padre mantuvo con altos mandos militares para negociar las condiciones de su apoyo al golpe. Esta confesi贸n de parte fue filmada y circul贸 ampliamente en redes sociales.[6] Camacho y sus partidarios tambi茅n tuvieron cobertura de la polic铆a y el Ej茅rcito para moverse libremente por La Paz mientras preparaban el golpe, disfrazados con uniformes de las fuerzas armadas pasar desapercibidos.

Una vez asentados en el poder, despu茅s de haber incitado a las bandas fascistas al linchamiento de las autoridades pol铆ticas del MAS, los golpistas pititas[7] iniciaron una persecuci贸n judicial sistem谩tica contra Evo Morales y los principales dirigentes de su partido, incluido el vicepresidente 脕lvaro Garc铆a Linera, y bloquearon la candidatura de Morales al Senado. Las imputaciones que les hacen son manifiestamente arbitrarias, como los cargos de terrorismo por los cortes de carreteras y bloqueos realizados por las organizaciones sociales, en respuesta popular al golpe de Estado.

Por temor al triunfo del MAS, el gobierno golpista fue posponiendo la convocatoria de elecciones una y otra vez. De la fecha inicial anunciada, el 3 de mayo, se pas贸 despu茅s al mes de agosto, y se volvi贸 a cambiar a septiembre. El 煤ltimo cambio en la fecha de las elecciones, del 6 de septiembre al 18 de octubre, provoc贸 una conmoci贸n pol铆tica que puso en riesgo la paz social. La COB inici贸 una marcha el 3 de agosto que bloque贸 las principales carreteras de Bolivia durante dos semanas.

Al cumplirse la primera semana de bloqueos, el c铆vico cruce帽o Fernando Camacho acus贸 al gobierno de pasividad y convoc贸 a sus juventudes extremistas a enfrentar violentamente a los manifestantes acudiendo a los puntos de bloqueo. La intervenci贸n de Evo Morales desde el exilio, requiriendo a la COB que pusiera fin a los bloqueos a cambio de obtener un compromiso por ley con la fecha de la convocatoria electoral, evit贸 un presumible ba帽o de sangre. El objetivo de la ultraderecha al confrontar sus juventudes paramilitares con los militantes sindicales no era otro que volver a convulsionar Bolivia, y as铆 seguir posponiendo de forma indefinida la fecha de las elecciones.

Los perfiles de los candidatos: Lucho contra todos

Muchos de los partidos que compiten por la hegemon铆a de la derecha presionaron varias veces al Tribunal Supremo Electoral (TSE) para posponer una y otra vez la fecha de las elecciones con la excusa de la pandemia y as铆 evitar otra victoria del MAS, que aparece como la fuerza mejor posicionada en todas las encuestas realizadas desde el golpe de Estado.

El candidato presidencial del MAS, Luis (Lucho) Arce, cuenta con el capital pol铆tico de haber sido ministro de Econom铆a durante la etapa m谩s larga de prosperidad econ贸mica con estabilidad pol铆tica que tuvo Bolivia en mucho tiempo, probablemente en toda su historia como pa铆s. El candidato a la vicepresidencia, David Choquehuanca, ex ministro de Exteriores, aporta por su parte el caudal de representaci贸n de las organizaciones ind铆genas, campesinas y populares que en el gobierno anterior ten铆an como principal referente a Evo.

La oposici贸n a este binomio se compone de un arco de seis candidatos de muy diversa procedencia y orientaci贸n pol铆tica, pero con un denominador com煤n: impedir que el MAS vuelva a gobernar Bolivia. Carlos Mesa (CC) es la figura que aparece en segundo lugar en las encuestas, con un 10 % de votos menos que Luis Arce. Le sigue a m谩s distancia Luis Fernando Camacho, aliado con el c铆vico potosino Marco Pumari en el reciente partido Creemos,[8] y ya en cola de expectativas otros tres candidatos derechistas: el coreano evangelista Chi Hyun Chung, del FPV, que reclama la ilegalizaci贸n del MAS; Jorge Tuto Quiroga, ex vicepresidente del general Hugo Banzer y presidente a su renuncia por motivos de salud, que se presenta por la alianza Libre 21; y la reciente presidenta del partido fundado por Banzer, ADN, la cochabambina Maricruz Bay谩. El sexto contendiente enfrentado al MAS, Feliciano Mamani (PAM-BOL), no podr铆a incluirse como candidato de derecha porque procede del sindicato de cooperativas mineras, que tom贸 distancia del gobierno del MAS en 2018, tras haber sido acusado (y sobrese铆do por falta de pruebas) de presunta participaci贸n en el asesinato de un viceministro cuando este acudi贸 a dialogar con los cooperativistas en medio de un conflicto. A excepci贸n de este 煤ltimo, que busca atraer una parte del voto ind铆gena, los dem谩s candidatos presidenciales solo tienen como finalidad y programa que el MAS nunca vuelva al gobierno.

