March 24, 2021
De parte de Oiradilos
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Sobre la criminalidad del anterior jefe de Estado no puede caber ya la menor duda. No hay ninguna sorpresa en ello. Era algo tan bien conocido como ocultado por el aparato medi谩tico del r茅gimen durante d茅cadas.

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El goteo de chanchullos que venimos conociendo es constante鈥 y lo que nos queda por ver. Tampoco puede caber ya la menor duda sobre la amplitud de esa criminalidad; es decir, que 茅sta no se remite 煤nicamente al 谩mbito fiscal o financiero, sino que tiene un car谩cter general y se extiende a todas y cada una de las facetas de la vida personal y pol铆tica del Borb贸n.

No obstante, incidir 煤nicamente en estos aspectos del reinado de Juan Carlos puede ser en cierta manera una trampa que el republicanismo se puede poner a s铆 mismo. El propio Estado est谩 intentando jugar la baza de contraponer la podredumbre del padre a la 鈥渢ransparencia鈥 del hijo. El PSOE, que es, como viene demostrando, el partido mon谩rquico por antonomasia, est谩 poniendo un particular empe帽o en llevar a cabo esta operaci贸n de blanqueamiento.

Esta operaci贸n debemos confrontarla desde la realidad evidente de que Felipe se ha visto impedido de seguir la senda cleptoman铆aca de su padre porque se ha abierto la fosa s茅ptica de La Zarzuela y no para de salir porquer铆a; adem谩s, el actual jefe del Estado no necesita meter la mano en la caja o ejercer de comisionista porque Juan Carlos ya se encarg贸 de arramplar con todo lo que ha podido y m谩s para que toda la familia borb贸nica pueda vivir sin apreturas de ning煤n tipo durante varias generaciones (1.700 millones de euros le imput贸 en su momento la revista Forbes como fortuna personal). La criminalidad de los Borbones es, en cualquier caso, una cuesti贸n de familia. Est谩 el ladr贸n y est谩n los beneficiarios del latrocinio, que, por muchos papelotes que firmen de cara a la galer铆a, no van a renunciar a tan suculenta herencia.

Pero no es 茅ste tampoco el elemento fundamental que deber铆a guiar la acci贸n del republicanismo contra la monarqu铆a. 脡sta debe ser abolida no porque sean unos ladrones, que lo son, sino porque son un pilar fundamental (junto con los militares que quieren fusilar a 鈥26 millones de hijos de puta鈥, cuerpos represivos, clase pol铆tica, etc.) de la continuidad del fascismo en Espa帽a. Hay que partir fundamentalmente de este elemento. Y rep谩rese, por cierto, en el matiz de que la monarqu铆a debe ser abolida y no sometida a refer茅ndum, como plantean algunos, de la misma manera que no someter铆amos a refer茅ndum la legalizaci贸n de la esclavitud, el derecho de pernada o la servidumbre tal como se conoci贸 hace siglos.

Cualquier monarqu铆a es ileg铆tima en pleno siglo XXI, en tanto que herencia feudal. Pero la monarqu铆a espa帽ola lo es en mayor medida por toda una serie de circunstancias hist贸rico-pol铆ticas. La restauraci贸n borb贸nica tiene su origen en el golpe del 36 contra el gobierno del Frente Popular y la II Rep煤blica, en la masacre desatada por los fascistas durante y tras la guerra y en el nombramiento por parte de Franco de Juan Carlos como su heredero en la jefatura del Estado.

Sin embargo, resulta complicado sostener esa ilegitimidad si se insiste en esa entelequia llamada 鈥渞茅gimen del 78鈥. Existe un cierto consenso entre los sectores consecuentemente progresistas y democr谩ticos respecto a que en la 鈥渢ransici贸n鈥 no hubo ruptura, sino continuidad; y si hubo continuidad no pudo producirse ning煤n cambio de r茅gimen. El 鈥榤omento fundacional鈥 del r茅gimen no se haya en la farsa transicional, sino en el 39, en la derrota de la II Rep煤blica y de las fuerzas populares. Nos encontramos, por tanto, bajo el r茅gimen del 39. No en vano, en la 鈥渢ransici贸n鈥, se fue 鈥渄e la ley a la ley鈥, sin abandonar en ning煤n momento los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional, jurados solemnemente por la actual monarqu铆a el 22 de noviembre de 1975.

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El franquismo fue una etapa o fase de ese r茅gimen y la 鈥渄emocracia鈥 actual (el monarco-fascismo) es otra, con sus caracter铆sticas particulares, con sus adaptaciones a nuevas realidades y contextos hist贸ricos, pero con la misma naturaleza fascista m谩s o menos camuflada, aunque cada vez m谩s visible, como hemos podido comprobar con la forma en que el Estado viene enfrentando el problema nacional con Catalunya o, m谩s recientemente, con el caso Has茅l y lo que hemos podido ver en las diferentes movilizaciones en el 谩mbito represivo (aunque los mass media lo presenten todo al rev茅s), sin olvidarnos tampoco de grav铆simos hechos, nada anecd贸ticos, como los ocurridos en Linares, donde un hombre que fue objeto de una brutal agresi贸n (a todas luces, un intento de homicidio) por parte de polic铆as fuera de servicio, ha acabado imputado por agresi贸n o atentado contra la autoridad (estos asesinos, al parecer, son tambi茅n 鈥渁utoridad鈥, lo que es para echarse a temblar).

Hablar de 鈥渞茅gimen del 78鈥 es desvincular la realidad pol铆tica e institucional actual, y a la propia monarqu铆a, del franquismo. Le hacemos el caldo gordo al r茅gimen. Se entiende que esto lo hagan los reformistas o aquellos que se dedican a traficar con las ideas y el discurso para alcanzar la correspondiente poltrona: necesitan justificar su integraci贸n en el r茅gimen defendiendo que no nos encontramos ante un Estado fascista, sino ante una 鈥渄emocracia imperfecta鈥. Pero el movimiento obrero y popular, el que debemos construir y organizar, alejado de la venalidad y el cretinismo parlamentario e institucional, no puede incurrir en tales inconsecuencias si no quiere 鈥渟egar la hierba bajo sus pies鈥.

En la crisis mon谩rquica s贸lo hay dos salidas: la institucional y la popular. La primera consiste en conservar la monarqu铆a bajo Felipe o en 鈥渙torgar鈥, a lo sumo, una rep煤blica que no altere los pilares fundamentales del actual r茅gimen (茅stas son las posiciones en las que se mueven PSOE y Podemos). La segunda pasa por construir una realidad verdaderamente democr谩tica y social, y debe tener un contenido profundamente antifascista y anticapitalista, implicando cambios no s贸lo superestructurales o meramente pol铆tico-jur铆dicos, sino tambi茅n en la base econ贸mica, con una perspectiva socialista. Tal proyecto se resume en el concepto de Rep煤blica Popular. Cualquier otra posici贸n es semilla de derrota o terminar谩 siendo subsumida o cooptada por el r茅gimen.

Javier Garc铆a (La Haine)

Autor: fargov

Interesado en temas sociales y m谩s concretamente en la solidaridad, el apoyo mutuo, los derechos humanos y todo aquello que represente una mejora para la sociedad.




Fuente: Oiradilos.wordpress.com