November 8, 2020
De parte de La Haine
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Los golpistas quisieron, de manera apresurada y torpe, entregar los recursos naturales y privatizar todo lo que pudieran, para terminar reprimiendo

El MAS-IPSP obtuvo en las elecciones pasadas 3 millones 394 mil 52 de votos, 55,11 por ciento del padr贸n electoral, con lo cual super贸 en ocho puntos y m谩s de medio mill贸n de votos los resultados de 2019. Por otro lado, Carlos Mesa obtuvo ocho puntos menos (pas贸 de 36,51 a 28,83 por ciento) y casi medio mill贸n de sufragios menos que en 2019 (un mill贸n 775 mil 953).

No hay una traslaci贸n de votos exacta entre Carlos Mesa y Luis Arce, pero es cuanto menos curioso que de un hipot茅tico fraude para ganar con toda la maquinaria del Estado a su favor en 2019, el MAS logre muchos m谩s votos un a帽o despu茅s en medio de un golpe de Estado y represi贸n contra el proceso de cambio.

Si analizamos los sufragios departamento por departamento, la mayor铆a del aumento del voto viene de tres regiones, La Paz, Cochabamba y Oruro, la regi贸n andina y valles, donde se concentra la identidad aymara y quechua, el n煤cleo duro del proceso de cambio, el movimiento ind铆gena-originario-campesino.

En Santa Cruz el MAS fue segunda fuerza, pero es de destacar la voluntad de Camacho para mantener su candidatura cuando ya hab铆an declinado los golpistas Tuto Quiroga o Jeanine 脕帽ez para dejarle el camino libre a Mesa. Este elemento fue determinante para impedir una candidatura de unidad, d谩ndole la victoria en primera vuelta a Luis Arce y David Choquehuanca, pero al mismo tiempo le ha permitido consolidar una bancada propia que le instaura como principal fuerza en Santa Cruz, frente a las 茅lites tradicionales encarnadas en los dem贸cratas de Rub茅n Costas (que hasta el golpe de Estado ven铆an pactando con el MAS de Evo), y que le proyectan en el objetivo de construir una fuerza pol铆tica nacional.

Son tres los motivos que llevaron a la que probablemente es la primera vez en la historia que un golpe de Estado ha sido derrotado en las urnas en el plazo de 12 meses.

En primer lugar, la mala gesti贸n golpista. As铆 como durante 2019 y especialmente entre la elecci贸n del 20 de octubre y el golpe el 10 de noviembre la gesti贸n gubernamental de la crisis fue mala, una vez que tomaron el poder, los golpistas no supieron gestionar el Estado. Quisieron, de manera apresurada y torpe, entregar los recursos naturales y privatizar todo lo que pudieran, para terminar reprimiendo y asesinando a quienes protestaban, y robando de manera burda el dinero p煤blico, incluso el destinado a la compra de respiradores para enfrentar la pandemia. La cercan铆a con las elecciones estadunidenses provoc贸 que el eje ordenador de la pol铆tica opositora transformada en gobierno, la embajada de Estados Unidos, soltara la direcci贸n provocando el caos interno.

En segundo lugar, la mala gesti贸n de la econom铆a, no 煤nicamente fruto de la crisis por la pandemia: la ca铆da de 11 por ciento del producto interno bruto y el aumento del desempleo, que pas贸 de 4 a 30 por ciento, hizo que la clase media urbana, que mediante la movilizaci贸n justific贸 el golpe de Estado en 2019, pasara en 2020 a no votar por Mesa e incluso, en menor porcentaje, a votar por el MAS.

Y, finalmente, como elemento m谩s importante, la potencia plebeya desplegada en la d茅cada de los 90 mediante marchas ind铆genas en defensa del territorio y de los 2000 en defensa de los recursos naturales, que se hab铆a replegado durante los primeros meses de golpe y represi贸n, volvi贸 a tomar las calles logrando que los golpistas dieran marcha atr谩s en su intenci贸n de posponer las elecciones hasta 2021, provocando una insurrecci贸n en las urnas.

El escenario no ser谩 sencillo, a partir de ahora Luis Arce tendr谩 que recuperar la econom铆a haciendo equilibrios para gobernar entre dos fuerzas enfrentadas que representan el proceso de cambio boliviano. Por un lado, el ex canciller y actual vicepresidente David Choquehuanca, quien probablemente comience a mirar desde ahora a 2025, con control, ya sin invitados de la clase media, de una buena parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que tambi茅n va a presidir. Por otro, Evo Morales que vuelve a Bolivia como jefe pol铆tico del MAS-IPSP, y que ha mantenido la comunicaci贸n y el control sobre buena parte de los cuadros intermedios del proceso, adem谩s de tener estrecha relaci贸n con el nuevo presidente del Senado, el polit贸logo y dirigente campesino Andr贸nico Rodr铆guez, quechua del Tr贸pico de Cochabamba, la base cocalera de Evo.

El movimiento ind铆gena-originario-campesino va a ser fundamental para sustentar, y empujar hacia la izquierda al nuevo gobierno de Luis Arce, quien va a tener que apoyarse permanentemente en David Choquehuanca y Evo Morales para impulsar los cambios que se necesiten hacer.

Entre ellos, es fundamental no s贸lo recuperar la econom铆a e impulsar los cambios pendientes del proceso en materia de salud, educaci贸n o reforma de la justicia, sino tambi茅n construir un sistema de medio p煤blico, no golpistas y una estructura de formaci贸n pol铆tica en defensa del proceso de cambio, sin dejar de pensar en una reforma de la polic铆a y fuerzas armadas que elimine de una vez por todas sus pulsiones golpistas.

Y todo ello, despu茅s de encarcelar a los responsables materiales e intelectuales del golpe de Estado.

A las hermanas y hermanos ca铆dos en Senkata, Sacaba, Pedregal, R铆o Abajo y Betanzos; a todos los compa帽eros y compa帽eras que tuvieron que dejar sus casas e irse al exilio o refugiarse en embajadas, con el deseo que se haga justicia.

La Haine




Fuente: Lahaine.org