July 9, 2021
De parte de La Peste
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Introducci贸n

La Federaci贸n Anarquista es una organizaci贸n de anarquistas revolucionarios de lucha de clases. Aspiramos a la abolici贸n de toda jerarqu铆a y trabajamos por la creaci贸n de una sociedad mundial sin clases: el comunismo anarquista.

Este panfleto dar谩 una breve introducci贸n a lo que todo esto significa y c贸mo creemos que podemos hacerlo.

Glosario

En este folleto se utilizar谩n los siguientes t茅rminos:

Anarquismo

Sistema econ贸mico y pol铆tico basado en la eliminaci贸n de las estructuras opresivas y explotadoras de la sociedad (como el capitalismo y el Estado), y en la construcci贸n de una sociedad en la que todo el mundo tenga la misma participaci贸n en las decisiones que afectan a su vida.

Capitalismo

Sistema econ贸mico y pol铆tico basado en la explotaci贸n de las personas obligadas a vender su mano de obra, en el que el comercio y la industria de un pa铆s son controlados por propietarios privados para obtener beneficios.

Clase

Conjunto de personas a las que se les atribuye un t铆tulo compartido basado en algo que tienen en com煤n. Los anarquistas suelen hablar de clase en t茅rminos de relaci贸n econ贸mica, que este folleto examinar谩.

Comunismo

Sistema econ贸mico y pol铆tico basado en la propiedad com煤n de los medios de producci贸n (como las f谩bricas, los campos y los talleres), en el que los bienes se ponen a disposici贸n en funci贸n de las necesidades y garantizando el bienestar de todos.

Concesi贸n

Algo que se da en respuesta a una demanda, acci贸n o norma imperante.

Econom铆a

Sistema utilizado para determinar c贸mo se producen los bienes y recursos y c贸mo se asignan a las personas. La econom铆a actual es capitalista, pero son posibles otras formas de econom铆a.

Mercado libre

Forma de capitalismo propuesta en la que las empresas pueden actuar como quieran sin ninguna restricci贸n legal. A menudo se propone junto con la eliminaci贸n total del Estado, como si ambos estuvieran completamente separados, aunque el Estado es necesario para que el capitalismo sea posible.

Jerarqu铆a

La naturaleza de la jerarqu铆a. Sistema en el que los miembros de una organizaci贸n o sociedad se clasifican seg煤n su estatus o autoridad relativa.

Infraestructura

Las estructuras f铆sicas y organizativas b谩sicas necesarias para que un proyecto funcione (incluyendo cualquier cosa, desde una peque帽a actividad de equipo hasta la gesti贸n de un pa铆s o el capitalismo global).

Institucional

De, relativo a, o caracter铆stico de una instituci贸n. Por ejemplo: Racismo institucional.

Intersecciones

Los puntos en los que confluyen diferentes cosas. A menudo se utiliza en el texto anarquista para hablar de la interacci贸n entre m煤ltiples sistemas de opresi贸n, discriminaci贸n y/o privilegio.

Izquierda

Se utiliza para referirse a las organizaciones de izquierda autoritarias o jer谩rquicas (como los sindicatos y los partidos pol铆ticos), o a sus miembros.

Medios de producci贸n

La infraestructura no humana necesaria para la producci贸n de art铆culos, como campos, f谩bricas y talleres (y sus herramientas asociadas). Hay que tener en cuenta que los talleres pueden incluir lugares tan diversos como cocinas, oficinas y laboratorios, por nombrar s贸lo algunos ejemplos.

Opresi贸n

El estado de estar sujeto a un trato opresivo. El ejercicio de la autoridad o el poder de manera perjudicial o injusta.

Pragmatismo

Una forma de hacer las cosas o de pensar en los problemas que se considera razonable y l贸gica por tratarse de resultados pr谩cticos.

Revoluci贸n social

Revoluci贸n emprendida por la mayor铆a de la clase trabajadora que elimina todas las divisiones de clase. No debe confundirse con una revoluci贸n pol铆tica, en la que las personas que est谩n en la cima pueden cambiar, pero la estructura de clases sigue en pie.

Solidaridad

El acto de emprender una actividad de apoyo hacia otras personas que no conlleva la expectativa de una recompensa, sino que proviene de un sentido de ayuda mutua o inter茅s com煤n.

Okupa

Ocupar un terreno o un edificio abandonado o desocupado y ponerlo en uso sin el permiso de los propietarios.

Estado

Las instituciones reunidas que crean y hacen cumplir las leyes creadas por una peque帽a minor铆a de personas dentro de un territorio determinado. A trav茅s de las leyes, el Estado afirma que s贸lo 茅l tiene derecho a conceder el uso de la violencia. El estado utiliza la ley para justificar y proteger una econom铆a capitalista.

Huelga

Adopci贸n de medidas directas contra un patr贸n, normalmente en forma de piquete que impida toda actividad en un lugar de trabajo.

Contra qu茅 luchamos: El capitalismo y la jerarqu铆a

El capitalismo, en esencia, es un sistema de explotaci贸n. Es un sistema de clases en el que una mayor铆a, la clase trabajadora, es explotada por una minor铆a, la clase dominante.

La clase dominante posee y controla los lugares donde trabajamos y vivimos, la tierra que produce nuestros alimentos y todo lo que hace posible la vida. Ellos toman las decisiones sobre qu茅 tipo de productos hacen las f谩bricas o qu茅 tipo de servicios se prestan, y toman las decisiones sobre c贸mo se organiza este trabajo. Los dem谩s, la clase trabajadora, debemos trabajar en los campos y en las f谩bricas, en los locutorios y en los bloques de oficinas, o bien salir adelante con subsidios o reunir lo necesario para sobrevivir.

Nosotros, la clase trabajadora, construimos y proporcionamos todo lo que la sociedad necesita para funcionar. Ellos, la clase dirigente, chupan los beneficios de nuestro trabajo. Nosotros somos el cuerpo de la sociedad; ellos son par谩sitos que nos chupan.

De esto se deduce que no utilizamos la idea de clase de la misma manera que muchos otros, especialmente en la prensa. La clase no tiene que ver con el hecho de que unos ganen m谩s dinero que otros o con que vayamos a diferentes tipos de escuelas. Esta confusi贸n sobre la idea de clase forma parte de un conjunto m谩s amplio de t谩cticas que la clase dominante utiliza para intentar ocultarnos la realidad de la clase.

