October 1, 2021
De parte de La Haine
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Los planes de empleo fueron conquista de los desocupados

Las primeras ayudas sociales nacieron despu茅s de la dictadura, como una iniciativa de gobiernos constitucionales tratando de paliar la situaci贸n de familias que viv铆an en condiciones de extrema pobreza.

Durante el gobierno de Ra煤l Alfons铆n en 1986 y ante el agravamiento de las condiciones de vida de la poblaci贸n, producto de los aumentos del costo de vida que culmin贸 en la hiperinflaci贸n, alrededor de 5,6 millones de personas, el 17% de la poblaci贸n, empez贸 a recibir cajas PAN (Plan Alimentario Nacional). La distribuci贸n de estas cajas de alimentos era organizada por las provincias y los municipios y contaban con el apoyo de vecinos, la mayor铆a mujeres, que contribu铆an a hacer los repartos.

Eduardo Duhalde, que gobern贸 la provincia de Buenos Aires entre 1991 y 1999, retom贸 el plan de las ayudas familiares con algunas variantes. Cre贸 la organizaci贸n de 鈥渓as manzaneras鈥 que repart铆an el Plan Vida y otros beneficios. Este programa estaba ligado a los punteros del Partido Justicialista y a la estructura provincial, que salteaba a los municipios cuando gobernaban partidos de otro signo.

Los primeros planes sociales destinados a personas desocupadas surgieron a partir de los cortes de rutas producidos en 1996 en Cutral-C贸 y Plaza Huincul (Neuqu茅n), que se repitieron en abril de 1997. En ese mismo a帽o se producen otros piquetes en Mosconi y Tartagal (Salta, petroleros). Los primeros cortes de ruta se produjeron en zonas petroleras muy afectadas por las privatizaciones realizadas por el gobierno de Menem. Estas movilizaciones fueron reprimidas, pero dejaron en el imaginario popular la idea de que interrumpiendo la circulaci贸n de mercanc铆as con cortes de rutas, se pod铆an conseguir planes de empleo.

Esta forma de lucha se extendi贸 a la Provincia de Buenos Aires con los primeros piquetes organizados por el Movimiento Teresa Rodr铆guez (MTR) en Florencio Varela en octubre y diciembre de 1997. Los primeros planes para desocupados no fueron concesiones de los gobiernos, sino que fueron arrancados por luchas en las calles encabezadas por organizaciones piqueteras que empezaron a masificarse.

Crecieron movimientos nuevos como la Coordinadora Sur que agrupaba al MTR y los grupos que despu茅s conformar铆an la Coordinadora An铆bal Ver贸n. En las provinicias la Uni贸n de Trabajadores Desocupados (UTD) de Mosconi, el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) General San Mart铆n de Chaco, etc. Tambi茅n hubo organizaciones de desocupadxs que nacieron vinculadas a partidos de izquierda como el Polo Obrero: la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Frente de Trabajadores Combativos (FTC), la Teresa Rodr铆guez, Barrios de Pie y tambi茅n agrupaciones como la Federaci贸n de Tierra y Vivienda (FTV) que se organiz贸 dentro de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

El gobierno de la Alianza (centroderecha no peronista) tuvo que resignarse a que deb铆a entregar planes sociales, pero temeroso de que esta concesi贸n contribuyera a fortalecer el poder de los municipios justicialistas, abri贸 la posibilidad de que fueran entregados a asociaciones civiles. Ni lentas ni perezosas, las organizaciones piqueteras armaron esas asociaciones y con ello accedieron a los planes conseguidos en la lucha.

Las luchas piqueteras se extendieron en todo el pa铆s, y el per铆odo de alza se inici贸 en julio de 2001 con el levantamiento popular de Mosconi. Despu茅s adquiri贸 gran relevancia p煤blica y pol铆tica con la rebeli贸n de diciembre de 2001. Esa alza de luchas con r茅cords de cortes de ruta en todo el pa铆s, intent贸 ser contenida por el Presidente Eduardo Duhalde, con el lanzamiento del Plan Jefes y Jefas de Hogar, que alcanzaba a 2 millones de familias, en un momento donde la pobreza superaba el 50% de la poblaci贸n.