La confrontaci贸n no solo viene espoleada desde la derecha pol铆tica por el temor a perder las elecciones, tambi茅n es azuzada desde la totalidad de los medios de comunicaci贸n que reproducen las falsedades del discurso de la derecha. Tejen sus manipulaciones a partir de declaraciones no menos fantasiosas de las fuerzas armadas y expanden su alcance, llegando a titular sin ning煤n fundamento que “Grupos narcoterroristas buscan convulsionar el pa铆s” cuando se refieren a “Movilizaciones de afines al MAS” (eldiario.com.bo, 11/08/2020).

Intrigas palaciegas y corrupci贸n en la gesti贸n de la pandemia

El r茅gimen instalado en el poder por la fuerza iba a ser transitorio, con una duraci贸n de pocos meses hasta convocar nuevas elecciones. La autoproclamada presidenta 脕帽ez era la figura de compromiso que llevar铆a a buen puerto unos comicios que por fin, tal como so帽aba la derecha, no inclinar铆an la balanza electoral a favor del MAS. Pero a medio camino, la se帽ora 脕帽ez se desdijo de sus compromisos previos y present贸 su candidatura a la presidencia, con el consiguiente revuelo de los candidatos de la derecha, en particular de Mesa y Camacho, quienes ya estaban en disputa por liderar ese bloque de votantes. El resultado fue que su presidencia transcurri贸 en un esfuerzo por proyectar su imagen posando ante las c谩maras, en medio de broncas disputas en el bloque de poder y tratando de ocultar la muy deficiente gesti贸n de la pandemia.

Mientras el pa铆s se debate en pugnas pol铆ticas, la gesti贸n de la emergencia sanitaria no pudo ser m谩s desastrosa. Un informe publicado el 22 de agosto por el New York Times, que cotej贸 los datos oficiales con los de fallecimientos en el Registro Civil de Bolivia, conclu铆a que “el n煤mero real de muertes durante el brote es casi cinco veces mayor que la cifra oficial, lo que indica que Bolivia ha sufrido una de las peores epidemias del mundo”.[9] El peri贸dico estadounidense concluye, basado en sus propios estudios: “El extraordinario aumento de la mortalidad, ajustado en funci贸n de su poblaci贸n, es m谩s del doble que el de EEUU”.

La compra de respiradores por parte del gobierno de 脕帽ez a una empresa espa帽ola se convirti贸 en el mejor ejemplo de corrupci贸n y a la vez de inoperancia. Corrupci贸n por las comisiones percibidas por funcionarios bolivianos, como el ahora encausado -con prisi贸n domiciliaria- ministro de Salud, Marcelo Navajas; e inoperancia porque los respiradores adquiridos por cifras millonarias son completamente in煤tiles para tratar a pacientes de covid19.[10]

Por otra parte, el gobierno pitita fue incapaz de llevar adelante las clases y decret贸 la clausura del a帽o escolar. Tampoco ha podido hasta ahora sofocar los incendios que est谩n arrasando el pa铆s, con infinidad de focos en el departamento de Santa Cruz.