El capitalismo necesita a los trabajadores de una manera que los trabajadores simplemente no necesitan al capitalismo. Si nos uni茅ramos en torno a los intereses comunes de la clase obrera, podr铆amos acabar con la clase dominante y dirigir la sociedad por nosotros mismos. Nosotros no los necesitamos, pero ellos nos necesitan a nosotros. Por ello, la clase dominante se esfuerza por dividirnos unos contra otros. Lo hace tratando de controlar las ideas y la forma en que pensamos sobre nosotros mismos, y tambi茅n creando peque帽as diferencias de poder y riqueza que nos enfrenten unos a otros.

Una de las principales herramientas para crear estas divisiones es el Estado. El Estado est谩 formado por todas las instituciones que regulan y controlan la vida de los 鈥渃iudadanos鈥 -es decir, t煤 y yo- en beneficio del capitalismo. Cuando el llamado mercado libre no puede conseguir algo que el capital necesita para crecer, el Estado interviene y lo hace realidad. Desde la construcci贸n de la infraestructura legal y f铆sica que el capitalismo necesita, hasta el ataque directo a los trabajadores que buscan mejorar su posici贸n, el Estado es una herramienta esencial de la clase capitalista.

Lo m谩s importante es que el Estado mantiene organizaciones para controlar y coaccionarnos directamente. El ej茅rcito y la polic铆a son los que m谩s obviamente utilizan la fuerza directa para mantener a la gente a raya, con la polic铆a rompiendo huelgas y cabezas en casa y el ej茅rcito imponiendo el capitalismo en el extranjero. Las escuelas, aunque prestan un importante servicio, tambi茅n adoctrinan a los ni帽os y los preparan para una vida como trabajadores y no como seres humanos. Las c谩rceles, las autoridades de inmigraci贸n, las oficinas del paro, etc., se inmiscuyen en nuestras vidas y moldean nuestras acciones. De algunas de estas cosas, como las escuelas, los hospitales y las prestaciones sociales, a veces dependemos para vivir. A menudo es esta misma dependencia la que act煤a para controlarnos. Las prestaciones vienen con condiciones que dictan lo que podemos y no podemos hacer.

Algunos izquierdistas argumentan que si el Estado estuviera bajo el control de un grupo que representara a la clase trabajadora, normalmente un partido revolucionario de alg煤n tipo, entonces se comportar铆a de forma diferente. Esto ignora el hecho de que el Estado est谩 dise帽ado para gobernar desde arriba: es, por su propia naturaleza, jer谩rquico. Esto significa que siempre concentra el poder en manos de una minor铆a. Un peque帽o n煤mero de personas da 贸rdenes y un gran n煤mero obedece. El Estado es siempre jer谩rquico y, en consecuencia, acabar谩 fomentando, m谩s que destruyendo, todas las dem谩s jerarqu铆as de la sociedad.

El poder de la clase dominante proviene de su control de los medios de producci贸n, pero mantiene ese control manipulando toda una serie de sistemas diferentes de opresi贸n y explotaci贸n, diferentes jerarqu铆as. 鈥‥stos sistemas dan a grandes sectores de la clase trabajadora un poco de privilegio. Esto es suficiente para ponerlos en contra de aquellos con los que deber铆an unirse, lo suficiente para que defiendan a la clase dominante contra los oprimidos por g茅nero, color de piel, discapacidad, y as铆 sucesivamente.

Para superar esto necesitamos un movimiento revolucionario formado por muchas organizaciones diferentes. Necesitamos muchas formas diferentes de tomar el control de nuestras propias vidas y luchar contra las diferentes opresiones que nos empujan hacia abajo. Necesitamos transformar completamente la sociedad y a nosotros mismos. En la Federaci贸n Anarquista creemos que las ideas del comunismo anarquista ofrecen la mejor oportunidad para hacerlo.

Comunismo Libertario

El anarquismo es un conjunto de ideas revolucionarias que son, en el fondo, muy simples. Los anarquistas creen que todos somos muy capaces de cuidar de nosotros mismos. Ning煤n l铆der puede saber lo que necesitas mejor que t煤. Ning煤n gobierno puede representar los intereses de una comunidad mejor que la propia comunidad. Creemos que todo el mundo debe tener la opci贸n de participar en las decisiones que le afectan, dondequiera que se produzcan. S贸lo as铆 podremos tener una sociedad justa y equitativa en la que todos tengan la posibilidad de realizarse. Todo en el pensamiento anarquista se deriva de este principio b谩sico.

Para los anarquistas, recuperar el control de nuestras propias vidas es la revoluci贸n. Consideramos que hay dos formas de trabajar que son clave para poder hacerlo: la acci贸n directa y la auto-organizaci贸n. La acci贸n directa es cuando los afectados directamente por algo toman medidas para solucionarlo ellos mismos, en lugar de pedir a otro que lo haga por ellos. Una huelga que obligue a la direcci贸n a hacer concesiones o a enfrentarse a la p茅rdida de dinero es una acci贸n directa, mientras que presionar a un diputado o pasar por las negociaciones sindicales no lo es. Ocupar un terreno abandonado y convertirlo en un jard铆n comunitario es acci贸n directa, mientras que presionar al ayuntamiento para que limpie los solares vac铆os no lo es. Cuando actuamos por nosotros mismos para conseguir algo que necesitamos, estamos realizando una acci贸n directa, ya sea compartiendo comida con otros o luchando contra la polic铆a en un mot铆n.

Para que la acci贸n directa sea posible, tambi茅n es necesario que haya auto-organizaci贸n. Se trata de organizarse sin l铆deres ni falsos 鈥渞epresentantes鈥, y nos permite recuperar el poder de tomar nuestras propias decisiones. La auto-organizaci贸n nos permite romper y superar las jerarqu铆as que nos separan. En los grupos auto-organizados todo el mundo tiene la misma voz y nadie tiene derecho a representar a nadie. Este tipo de grupo es capaz de decidir sus propias necesidades y de emprender acciones directas para satisfacerlas de una manera que no puede hacer ning煤n grupo jer谩rquico basado en representantes, como un partido pol铆tico o un sindicato.

Por eso rechazamos el uso del Estado -es decir, el gobierno, el parlamento, los tribunales, la polic铆a, etc.- para llevar a cabo la revoluci贸n. Nadie puede liberar a nadie m谩s. Todos tenemos que liberarnos actuando juntos. Ning煤n gobierno, ni siquiera un gobierno 鈥渟ocialista鈥 o 鈥渞evolucionario鈥, puede hacerlo. Cualquier grupo o partido que asuma el control del Estado simplemente se convierte en un nuevo conjunto de l铆deres, explot谩ndonos en nombre del 鈥渟ocialismo鈥 en lugar del 鈥渃apitalismo鈥. Esto es lo que ocurri贸 en la llamada Rusia 鈥渃omunista鈥. S贸lo destruyendo el Estado, no asumi茅ndolo, podemos liberarnos.