Duhalde reconoci贸 el derecho de los desocupados a recibir planes, pero pretendi贸 que la instrumentaci贸n de esos programas (qui茅nes ser铆an los beneficiarios, cu谩les ser铆an las contraprestaciones), pasara exclusivamente por los Municipios. All铆 los intendentes y funcionarios de Desarrollo Social iban a ser asesorados por un Consejo Consultivo donde estar铆an representados la iglesia, distintas entidades controladas por el Justicialismo y tambi茅n movimientos sociales.

Frente a esta iniciativa se dividieron aguas en el movimiento piquetero. Unos, como la FTV, encabezada por Lu铆s D鈥橢l铆a y la CCC, aceptaron la propuesta y se integraron a esos organismos de asesor铆a. Mientras que los llamados 鈥減iqueteros duros鈥, con fuerte presencia de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados (CTD) An铆bal Ver贸n y el Polo Obrero, defendieron el derecho de las organizaciones para administrar los planes y orientar las contraprestaciones.

Fueron los 鈥減iqueteros duros鈥 los que convocaron a la movilizaci贸n del 26 de junio de 2002, cuando se produjo la Masacre de Avellaneda. Aquella jornada luctuosa donde las fuerzas represivas asesinaron a Dar铆o Santill谩n y Maximiliano Kosteki, defini贸 el final del sue帽o de Duhalde de prolongar su presidencia, y confirm贸 el derecho de las organizaciones a decidir sobre los planes conseguidos con la lucha.

Durante la d茅cada kirchnerista, hubo una primera etapa en la que el gobierno trat贸 de apoyar los proyectos productivos de las organizaciones de desocupados con el 鈥淧lan Manos a la Obra鈥, pero ese impulso decreci贸 con el gobierno de Cristina Kirchner que impuls贸 otros planes como 鈥淎rgentina Trabaja鈥 y 鈥淓llas Hacen鈥, que apuntaban a la conformaci贸n de cooperativas (casi siempre de servicios p煤blicos como limpieza de calles y recolecci贸n de residuos) y a la posibilidad de capacitarse y culminar los estudios.

En todo el per铆odo se advirti贸 un crecimiento de ayudas familiares, como la extensi贸n de la Asignaci贸n Universal por Hijo, y un decrecimiento de los planes de trabajo. La cantidad de beneficiarios de estos programas sociales en 2015 era de 200.708 (鈥淎rgentina Trabaja鈥 cubr铆a a 122.331 personas, y 鈥淓llas Hacen鈥 a 78.377). Durante el per铆odo kirchnerista se redujo el n煤mero de personas desocupadas, pero se mantuvieron situaciones de pobreza y precarizaci贸n laboral.

Las organizaciones de desocupadxs, muchas de las cuales hab铆an adoptado una identidad multisectorial (agrupaban a trabajadores formales, estudiantes, campesinos, etc), tuvieron con esos gobiernos una relaci贸n compleja, con encontronazos y negociaciones. N茅stor Kirchner y Cristina Fern谩ndez, por un lado captaron una porci贸n de dirigentes y organizaciones que ocuparon puestos en el Ministerio de Desarrollo Social y otras dependencias del Estado; y por otro, al reducirse el desempleo y la cantidad de planes, quitaron poder de movilizaci贸n a las organizaciones.

El reparto desigual de los planes entre organizaciones consideradas oficialistas o de oposici贸n, contribuy贸 a promover la fragmentaci贸n de los movimientos. En la ciudad de Buenos Aires, como dato curioso, se observ贸 un crecimiento de planes y recursos asignados a organizaciones piqueteras que crearon buenos v铆nculos con el gobierno derechista de Rodr铆guez Larreta.

