February 17, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
162 puntos de vista

En el parricidio de Elche concurren tantas circunstancias extra帽as y tan espeluznantes que dif铆cilmente conseguiremos una explicaci贸n razonable. Por lo general, un crimen que no responde a m贸viles econ贸micos o sexuales resulta siempre una anomal铆a, pero cuando el autor es un adolescente de 15 a帽os que asesina a sangre fr铆a a toda su familia, el caso excede todos los par谩metros. M谩s aun si se suman ciertos detalles, los cuales eliminan cualquier posible rapto de locura o rabia, y que contabilizan las cuatro o cinco horas de lapso entre el homicidio de su madre y su hermano peque帽o y el del padre en el momento de regresar a casa, m谩s los tres d铆as de demora que el adolescente pas贸 jugando con la videoconsola.

La sangre fr铆a con que afront贸 los asesinatos; la calma con la que se limpi贸, se duch贸 y ocult贸 los cad谩veres en un cobertizo; la tranquilidad con que se puso a cenar y al d铆a siguiente se hizo pasar por su madre para avisar al colegio de que no acudir铆a a clase porque ten铆a covid; la falta absoluta de arrepentimiento son rasgos t铆picos de lo que los forenses criminales denominan “psicopat铆a”, un trastorno de personalidad antisocial mucho m谩s extendido de los que nos pensamos. En realidad, la inmensa mayor铆a de los psic贸patas jam谩s recurren a la violencia f铆sica, pero cuando lo hacen saltan todas las alarmas. Alguien que mata porque s铆, gratuitamente, sin obedecer a la codicia, a la venganza, al sexo o a cualquier otra causa aparente, se transforma no s贸lo en una amenaza sino en un enigma viviente. No es casualidad que uno de los personajes hist贸ricos que m谩s literatura ha generado sea Jack el Destripador.

Sin embargo, una de las respuestas sobre el abominable parricidio m煤ltiple de Elche ha llegado de la mano de Consuelo Tom谩s, psic贸loga experta en ludopat铆a y adicciones no t贸xicas, quien se帽ala que las personas enganchadas a los videojuegos pueden llegar a desarrollar un s铆ndrome de abstinencia que en algunos casos puede desembocar en un comportamiento violento. El contenido expl铆citamente sanguinario de Fortnite, un videojuego al que era aficionado el asesino, y su explicaci贸n a posteriori de que su madre hab铆a decidido quitarle la videoconsola por culpa de sus malas notas en el colegio, aclarar铆an de alg煤n modo el impulso homicida de agarrar la escopeta y ponerse a matar a toda la familia. Hay, no obstante, un serio inconveniente para aceptar esta tesis y es el hecho de que en Espa帽a -no digamos en el mundo- viven docenas de miles de adolescentes enganchados a Fortnite a los que sus padres habr谩n castigado sin la videoconsola y a ni uno solo de ellos se le ha ocurrido reaccionar con un ba帽o de sangre.

No menos rid铆cula, y no menos indignante, resulta la idea de que el parricida pudo actuar movido por la lectura de La edad de la ira, una novela en la que un joven mata a toda su familia y que forma parte del programa educativo de su instituto. De haber una relaci贸n causa-efecto entre la lectura y el acto, el chaval de Elche debe de ser el 煤nico adolescente en todo el pa铆s que ha terminado el libro. Por lo dem谩s, la idea de que la ficci贸n contamina la realidad es algo muy viejo: Anthony Burgess, en los enconados debates sobre la oleada de violencia callejera que supuestamente hab铆a desatado la proyecci贸n de La naranja mec谩nica dijo que no pod铆a entender c贸mo es que entonces, a lo largo de los siglos, tantos espectadores no hab铆an matado a su propio t铆o despu茅s de asistir a una representaci贸n de Hamlet.

En el documental Bowling for Columbine Michael Moore desmont贸 una por una todas las supuestas teor铆as sobre la matanza en un instituto de secundaria -el rock, el satanismo, las drogas- hasta centrarse finalmente en la causa directa de los asesinatos: la facilidad con que una pareja de chavales pod铆a acceder a un arsenal de armas. Con toda seguridad, aparte de lo que latiera en la mente del parricida, la escopeta de caza, propiedad del difunto padre, tiene mucho m谩s que ver en el asunto que un videojuego o un libro.


P煤blico




Fuente: Grupotortuga.com