Para los anarquistas, la acci贸n directa y la auto-organizaci贸n son herramientas esenciales para liberarnos. Son la forma en que nosotros, como clase trabajadora, podemos enfrentarnos a los problemas de nuestras propias vidas colectivamente, trabajando juntos contra todo el sistema del capitalismo y las formas en que trata de dividirnos.

Estas ideas no han sido arrancadas de la nada. El comunismo anarquista es una tradici贸n viva de la clase trabajadora que ha funcionado en formas grandes y peque帽as a lo largo de la historia del capitalismo. No surge de las ideas abstractas de unos pocos intelectuales, sino de las acciones concretas de millones de personas.

Para muchos, la palabra comunismo se asocia 煤nicamente con la brutalidad de la Rusia sovi茅tica, o con Cuba, China y Corea del Norte. Estas sociedades se encuentran entre las peores tiran铆as que el mundo ha visto, matando a millones de personas a trav茅s del hambre, la guerra y la ejecuci贸n. Como anarquistas no olvidamos los campos de prisioneros, el trabajo esclavo, o los juicios y ejecuciones injustas 鈥 de hecho los anarquistas fueron a menudo los primeros en sufrir estos ataques.

Sin embargo, a diferencia de la prensa que utiliza el ejemplo de los gobiernos 鈥渃omunistas鈥 para afirmar que el cambio revolucionario es imposible, los anarquistas tambi茅n se niegan a olvidar el ejemplo de los millones de personas que han luchado contra esto en nombre del verdadero comunismo. Estas personas se organizaron, sin l铆deres, en grupos que utilizaban la democracia directa, lo que significa que todos ten铆an la misma voz en la gesti贸n de las cosas. Utilizaron la acci贸n directa, primero contra el Estado y el capitalismo, y despu茅s contra los nuevos gobernantes sovi茅ticos.

El verdadero comunismo por el que lucharon es la extensi贸n de estas formas de trabajo a todos los aspectos de la vida. El lema comunista 鈥渄e cada uno seg煤n su capacidad, a cada uno seg煤n su necesidad鈥 resume la idea. A nadie le debe faltar nada de lo que necesita. Los individuos reciben bienes y servicios por lo mucho que los necesitan, no por lo mucho que pueden pagar o lo mucho que se lo merecen. La gente devuelve a la sociedad, a trav茅s del trabajo que realiza, seg煤n lo que quiera y pueda hacer. Todo el mundo tendr谩 la oportunidad de hacer un trabajo interesante y creativo, en lugar de una minor铆a mientras todos los dem谩s se dedican a un trabajo aburrido.

Esta sociedad se organizar铆a a trav茅s de colectivos y consejos locales, que se organizar铆an para tomar las decisiones necesarias y hacer el trabajo que hay que hacer. Todo el mundo tiene voz y voto en las decisiones que le conciernen. Creemos que al luchar por este tipo de futuro estamos luchando por la plena libertad e igualdad de todos. S贸lo as铆 todos tendr谩n la oportunidad de ser lo que puedan ser.

Son los muchos ejemplos de personas que se organizan y resisten de esta manera lo que llamamos la tradici贸n comunista. Los consejos obreros de la Espa帽a revolucionaria, Alemania, Rusia, Hungr铆a, Francia y M茅xico son un peque帽o ejemplo en el que podemos fijarnos cuando pensamos en c贸mo podemos luchar contra el capitalismo y liberarnos. Una y otra vez, el mundo ha visto c贸mo la gente corriente utiliza la acci贸n directa, la auto-organizaci贸n y la democracia directa para construir nuevas sociedades y vidas para ellos mismos. Son estas ideas y 茅xitos los que intentamos aprovechar en la lucha actual contra la explotaci贸n.

El comunismo anarquista o comunismo libertario es m谩s que una visi贸n abstracta del futuro y m谩s que una nostalgia por los movimientos revolucionarios del pasado. Es una tradici贸n obrera viva que sienta las bases de la sociedad futura en el aqu铆 y ahora. Todo lo que seremos despu茅s del capitalismo debemos aprenderlo bajo 茅l y a trav茅s de la lucha contra 茅l. La revoluci贸n no es ni puede ser nunca una pizarra en blanco 鈥 de ese modo se acumulan los cad谩veres por el terror 鈥渞evolucionario鈥 (como ocurri贸 en Francia, Rusia y China). Por el contrario, la revoluci贸n debe ser construida con los materiales que tenemos a mano los que estamos vivos hoy.

La revoluci贸n y los revolucionarios

Los revolucionarios creen que las sociedades en las que vivimos son b谩sicamente injustas e inequitativas. No es s贸lo una cuesti贸n de esta o aquella injusticia, sino que es toda la forma en que la sociedad funciona la que es injusta e inequitativa. La pobreza, la guerra, el racismo, el sexismo y todos los dem谩s problemas a los que nos enfrentamos no son excepciones a la regla, sino que son la regla. El capitalismo no puede existir sin crear pobreza, sin hacer guerras, sin oprimirnos en base a rasgos arbitrarios.

Creemos que hay que destruir el capitalismo y construir una nueva sociedad, una sociedad comunista anarquista. Esta es la revoluci贸n. Tanto la destrucci贸n de lo que existe ahora como la construcci贸n de algo nuevo forman parte de la revoluci贸n. Como revolucionarios, trabajamos para fomentar ambas cosas, apoyando la oposici贸n a los que est谩n en el poder y ayudando a los que intentan construir alternativas.

Dado que el capitalismo es b谩sicamente injusto, los revolucionarios no creen en el cambio mediante una reforma gradual. Esto se llama reformismo. Esto no quiere decir que el salario m铆nimo, la reducci贸n de la jornada laboral o el derecho al aborto a demanda no sean importantes. Estas reformas y muchas otras han mejorado nuestra vida. Los revolucionarios no pretenden decir que la vida no ha mejorado desde la 茅poca victoriana, eso ser铆a una tonter铆a. Lo que s铆 decimos son dos cosas.

En primer lugar, ninguna reforma es permanente. Cualquier reforma puede ser y ser谩 deshecha por los pol铆ticos y los jefes siempre que tengan la oportunidad. Los ataques a las libertades civiles, a las condiciones de trabajo y a los servicios p煤blicos que vemos una y otra vez deber铆an bastar para demostrarlo.

