July 21, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
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Cuando era joven, de una familia cristiana sir铆aca, me cri茅 en la autoritaria Siria de Al Assad padre, y luego Bashar Al Assad. Hab铆a escuchado de mi difunto padre sobre la democracia siria de los a帽os treinta, cuarenta y cincuenta, pero estaba experimentando algo opuesto a la democracia en la Siria de los setenta.

Crec铆 sintiendo los miedos que un r茅gimen opresivo inculca en todos sus s煤bditos. Adem谩s, sent铆 las divisiones sociales dentro de la sociedad siria, divisiones basadas en identidades religiosas, 茅tnicas y sectarias. Anhelaba que desaparecieran estas divisiones entre los sirios y que la afirmaci贸n superficial del r茅gimen de que la sociedad siria est谩 unida, sea reemplazada por una conexi贸n real y profunda de todos los grupos identitarios.

Cuando estall贸 la revoluci贸n siria, en marzo de 2011, era el director de la Organizaci贸n Siria de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Damasco. Como organizaci贸n, seguimos de cerca las manifestaciones e informamos sobre ellas. Escuch茅 atentamente las demandas de la gente que arriesgaba su vida y se manifestaba en las calles. Pid铆an libertad, dignidad y la unidad del pueblo sirio. Para m铆, fue un sue帽o hecho realidad y comenc茅 a preguntarme 驴c贸mo ser铆a el sistema pol铆tico que traduzca estas aspiraciones en una realidad viva? En la superficie, los grupos de oposici贸n pol铆tica parec铆an estar de acuerdo en c贸mo ser铆a un sistema as铆, pero en realidad no lo hicieron. Y me propuse la misi贸n de reconciliar las diferencias entre estos grupos.

Con otro colega, comenc茅 a hablar con los l铆deres de los distintos grupos de oposici贸n. Busc谩bamos impulsar la formaci贸n de un consejo en Damasco entre los grupos de oposici贸n. Estuvimos cerca de tener 茅xito. El 4 de septiembre de 2011, los l铆deres de los dos principales grupos de oposici贸n acordaron reunirse a las 12 de la noche para firmar un acuerdo como base de colaboraci贸n. Ten铆a la esperanza de que este acuerdo ayudar铆a a unificar a la oposici贸n y proporcionar铆a un paraguas pol铆tico para el levantamiento en la calle.

Ese d铆a, una llamada telef贸nica me despert贸 a las 6 de la ma帽ana. Me enter茅 de los detalles de un colega que revel贸, sin duda alguna, que ten铆a que huir de inmediato o arriesgarme a ser arrestado.

Deslic茅 mi computadora port谩til en mi bolso. Di un beso de despedida a mis hijos. 鈥淪i alguien te dice algo malo sobre tu padre, nunca le creas鈥, les dije. Y sal铆 por la ruta m谩s r谩pida que pude.

Afortunadamente, sal铆 de Siria sin incidentes.

El acuerdo que se supon铆a iba a ser firmado entre los grupos de oposici贸n sirios qued贸 sin firmar, y perdimos una oportunidad clave para unirnos contra la tiran铆a. Mi viaje para encontrar una democracia significativa en el levantamiento sirio acababa de comenzar.

Me encontr茅 por primera vez con el Consejo Nacional Sirio cuando estaba exiliado en Estambul, en 2011 y 2012. Al principio, pens茅 que este consejo podr铆a ser el comienzo de un gobierno en el exilio, que podr铆a convertirse en una democracia, que incluyera los derechos de todos los sirios, incluidos los cristianos sir铆acos como yo, y podr铆amos satisfacer las demandas de libertad y dignidad de los manifestantes. Pero result贸 que este consejo no iba exactamente en esa direcci贸n.

La mayor铆a de los pol铆ticos que dirig铆an el consejo eran expatriados que no hab铆an vivido en Siria desde la d茅cada de 1980, o antes. Estos pol铆ticos parec铆an querer un sistema similar a la Siria de la d茅cada de 1950. Muchos de ellos apoyaban a los grupos de la Hermandad Musulmana, que quer铆an basar su sistema en ciertos principios religiosos. Nadie quer铆a usar la palabra 鈥渟ecular鈥 en nuestros documentos, y los grupos comunistas involucrados concedieron el secularismo a los Hermanos Musulmanes. Qued贸 claro que el consejo no apoyaba a un gobierno secular.

Empec茅 a plantear preguntas sobre religi贸n en reuniones y debates. Pregunt茅 c贸mo deber铆a ser realmente la Siria del futuro y cu谩l ser铆a el papel de la religi贸n en ese pa铆s. Le pregunt茅 a los Hermanos Musulmanes, a los comunistas, a los nacionalistas 谩rabes. Nadie quiso articularlo, pero pude ver hacia d贸nde 铆bamos. La mayor铆a de las manifestaciones pac铆ficas se hab铆an detenido y la revoluci贸n se hab铆a convertido en una contienda armada, en la que los grupos armados de oposici贸n se sentaron en los tribunales de la Sharia en las ciudades que llegaron a controlar. 