Ante el notorio desgaste de su gobierno, el resquebrajamiento del voto derechista y la imposibilidad de encabezar este bloque, Jeanine 脕帽ez decidi贸 en septiembre retirar su candidatura a la presidencia. Y no obstante, cuando apenas faltaban tres semanas para las elecciones, la presidenta provisional se vio abocada a remodelar por en茅sima vez su gabinete tras la renuncia de cuatro ministros, por discrepancias con la privatizaci贸n por decreto de la empresa p煤blica de electricidad. El ministro de Econom铆a, 脫scar Ortiz, denunci贸 que se vio forzado a dimitir y declar贸 que renunciaba porque no iba a “firmar ning煤n decreto que vaya contra el ordenamiento jur铆dico o que no tenga suficiente respaldo legal”. Previamente a este escandaloso negocio, la presidenta provisional ya autoriz贸 las operaciones de Monsanto para introducir cultivos transg茅nicos en Bolivia en favor de los agroexportadores, burlando la larga historia de oposici贸n frontal de los campesinos bolivianos.

Persecuci贸n pol铆tica en campa帽a electoral

La amenaza de ilegalizar al MAS sigue latente pocos d铆as antes de las elecciones. Adem谩s, la fiscal铆a llam贸 a declarar a Evo Morales y a otros miembros de su gobierno en un fantasioso proceso por “sedici贸n” e “incitaci贸n al terrorismo” en el que se lo acusa de los cr铆menes cometidos por la polic铆a y el Ej茅rcito. El viceministro del Interior, Javier Issa, declar贸 el 2 de octubre que existen informes de inteligencia sobre “movimientos de personas radicales que supuestamente indican que no van a permitir que ning煤n otro partido que no sea el MAS se quede en el Gobierno”. La maquinaria propagand铆stica golpista machaca a la ciudadan铆a un d铆a tras otro en todos los medios de comunicaci贸n que lo consienten, reescribiendo completamente la historia y desnaturalizando as铆 el debate pol铆tico. Entre otros organismos de derechos humanos, la CIDH conden贸 “el recurso, desde el Estado, a la persecuci贸n penal de los opositores pol铆ticos, a quienes se se帽ala de cometer los delitos de sedici贸n, terrorismo e incitaci贸n a la violencia”.[11]

El acoso de las organizaciones juveniles fascistas prosigue a una semana de las elecciones. La Resistencia Juvenil Cochala y la Resistencia Chuquisaque帽a, vinculadas a los respectivos comit茅s c铆vicos departamentales, realizan en estos dias acciones de intimidaci贸n ante la sede de la Fiscal铆a General, en Sucre, a cuyo fiscal jefe Juan Lanchipa reprochan su posici贸n contrarria a ilegalizar la candidatura del MAS. Todo ello con la permisividad de la polic铆a.

Este es el clima de la campa帽a electoral. Para complicar m谩s las cosas, el ministro de Gobierno de Jeanine 脕帽ez, Arturo Murillo, viaj贸 en los primeros d铆as de octubre a EEUU para reunirse con Luis Almagro y Mike Pompeo, en un momento que nadie puede desvincular de las elecciones. La OEA puede volver a desempe帽ar un papel sustancial en la adulteraci贸n del resultado electoral, aunque esta vez favoreciendo al gobierno de facto, incluso si para ello tuviera que cerrar los ojos a un verdadero fraude. Despu茅s del paso de Murillo por Washington, la prensa boliviana reprodujo una noticia del diario brit谩nico The Morning Star denunciando que la extrema derecha boliviana preparar铆a atentados terroristas contra los hoteles en los que se alojar谩n los observadores internacionales, para atribuirlos al MAS e impedir su victoria electoral. Aunque no se indica la fuente de la informaci贸n, impresiona la precisi贸n con la que se anticipa el plan. El informe asegura que estos “grupos violentos est谩n ligados a oficiales del Ej茅rcito en retiro y actividad y proyectan atentados de ‘banda falsa’ para atribuirlos al MAS y usarlos como pretexto para anular los comicios del 18 de octubre”.

Sea o no cierta, la sola enunciaci贸n de esta amenaza trastoca por s铆 misma todo el proceso electoral boliviano, por las posibles repercusiones que pudiera tener este anuncio en la asistencia de observadores internacionales que garanticen la integridad de los comicios. Todo es posible en la l贸gica de esa derecha desp贸tica que secuestr贸 la democracia, lleg贸 a saborear durante unos meses la proximidad del poder y que se resiste con u帽as y dientes al veredicto contrario de las urnas.

