February 11, 2023
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Art铆culo del fil贸sofo surcoreano Byung-Chul Han, publicado por primera vez en la revista digital Ethic, y que forma parte del libro publicado por la Editorial Herder, titulado La sociedad Paliativa.

Por Byung-Chul Han

En la 茅poca posindustrial y posheroica el cuerpo no es avanzadilla ni medio de producci贸n. A diferencia del cuerpo disciplinado, el cuerpo hedonista, que se gusta y se disfruta a s铆 mismo sin orientarse de ninguna manera a un fin superior, desarrolla una postura de rechazo hacia el dolor. Le parece que el dolor carece por completo de sentido y de utilidad.

El actual sujeto del rendimiento se diferencia radicalmente del sujeto disciplinario. Tampoco es un 芦trabajador禄 en el sentido de J眉nger. En la sociedad neoliberal del rendimiento las negatividades, tales como las obligaciones, las prohibiciones o los castigos, dejan paso a positividades tales como la motivaci贸n, la autooptimizaci贸n o la autorrealizaci贸n. Los espacios disciplinarios son sustituidos por zonas de bienestar. El dolor pierde toda referencia al poder y al dominio. Se despolitiza y pasa a convertirse en un asunto m茅dico.

La nueva f贸rmula de dominaci贸n es 芦s茅 feliz禄. La positividad de la felicidad desbanca a la negatividad del dolor. Como capital emocional positivo, la felicidad debe proporcionar una ininterrumpida capacidad de rendimiento. La automotivaci贸n y la autooptimizaci贸n hacen que el dispositivo neoliberal de felicidad sea muy eficaz, pues el poder se las arregla entonces muy bien sin necesidad de hacer demasiado. El sometido ni siquiera es consciente de su sometimiento. Se figura que es muy libre. Sin necesidad de que lo obliguen desde afuera, se explota voluntariamente a s铆 mismo creyendo que se est谩 realizando. La libertad no se reprime, sino que se explota. El imperativo de ser feliz genera una presi贸n que es m谩s devastadora que el imperativo de ser obediente.

En el r茅gimen neoliberal tambi茅n el poder asume una forma positiva. Se vuelve elegante. A diferencia del represivo poder disciplinario ,el poder elegante no duele. El poder se desvincula por completo del dolor. Se las arregla sin necesidad de ejercer ninguna represi贸n. La sumisi贸n se lleva a cabo como autooptimizaci贸n y autorrealizaci贸n. El poder elegante opera de forma seductora y permisiva. Como se hace pasar por libertad, es m谩s invisible que el represivo poder disciplinario. Tambi茅n la vigilancia asume una forma elegante. Constantemente se nos incita a que comuniquemos nuestras necesidades, nuestros deseos y nuestras preferencias, y a que contemos nuestra vida. La comunicaci贸n total acaba coincidiendo con la vigilancia total, el desnudamiento pornogr谩fico acaba siendo lo mismo que la vigilancia pan贸ptica. La libertad y la vigilancia se vuelven indiscernibles.

El dispositivo neoliberal de felicidad nos distrae de la situaci贸n de dominio establecida oblig谩ndonos a una introspecci贸n an铆mica. Se encarga de que cada uno se ocupe solo de s铆 mismo, de su propia psicolog铆a, en lugar de cuestionar cr铆ticamente la situaci贸n social. El sufrimiento, del cual ser铆a responsable la sociedad, se privatiza y se convierte en un asunto psicol贸gico. Lo que hay que mejorar no son las situaciones sociales, sino los estados an铆micos. La exigencia de optimizar el alma, que en realidad la obliga a ajustarse a las relaciones de poder establecidas, oculta las injusticias sociales. As铆 es como la psicolog铆a positiva consuma el final de la revoluci贸n.

Los que salen al escenario ya no son los revolucionarios, sino unos entrenadores motivacionales que se encargan de que no aflore el descontento, y mucho menos el enojo: 芦En v铆speras de la crisis econ贸mica mundial de los a帽os veinte, con sus extremas contradicciones sociales, hab铆a muchos representantes de trabajadores y activistas radicales que denunciaban los excesos de los ricos y la miseria de los pobres. Frente a eso, en el siglo XXI una camada muy distinta y mucho m谩s numerosa de ide贸logos propagaba lo contrario: que en nuestra sociedad profundamente desigual todo estar铆a en orden y que a todo aquel que se esforzara le ir铆a much铆simo mejor. Los motivadores y otros representantes del pensamiento positivo tra铆an una buena nueva para las personas que, a causa de las permanentes convulsiones del mercado laboral, se hallaban al borde de la ruina econ贸mica: dad la bienvenida a todo cambio, por mucho que asuste, vedlo como una oportunidad禄.