En segundo lugar, las reformas s贸lo son concedidas por los gobiernos cuando tienen miedo de algo peor: un movimiento masivo de la clase trabajadora. Una y otra vez ha sido necesaria la acci贸n de millones de personas organizadas para conseguir incluso las reformas m谩s b谩sicas. La jornada de diez horas, los derechos de las mujeres y los ni帽os, y el estado del bienestar fueron concesiones forzadas por los gobiernos, desafiadas por los movimientos de masas. No hay nada que asuste m谩s a los gobiernos que el hecho de que los ignoremos y hagamos las cosas por nosotros mismos. Los gobiernos har谩n casi cualquier concesi贸n para evitar que sintamos que podemos actuar por nosotros mismos sin esperar el permiso de su autoridad superior.

Por ello, a menudo se ataca a los revolucionarios como ut贸picos, como si imaginaran mundos perfectos irreales que nunca podr谩n ser. 鈥淒ebes ser pr谩ctico鈥, nos dicen. 鈥淐茅ntrate en obtener resultados aqu铆 y ahora, no en un imaginario pa铆s de las nubes en el futuro鈥. Cuando la gente dice cosas as铆, cuando nos dicen que seamos 鈥減r谩cticos鈥 o 鈥渞ealistas鈥, normalmente nos est谩n diciendo que abandonemos nuestros principios. Los sucesivos gobiernos atacan los servicios p煤blicos en nombre del 鈥減ragmatismo鈥, los sindicatos se venden a la patronal porque es 鈥減r谩ctico鈥, los revolucionarios autoritarios mienten a sus miembros y al p煤blico porque son 鈥渞ealistas鈥.

Si esto es lo que significa ser pr谩ctico, entonces eso ya ser铆a suficiente para rechazarlo. Pero hay algo m谩s que esto. Ser 鈥減r谩ctico鈥 de esta manera, haciendo compromisos y acuerdos con los jefes y los pol铆ticos, es una forma segura de asegurarse de que no se obtiene lo que se quiere.

Cualquier acuerdo hecho con el capitalismo est谩 destinado a fracasar, como hemos visto una y otra vez. No se avanza negociando con la patronal. Se avanza aterroriz谩ndolos.

Los comunistas libertarios o anarquistas creen que es mejor luchar por lo que queremos, aunque no lo consigamos de inmediato, que luchar por algo que no queremos y conseguirlo.

Los movimientos de masas que hacen demandas basadas en sus propias necesidades son mucho m谩s temibles para la clase dominante que cualquier n煤mero de bur贸cratas llorones que sean 鈥渞ealistas鈥 y pidan amablemente unas pocas sobras de la mesa del jefe.

No queremos las sobras, queremos toda la comida, y la cocina que la prepar贸, y la casa en la que se sirvi贸, y los campos en los que se cultiv贸, y las f谩bricas que hicieron los platos, queremos el mundo entero y nada menos. Todo lo que la clase dominante tiene, lo tiene porque la clase trabajadora lo hizo y lo rob贸.

Nos negamos a pedir amablemente lo que ya es nuestro.

Esto no es s贸lo una cuesti贸n de principios, es pr谩ctica. Los que mendigan las migajas no obtienen nada m谩s, y a menudo ni siquiera eso. Si trabajamos para tomar lo que ya es nuestro, la clase dominante se ver谩 obligada a conceder mucho m谩s que las migajas.

Fines y medios

La parte m谩s importante de la tradici贸n de la clase obrera que llamamos comunismo anarquista es el rechazo a hacer una distinci贸n entre fines y medios. Las organizaciones que construyamos mientras luchamos contra el capitalismo ser谩n la base de todo lo que venga despu茅s de la revoluci贸n.

Si esas organizaciones no encarnan los principios de la sociedad que queremos ver, entonces esa sociedad no llegar谩. Si queremos un futuro en el que todo el mundo contribuya a las decisiones que le afectan, entonces tenemos que construir ahora organizaciones en las que esto ocurra. La Federaci贸n Anarquista es una de esas organizaciones.

Esto se conoce como prefiguraci贸n y es una de las ideas centrales del anarquismo. La idea se resume en un importante eslogan: 鈥淐onstruir la nueva sociedad en la c谩scara de la vieja鈥. Esto significa que nuestra lucha no es simplemente contra el capitalismo.

Tambi茅n luchamos, en la medida de lo posible, para vivir como queremos ahora mismo, para construir alternativas al capitalismo delante de sus narices.

Sin embargo, la prefiguraci贸n tiene sus l铆mites. Para muchos, la construcci贸n de alternativas al capitalismo en el aqu铆 y ahora significa una de dos cosas: una respuesta de estilo de vida o individualista, o un intento de crear una situaci贸n de doble poder.

Aunque la FA a menudo simpatiza con estos enfoques y no los rechaza por completo, no creemos que puedan conducir a la revoluci贸n por s铆 solos.

Tambi茅n tenemos algunas cr铆ticas serias a ambos. Pero, 驴cu谩les son?

Individualismo

Los calificativos de 鈥渓ifestylist鈥 e 鈥渋ndividualista鈥 se utilizan a menudo, de forma injusta, como insultos, por lo que tenemos que ser muy cuidadosos cuando los utilizamos. Cuando hablamos de pol铆tica de 鈥渆stilo de vida鈥 nos referimos a un tipo de pol铆tica que se centra de alguna manera en 鈥渁bandonar鈥 el capitalismo, en 鈥渟alir de la red鈥 y vivir sin depender de la explotaci贸n capitalista. Esto puede significar muchas cosas. Puede ser algo a peque帽a escala, como vivir en casas ocupadas y sobrevivir robando en los supermercados o cogiendo la comida en perfecto estado que tiran (鈥渟altarse鈥 o 鈥渂ucear en el contenedor鈥). O puede ser algo mucho m谩s grande, como un proyecto para cultivar comunitariamente un terreno o establecer una nueva comunidad.

Las razones que tiene la gente para hacer este tipo de cosas son muy buenas. Ven el da帽o que hace el capitalismo cada d铆a y no quieren formar parte de 茅l. Robando o cogiendo lo que se tira intentan dejar de apoyar a los patrones que nos explotan a nosotros y a otros en todo el mundo. Adem谩s, a menudo este tipo de opciones pol铆ticas de estilo de vida implican construir y vivir en comunidades basadas en la solidaridad y el respeto mutuo. Muchos de los que participan en este tipo de actividades dir谩n que esto es 鈥渃onstruir la nueva sociedad en la c谩scara de la vieja鈥.