Los grupos armados de oposici贸n estaban llevando la revoluci贸n siria hacia un Estado religioso, y al grupo m谩s grande del Consejo Nacional Sirio, los Hermanos Musulmanes, no parec铆a importarle la militarizaci贸n. Pens茅 para mis adentros que esto no es lo que quer铆an los manifestantes en Siria, y definitivamente no es lo que yo quer铆a o so帽aba. No nos dirig铆amos a una verdadera democracia significativa, sino, en el mejor de los casos, a alguna forma de flasa democracia.

El consejo finalmente apoy贸 al 鈥淓j茅rcito Libre Sirio鈥, que ahora es el llamado 鈥淓j茅rcito Nacional Sirio鈥, respaldado por Turqu铆a y otros estados 谩rabes del Golfo. Una vez m谩s, supe que ten铆a que buscar la democracia en otra parte, y que necesit谩bamos definir la democracia. La democracia no se trata solo de elecciones, y la libertad no es solo la ausencia de opresi贸n estatal. La democracia y la libertad est谩n entrelazadas con los derechos individuales y colectivos: los derechos humanos.

Cuando comenc茅 a imaginar un sistema que respaldar铆a la democracia, la libertad y los derechos humanos, empec茅 a buscar un modelo diferente. Mis ojos se volvieron hacia el norte y el este de Siria. Hay muchos cristianos sir铆acos, asirios, caldeos y otros que viven en armon铆a con los kurdos, 谩rabes, yezid铆es y otros pueblos en la regi贸n. Parec铆a que hab铆a esperanzas en la regi贸n de que los grupos se unieran pac铆ficamente, sobre la base del respeto por la diversidad religiosa y 茅tnica, la libertad y la dignidad.

Ayud茅 a organizar talleres entre sirios del norte y este sobre c贸mo vivir juntos. Con la ayuda de un experto de una ONG estadounidense, exploramos c贸mo redactar un Contrato Social para un sistema que podr铆a proteger la diversidad y los derechos individuales. Despu茅s de un taller, los miembros del Partido de la Uni贸n Siria se comprometieron con el PYD, un partido pol铆tico importante en el norte y este de Siria, en la redacci贸n de un Contrato Social.

El Contrato Social que finalmente se redact贸 en el norte y el este de Siria articulaba las mejores partes de la democracia. Incluy贸 protecciones para los derechos individuales, los derechos de las mujeres, la libertad de religi贸n y los derechos colectivos, como el derecho a aprender en el idioma nativo y el reconocimiento de la identidad de los grupos 茅tnicos. Este se convirti贸 en el documento fundacional de la Administraci贸n Aut贸noma del Norte y Este de Siria (AANES), que ahora es el 贸rgano de gobierno de un tercio del pa铆s.

El modelo democr谩tico del norte y este de Siria apoya un principio innovador de inclusi贸n: cada posici贸n de poder est谩 ocupada no solo por un individuo sino por dos, un hombre y una mujer, cada uno de diferentes afiliaciones 茅tnicas o religiosas. Este modelo de inclusi贸n radical ha llevado a la AANES a tener los niveles m谩s altos de diversidad y participaci贸n de las mujeres en espacios gubernamentales a nivel mundial. Nuestros niveles de participaci贸n de las mujeres est谩n a la par con los de pa铆ses como Suecia y Noruega, famosos por la defensa de los derechos de las mujeres.

Apoy茅 con entusiasmo el modelo democr谩tico del norte y este de Siria, y ahora sirvo como copresidente de la misi贸n estadounidense del Consejo Democr谩tico Sirio. Si bien la administraci贸n a煤n est谩 afinando su modelo, estamos comprometidos con el verdadero esp铆ritu de la democracia. Estamos comprometidos con lo que esos manifestantes pac铆ficos ped铆an en las calles en 2011: libertad y dignidad, y una unidad reflejada en un modelo pol铆tico social de gobierno.

Pude regresar a Siria, viajando a Qamishlo, al norte y al este de Siria, en 2016. Cruc茅 la frontera en autom贸vil y recorr铆 la carretera que atraviesa el norte y el este. Cuando nos acerc谩bamos a Qamishlo, apareci贸 a la vista el letrero que daba la bienvenida a los viajeros a la ciudad. Dec铆a 鈥淏ienvenido a Qamishlo鈥 en 谩rabe, en kurdo y tambi茅n en arameo. El arameo hab铆a sido pr谩cticamente ilegalizado bajo el gobierno de Al Assad. Ahora, aqu铆 estaba en un enorme letrero que daba la bienvenida a los viajeros a la ciudad.

Me invadi贸 una oleada de emoci贸n. Hab铆a salido de Damasco cinco a帽os antes. Ahora ven铆a a mi pa铆s de origen, pero finalmente me sent铆a como un pa铆s que en realidad era mi hogar. No solo eso, sino que se sent铆a como un pa铆s que respetaba a los cristianos sir铆acos como yo, respetaba la diversidad y la democracia.

Aqu铆 estaban, por fin, los signos de la democracia significativa que estaba buscando.

FUENTE: Bassam Ishak (copresidente de la misi贸n del Consejo Democr谩tico Sirio en Estados Unidos) / Syrian Democratic Times / Traducci贸n y edici贸n: Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org