December 10, 2020
De parte de La Haine
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Las historias mejor conocidas del Estado plurinacional de Bolivia tuvieron lugar en la regi贸n del altiplano y valles andinos (450 mil 569 kil贸metros cuadrados, 8.5 millones de habitantes). Y las menos conocidas en la regi贸n oriental de la llamada Media Luna (648 mil kil贸metros cuadrados, 3.5 millones de habitantes).

Los nueve departamentos bolivianos han padecido, literalmente, los traumas hist贸ricos de una sociedad partida. En los del Altiplano predomina el esp铆ritu democr谩tico, y en los de la Media Luna (Santa Cruz, Pando, Beni), el esp铆ritu retr贸grado. Regiones que cargan con lecturas dis铆miles en torno a las nociones de Estado, soberan铆a y naci贸n.

En t茅rminos relativos, la historia pol铆tica de Santa Cruz de la Sierra empez贸 a mediados del siglo pasado. En 1950 el departamento representaba apenas 3 por ciento del PIB del pa铆s. Y hoy, con base en la actividad agropecuaria, forestal, minera y de hidrocarburos, m谩s de 30 por ciento.

El ub茅rrimo territorio cruce帽o ocupa una superficie levemente menor que la de Alemania (y una poblaci贸n 54 veces inferior) y su potencia econ贸mica condiciona a toda Bolivia: 26 por ciento de las exportaciones globales, 60 de las no tradicionales, 70 de las agroexportaciones, y m谩s de 70 por ciento de los alimentos.

Una econom铆a relativamente pr贸spera, pero en manos de oligarqu铆as que heredaron 鈥渟iglos de prejuicios, intolerancia, eugenesia, endogamia institucional y un ethos feudal y caciquista que siempre mir贸 con desd茅n a 鈥榣os indios鈥 [鈥 convencida de estar en un pa铆s que le pertenece, y que nunca renunci贸 al separatismo鈥 (Guillermo Delgado P., Memoria, n煤mero 235, M茅xico, abril/mayo 2009).

Por otro lado, la codicia del capitalismo internacional siempre mir贸 a Bolivia con atenci贸n. Por ejemplo, el 2 de marzo de 1959, la revista estadunidense Time public贸 una cr贸nica en la que propon铆a la polonizaci贸n del pa铆s andino amaz贸nico. Esto es, desaparecerlo, desmembrarlo y borrarlo del mapa para ser dividido entre sus vecinos.

Tono levemente similar al empleado en 1977-78 por varios medios estadunidenses, proponiendo a Bolivia como un posible destino para los africanos blancos de Sud谩frica, Rodesia y Namibia. Corr铆an los a帽os del dictador Hugo B谩nzer, y una compa帽铆a ap贸crifa llamada Anglo Bolivian Cattle Co (con direcci贸n en Vermont) ofrec铆a tierras bald铆as para su venta, tasando 2.4 hect谩reas de tierra del oriente boliviano, en 18 d贸lares (Financial Times, 8/2/77; Wall Street Journal, 3/6/76, y The New York Times, 14/12/74).

Bolivia tiene una larga experiencia en esto de perder territorio a manos de los vecinos m谩s fuertes o del accionar medi谩tico de las corporaciones trasnacionales. Naci贸 a la vida independiente con 3 millones de kil贸metros cuadrados, y en la actualidad cuenta con poco m谩s de un mill贸n. En la Guerra del Pac铆fico o del salitre, Chile la dej贸 sin mar (1879-84); en la del Acre o del caucho Brasil la despoj贸 de 254 mil kil贸metros cuadrados (1899-1903), y en la del Chaco (1932-35) perdi贸 100 mil a manos de Paraguay.

El autonomismo torcidamente entendido, y los mitos racistas de la cruce帽idad han sido parte del arsenal separatista lun谩tico. En mayo de 2008, las autoridades de la regi贸n organizaron por su cuenta una consulta autonomista. Previo a ella pobladores andinos que habitan en Santa Cruz, Pando y Beni (adem谩s de Sucre) fueron brutal y selectivamente asaltados por hordas que vest铆an camisas negras y usaban la esv谩stica como emblema.

El s铆 en favor de la autonom铆a regional fue aprobado por 85.6 por ciento en la ciudad capital de Santa Cruz. El gobierno de Evo calific贸 de ilegal la consulta y, para aliviar la tensi贸n, puso en juego su mandato convocando a un referendo revocatorio. Evo fue plebiscitado con m谩s 67 por ciento de los votos.

De un lado, j煤bilo popular con el triunfo reciente del Movimiento al Socialismo (MAS) y el retorno de Evo a su patria. Y, por el otro, ser铆a suicida subestimar, a estas alturas, el irredento odio racial que subyace en vastos sectores de la sociedad boliviana, los de la Media Luna, en particular.

鈥淓ste triunfo lo vivo con conciencia de pueblo, porque con el pueblo no se juega鈥︹, expres贸 el joven Orlando Guti茅rrez, secretario ejecutivo de la Federaci贸n Sindical de Trabajadores Mineros, al conocer que en los comicios del 18 de octubre el MAS hab铆a cosechado 55.11 por ciento de la votaci贸n (3 millones, 397 mil votos).

Y en el polo opuesto, Luis Fernando Camacho, l铆der fascista y flamante senador por Santa Cruz, quien, crucifijo en mano, ley贸 un mensaje amenazador tras los resultados obtenidos por su partido, Creemos (14 por ciento, 862 mil 186 votos): No permitiremos que nuestro pueblo sea procesado ni perseguido por levantarse contra la tiran铆a (sic).

El golpismo boliviano no descansa. Luego de la victoria del MAS, Orlando Guti茅rrez fue atacado por una patota fascista y d铆as despu茅s falleci贸 en un hospital de La Paz, a causa de los golpes recibidos. Hombre clave en el apoyo de la Confederaci贸n Obrera de Bolivia (COB) al MAS, Orlando sonaba para ministro de Trabajo del presidente Luis Arce Catacora.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org