Aunque respetamos a muchos de los que hacen estas elecciones personales de estilo de vida, rechazamos que esto sea una forma 煤til de acci贸n pol铆tica. La raz贸n principal es que no es algo en lo que la mayor铆a de nosotros pueda implicarse f谩cilmente. Las deudas importantes, las personas a cargo, los problemas de salud o cualquier otra cosa que limite nuestra libertad de acci贸n hacen que sea muy dif铆cil, si no imposible, 鈥渁bandonar鈥. No existe la posibilidad de construir un movimiento de masas vitalista. De hecho, a pesar de algunas afirmaciones en contra, el lifestylismo no intenta derrocar o destruir el capitalismo; s贸lo intenta lavarse las manos de la sangre.

Este es, de hecho, un enorme problema pol铆tico de las respuestas del estilo de vida al capitalismo. A menudo esta forma de pol铆tica conduce a una especie de elitismo y esnobismo por parte de los que viven estilos de vida 鈥減ol铆ticos鈥. La gente corriente se convierte en 鈥渂orregos鈥, a los que sus trabajos y los medios de comunicaci贸n les han lavado el cerebro sin remedio y que forman parte del problema tanto como los que poseen y dirigen la econom铆a. En sus formas m谩s extremas, como el primitivismo, esto lleva a pedir abiertamente soluciones que llevar铆an al exterminio de la mayor铆a de la raza humana.

Este tipo de actitud no es una consecuencia inevitable del abandono, pero es muy com煤n, y es el resultado de una forma individualista de ver el capitalismo. El capitalismo no nos explota como individuos: nos explota como clases o grupos. Nos explota como trabajadores, como profesionales con algunas prebendas o trabajadores temporales sin ninguna, como 鈥渃onsumidores鈥 en Occidente o como mano de obra desechable en el Sur global. Estamos oprimidos por el racismo institucional, la misoginia, el capacitismo, y de diferentes maneras basadas en combinaciones de diferentes fuerzas opresivas.

Si respondemos al da帽o que nos hace el capitalismo como individuos, la 煤nica respuesta l贸gica es abstenerse. Vivir sin trabajo, sin comprar, sin depender de los sistemas de explotaci贸n que nos rodean. Si esto es imposible, entonces minimizas tu impacto. Consigue un trabajo 鈥溍﹖ico鈥, compra productos 鈥溍﹖icos鈥 y reduce as铆 su contribuci贸n a la explotaci贸n. De ah铆 a despreciar a los que no son tan 鈥渋luminados鈥 como t煤, que mantienen el capitalismo en marcha al 鈥渘egarse鈥 a abstenerse, s贸lo hay un paso.

Sin embargo, si respondes al capitalismo como miembro de una clase explotada m谩s amplia, entonces la respuesta l贸gica es colectiva. Puedes solidarizarte con los que est谩n en la misma situaci贸n que t煤, luchando donde est谩s por mejores condiciones, y por un mayor control sobre las condiciones de tu vida. Una respuesta colectiva de este tipo es siempre de oposici贸n. Siempre tiene que luchar contra el capitalismo en lugar de intentar rodearlo. Es, en potencia, el comienzo de un movimiento de masas y la base de una nueva sociedad basada en el reconocimiento de nuestros intereses comunes.

Al final es esta acci贸n directa colectiva la que teme la clase dominante, no la gente que se retira, y es un movimiento de masas auto-organizado y listo para emprender una acci贸n directa colectiva lo que deber铆amos ayudar a construir.

Doble poder

El otro enfoque t铆pico de la pol铆tica prefigurativa es intentar construir un poder dual. Esto significa tratar de construir organizaciones en el aqu铆 y ahora que eventualmente reemplazar谩n al capitalismo. Hay varios enfoques diferentes de las estrategias de poder dual.

Algunos se consideran a s铆 mismos como ejemplos que pueden ser adoptados por otros y tal vez se conviertan en pol铆tica de Estado. Rara vez son muy pol茅micos con sus ideas y se consideran m谩s reformistas que revolucionarios (aunque a menudo buscan el fin del capitalismo). Otros esperan construir econom铆as alternativas completas a trav茅s de cooperativas, cooperativas de cr茅dito, sistemas de comercio local y similares. Estas estructuras, se argumenta, podr铆an llegar al punto de que muchas personas vivan de hecho fuera de la econom铆a capitalista. Los integrantes de esta tradici贸n se describen a menudo, aunque no siempre, como mutualistas.

Algunos se centran en la creaci贸n de asambleas comunitarias o populares para tomar decisiones a nivel local y, a veces, intentan hacerse con el control de los ayuntamientos y las c谩maras de los consejos locales mediante elecciones. Estos grupos se describen a menudo, aunque no siempre, como municipalistas. Otros se centran en la creaci贸n de sindicatos revolucionarios que se enfrenten a la direcci贸n en el lugar de trabajo para obtener beneficios inmediatos. Tambi茅n es importante que est茅n dirigidos por la democracia directa, dando a los trabajadores la experiencia de tomar decisiones y organizarse. Estos sindicatos se consideran capaces de tomar el control de la industria en su totalidad, sustituyendo al capitalismo mientras lo hacen. Esto suele describirse como sindicalismo.

Todos estos enfoques, que a menudo se combinan, se consideran capaces de construir una alternativa pol铆tica y econ贸mica al capitalismo delante de sus narices. Sostienen que estas alternativas son capaces de crecer hasta el punto de que, o bien el capitalismo se marchita, o bien se produce una confrontaci贸n entre los dos sistemas que lleva a la revoluci贸n y a la destrucci贸n del capitalismo.

Estos planteamientos tienen muchos aspectos positivos. Fomentan la auto-organizaci贸n y la acci贸n directa, a la vez que proporcionan importantes lecciones sobre el trabajo colectivo y la experiencia de la democracia directa para los participantes. La FA no rechaza de plano ninguno de estos enfoques, y sus miembros se implican a menudo en este tipo de proyectos.

Sin embargo, estos enfoques presentan importantes puntos d茅biles que limitan su utilidad. Este tipo de proyectos son muy vulnerables a los ataques del Estado. Se pueden aprobar leyes que hagan que la mayor铆a de las cooperativas sean ilegales o, al menos, muy dif铆ciles de crear. A las asambleas comunitarias se les pueden negar recursos, o incluso ser atacadas directamente por la polic铆a y el ej茅rcito. Los que persiguen estrategias de doble poder suelen ser demasiado optimistas sobre su capacidad para evitar la represi贸n. El capitalismo y el Estado tienden a atacar cualquier amenaza m谩s pronto que tarde.