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Notas

[1] El informe final de la Misi贸n T茅cnica de la Uni贸n Europea (UE) lo formul贸 as铆: “La OEA concluy贸 que la primera vuelta deb铆a ser anulada y que deber铆an celebrarse nuevas elecciones. El mismo d铆a, la Alta Representante de la UE emiti贸 una declaraci贸n en la que reiter贸 que es necesario celebrar unas elecciones nuevas y oportunas con una autoridad electoral renovada para restablecer la confianza y la credibilidad en el sistema democr谩tico boliviano”.

[2] Entrevista de Luis Hern谩ndez Navarro con 脕lvaro Garc铆a Linera, Cruce de Palabras, Telesur, 18/02/2020, https://youtu.be/pT9fCnTmvYw

[3] https://cepr.net/images//stories/reports/bolivia-elections-2019-11-spanish.pdf

[4] Un informe presentado al Congreso argentino por la Delegaci贸n Argentina en Solidaridad con el Pueblo Boliviano que viaj贸 a final de noviembre documenta bien la situaci贸n: “Los autores de estas acciones son grupos armados fascistas paramilitares, como la “Uni贸n Juvenil Cruce帽ista” y la “Resistencia Juvenil Cochala”, provenientes de Santa Cruz y Cochabamba, que llegaron a operar en todo el pa铆s. Fueron ellos quienes violentaron a mujeres de pollera, aymaras y quechuas, autoridades y dirigentas del MAS. Su forma de operar busca generar terror lanzando petardos. Se mueven en motos, en grupos de a decenas, donde son todos varones, y golpean con palos y bates de b茅isbol a las mujeres, lanzan gases lacrim贸genos, y act煤an como francotiradores disparando contra las movilizaciones desde las azoteas”.

[5] En una entrevista televisada declar贸: “Cuando hablamos de Dios, hablamos de que 茅l fue quien nos liber贸. Y esa fe no va a cambiar. No se trata de religi贸n, se trata de fe. Fue hermoso ver a mi pueblo de rodillas, con fe. […] Fueron con su fe y su esperanza, y entregaron su vida. Un pueblo unido y unido en fe, puede lograr lo que en 14 a帽os no se logr贸. Y para m铆 es un orgullo saber que tenemos un pueblo en fe.”

[6] Camacho revela en una reuni贸n con sus correligionarios, al regresar a Santa Cruz: “La historia fue tan hermosa… Fue mi padre el que cerr贸 con los militares, para que no salgan. La polic铆a de la misma manera, fue mi padre. Cuando pudimos consolidar que ambos no iban a salir, fue que le dimos las 48 horas” [a Evo Morales para renunciar].

[7] En referencia a las “pitas” o cuerdas empleadas por los golpistas para cortar el tr谩nsito, que acabaron dando nombre a los sublevados como “pititas”.

[8] Como ocurre con la mayor parte de quienes impulsaron el golpe de estado contra Evo Morales, en torno a la candidatura de los “c铆vicos” Camacho y Pumari hay desde el inicio un fuerte hedor a corrupci贸n. El propio Camacho difundi贸 en televisi贸n, a fin del pasado a帽o, un audio de una conversaci贸n que mantuvo con Pumari en el que este le reclamaba, para presentarse como candidato a vicepresidente, el pago de 250.000 d贸lares y el control de las aduanas de Potos铆 y Oruro. Despu茅s de un mes de espect谩culo informativo y confrontaci贸n entre ambos, el esc谩ndalo se cerr贸 sin m谩s, con un acuerdo a fin de a帽o para relanzar su candidatura conjunta.

[9] https://www.nytimes.com/es/2020/08/22/espanol/america-latina/bolivia-coronavirus.html#click=https://t.co/M7fyQyzNgp

[10] As铆 lo valor贸 la Sociedad Boliviana de Terapia Intensiva, especificando que solo podr铆an usarse durante un par de horas, hasta conseguir un respirador con las condiciones necesarias.

[11] https://www.ccb.com.bo/politica/noticia/1850/cidh-califica-de-masacre-lo-ocurrido-en-senkata-y-sacaba-tras-que-se-aprobo-decreto-que-deslindaba-de-responsabilidad-penal-a-ffaa-

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Fuente: Lahaine.org