El macrismo, contra lo que se supon铆a, ampli贸 los planes sociales y las cantidades de cargas que recib铆an directamente las organizaciones. El neoliberalismo centraliz贸 los planes del kirchnerismo en el programa 鈥淗acemos Futuro鈥, que a fines de 2018 ten铆a 247.169 beneficiarios. A esto se sumaron los beneficiarios del Salario Social Complementario. Ambos programas sumaban 517.043 beneficiarios.

En esos datos se basa el comentario de Cristina Fern谩ndez cuando dice que el macrismo duplic贸 los planes sociales. Esta afirmaci贸n es correcta, pero debe considerarse que las diferencias no son tan grandes, ya que el macrismo, por otro lado, disminuy贸 prestaciones en las AUH (Asignaci贸n Universal por Hijo) por Embarazo, el Seguro de Capacitaci贸n y Empleo, el plan Pro.Gre.Sar y las becas a discapacitadxs. Los planes sociales del macrismo no apoyaron lo productivo, sino que pusieron el 茅nfasis en promover que los beneficiados completen sus estudios primarios o secundarios.

El n煤cleo de organizaciones que form贸 la Uni贸n de Trabajadores y Trabajadoras de la Econom铆a Popular (UTEP): CCC, Barrios de Pie, Movimiento Evita, Movimiento La Dignidad y MTE, fue el principal beneficiario de los planes macristas, al punto que Horacio Verbitsky los llamaba 鈥淓l Frente Carolina鈥, por sus aceitados v铆nculos con Carolina Stanley, Ministra de Desarrollo Social. Pero el proceso de estatizaci贸n no abarc贸 exclusivamente a esas organizaciones, sino tambi茅n a otras opositoras al gobierno que abandonaron lo formativo y lo productivo y dedicaron sus principales esfuerzos a realizar tareas administrativas estatales como las que impusieron los Entes Ejecutores.

De alguna manera podr铆a decirse que la estrategia del macrismo fue ahogar la conflictividad social de los movimientos de desocupados, promoviendo la despolitizaci贸n y tap谩ndolos de planes y tareas burocr谩ticas. Este objetivo lo consigui贸 a medias, porque un peque帽o sector de los movimientos de desocupados mantuvo una actitud de resistencia, y en el enfrentamiento contra la reforma previsional la convocatoria fue m谩s amplia e incluy贸 adem谩s a un sector sindical.

Sobre las consecuencias de este proceso de estatizaci贸n de los movimientos de desocupados cabe hacer una reflexi贸n. La propuesta original de arrancar recursos al Estado para promover proyectos pol铆ticos disruptivos, empieza a desdibujarse cuando las organizaciones priorizan la l贸gica de obtener mayores recursos estatales. En los casos m谩s extremos, las organizaciones tratan de mantener una relaci贸n amigable con los distintos oficialismos, present谩ndose como garantes de la paz social y transitando un camino parecido al de la conformaci贸n de la burocracia sindical. En los casos menos visibles, las organizaciones mantienen discursivamente la independencia del Estado, pero es el Estado quien les impone sus ritmos de crecimientos y las prioridades en su construcci贸n social.

La p茅rdida de multisectorialidad de los movimientos es una evidencia de esa estatizaci贸n. No hay planes sociales que la promuevan. Este proceso de estatizaci贸n, ha sido facilitado por el avance del pensamiento neoliberal en el conjunto de la sociedad en el per铆odo macrista. Los procesos de ruptura con lo instituido como los que generaron la rebeli贸n de 2001 o la ola verde (feminista), no necesariamente culminan con saltos superadores de la conciencia. En nuestra experiencia de los 煤ltimos veinte a帽os, en algunos temas, los vac铆os te贸ricos fueron ocupados por concepciones pol铆ticas como el autonomismo y el espontane铆smo o por una revalorizaci贸n de la institucionalidad y de la pol铆tica en sus versiones m谩s pobres.

