June 26, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
446 puntos de vista

Art铆culo del fil贸sofo surcoreano Byung-Chul Han, publicado por primera vez en la revista digital Ethic, y que forma parte del libro publicado por la Editorial Herder, titulado “La sociedad Paliativa”

Por: Byung-Chul Han

En la e虂poca posindustrial y posheroica el cuerpo no es avanzadilla ni medio de produccio虂n. A diferencia del cuerpo disciplinado, el cuerpo hedonista, que se gusta y se disfruta a si虂 mismo sin orientarse de ninguna manera a un fin superior, desarrolla una postura de rechazo hacia el dolor. Le parece que el dolor carece por completo de sentido y de utilidad.

El actual sujeto del rendimiento se diferencia radicalmente del sujeto disciplinario. Tampoco es un 芦trabajador禄 en el sentido de Ju虉nger. En la sociedad neoliberal del rendimiento las negatividades, tales como las obligaciones, las prohibiciones o los castigos, dejan paso a positividades tales como la motivacio虂n, la autooptimizacio虂n o la autorrealizacio虂n. Los espacios disciplinarios son sustituidos por zonas de bienestar. El dolor pierde toda referencia al poder y al dominio. Se despolitiza y pasa a convertirse en un asunto me虂dico.

La nueva fo虂rmula de dominacio虂n es 芦se虂 feliz禄. La positividad de la felicidad desbanca a la negatividad del dolor. Como capital emocional positivo, la felicidad debe proporcionar una ininterrumpida capacidad de rendimiento. La automotivacio虂n y la autooptimizacio虂n hacen que el dispositivo neoliberal de felicidad sea muy eficaz, pues el poder se las arregla entonces muy bien sin necesidad de hacer demasiado. El sometido ni siquiera es consciente de su sometimiento. Se figura que es muy libre. Sin necesidad de que lo obliguen desde afuera, se explota voluntariamente a si虂 mismo creyendo que se esta虂 realizando. La libertad no se reprime, sino que se explota. El imperativo de ser feliz genera una presio虂n que es ma虂s devastadora que el imperativo de ser obediente.

En el re虂gimen neoliberal tambie虂n el poder asume una forma positiva. Se vuelve elegante. A diferencia del represivo poder disciplinario ,el poder elegante no duele. El poder se desvincula por completo del dolor. Se las arregla sin necesidad de ejercer ninguna represio虂n. La sumisio虂n se lleva a cabo como autooptimizacio虂n y autorrealizacio虂n. El poder elegante opera de forma seductora y permisiva. Como se hace pasar por libertad, es ma虂s invisible que el represivo poder disciplinario. Tambie虂n la vigilancia asume una forma elegante. Constantemente se nos incita a que comuniquemos nuestras necesidades, nuestros deseos y nuestras preferencias, y a que contemos nuestra vida. La comunicacio虂n total acaba coincidiendo con la vigilancia total, el desnudamiento pornogra虂fico acaba siendo lo mismo que la vigilancia pano虂ptica. La libertad y la vigilancia se vuelven indiscernibles.

El dispositivo neoliberal de felicidad nos distrae de la situacio虂n de dominio establecida obliga虂ndonos a una introspeccio虂n ani虂mica. Se encarga de que cada uno se ocupe solo de si虂 mismo, de su propia psicologi虂a, en lugar de cuestionar cri虂ticamente la situacio虂n social. El sufrimiento, del cual seri虂a responsable la sociedad, se privatiza y se convierte en un asunto psicolo虂gico. Lo que hay que mejorar no son las situaciones sociales, sino los estados ani虂micos. La exigencia de optimizar el alma, que en realidad la obliga a ajustarse a las relaciones de poder establecidas, oculta las injusticias sociales. Asi虂 es como la psicologi虂a positiva consuma el final de la revolucio虂n.

Los que salen al escenario ya no son los revolucionarios, sino unos entrenadores motivacionales que se encargan de que no aflore el descontento, y mucho menos el enojo: 芦En vi虂speras de la crisis econo虂mica mundial de los an虄os veinte, con sus extremas contradicciones sociales, habi虂a muchos representantes de trabajadores y activistas radicales que denunciaban los excesos de los ricos y la miseria de los pobres. Frente a eso, en el siglo XXI una camada muy distinta y mucho ma虂s numerosa de ideo虂logos propagaba lo contrario: que en nuestra sociedad profundamente desigual todo estari虂a en orden y que a todo aquel que se esforzara le iri虂a muchi虂simo mejor. Los motivadores y otros representantes del pensamiento positivo trai虂an una buena nueva para las personas que, a causa de las permanentes convulsiones del mercado laboral, se hallaban al borde de la ruina econo虂mica: dad la bienvenida a todo cambio, por mucho que asuste, vedlo como una oportunidad禄.