Sin embargo, el mayor problema de las estrategias de doble poder no son los ataques directos del Estado. El mayor problema es el riesgo de cooptaci贸n. Esto significa que los movimientos y organizaciones que comienzan tratando de ofrecer una alternativa son a menudo 鈥渃apturados鈥 por el capitalismo, y terminan ayudando a gestionar la explotaci贸n de las personas en lugar de desafiarla.

Por ejemplo, las cooperativas a menudo se convierten en empleadores por derecho propio, y los cooperativistas de pleno derecho se convierten en gerentes y sus nuevos empleados en trabajadores explotados como cualquier otro. Los ayuntamientos se dirigen a los grupos comunitarios, les dan financiaci贸n y acceso a cierto poder y acaban administrando las pol铆ticas municipales a las que se oponen. Las cooperativas de viviendas se convierten en propietarios. Las cooperativas de cr茅dito se convierten en bancos (las sociedades de cr茅dito hipotecario en el Reino Unido empezaron como planes comunitarios). Los sindicatos pueden reprimir las huelgas salvajes. Aquellos que empiezan tratando de construir alternativas acaban apoyando lo que odian.

Cualquier alternativa potencial al capitalismo en el aqu铆 y ahora tendr谩 que interactuar con las cosas que est谩 tratando de reemplazar. Una tienda cooperativa tendr谩 que comprar sus existencias a los proveedores capitalistas. Una asamblea comunitaria tendr谩 que negociar con el ayuntamiento si quiere conseguir recursos. Incluso los sindicatos, que tienen una forma de trabajar muy conflictiva, se ven obligados a negociar con los directivos.

Esto no significa que debamos rechazar completamente todas estas formas de hacer las cosas. Lo que s铆 significa, sin embargo, es que ninguna de ellas es un camino hacia la revoluci贸n por s铆 misma. En lugar de ver estas formas de trabajo como una manera de crear sustitutos para el capitalismo, deber铆amos verlas como una forma entre otras de crear una cultura de resistencia. Es esta cultura, y no una organizaci贸n en particular, la que es importante que construyamos.

Construir una cultura de resistencia

Creemos que los 煤nicos capaces de destruir el capitalismo y de crear un mundo en el que todos tengan el control de su propia vida son los directamente explotados por el capital hoy en d铆a: la clase trabajadora. Como hemos se帽alado, la clase dominante lo sabe y trabaja muy duro para mantenernos divididos y carentes de las habilidades que necesitamos para realizar este cambio. Esto es algo que hay que superar antes de que la revoluci贸n sea posible. Tenemos que 鈥渃onstruir la nueva sociedad en la c谩scara de la vieja鈥. Sin embargo, la historia muestra que las organizaciones construidas por la clase trabajadora para nuestro propio beneficio a menudo son cooptadas y se vuelven contra nosotros. Los sindicatos, las cooperativas de cr茅dito, las cooperativas de comerciantes y de fabricantes, todos ellos y otros han sido utilizados para defender el capitalismo en lugar de destruirlo.

Los revolucionarios autoritarios utilizan este problema como excusa para tomar el control. Seg煤n ellos, la clase obrera s贸lo es capaz de tener una 鈥渃onciencia sindical鈥, de regatear salarios y prebendas en lugar de derribar el capitalismo y construir algo nuevo. Lo que se necesita, afirman, es su liderazgo. Ellos ser谩n la causa de la revoluci贸n, conduci茅ndonos -a las pobres masas est煤pidas- hacia la luz utilizando cualquier medio necesario. La historia nos muestra que esto s贸lo conduce a nuevas tiran铆as.

La alternativa es que construyamos una cultura de resistencia, un conjunto de lazos de solidaridad y entendimiento entre muchas personas diferentes en muchos lugares diferentes. Estas nuevas relaciones nos dan la confianza y los recursos que necesitamos para luchar all铆 donde estemos. Esta cultura se convierte en una masa de yesca capaz de convertir la chispa de una lucha en una llama que puede extenderse.

Esta cultura no es una organizaci贸n concreta ni un conjunto de principios ni nada parecido. Se compone de muchas organizaciones diferentes y m谩s que esto de ideas, pr谩cticas y actitudes que nos revelan nuestro poder como partes explotadas pero necesarias del sistema capitalista. Esta cultura tiene que ver tanto con la imagen que tenemos de nosotros mismos y la creencia en nosotros mismos como con cualquier conjunto de ideas u organizaciones.

Una cultura de resistencia es, de alguna manera, la suma de todas las cosas que hacemos para sobrevivir y resistir bajo el capitalismo. Son las grandes cosas como las huelgas y los disturbios, las ocupaciones de f谩bricas y edificios p煤blicos y las grandes organizaciones que luchan por algo en particular. Pero tambi茅n son importantes las cosas peque帽as. Las peque帽as estafas en el trabajo y los grupos de vecinos que hacen la vida un poco m谩s soportable en casa. Es el odio a la polic铆a y a los jefes y el orgullo por lo que eres y por la comunidad en la que vives.

Lo que todas estas cosas tienen en com煤n es que crean conexiones entre nosotros. Estas conexiones de confianza y prop贸sito com煤n van en contra de la l贸gica cotidiana del capitalismo. El capitalismo nos separa unos de otros. Recibimos 贸rdenes en lugar de participar en las decisiones. Cuando compramos algo, sea lo que sea, lo 煤nico que sabemos es su precio, no qui茅n lo ha hecho ni por qu茅. Los medios de comunicaci贸n nos dicen que debemos temer a los inmigrantes y a los forasteros que, seg煤n ellos, intentan quitarnos lo poco que tenemos. Nos obligan en todo momento a aislarnos del mundo, a ser ciegos a las conexiones que tenemos con los dem谩s.

Una cultura de resistencia restablece esas conexiones, haciendo visible lo que el capitalismo intenta ocultarnos. Cada objeto que utilizamos en nuestras vidas est谩 hecho por otros seres humanos. Cada trozo de comida que comemos, cada trozo de energ铆a que utilizamos, cada vaso de agua que bebemos est谩 ah铆 porque el trabajo de otros lo hizo posible. El capitalismo esconde esto detr谩s de los precios y los nombres de las empresas. Se atribuye el m茅rito de hacer posible la vida ocultando las mismas cosas que nos conectan con todos los dem谩s en el mundo. La cultura de la resistencia nos muestra lo conectados que estamos con otras personas de la clase trabajadora. Hace retroceder los enga帽os del capitalismo y nos muestra lo poderosos que somos realmente. No se trata de un ideal abstracto, sino que revela la realidad concreta que nos conecta a todos y echa por tierra las abstracciones y mentiras que el capitalismo utiliza para aislarnos.