Tambi茅n la voluntad de combatir el dolor a toda costa hace olvidar que el dolor se transmite socialmente. El dolor refleja desajustes socioecon贸micos de los que se resiente tanto la psique como el cuerpo. Los analg茅sicos, prescritos masivamente, ocultan las situaciones sociales causantes de dolores. Reducir el tratamiento del dolor exclusivamente a los 谩mbitos de la medicaci贸n y la farmacia impide que el dolor se haga lenguaje e incluso cr铆tica. Con ello el dolor queda privado de su car谩cter de objeto, e incluso de su car谩cter social. La sociedad paliativa se inmuniza frente a la cr铆tica insensibilizando mediante medicamentos o induciendo un embotamiento con ayuda de los medios.

Tambi茅n los medios sociales y los juegos de ordenador act煤an como anest茅sicos. La permanente anestesia social impide el conocimiento y la reflexi贸n y reprime la verdad. En su Dial茅ctica negativa escribe Adorno: 芦La necesidad de prestar voz al sufrimiento es condici贸n de toda verdad. Pues el sufrimiento es objetividad que pesa sobre el sujeto; lo que este experimenta como lo m谩s subjetivo suyo, su expresi贸n, est谩 objetivamente mediado禄.

El dispositivo de felicidad a铆sla a los hombres y conduce a una despolitizaci贸n de la sociedad y a una p茅rdida de la solidaridad. Cada uno debe preocuparse por s铆 mismo de su propia felicidad. La felicidad pasa a ser un asunto privado. Tambi茅n el sufrimiento se interpreta como resultado del propio fracaso. Por eso, en lugar de revoluci贸n lo que hay es depresi贸n. Mientras nos esforzamos en vano por curar la propia alma perdemos de vista las situaciones colectivas que causan los desajustes sociales. Cuando nos sentimos afligidos por la angustia y la inseguridad no responsabilizamos a la sociedad, sino a nosotros mismos. Pero el fermento de la revoluci贸n es el dolor sentido en com煤n.

El dispositivo neoliberal de felicidad lo ataja de ra铆z. La sociedad paliativa despolitiza el dolor someti茅ndolo a tratamiento medicinal y privatiz谩ndolo. De este modo se reprime y se desbanca la dimensi贸n social del dolor. Los dolores cr贸nicos que podr铆an interpretarse como s铆ntomas patol贸gicos de la sociedad del cansancio no lanzan ninguna protesta. En la sociedad neoliberal del rendimiento el cansancio es apol铆tico en la medida en que representa un cansancio del yo. Es un s铆ntoma del sujeto narcisista del rendimiento que se ha quedado desfondado. En lugar de hacer que las personas se asocien en un nosotros, las a铆sla. Hay que diferenciarlo de aquel cansancio colectivo que configura y cohesiona una comunidad. El cansancio del yo es la mejor profilaxis contra la revoluci贸n.

El dispositivo neoliberal de felicidad cosifica la felicidad. La felicidad es m谩s que la suma de sensaciones positivas que prometen un aumento del rendimiento. No est谩 sujeta a la l贸gica de la optimizaci贸n. Se caracteriza por no poder disponer de ella. Le es inherente una negatividad. La verdadera felicidad solo es posible en fragmentos. Es justamente el dolor lo que preserva a la felicidad de cosificarse. Y le otorga duraci贸n. El dolor trae la felicidad y la sostiene. Felicidad doliente no es un ox铆moron.

Toda intensidad es dolorosa. En la pasi贸n se fusionan dolor y felicidad. La dicha profunda contiene un factor de sufrimiento. Seg煤n Nietzsche, dolor y felicidad son 芦dos hermanos, y gemelos, que crecen juntos o que [鈥 juntos siguen siendo peque帽os禄. Si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa y se convierte en un confort ap谩tico. Quien no es receptivo para el dolor tambi茅n se cierra a la felicidad profunda: 芦La abundancia de especies del sufrir cae como un remolino inacabable de nieve sobre un hombre as铆, al tiempo que sobre 茅l se descargan los rayos m谩s intensos del dolor. Solo con esta condici贸n, estar siempre abierto al dolor, venga de donde venga y hasta lo m谩s profundo, sabr谩 estar abierto a las especies m谩s delicadas y sublimes de la felicidad禄.

Fuente: https://culturainquieta.com/es/pens…




Fuente: Grupotortuga.com