Tambie虂n la voluntad de combatir el dolor a toda costa hace olvidar que el dolor se transmite socialmente. El dolor refleja desajustes socioecono虂micos de los que se resiente tanto la psique como el cuerpo. Los analge虂sicos, prescritos masivamente, ocultan las situaciones sociales causantes de dolores. Reducir el tratamiento del dolor exclusivamente a los a虂mbitos de la medicacio虂n y la farmacia impide que el dolor se haga lenguaje e incluso cri虂tica. Con ello el dolor queda privado de su cara虂cter de objeto, e incluso de su cara虂cter social. La sociedad paliativa se inmuniza frente a la cri虂tica insensibilizando mediante medicamentos o induciendo un embotamiento con ayuda de los medios. Tambie虂n los medios sociales y los juegos de ordenador actu虂an como aneste虂sicos. La permanente anestesia social impide el conocimiento y la reflexio虂n y reprime la verdad. En su Diale虂ctica negativa escribe Adorno: 芦La necesidad de prestar voz al sufrimiento es condicio虂n de toda verdad. Pues el sufrimiento es objetividad que pesa sobre el sujeto; lo que este experimenta como lo ma虂s subjetivo suyo, su expresio虂n, esta虂 objetivamente mediado禄.

El dispositivo de felicidad ai虂sla a los hombres y conduce a una despolitizacio虂n de la sociedad y a una pe虂rdida de la solidaridad. Cada uno debe preocuparse por si虂 mismo de su propia felicidad. La felicidad pasa a ser un asunto privado. Tambie虂n el sufrimiento se interpreta como resultado del propio fracaso. Por eso, en lugar de revolucio虂n lo que hay es depresio虂n. Mientras nos esforzamos en vano por curar la propia alma perdemos de vista las situaciones colectivas que causan los desajustes sociales. Cuando nos sentimos afligidos por la angustia y la inseguridad no responsabilizamos a la sociedad, sino a nosotros mismos. Pero el fermento de la revolucio虂n es el dolor sentido en comu虂n. El dispositivo neoliberal de felicidad lo ataja de rai虂z. La sociedad paliativa despolitiza el dolor sometie虂ndolo a tratamiento medicinal y privatiza虂ndolo. De este modo se reprime y se desbanca la dimensio虂n social del dolor. Los dolores cro虂nicos que podri虂an interpretarse como si虂ntomas patolo虂gicos de la sociedad del cansancio no lanzan ninguna protesta. En la sociedad neoliberal del rendimiento el cansancio es apoli虂tico en la medida en que representa un cansancio del yo. Es un si虂ntoma del sujeto narcisista del rendimiento que se ha quedado desfondado. En lugar de hacer que las personas se asocien en un nosotros, las ai虂sla. Hay que diferenciarlo de aquel cansancio colectivo que configura y cohesiona una comunidad. El cansancio del yo es la mejor profilaxis contra la revolucio虂n.

El dispositivo neoliberal de felicidad cosifica la felicidad. La felicidad es ma虂s que la suma de sensaciones positivas que prometen un aumento del rendimiento. No esta虂 sujeta a la lo虂gica de la optimizacio虂n. Se caracteriza por no poder disponer de ella. Le es inherente una negatividad. La verdadera felicidad solo es posible en fragmentos. Es justamente el dolor lo que preserva a la felicidad de cosificarse. Y le otorga duracio虂n. El dolor trae la felicidad y la sostiene. Felicidad doliente no es un oxi虂moron. Toda intensidad es dolorosa. En la pasio虂n se fusionan dolor y felicidad. La dicha profunda contiene un factor de sufrimiento. Segu虂n Nietzsche, dolor y felicidad son 芦dos hermanos, y gemelos, que crecen juntos o que [鈥 juntos siguen siendo pequen虄os禄. Si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa y se convierte en un confort apa虂tico. Quien no es receptivo para el dolor tambie虂n se cierra a la felicidad profunda: 芦La abundancia de especies del sufrir cae como un remolino inacabable de nieve sobre un hombre asi虂, al tiempo que sobre e虂l se descargan los rayos ma虂s intensos del dolor. Solo con esta condicio虂n, estar siempre abierto al dolor, venga de donde venga y hasta lo ma虂s profundo, sabra虂 estar abierto a las especies ma虂s delicadas y sublimes de la felicidad禄.

Fuente: https://www.bloghemia.com/2021/06/b…




Fuente: Grupotortuga.com