Una cultura de resistencia crece en el vientre del capitalismo y utiliza las conexiones entre los trabajadores que el capitalismo crea en algunos casos para construir los inicios de una alternativa. Una cultura de resistencia construye estructuras e ideas de cooperaci贸n y solidaridad que prefiguran el mundo que viene. Una cultura de resistencia es la escuela en la que aprendemos a ser libres, a convertirnos a trav茅s de la lucha contra el capitalismo en todo lo que seremos despu茅s de 茅l.

Es imposible saber de antemano qu茅 formas adoptar谩 esta cultura de la resistencia. Las necesidades y la imaginaci贸n de los implicados dictar谩n lo que ocurra y c贸mo. Sin embargo, es posible trazar el esquema m谩s amplio de c贸mo podemos organizarnos y luchar. Podemos observar lo que ha funcionado en el pasado y lo que otros est谩n haciendo ahora, y se帽alar c贸mo la acci贸n directa y la auto-organizaci贸n pueden aplicarse a una serie de 谩mbitos de la vida cotidiana.

Luchas en los puestos de trabajo.

En el trabajo, el enfrentamiento entre trabajadores y jefes es m谩s evidente. Los trabajadores quieren trabajar lo menos posible por la mayor cantidad de dinero que puedan conseguir, mientras que los jefes quieren la mayor cantidad de trabajo por el menor salario posible. Esta es la naturaleza del capitalismo. La cantidad de esfuerzos que hace la direcci贸n para controlar a la gente en el trabajo apunta al hecho de que en el trabajo somos incre铆blemente poderosos. Cuando trabajamos creamos los beneficios que la clase dominante necesita para existir.

Cuando interrumpimos el buen funcionamiento de un lugar de trabajo mediante una huelga o un sabotaje, interrumpimos directamente la capacidad de la clase dominante de obtener los beneficios de los que depende. Por esta raz贸n, la resistencia en los puntos de trabajo siempre tiene un potencial revolucionario, aunque sea a peque帽a escala. Cuando nos negamos a obtener beneficios para nuestros jefes, amenazamos su propia existencia.

Lucha por el subsidio o salario social

Cuando hablamos de salario social nos referimos a todas las diferentes formas en las que podemos recibir servicios del Estado y de la clase dominante que son (de hecho) parte de nuestra participaci贸n en los beneficios de la industria.

La sanidad, la vivienda social y subvencionada, el transporte y los servicios p煤blicos como el agua y la electricidad, las bibliotecas y los servicios sociales, las prestaciones y muchas otras cosas pueden considerarse parte del salario social.

Al igual que los aumentos salariales y la reducci贸n de la jornada laboral, estos servicios suelen ser el resultado de anteriores rondas de lucha, de victorias obtenidas por la clase trabajadora en el pasado.

Las luchas por el salario social adoptan muchas formas, pero suelen consistir en una confrontaci贸n bastante directa entre alg煤n brazo del Estado -el ayuntamiento, por ejemplo- y un grupo relativamente claro de personas que dependen de un servicio concreto. Hay muchas t谩cticas diferentes a disposici贸n de los que luchamos en este tipo de luchas.

A menudo se recurre a las peticiones y a los llamamientos a los representantes, que la mayor铆a de las veces fracasan, pero tambi茅n hay formas de acci贸n directa que podemos utilizar. Ocupaciones de edificios y servicios amenazados, protestas masivas fuera (y dentro) de los edificios gubernamentales, bloqueos e interrupciones del funcionamiento normal de los servicios, disturbios callejeros y des贸rdenes.

Las luchas por los salarios sociales suelen ser las m谩s imaginativas de todas las luchas en cuanto a las t谩cticas que utilizan, ya que suele ser mucho m谩s dif铆cil perjudicar los beneficios de los que mandan. Para ello, a menudo hay que cuestionar la legitimidad de las propias instituciones de gobierno. En los momentos de mayor lucha -por ejemplo, durante las huelgas generales de larga duraci贸n- este cuestionamiento puede conducir a una masa cr铆tica de personas dispuestas a asumir la gesti贸n de sus propias comunidades, proporcionando por s铆 mismas los servicios de los que dependen.

Si este cambio de la relaci贸n social puede sobrevivir a los intentos de supresi贸n y cooptaci贸n, puede convertirse en una caracter铆stica clave de la revoluci贸n social.

Luchas contra la represi贸n

Tambi茅n se denominan luchas identitarias, aunque la palabra identidad no es adecuada para describir el tipo de luchas de las que estamos hablando. Las formas liberales (e incluso las m谩s radicales) de hablar de las luchas de los oprimidos por razones de g茅nero o sexualidad, la lucha contra la supremac铆a blanca, o similares, no reconocen la relaci贸n entre estos tipos de lucha y la lucha de la clase obrera.

A veces se ven como distracciones y otras veces como 鈥渟eparados pero iguales鈥, pero rara vez se ven como parte integral de la lucha contra el capitalismo en su conjunto. Para los comunistas anarquistas el capitalismo es m谩s que un sistema de clases, es un sistema que utiliza toda una serie de jerarqu铆as para mantener el poder de una minor铆a. La resistencia a todas estas jerarqu铆as debe considerarse como una resistencia al capitalismo.

Esto no significa, sin embargo, que las personas que luchan contra el patriarcado, la supremac铆a blanca, etc., no necesiten organizaciones separadas. El hecho de que las luchas de, por ejemplo, las mujeres sean importantes en la lucha contra el capitalismo, no significa que esas luchas puedan simplemente integrarse en una lucha 鈥渕谩s amplia鈥 contra el capitalismo.

Por eso es necesario que quienes experimentamos ciertas formas de opresi贸n formemos nuestras propias comunidades, no s贸lo para organizarnos juntos sino tambi茅n para hablar juntos sin tener que justificar lo que decimos ante personas que no tienen las mismas luchas.

Estos grupos proporcionan un espacio en el que podemos entender lo que es 煤nico de nuestras propias opresiones y en el que podemos liberarnos de los prejuicios -conscientes o inconscientes- de quienes no comparten las mismas experiencias.