En la actualidad existen aproximadamente 22 millones de personas que reciben asistencia social, sea por planes sociales directos o por prestaciones como la Asignaci贸n Universal por Hijo o la Asignaci贸n por Embarazo. La pol铆tica del gobierno de Alberto Fern谩ndez en relaci贸n a los planes sociales ha estado directamente vinculada la gesti贸n de la pandemia.

A las oficinas de m谩s alto nivel oficial llegaron las noticias de Ecuador, Hait铆, Chile, Bolivia y Colombia, donde el abrupto incremento de la pobreza, provocado por la par谩lisis econ贸mica, y el desmanejo de la crisis de la pandemia ha afectado pol铆ticamente a los gobiernos que fueron fuertemente cuestionados por grandes movilizaciones populares. A partir de esa preocupaci贸n y conscientes de que la gran apuesta de la oposici贸n de derecha era que se produjeran estallidos sociales en el Gran Buenos Aires, la pol铆tica del gobierno del Frente de Todos ha sido aumentar las ayudas sociales y aumentar las cargas de planes de las organizaciones de desocupados.

En el mes de agosto el Ministro Arroyo ya se hab铆a gastado el 95% de su presupuesto anual. La mayor parte de los fondos ejecutados tiene que ver con el incremento de la cantidad de beneficiarios de la Tarjeta Alimentar para los chicxs de hasta 14 a帽os, que cubre a casi 4 millones. Por medio del decreto 489/2021 emitido en los primeros d铆as de agosto, el Gobierno inyect贸 un aumento de partidas a Desarrollo Social que servir谩n para sustentar los planes alimentarios, el incremento del programa de empleo Potenciar Trabajo y el Plan Nacional de desarrollo de la Econom铆a Social.

Esta pol铆tica ha favorecido a las organizaciones oficialistas, pero no ha discriminado totalmente a los opositores por izquierda. A modo de ejemplo, se ha mencionado que el Frente de Lucha, que actualmente agrupa a las organizaciones m谩s enfrentadas con el gobierno, ha duplicado los planes que gestiona. La 煤ltima movilizaci贸n del Frente de Lucha, que fue multitudinaria, gener贸 preocupaci贸n en el gobierno y adelantaron las decisiones para un nuevo rumbo en la gesti贸n de planes sociales.

Pasada la pandemia y el peligro de estallidos sociales, el gobierno tratar谩 de reordenar la distribuci贸n de planes y se cuidar谩 especialmente de no engordar a las organizaciones opositoras. La llegada de Juan Zabaleta al Ministerio de Desarrollo Social, que fue resistida incluso por las organizaciones m谩s oficialistas, marca ese nuevo rumbo. Las primeras instrucciones del nuevo Ministro a su equipo de trabajo fue: 鈥渃on las calles cortadas el Ministro no dialoga鈥.

Quienes conocen mejor los antecedentes de Zabaleta y sus mentores (entre los que se mencionan al matrimonio Duhalde), afirman que lo que viene es un regreso a la estrategia oficial anterior al 26 de junio de 2002: Planes si, pero menos, y administrados por los municipios y sus consejos de asesores.

Es dif铆cil hacer pron贸sticos sobre c贸mo sigue esta historia. El gobierno hace su apuesta pero puede flexibilizarla si no obtiene buenos resultados. Las organizaciones enfrentar谩n los nuevos conflictos desde las fortalezas y debilidades preexistentes. 驴Surgir谩n nuevas propuestas?

Hay un pueblo que ha sido muy golpeado por los efectos negativos de la pandemia, los 铆ndices de pobreza se acercan al 50%. Y hay decisiones de gobierno como la de mandar a fortalecer las reservas con los d贸lares ingresados por los Derechos Especiales de Giro (DEG), que parecen sobrestimar la capacidad de las Centrales Sindicales y la UTEP de amortiguar los conflictos sociales.

La historia dir谩 cu谩les son los tiempos que se tomar谩 el pueblo, cu谩les ser谩n las nuevas referencias y con qu茅 luchas van a empalmar nuestras mejores esperanzas.

La Haine




Fuente: Lahaine.org