Estos grupos pueden ser la base de las comunidades de resistencia, en las que un entendimiento compartido se convierte en un conjunto de t谩cticas y acciones compartidas para enfrentarse tanto al Estado como a los prejuicios y la violencia cotidianos que pueden convertir la vida en un infierno para quienes nos consideran fuera de la norma.

El papel de la organizaci贸n revolucionaria

Si la gente es capaz de dirigir sus propias luchas y de luchar por s铆 misma para satisfacer sus propias necesidades, 驴qu茅 sentido tiene una organizaci贸n como la Federaci贸n Anarquista?

Somos una organizaci贸n de revolucionarios conscientes que nos vemos a nosotros mismos trabajando hacia una revoluci贸n anarquista pero, como hemos dejado claro en este panfleto, no creemos que ninguna revoluci贸n se deba a nosotros. Ser谩 la actividad propia de millones de personas de la clase trabajadora la que haga la revoluci贸n, no el trabajo de un pu帽ado de nosotros con algunas ideas bonitas. No somos un partido revolucionario que sacar谩 a la clase obrera de su 鈥渃onciencia sindical鈥, del reformismo y de la revoluci贸n. No somos el embri贸n de un consejo obrero o de un sindicato revolucionario que crecer谩 y crecer谩 hasta que finalmente tomemos el control. No dirigimos a nadie, no actuamos en nombre de nadie m谩s que de nosotros mismos.

Sin embargo, hay algunas cosas que las organizaciones revolucionarias pueden hacer y que ser铆an mucho menos probables sin ellas. El comunismo anarquista es una tradici贸n viva de la clase obrera, pero hay momentos en los que esa vida pende de un hilo muy fino. En per铆odos de derrota y divisi贸n, cuando la clase obrera tiene pocas organizaciones propias y hay muy poca lucha, algo tiene que mantener vivas las lecciones aprendidas. La organizaci贸n revolucionaria es un importante almac茅n de conocimientos y habilidades. Es una especie de memoria que mantiene viva una visi贸n de la clase obrera unida y desafiante, incluso cuando la clase ha recibido tantas patadas en la cabeza que empieza a olvidar su propio nombre, por no hablar de su pasado.

Los miembros de una organizaci贸n revolucionaria son tambi茅n militantes por derecho propio y se implican intensamente en las luchas donde viven y trabajan. Las ideas del comunismo anarquista se difunden no s贸lo a trav茅s de las palabras de nuestras organizaciones, sino tambi茅n a trav茅s de las cosas que hacemos. En todo lo que participamos, impulsamos la acci贸n directa y la auto-organizaci贸n y nos resistimos a la absorci贸n y cooptaci贸n por parte de grupos autoritarios.

Nuestra pertenencia a una organizaci贸n m谩s amplia de revolucionarios nos da acceso a las experiencias de nuestros compa帽eros y nos permite discutir y debatir las cuestiones y las t谩cticas de cualquier lucha concreta sin tener que preocuparnos por lo b谩sico. El alto nivel de acuerdo pol铆tico dentro de una organizaci贸n revolucionaria nos permite preocuparnos por los detalles cruciales en lugar de tener que exponer los mismos argumentos fundacionales una y otra vez.

Es de estas dos maneras principales 鈥 preservando y difundiendo la memoria y las lecciones de las luchas anteriores, y apoyando a los militantes comprometidos, pero potencialmente aislados en las luchas diarias 鈥 que una organizaci贸n revolucionaria contribuye a una cultura de resistencia. Las ideas del comunismo anarquista funcionan. Cuando las utilizamos para luchar, nuestras posibilidades de ganar aumentan porque estas ideas nos dan poder y nos muestran nuestra propia fuerza en lugar de decirnos que dependamos de un conjunto de l铆deres o representantes. La organizaci贸n revolucionaria es una forma importante de difundir esas ideas, de ponerlas en pr谩ctica y de utilizarlas para construir una cultura de resistencia.

Nota final

El comunismo libertario, es decir, el anarquismo, es una tradici贸n de la clase obrera viva, que crece a partir de las acciones y experiencias de millones de personas en la lucha contra el capitalismo.

La 煤nica lecci贸n que aprendemos una y otra vez es que, estemos donde estemos y nos pase lo que nos pase, lucharemos.

A veces ganamos, m谩s a menudo no, pero siempre que avanzamos los principios de la acci贸n directa y la auto-organizaci贸n suelen estar en el centro.

Nuestras derrotas nunca son totales: siempre queda algo para avanzar y seguir luchando.

Nuestra victoria nunca ser谩 definitiva: los seres humanos siempre buscar谩n cambiar y experimentar, desarrollar nuevas experiencias y nuevas ideas.

Creemos que mientras sigan existiendo el capitalismo, el patriarcado, la supremac铆a blanca y todo lo dem谩s, siempre habr谩 quien resista.

Creemos que tenemos la mejor oportunidad de ganar cuando nos organizamos utilizando los principios comunistas anarquistas.

Mientras esa resistencia contin煤e, la Federaci贸n Anarquista y los muchos grupos como nosotros en todo el mundo, haremos lo que podamos para poner en pr谩ctica estas ideas cuando las necesitemos.

Dondequiera que el pueblo sea explotado, siempre lucharemos, y como comunistas libertarios siempre estaremos ah铆 para apoyar esto lo mejor que podamos.

Federaci贸n Anarquista 鈥 Anarchist Federation

Primera edici贸n, 2015

Traducci贸n: Grupo Anarquista Aurora (Iberia)

Fuente: https://grupoaurora.noblogs.org/


M谩s informaci贸n

El papel de la organizaci贸n revolucionaria

Federaci贸n Anarquista, tercera edici贸n revisada, 2015

http://afed.org.uk/

Gu铆a de introducci贸n a la LibCom

Colectivo LibCom.org, 2006-2014

https://libcom.org/library/libcom-introductory-guide

La anarqu铆a funciona

Peter Gelderloos, 2010

http://theanarchistlibrary.org/library/peter-gelderloos-anarchy-works

驴Qu茅 es el anarquismo?

Alexander Berkman, 1929

https://libcom.org/library/what-is-anarchism-alexander-berkman

En el caf茅

Errico Malatesta, 1897-1920

https://libcom.org/library/cafe-errico-malatesta


David Graeber: Comunismo

Isaac Puente: La Sociedad del Porvenir. El Comunismo An谩rquico

Afilando las palabras: Comunismo, Comunizacion, Proletariado y Sabotaje

El comunismo libertario en el movimiento anarquista.

Marcelo Sandoval: Por el comunismo an谩rquico. Atisbos para una pr谩ctica anarquista aqu铆 y ahora




Fuente: Lapeste.org